VIAJE 49 de INSTRUCCION/26 de LA FRAGATA 1928/29
Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931
| Buenos Aires | Sud Africa | Zanzibar | Ceylan | Singapur | Batavia |
| Australia | Nueva Zelandia | Tahiti | Costa Rica | Panama | Cuba |
| EEUU | Inglaterra | Francia | Portugal | España | Brasil |
| Mensaje en una botella 31 de Diciembre de 1928 | |||||
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Hacia la Ciudad del Cabo - Agasajos de la municipalidad de Melbourne - Un baile en Wellington
ITINERARIO: Zarpó el 4 de marzo de 1928 y regresó el 1." de febrero de 1929. Buenos Aires - Dock Central - Capetown - Durban - Zanzíbar - Colombo - Singapore - Batavia - Fremantle - Melbourne - Sydney - Jervis Bay - Wellington - Papeete - Punta Arenas (Costa Rica) - Panamá - Colón - Puerto Barrios • Habana - New York - Spithead - Portsmouth - Spithead - Boulogne sur Mer - Lisboa - Sevilla - San Vicente -Río de Janeiro - La Plata. Navegó 38.924 millas. LISTA DE JEFES, OFICIALES Y SUBOFICIALES Los aspirantes CONSCRIPTOS RUMBO A LA CIUDAD DEL CABO Al día siguiente la "Sarmiento" fondeó en la rada de La Plata. El 7 de marzo a la tarde la fragata fué visitada por el Ministro de Marina, a quien acompañaba el Ministro de Guerra, General Agustín P. Justo, el Jefe de la Base Naval del Río de La Plata, el Secretario General del Ministerio y otros oficiales. A las 17.30 de ese mismo día zarpó, rindiéndose previamente los honores reglamentarios a la Base Naval del Río de la Plata y a los buques de la División Escuelas amarrados en Dock Central. La "Sarmiento" navegó sin novedad hasta Capetown. Al llegar a Capetown se hicieron visitas reglamentarias al Vicealmirante Anderson, en la Base Naval de Simón's Town, Primer Ministro, General Hetzog, Administrador de Capetown, Intendente de la Ciudad y Jefe de la Guarnición Militar, Coronel Harvey. Se recibieron invitaciones para una comida y baile en casa del Almirante Anderson en Simón's Town, para un almuerzo en el City Hall y para un paseo por la ciudad, acompañado por varios oficiales y cadetes. Además, fueron numerosas las invitaciones privadas recibidas, siendo los marinos argentinos muy agasajados. Esas atenciones fueron retribuidas a bordo, en donde fué organizado un baile y servidas varias comidas, de las que fueron comensales las autoridades y personas de significación. ANTE LA AMENAZA DE UN CICLÓN Esas atenciones fueron retribuidas dando una comida y un
baile a bordo.
"En esta ciudad — dice el capellán Bertoni Plores en el
libro que ha publicado con el título "Cielo y Tierra",
referente a este viaje, — la fina cortesía del vicecónsul de
la Argentina, señor Day, esperaba a la Fragata con una gran
recepción y baile en el
"Country Club", donde se reunió para agasajar a los
oficiales y cadetes de la nave escuela la alta sociedad de
Durban. En las faldas de los valles distingüeme las chozas de paja y barro dé los indios. El distintivo de los caciques o jefes de familias es la forma cuadrada o rectangular de la choza, mientras que las otras comunes son circulares. Estos nativos son los que han llegado más cerca de la civilización y se aplican, aunque muy perezosamente, a algunas faenas del campo. El 18 de abril a las cuatro de la tarde, la "Sarmiento" largaba amarras en el muelle carbonero, a donde fuera el último día de la estada en Durban para completar la carga de combustible. El buque enfiló la salida y recorrió sin remolcadores el trecho que lo separaba de la barra. Después de cuatro días de descanso la fragata había recuperado sus fuerzas y por eso, no bien se sintió libre de los cabos de amarre comenzó a rolar con al entusiasmo de sus mejores días, a la vista del público que había venido a despedirnos. Ya fuera de la bahía y mientras paraba la máquina para desembarcar al Práctico, comprobamos dos amargas verdades: una, que la mar arbolada nos maltraería a tumbos y zarándeos acidulando nuestra próxima travesía; otra, que el viento se había conjurado una vez más contra nosotros, soplando por el único lado que nos puede molestar, por proa. El Práctico, quizás con buena intención que en el primer momento no supimos agradecerle, nos pronosticó, — ¡entretenido augurio! — que ese viento contrario habíamos de soportarlo durante una semana con la misma intensidad y dirección. Ante tan halagüeños anuncios revivió en nuestra memoria el cuadro de la reciente contrariedad sufrida frente al Cabo de las Agujas, en la lucha continua contra el viento y la corriente. El puerto siguiente marcado en el itinerario, es Port Louis, en la isla Mauritius, pero por razones especiales el comando ha solicitado y obtenido autorización del ministerio para cambiar esta escala por una en Zanzíbar. Y rumbo a Zanzíbar vamos, logrando desmentir al segundo día de navegación las condiciones proféticas y los siniestros pronósticos del piloto agorero. El viento viró con la mejor dé las vueltas para secundar la acción de la corriente favorable, concediéndonos una amplia compensación del mal rato vivido frente a Port Elizabeth, y extendidas sus alas; al viento, vuela la "Sarmiento" registrando singladuras hasta de 280 millas, como pocas veces las habrá obtenido navegando a dos calderas. Mimados en esta forma por los elementos pronto entramos, con el viento a un largo, en el estrecho de Mozambique, entre la colonia de este nombre sobre la costa africana y la isla de Madagascar, calculando que a este paso recuperaremos algunos de los días perdidos en Ja lucha con la corriente de las Agujas. Todo es alegría, buen humor y optimismo a bordo. Pasadas las
preocupaciones de los primeros días, la conversación ha
recobrado su vivacidad para tejer toda especie de comentarios alrededor de las horas
vividas en Durban. Internados ya en el canal de Mozambique prolongábamos la sobremesa de la cena en la cámara de oficiales discutiendo unas científicas partidas de brid-ge, tirando otros aburridos solitarios napoleónicos, conversando los demás hasta agotar el toma del día y abrir luego un claro en la tertulia dando las buenas noches antes de ir a centrar la burbuja, cuando de pronto el Señor Comandante que aparece siempre sonriente y con chungas y remoquetes en los labios, se nos presentó en la cámara sin lograr disimular un ceño de preocupación y disgusto. Interrogado por todos nos respondió ofreciéndonos el telegrama que oprimía nerviosamente en la mano. Procuramos descifrarlo. Era uno de esos "alertas" que rondan continuamente por el espacio y que uno no sabe por qué secreto instinto o presentimiento atraen la atención del operador que podría entretenerse en interceptar mil otras señales de estaciones distintas que en ese mismo momento llegan a herir la antena de a bordo. Procedía de Nossi-Bé; la interferencia de otras transmisiones había impedido recibir todas las palabras del meteoro, pero aun así, con las pocas palabras salvadas, se lograba reconstruir el sentido del telegrama: "Un ciclón se aproxima hacia el nordeste de la isla Madagascar y lleva rumbo sudoeste". Si nos hubieran comunicado que en ese momento se había abierto un rumbo en la carena de la Fragata no nos hubiera causado mayor impresión. Una isla enorme nos separaba del ciclón, pero no era nada consoladora esa lejanía. A medida que pasan los momentos, el número de los trasnochadores aumenta en la Cámara; se desea conocer nuevos detalles sobre el rumbo del meteoro. En la cabina radiotelográfica el operador espera que los auriculares le revelen en su chillona confidencia la incógnita de nuestra suerte. Moviendo tranquilamente condensadores y reóstatos recorre toda la escala de la sinfonía inalámbrica, mientras que su lápiz va traduciendo esos sonidos monótonos en palabras. Oficíales en un paseo on Durban Quizás muy pronto el canto sereno y acompasado de las
grandes estaciones sea interferido y desacordado por cien
otras voces débiles, nerviosas, jadeantes, omitidas por las
antenas de Jos buques que nos rodean, propalando el
angustioso grito de la agonía condensado en las tres letras
macabras: S.O.S.
Pero no; nada de malos presagios mi de angustiosos clamores.
La misma voz de antes viene a reclamar la atención del
operador. Es un segundo telegrama, incompleto como el primero, y, como el primero, también
comprensible.
El rostro del Comandante recobra su habitual alegría, la
conversación de los oficiales se reanima, el peligro ha
pasado. El segundo radio nos comunica que el ciclón ha
tenido la buena idea de dirigirse, cambiando la dirección
que tenía, hacia el sudeste, rumbo a la isla Mauritius.
¡Buen viaje!
No podemos menos de reconocer en esto la mano de la
Providencia que ha inducido a nuestro Comandante a
solicitar, como dijimos, el cambio de Port
Louis en Mauritius por Zanzíbar, evitándonos así el disgusto
y el riesgo que estaríamos corriendo en estos momentos,
apresados por las garras del ciclón que domina en el Indico,
si bien hubiera sido siempre más fácil capearlo allí en mar
abierto, dadas las condiciones marineras de la fragata, que
aquí encerrados en la garganta de un estrecho. PRESENCIANDO DANZAS NATIVAS EN ZANZÍBAR "Ya en algunos paseos por los alrededores de la ciudad
tuvimos ocasión de presenciar en reuniones alegres de
nativos, danzas improvisadas al son de los golpes monótonos
de un parche.
Tratándose de algo peculiar y típico no han querido las
autoridades que nos marcháramos sin presenciar una función
de gala de esa especie. Organizada por algunos altos
empleados de ia Residencia Británica se llevó a efecto la
danza en forma solemne. Dióles el cacique la bienvenida y les condujo al sitio de honor: un banco de madera. El terreno estaba ya ocupado por los negros y algunos hindúes que esperaban ansiosamente la iniciación del espectáculo. En el centro de la pista formaban pabellón las armas del cacique: la lanza, el bastón o, más bien, el garrote de mando, y otros símbolos que escapan a nuestra interpretación. En un extremo habíase ubicado la "orquesta" integrada por el director que batía un enorme tambor construido con un trozo de tronco de árbol vaciado y un cuero, varios negros filarmónicos que martillaban furiosamente sobre unas tablas y otros que golpeaban los palos en forma de clavas. Después de un ceremonioso saludo a los marinos, el cacique —
se distinguía por ser el único negro calzado que había en el
recinto, — dirigióse al centro de la pista, tomó su bastón
de mando y lo enarboló dando la señal de comenzar la danza. EN EL ECUADOR Y LA INDIA Fueron visitados por el comando de la "Sarmiento" en Singapore, el Cónsul General Norteamericano, a cargo interinamente del consulado argentino, el Capitán de Navio "Mackwoth", y el Jefe del Royal Naval Office. Habiendo entrado una división japonesa al puerto, el Comandante hizo la visita de cortesía al Vicealmirante Kobagashi, que la mandaba. Se concurrió, además, a un "tea party" en casa del Cónsul Norteamericano y se retribuyeron atenciones a bordo con una comida. Un oficial de Estado Mayor, visitó el buque, estableciéndose de acuerdo con él las visitas que se efectuaron. Conscriptos y marineros saludando al!o al pasar frente a Governer Island El Comandante y los oficiales de la fragata fueron especialmente invitados a concurrir a un baile, que había organizado en honor de los marinos argentinos el Jefe de la Base Naval. Los cadetes acompañadas del Jefe de estudios realizaron una visita al Observatorio Meteorológico. Las autoridades de la marina invitaron a los marinos argentinos a un paseo al Jardín Botánico, al i que concurrieron varios oficiales, cadetes y personal subalterno del buque. Antes de partir se ofreció a las autoridades navales, militares y civiles un baile a bordo de la "Sarmiento". Las visitas reglamentarias realizadas en Fremantle fueron las siguientes: Vicegobernador del Estado, Naval Sénior Officer, Jefe de la Región Militar, Mayor de Fremantle, Mayor de Perth y Premier de Estado, todas las cuales fueron retribuidas. El Comandante fué invitado con varios oficiales a un almuerzo en la Gobernación, al que asistió la esposa del Gobernador, Lady Campion. Un grupo de oficiales y cadetes fueron obsequiados con un te en la Gobernación. Se recibieron, también, varias invitaciones para asistir a diversas fiestas, las que fueron aceptada. A bordo, antes de abandonar el puerto, se dio un almuerzo a las autoridades y se organizó un baile, del que participaron varias familias de la localidad. En Melbournc fué visitado el Gobernador del Es tado, Barón Somers; el Ministro de Defensa; Jefes de las fuerzas Militar, Naval y Aérea; Lord Mayor y Premier de Estado. Junto con varios oficiales el Comandante de la "Sarmiento" fué invitado a una comida por el Go bernador del Estado. En la Municipalidad hubo una recepción en honor del comando y oficiales del buque. 1 En el Parlamento fué servido un almuerzo en honor de los marinos argentinos y japoneses. El Lord Mayor organizó varios paseos por la ciudad para los cadetes y tripulación del buque. El personal de la fragata tuvo entrada libre a casi todos los cinematógrafos. A bordo fué servida una comida en honor de las autoridades. En el Puerto de Sidney fué visitado el Gobernador General de Australia, Lord Stonchaven; el Gobernador del Estado, Sir Dudley de Chair; el Premier de Estado; Chíef Commissioner; Captain Superintendent y Jefe de las Fuerzas Militares. El Gobernador General dio un almuerzo en honor del comando de la "Sarmiento", al que concurrió el Comandante acompañado por varios oficiales. El Gobernador General y el Gobernador del Estado realizaron una visita a la fragata, siendo recibidos a bordo con los honores reglamentarios. En honor de los marinos argentinos se realizó una recepción en el Town Hall y un lunch en el State Government. Fueron, también, organizados varios paseos para la tripulación del buque y una parte del personal fué invitado a un concierto en la Municipalidad. Como en otras partes, el personal subalterno tuvo libre acceso a los cinematógrafos de la ciudad. Varios clubs dieron fiestas en honor del buque, y los oficiales y cadetes concurrieron a bailes dados con el mismo carácter, en el H.M.S. "Penguin" y en el Casino de Oficiales de la Guarnición Militar. A bordo de la fragata fué servido un almuerzo y se organizó un baile, a los que fueron invitadas las autoridades navales y civiles. VISITAS DE CORTESÍA INTERNACIONAL En el puerto de Wellington el Comandante hizo las siguientes visitas: Gobernador General, Lord Fer-gusson; Sénior Naval Officcr; Primer Ministro; Jefe de la Guarnición Militar y Mayor de Wellington. Concurrió, además, el Comandante a una comida dada en su honor por el Gobernador y un almuerzo ofrecido por el Primer Ministro. El Gobernador dio un baile en la Casa de Gobierno, al que concurrió el Comandante acompañado por varios oficiales. Aceptando una invitación oficial, tres oficiales de la fragata visitaron Waitomo Caves. Fueron organizados varios paseos por la ciudad y funciones cinematográficas para el personal subalterno. A bordo fué servida una comida en honor de las autoridades navales y civiles. También fué organizado a bordo un baile, al que concurrieron e! Vicealmirante Kobayashi, Jefe de la División Naval Japonesa; el Príncipe Takamatzú hermano del Emperador del Japón, y varios oficiales. El Comandante fué invitado a una fiesta en el "Idzumo", a la que concurrió acompañado por va-ríos oficiales y al mismo tiempo en el "Yakumo", hubo un "party", en honor de los oficiales argentinos. El último día de estada el Comandante de la División Japonesa invitó al Comandante de la "Sarmiento" a un almuerzo y ese mismo día se dio a bordo de la "Sarmiento" un almuerzo en honor de los oficiales japoneses. El Gobernador de Tahití ofreció un almuerzo en honor del comando y oficialidad del buque, que fué retribuido con otro almuerzo a bordo de la "Sarmiento". El Comandante y varios oficiales concurrícron a un paseo por la isla organizado por el Gobernador. La banda de música de la Sarmiento tocó varias veces en tierra, por haber aceptado el Gobernador el ofrecimiento que le hizo en ese sentido el comando. En todas las recepciones de carácter oficial, almuerzos y comidas que se realizaron en Australia y Nueva Zelandia — dice el parte oficial — las autoridades, en elogiosos discursos, dieron la bienvenida al buque, haciendo resaltar el significado de estas visitas de cortesía internacional. FALLECIMIENTO DEL APRENDIZ DE MAR CRESCENCIO VELIZ "Es la tarde del 13 de junio. Con el viento y la mar de
proa se esfuerza la "Sarmiento" por ganar lentamente camino.
Una lluvia torrencial envuelve el buque. El ciclo, de gris
se ha tornado hosco y terrible.
Allá a proa la gente se agrupa frente a la enfermería y
conversa en voz baja algo que a todos parece preocupar. Poco
a poco la preocupación vase extendiendo a todo el buque: hay
un enfermo gravísimo a bordo. La noticia corre rápidamente por la nave. Todos se sienten como una pérdida muy propia, como una desgracia de familia, como la muerte de un hermano. El dolor se manifiesta con mayor vehemencia en el llanto de los aprendices que han perdido a un compañero de curso y a un amigo sencillo, alentador y cariñoso. En el sollado del castillo improvísase la cámara mortuaria: una mesa con el Santo Cristo y la Bandera Argentina en la cabecera, y dos velas a los costados. El cuadro es hondamente impresionante. Durante toda la noche la tripulación ha frecuentado la capilla ardiente acompañando por última vez al camarada perdido, y por la mañana los ánimos han amanecido apesadumbrados por la triste ceremonia que debe realizarse. El mar continúa embravecido. De pronto una ola salta la borda y cae sobre el féretro, como demostrando la impaciencia del océano por devorar su presa. La máquina detiene su marcha. Se abre el portalón, y, mientras las campanas doblan a muerto, la banda inicia los primeros compases de "La muerte de Assa". Entretanto se oye la voz de "¡Fondo!" y el cadáver desaparece bajo la cresta de las olas... Todo ha terminado; suena el toque de retirada; pero muchos permanecen aún como petrificados en sus puestos, contemplando fijamente el lugar que ocupara el féretro". LA NAVEGACIÓN LA "SARMIENTO" EN AUSTRALIA Y EN EL JAPÓN El Infante de España D. Carlos de Borbón a bordo Sevilla* Depositando una corona de flores en la tumba de Colón Sevilla. Visitando los Reales Alcázares "Las cordiales relaciones entabladas con los japoneses
culminaron en una sentida despedida. El Almirante invitó a
su mesa a bordo del "Yakumo" al Comandante y jefes de la
"Sarmiento", mientras que el Comandante del "Idzumo" ofreció
en su crucero una fiesta típica a los oficiales y cadetes
argentinos. El "buffet" estaba preparado de acuerdo al estilo de la fiesta; de ahí que en las pequeñas tacitas de Satsuma sirvieran el tibio "shaket", o licor de arroz acompañado con rodajas de pescado seco y pastelitos de arroz con salsa; más ya suponían los japoneses que no todos llevarían su afición a lo típico y exótico, y por eso habían preparado igualmente bebidas y dulces europeos para satisfacer asi todos los gustos. Después corearon vibrantes marchas japonesas los oficiales y cadetes del "Idzumo" dando fin a la simpática y afectuosa reunión, Al siguiente día en las cámaras de la "Sarmiento" se retribuyeron las atenciones recibidas". UN MENSAJE EN UNA BOTELLA DE CHAMPAÑA Ese mismo texto lo reprodujeron en inglés, con el siguiente agregado: "Quien encuentre esta botella sírvase enviarla al diario "Crítica" avenida de Mayo 806, Buenos Aires. República Argentina". El documento fué firmado por los siguientes cabos: D. A, Carrizo, M. Vega, A. Reyes, Rosendo González, Eugenio Aguirre, F. Suárez, Guardo Negri, Carlos Casamco, G. Anio, J. Caldero, J. M. Campo, Dermidio Paso, Francisco González, C. Alonso, Juan Migliadi, F. Ginunza, Guillermo Bucki, Idelfonso Balbucna, E. R. Piñeiro, Ángel G. Vera, J. Leguizamón, Juan F. Bulado, Víctor Alvarcz, Manuel García, Julio Rivero, R. R.i-meveck, F. M. Peloccini, Pablo y dos nombres más que resultan iníntelegibles. Luego se le hizo este otro agregado: "1" de enero de 1929; se cierra la botella deseando que sea muy feliz el que la encuentre y devuelva a "Crítica", Avenida de Mayo 806. Buenos Aires. República Argentina Sudamérica". La botella fué después arrojada al mar y comenzó a florar a la vera de la fragata, y anduvo todo el año 1929 apareciendo el 10 de mayo de 1930 en el Mar Caribe, después de un año, cuatro meses y diez días de navegar la noticia de su hallazgo da cuenta el Administrador de la Aduana Marítima y Fronteriza de Chetumal Quintana, quien sobre el mismo documento puso la siguiente nota: "Payo Obispo T. de Q. Roc. mayo 30 de 1930". El presente documento fué encontrado a la altura del puerto mejicano de Xcalak, sobre el Mar Caribe, el día diez del presente mes, por los componentes del cuerpo fiscal del Resguardo de la Aduana de Chetumal, a las órdenes del C. Comandante del Resguardo Miguel Hidalgo, y del suscripto, quienes verificamos una inspección a bordo del vapor nacional auxiliar de guerra "Chetumal", devolviéndose el presente documento tal y como lo solicitan los C. C. Cadetes de la fagata "Presidente Sarmiento" en su 28 viaje de instrucción. Salud; El "Administrador de la Aduana Raúl Cristo Lapierre. El Comandante del Resguardo. Miguel Hidalgo". (Hay un sello). El mensaje fué recibido por "Crítica" el 14 de noviembre de 1930.
Sevilla. El comandante Costa Palma presidiendo la corrida de toros en la plaza Pañoleta y escuchando el himno argentina
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