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La
Independencia
La
gesta de la Cruzada Libertadora, la organización de un flota
de lanchones para el pasaje de pertrechos desde la vecina
orilla, los esfuerzos de la escuadrilla de la laguna Merín,
que se conjugan con las operaciones de las tropas republicanas,
son factores que colaboran a que la ocupación brasileña se
vuelva insostenible, culminando el proceso en la "Convención
Preliminar de Paz"
Luego
de ser izado en la Ciudadela el 1º de enero de 1829 el
recién creado Pabellón Nacional, el Coronel Pablo
Zufriategui es nombrado Capitán General de Puertos, la más
alta autoridad de la Marina del naciente Estado Oriental.
En
marzo del mismo año el Poder Ejecutivo provisorio eleva a
consideración de la Asamblea General dos proyectos de Ley.
Mediante el primero se pretendía incorporar orgánicamente al
Estado una Fuerza Naval compuesta por un bergantín y tres
goletas de guerra, con el objetivo de brindar seguridad a
nuestras costas y proteger nuestro comercio marítimo. A
Través del segundo se establecían aspectos financieros tales
como sueldos y compensaciones especiales para oficiales y
personal de tropa embarcados.
Si
bien no puede comprobarse la sanción favorable de estas leyes,
se sabe que en 1829 se envió una fuerza naval al Río Uruguay
para combatir el contrabando y que la República contó
tempranamente con algunas naves armadas, mercantes arrendados
y armados como se podía, que le permitieron hacer frente a
las operaciones de guerra derivadas del marco político
reinante.
En
el mismo año, el Coronel Zufriategui redacta el Reglamento
para el Puerto de Montevideo correspondiéndole también la
gestión de aprobación del uniforme de Marina a ser usado en
la ceremonia de la Jura de la Constitución, cubriendo el
hasta entonces inexistente Reglamento respectivo para uso de
la oficialidad naval.
En
1832, a bordo de la goleta "Aguila", el Coronel
Zufriategui ejecuta el primer acto de soberanía a nuestras
aguas, al alejar al buque sin bandera "Exquisit" que
según informaciones estaba cometiendo actos de piratería en
nuestras costas y cazando lobos clandestinamente.
El
fin del período se enmarca en la rivalidad entre el General
Rivera y el General Oribe, que desembocó posteriormente en el
principal enfrentamiento de nuestra historia. Para esta
ocasión, ambos caudillos realizan notorios esfuerzos para
organizar sus respectivas escuadrillas, conscientes de la
importancia estratégica del dominio de las aguas.
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