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Las
Expediciones
y
Viajes
Fluviales
al
Gran
Chaco
Argentino
entre
1810-1860
La situación de la frontera chaqueña para
1820 se había deteriorado gravemente en
pocos años. De aquella paz que nos dejaron los
españoles para principios del sigIo se
retrogradó al extremo de que los indios del Chaco
fueron capaces de alcanzar el mismo rio
Tercero arrasando
estancias, puestos y fuertes,
y cerrando los caminos periféricos. Como
no
hubiese modo de realizar una acción
conjunta represiva, no quedó otro remedio que
dejar a cada provincia su propia
defensa. De tal modo, el gobernador de Santa
Fe,
D. Estanislao
López, Ilevó a cabo
periódicas expediciones sobre el Chaco, política
seguida a poco por el de Entre Ríos,
D. Pablo
Echague.
En
1826 se realizó una exploración del rio
Bermejo con el auspicio de la
Sociedad del
Río
Bermejo, a cargo del explorador
Pablo
Soria, acompanado por el piloto y astrónomo
D. Bartolomé
Descalzi, con un viaje que
comprendió desde sus nacientes hasta su
desembocadura en el Paraguay, para el cual
se empleó una embarcación de doble proa.El piloto Bartolomé Descalzi fue detenido e
internado por orden del Dr. Francia durante
cuatro años (obsérvese la audacia paraguaya
en sus aspiraciones al Gran Chaco).
En
1833, el coronel Ing. D. José Ildefonso
de Arenales publicaría en Salta un valioso
libro, muy divulgado, sobre el Chaco Gualam-
ba y la región del Bermejo, que había
redactado en 1823. Se Ilamó "Nociones históricas
y descriptivas sobre el gran pais del Chaco y
río Bermejo - Observaciones sobre un plan de
. navegación y colonización"
Entre octubre y noviembre de
1841, una
división del ejército de Lavalle, después de
la derrota de Famaillá, al mando del coronel
D.
José Manuel
Salas, optó por regresar a
Corrientes atravesando el Chaco y costeando
el Bermejo desde Orán hasta esa ciudad. Sus
marchas fueron insertadas en un diario hecho
por
el
coronel
D. Mariano Camelino.
Otro personaje, el señor Carlos Maria
Saravia, escribía en
1854 sobre los problemas de
la navegación en
ríos chaqueños, y en
especial sobre los derechos argentinos a todo el
Pilcomayo. Fue uno de
los más
destacados
críticos del Laudo Hayes que nos cercenó
parte del territorio formoseño.
A partir de la unión nacional, allá por
1854, con el presidente Urquiza se despierta
el pais y vuelve a pensar en el Desierto y
en el indio. Del mismo modo que en épocas
anteriores, la provincia de Salta reanuda su
expansión sobre el Chaco, con proyectos de
navegación en el Bermejo, auspiciada ahora
por la Constitución Nacional de 1853. La
antigua linea de
fortines apoyada en el río
Valle fue prolongada y se internó en el Chaco
siguiendo
las márgenes del Bermejo y del
Teuco; se cubría así una vasta zona donde
había estancias, colonias y misiones.
En
1858, el prócer
salteño
D. Juan Martín
Leguizamón revitalizó por su lado la
navegación del Bermejo y la instalación de fortines.
También Bolivia entraba de lleno con
nuevas exploraciones en los dos ríos, tan
sensibles a su comercio por el Plata.
Viaje del coronel D. Manuel
Rodríguez Magariño en 1841
Ministro de Bolivia en Asunción; partió
aguas abajo del Pilcomayo desde su país al
Paraguay con las goletas BoIivia e
Iniaví
y la lancha
Descubridora.
Las embarcaciones
resultaron inapropiadas y el viaje hubo de ser
suspendido a poco de andar.
Expedición al Pilcomayo del teniente(o subteniente) de Marina holandésD.
Enrique W. M. Van Nivel
También a cargo del gobierno boliviano y
con igual objetivo que la anterior expedición.
Zarpó de Bella Esperanza, en la latitud
22º
45', el 30 de setiembre de
1848,
acompañado
por 60 soldados al mando del oficial
boliviano D. Gabino Acha. Las embarcaciones
empleadas fueron jangadas y canoas. Muy
pronto los expedicionarios abandonaron las ocho
canoas, al ser también atacadas por los
indios. Luego se vieron obligados a dejar las
jangadas y se prosiguió el avance a pie pues
el río había entrado en un laberinto de
ramales. Caminaron durante nueve días hasta
que llegaron a un gran lago de 60 leguas que
les cerraba el paso -era el estero
Patiño-por lo que abandonaron la empresa y
retornaron a Bolivia.
Expedición del navegante D. José Lavarello
Este célebre explorador, trabajando a las
órdenes del coronel D. Evaristo
Uriburu,
recorre el Bermejo aguas abajo, en 1854, con
una curiosa embarcación de paletas de
movimiento manual. Ha dejado un prolijo diario
que se halla en el Departamento de Estudios
Históricos Navales (Varios - Caja 2).
Viaje del R.P. Pedro María Pellichi
(o Pellicci)
En 1854 emprende un viaje siguiendo las
márgenes del río Bermejo con el que
pretendió unir a Orán
con La Bajada (Paraná).
Fue acompañado por fray José Remedi, que
a su vez, y posteriormente, misionó por su
cuenta.
Expedición de D. Juan Ramón Navea
Se efectúa entre 1854 v 1855, asociado al
coronel Uriburu, conduciendo al vapor Zenta,
con el que remontará el Bermejo hasta la
localidad de Palo Santo
(24º29' S y
62º 30' 0)
donde se le subleva la tripulación, pero será
rescatado por una partida armada·que le
envía su socio.
Expediciones en canoas por
el Bermejo en 1855
Un señor Isman navegará en canoa desde
Orán, con destino a Corrientes, y fallece en
el viaje. Y un obrajero de apellido Vinci lo
hace también en canoa, pero llevando una
jangada; puede terminar la aventura con
éxito.
Exploraciones del comandante
D. Thomas Jefferson Page
El distinguido marino norteamericano, que
alcanzará el grado de comodoro de la
Confederación
Sureña en la Guerra de Secesión,
fue tronco de una gran familia de marinos
argentinos. Realizó con la cañonera de los
Estados Unidos Water Witch y el vaporcito
Pilcomayo, primero, y con la lancha AIpha
dos años más tarde (1853-1854 y 1855)
reconocimientos del río Pilcomayo, con lo que
superó en 180 Km el punto más
avanzado
hasta entonces, que era Esquina Grande,
además de llevar a cabo tareas de baliza-
miento e hidrografía en el Alto Paraná y el
Paraguay en un lapso de 8 años.
Misiones del R.P. José Puyderigolas
Trabajará en parte del Chaco Septentrional
y Oeste del Medio actuando entre los tobas.
Gozó de merecida fama y fue asesinado en
uno de sus viajes, en las cercanías de la
desaparecida La Cangayé, el 30 de noviembre
de 1860.
Expediciones
varis de interés
en la década de 1860
En 1860, el capitán D. N. Villegas en un
primer viaje remonta el Bermejo, pero sin
éxito. En un segundo viaje, con el vapor
Bermejo, varó en Pescado Flaco donde
permaneció quince meses; regresó al ser reflotado
a Asunción.
En 1862, en una lancha de vapor, los
hermanos Emilio y Prudencio Palacios
efectuaron dos viajes entre Orán y Corrientes.
En 1863, el salteño D. Diego Cevallos
construyó tres chatas con proa de ballenera y
navegó por el Bermejo hasta La Bajada, donde
combatió con los indios.
En 1863, también, don Angel Baso arrienda
al capitán Lavarello el vaporcito Gran
Chaco,
con el que remonta el río y llega a Colonia
Rivadavia, donde queda varado un año;
Lavarello regresará a Santa Fe en 1864. Nos ha
dejado otro diario de su navegación que está
en el Departamento de Estudios Históricos
Navales .
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