Historia
y Arqueologia Marítima
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ARMADA DE PERU
Breves apuntes sobre la Historia de la Marina de Guerra del Perú
Por Jorge Ortiz Sotelo - Doctor y Capitan de Fragata
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Resurgimiento de
la Marina de Guerra del Perú (1884-1930)
La Guerra del Pacífico nos dejó sin el rico departamento de Tarapacá y puso en manos chilenas las provincias de Tacna y Arica, como prendas del cumplimiento de las condiciones del Tratado de Ancón. El país se vio inmerso en una profunda crisis, de la cual se recuperaría lentamente, con enormes esfuerzos por parte de todos los peruanos. La Marina de Guerra vivió ese proceso con gran estocismo y fe en el futuro, guardando plena memoria de aquellos que habían dado todo por la patria, luchando en circunstancias terriblemente adversas. La generación naval de post-guerra tripulando una marina sumamente pobre, en la cual las carencias superaban con creces las posibilidades. Fue una escuela dura que le imprimió características especiales, con un enorme orgullo y deseo de destacar en diversos campos del quehacer nacional. Ellos constituirán el núcleo político de la Marina en los años subsiguientes, destacando los almirantes Carlos Rotalde, Roque Saldías y Federico Díaz Dulanto. Apenas concluido el conflicto se adquirieron pequeños buques de transporte, entre ellos el Vilcanota (1884) y el Perú (1885), a bordo del cual volvió a funcionar la Escuela Naval en 1888. Al año siguiente llegó la cañonera Lima, adquirida en Alemania 1880 pero retenida en Gran Bretaña mientras duró el conflicto. En los años siguientes se incorporaron a la Armada los transportes Iquitos, Chalaco, Santa Rosa y Constitución, y se inició igualmente la recuperación de la actividad marítima nacional. Esto último demandó un creciente interés en mejorar las condiciones de seguridad para la navegación, lo que motivó que el 20 de junio de 1903 se creara la Comisión Hidrográfica con el propósito de rectificar por medio de observaciones astronómicas "la posición geográfica de las ciudades y puntos importantes, particularmente de aquellos situados en la costa del Pacífico y en la región bañada por los ríos del Oriente". Aquella comisión fue el precedente de la actual Dirección de Hidrografía y Navegación.Ante las diferencias limítrofes que se fueron presentando en la región amazónica con Colombia y Ecuador, el gobierno peruano volvió a invertir en la adquisición de algunas unidades fluviales. La más notable fue la cañonera América, construida en Inglaterra en 1904. Su larga vida la llevó a participar en los conflictos con Colombia en 1911 y 1932, siendo particularmente meritoria su actuación en el primero de ellos, cuando al mando del teniente primero Manuel Clavero actuó en combinación con las tropas del coronel Oscar R. Benavides y derrotó a las fuerzas colombiana en La Pedrera, sobre el río Putumayo, en un combate que tuvo lugar el 11 y 12 de julio de 1911. Cabe señalar que desde hace algunos años la América es sede del Museo Naval en Iquitos, donde aún se encuentra a flote.En 1906, merced a un gran colecta nacional y a un empréstito, el país pudo mandar a construir en Inglaterra dos buques modernos: los cruceros exploradores Almirante Grau y Coronel Bolognesi. Ambos buques, de 3200 toneladas y con artillería principal de 6", reflejaban el avance logrado por la técnica naval británica de principios de siglo, fruto de los esfuerzos del almirante Fisher por obtener una ventaja cualitativa sobre la pujante marina imperial alemana. Contaron, asimismo, con los adelantos más modernos del momento, introduciendo al país a la era de la telegrafía sin hilos o radio y un rudimentario sistema de control de tiro. Su arribo al Callao se produjo en 1907 y fue celebrado con gran entusiasmo por la nación que veía finalmente renacer su poder naval. Ese mismo año apareció el primer número de la Revista de Marina, con el propósito de servir de foro de debate para los diversos temas vinculados a lo marítimo en general y a los naval en particular.Para entonces ya se contaba con la presencia de una misión francesa, que habría de permanecer entre nosotros hasta 1914. Dicha misión concentró su accionar en el Estado Mayor y en la Escuela Naval, produciendo algunos cambios importantes en la organización y en la formación naval. Otro efecto de la misión fue la adquisición en Francia de los sumergibles Teniente Palacios y Teniente Ferré, el cazatorpedero Teniente Rodríguez y el crucero acorazado Comandante Aguirre.En los años previos a la Primera Guerra Mundial, el Perú debió enfrentar varios conflictos con sus vecinos en torno a límites internacionales que aún no habían sido definidos. Gran parte de estos problemas tuvieron como escenario la Amazonía, tema sobre el cual trataremos más adelante, pero lo cierto es que hubo que hacer esfuerzos importantes para atender ese ámbito de nuestro patrimonio territorial. Como parte de estos esfuerzos, y en el marco del conflicto con Colombia, el recién adquirido Teniente Rodríguez fue enviado de Francia al Amazonas. Una vez superada la crisis, dicho buque debió incorporarse a la escuadra en el Pacífico, convirtiéndose en el primer buque de guerra en cruzar el Canal de Panamá, en 1914.Durante la Primera Guerra Mundial, las dificultades logísticas llevaron a que el estado de nuestras unidades se viera afectado. Ello fue particularmente crítico en el caso de los sumergibles, cuya vida útil se vio recortada de manera significativa. El final de la guerra coincidió con el inicio del Oncenio de Leguía (1919-1930). Durante su primer gobierno (1908-1911) había apoyado de manera decidida el resurgimiento naval, adquiriendo en Francia los buques y submarinos que ya hemos mencionado. Al asumir su nuevo mandato, y ante las lecciones de la guerra mundial, Leguía consideró que el desarrollo del Perú debía estar más orientado hacia el modelo de Estados Unidos que hacia el de una debilitada Europa. En el campo específico de la Armada, consideró que debía someterla a una reforma profunda y otorgarle una mayor autonomía. Para ello propició la creación del Ministerio de Marina (ley del 13/10/1920) y contrató una misión naval norteamericana, cuyos miembros ejercieron entre 1920 y 1930 altos cargos institucionales, entre los cuales podemos mencionar la jefatura del Estado Mayor General (máximo cargo institucional de la época), la jefatura de la División Naval (equivalente a la Escuadra), la dirección de la Escuela Naval y de la Escuela Superior, la Dirección de Material y la Dirección de Comunicaciones. La Armada de esos años vivió una profunda transformación en su organización y en su ser colectivo, iniciando una etapa de gran cercanía con Estados Unidos que nos llevó a adquirir unidades navales de esa procedencia y a enviar numerosos contingentes de personal naval a capacitarse en las escuelas y unidades de esa nación. Mención especial merece la actividad llevada a cabo por el capitán de navío Charles Gordon Davy al frente de la Escuela Naval, pues fue en esos años que sentó las bases de nuestra actual institución educativa, fomentando no sólo los estudios y los deportes, sino un creciente espíritu de cuerpo, fortalecido con la creación del Cuerpo Unico de Oficiales, hoy Comando General, que llevó a eliminar la perniciosa influencia que la política había tenido al interior de la Armada durante el primer siglo de vida republicana. En el plano material, en 1920 se creó el Servicio de Hidroaviación, adquiriendo sus primeras naves y estableciéndose en Ancón. Aquel precedente de la actual Fuerza de Aviación Naval, sería la base para la Fuerza Aérea Peruana. Por otro lado, entre 1926 y 1928 se adquirieron los cuatro submarinos tipo R, construidos por la Electric Boat, restableciendo la presencia de unidades de ese tipo en nuestra Armada. Dichas naves habrían de prestar un prolongado servicio y servirían para formar a varias generaciones de submarinistas. Asimismo, los cruceros Grau y Bolognesi fueron sometidos a periódicas labores de mantenimiento en bases norteamericanas en la Zona del Canal de Panamá, pudiendo así realizar periódicos viajes de entrenamiento, que durante el verano incluían a los cadetes de la Escuela Naval. También se inició la construcción de la Base Naval de San Lorenzo.Al finalizar el periodo de Leguía, la Armada había consolidado sus elementos a flote, restablecido sus capacidades submarinas e iniciado sus actividades aeronavales. En cuanto a la organización institucional, se había avanzado siguiendo el modelo de la Armada Norteamericana, contándose con un conjunto de ordenanzas y normas que regulaban las diversas actividades en que tenía competencia.
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Este sitio es publicado por Carlos Mey - Martínez - Argentina

