Historia y Arqueologia Marítima

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Fragata Sarmiento Indice Armada Argentina

  FRAGATA  “SARMIENTO”

El Primer Viaje 1899-1900

     (Viaje 21 de Instruccion / 1° de la Fragata)

Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931

Partida, Punta Arenas, Valparaiso, Callao, Peru, Panama, Acapulco San Francisco, Hawaii (Honolulu) Yokohama, Kobe, Kure, Yedashima, Miyashima, Nagasaki, Talien Wan, Port Arthur, Chefoo, Wer Hai Wei, Kiau Chau, Shanghai, Hong Kong Manila, Colombo, Aden, Moka, Suez, Alejandria
Pireo, Pola, Venecia, Napoles, Magdalena, Spezia Toulon, Barcelona, Argel Cartagena, Gibraltar, Madeira, Barbados,  La Guayra, Santiago de Cuba, Habana New York, Hampton Roads, Rio, BsAs

El historial del comando - La jira (sic) abarcó 49-500 millas -Fué el recorrido más largo que efectuó la Fragata.

ITINERARIO:

 Zarpó el 1 de Enero de 1899 y regresó el 30 de Septiembre de 1900; Buenos Aires - Valparaíso - Callao - Panamá - Acapulco - San Francisco - Honolulú -Yokohama - Kobe - Kure - Yedashima - Miyashima - Nagasaki - Talien Wan - Port Arthur - Chefoo - Wer Hai Wei - Kiau Chau - Sanghai - Hong Kong - Manila - Colombo - Aden - Moka - Suez - Alejandría - Píreo - Pola - Venecía - Nápoles - Magdalena -Spezia-Toulón- Barcelona - Argel - Cartagena - Gibraltar - Madeira - Barbados - La Guayra - Santiago de Cuba - Habana - New York - Hampton Roads - Río de Janeiro -Santa Catalina - Buenos Aires.

LISTA DE JEFES, OFICIALES Y SUBOFICIALES

Comandante: Capitán de Fragata D. Onofre Betbeder; 2." Comandante: Teniente de Navio D. Enrique Thorne; Tenientes de Fragata: Leopoldo Gard, Mariano F. Beascochea, Julián Irizar, Vicente Oliden, Ernesto Anabia, Guillermo Mulvany, Enrique Moreno; Guardiamarinas: D. Héctor Y. Godoy, Santiago Baibiene, Bailón M. Navarro, Ángel Caminos, Víctor Rolandone, Rafael Zubiría, Pedro Etchepare, Julio Castañeda, Mario Gómez, Alberto Ibarra, Agustín Herrero, Teodoro Caillet Bois, Enrique G. Plate, Francisco de la Fuente, Orfelio Iguain, Federido Guerrico. Osvaldo Fernández, Aureliano Rey, Napoleón S. Moreno, Gerónimo Asencio, Francisco Artigas, Francisco Arnaut, Jorge Campos Urquiza, Manuel Caballero, Pedro S. Casal, Carlos Braña, Federico Rouquaud, Hermenegildo D. Pumará, Horacio Oyuela, José M. Sobral, José M. Alvarez, Hugo da Silva, Carlos Moneta, Armando Cruz, Luis G. Segura, Agustín Eguren, Raúl Katzenstein, Tadeo M. Saravia, Alfredo Constante, Eduardo Colombres.; Cirujano de 2. D. Prudencio Plaza; Farmacéutico: D. Juan Fourment; Contador de 1.a: D. LuisJ. Scarsi; Maquinista de 1.a: D. Federico Coldwell; Maquinista de 2.a.- D. Rodolfo Morales; Maquinistas de 3.a.- D. Tomás Brady, José M. Seguí; Electricista de 2.a; Herbert Blackburn; Fotógrafo: D. Pastor Valdés; Profesor de Idiomas: D. Daniel Mackinlay Smith; Profesor de Esgrima: D. Víctor Flechet; Maestro de Banda: D. Julio Collniet; Profesor de Box: D. Bert Collins; Contramaestre de 3.a; D. Enrique Serantes; Contramaestres de 1.a: D. José Cordo, Manuel Becco y José López; Contramaestre de 2.a: D. Nicolás Alegría; Condestable de 2.a: D. Juan Demestri; Condestable Torpedista de 1.a: D. Rogelio Aguirre; Ayudante Electricista de 1.a: D. Luís Malobertti; Ayudante Electricista de 2.a: D. Arturo Zinelli; Maestro de Armas de 3.a: D. Enrique Gelien; Maestro de Armas de 2.a: Luis Moisset; Carpintero de 1.a: D. Justo Couzain.

En este primer viaje la Sarmiento no llevó conscriptos.

LA PARTIDA

AL comandante Onofre Betbeder, que fué después el gran ministro de Marina de la presidencia del General Roca, le cupo el honor de mandar la fragata Presidente Sarmiento en su primer viaje de instrucción.

Por tratarse de la iniciación en sus funciones de escuela naval práctica, y por la importancia que tuvo el viaje, transcribimos a continuación los capítulos principales del parte oficial del comando del buque.

La "Sarmiento" salió de Buenos Aires el 12 de Enero de 1899. Fueron a despedir al buque-escuela que iniciaba sus viajes de instrucción, el Presidente de la República, General Julio A. Roca, los ministros nacionales, y altos funcionarios de la Armada. Después de una breve alocución del general Roca, la tripulación formada en cubierta escuchó la lectura de la siguiente proclama del ministro de Marina:

"En nombre del Señor Presidente y en el mío propio, cábeme la satisfacción de dar la despedida al primer buque argentino que conducirá el pabellón nacional en su viaje alrededor del mundo.

"Aparte de la importancia que en sí tiene esta campaña, cuyo principal fin es completar la educación científica y profesional de los futuros oficiales de nuestra escuadra, tiene también la de dar a conocer en el extranjero el grado de civilización de nuestro país y los adelantos intelectuales y materiales de nuestra joven marina, en pleno período de crecimiento.

"Es altamente halagador al amor propio nacional vernos capaces de seguir, en la formación del personal dirigente de nuestros barcos, el ejemplo de las naciones viejas y ricas, con la ventaja aún de que este viaje que los aspirantes a oficiales emprenden, lo hacen en un buque modelo en su género, diseñado especialmente para el objeto a que se destina, y reuniendo en sí todo aquello que constituye el complicado mecanismo de un barco de combate moderno — esta circunstancia es una de las tantas que reflejan el interés que el gobierno y el pueblo argentinos han puesto en la formación de su marina.

"El señor Comandante está penetrado de las responsabilidades que contrae ante el país, que le conf

la delicada misión de dirigir este buque, así como del alto honor que estas responsabilidades significan; no dudo que estará en todo momento a la altura de ellas, secundado por un grupo de oficialidad preparada, joven y animosa, llena de entusiasmos y de bríos para el estudio y el trabajo.

"Señores guardiamarinas: vais a conocer la profesión bajo su faz más ruda: aprovechadla; ello es lo que formará vuestro carácter; tened presente que de las aptitudes que demostréis en esta campaña, dependerá en gran parte el éxito de vuestra carrera en el futuro; sed disciplinados y estudiosos y habréis correspondido dignamente a los sacrificios que el país hace por vuestra educación.

"Tripulantes de la "Sarmiento". Hago votos porque vientos propicios os acompañen y abrigo la confianza de que en todas partes haréis honor a vuestro uniforme; que vuestra conducta caballeresca y correcta en los pueblos que vais a visitar, inspirará cariño y respeto a ese emblema querido de la Patria que flamea al tope, cubriendo con su sombra generosa este pedazo de suelo argentino en el que vais a cruzar los mares, acompañados del afectuoso recuerdo de vuestros compatriotas que os desean felicidad y éxito en la campaña".

PRIMER PUERTO DE RECALADA

Golfo Nuevo. - Puerto Madryn - enero 23 de 1899.

"A pesar — dice el primer parte parcial — de la poca extensión recorrida y de no haber tenido ningún mal tiempo, y sólo guiándonos por las pocas pruebas a que ha sido sometido el buque durante esta travesía, se pueden encomiar sus condiciones marineras y su estabilidad a la vela.

"Siendo una de las características, que pueden servir para formar juicio sobre las cualidades marineras de un barco a vela, las facilidades que éste presente para virar por avante, le dediqué preferente atención a esta maniobra, ordenándola en circunstancias a veces desfavorables y en algunos casos con vientos tan flojos que la salida del buque no excedía de dos millas y media. A pesar de ello el buque viró siempre por avante fácilmente. Resulta, además, muy velero, pues, con brisa fresca que nos permitía llevar cómodamente alas y rastreras, la Fragata ha alcanzado once millas largas, velocidad que creo podría ser aún mayor con fuerza superior de viento, disminuyendo sólo las velas accesorias.

"El buque tiene, tal vez, una marcada tendencia a orzar, que procuraré reducirla sin recurrir a la supresión de velas a popa.

"Como hasta la fecha no hemos experimentado ningún mal tiempo, no puedo saber si la buena estabilidad que ha demostrado, tenga por consecuencia más tarde alguna violencia en los rolidos. El tiempo, en general, ha sido favorable y hemos tenido con frecuencia contrastes de viento; el más serio de los cuales sucedió en la noche del 15, en que éste saltó de N. O. al Sur con tal violencia y aspecto tan amenazador que nos obligó a cargar precipitadamente el paño y a correr en popa, mientras se rizaban las gavias y con las velas así reducidas el buque navegó a razón de nueve millas hasta que nos pusimos a la capa por intervalo de algunas horas.

"Poco después el viento declinó sensiblemente y principió a soplar del N. N. E., pero con fuerza tan débil que nos daba muy poco camino.

"Así continuó nuestra navegación con muchas alternativas de vientos flojos, favorables, contrarios y calmos hasta la entrada de Golfo Nuevo donde recalamos en la mañana del día 19, viéndonos obligados media hora después, a causa de un S. S. O. flojo que que recibíamos por la proa y que comenzaba a establecerse con fuerza, como sucedió más tarde, a mandar alistar la máquina para tomar el puerto Madryn.

"Ese mismo día a la caída de la tarde dimos fondo en este puerto, habiendo navegado a vapor durante algunas horas con un gasto de carbón de siete toneladas aproximadamente".

El mismo día de la fecha del parte, 23 de enero, zarpó la Fragata de Golfo Nuevo para Santa Cruz, habiendo empleado siete días de los nueve que le fueron asignados para el viaje de Buenos Aires a dicho puerto.

El comandante del acorazado "San Martín", buque jefe de la división de Bahía Blanca, coronel García, dirigió a los jefes, oficiales y guardiamarinas, antes de la partida la siguiente alocución;

"Niego a cualquiera el derecho de experimentar mayor regocijo y apreciar mejor que yo el inmenso progreso que para nosotros representa el encontrar reunidos en la cubierta de esta nave, un grupo tan numeroso y 'brillante de marinos argentinos. Niego este derecho, porque para regocijarme en el alma y para apreciar todo lo que ello representa de trabajo, de fatiga y de virtudes ocultas es menester pertenecer como yo a aquella noble profesión, en la cual se aprende desde la más temprana edad a practicar en silencio la religión del sacrificio, y haber conocido, juzgando como marino educado, el abismo material y moral que separaba hace unos veinte años la marina argentina de cualquier marina debidamente constituida.

"Para apreciar ese abismo, era indispensable ser marino de profesión y poder comparar con imparcialidad".

"Comprenderéis, señores, mis pasadas angustias, al medir con el pensamiento el inmenso trayecto que aún nos quedaba por recorrer moral y materialmente, lo repito, para alcanzar el grado de adelanto que mi patriotismo anhelaba para la marina de mi país, joven entonces, y lleno de entusismo, confiaba con razó-en el porvenir.

"El tiempo me ha dado razón; y ningún día como el de hoy ha dejado mayormente satisfecha mi patriótica ambición, puesto que hallo aquí reunidos a una pléyade de jóvenes dignos de su profesión y de su bandera, maestros los unos, alumnos los otros, que proclaman a las claras que nuestra marina no es tan solo una esperanza sino una hermosa realidad!

"Felices vosotros, guardiamarinas, que alcanzáis a recibir, dictadas por maestros que llevan con honra el botón de ancla, las lecciones que sólo ellos son dignos de inculcaros. Sólo ellos son competentes y tienen el derecho de hacerlo, por haber adquirido en esa ruda escuela del mar, los secretos y el amor a su profesión.

"Escuchad respetuosos las lecciones y los consejos que os darán, pues son — podéis estar seguros — el fruto de largas vigilias, de penosas labores, de pasadas angustias y peligros.

"Pensad en las largas y sufridas horas de guardia, meditad en los riesgos y zozobras por los cuales forzosamente han pasado vuestros maestros, quienes os han precedido en la carrera, y entonces escucharéis con más respeto y legítimo orgullo la palabra de vuestros mayores.

"Escuchad y meditad seriamente sobre esas lecciones que enseña la dura y sana práctica de nuestra noble profesión, pues ella forma el carácter, templa el espíritu y fortifica el alma por el contacto continuo con Dios y la lucha constante contra el peligro y la muerte.

"Que la Divina Providencia os ampare, que la idea de la Patria ausente os inspire y que regreséis con felicidad a ella para servirla siempre con honra, son mis más sinceros deseos".

La oficialidad del "San Martín" ofreció un banquete en el que pronunció un brindis el capitán Malbrán que fué contestado por el segundo comandante de la "Sarmiento", teniente de navio Thorne.

UN EPISODIO HISTÓRICO

La fragata "Sarmiento", durante ese primer viaje, participó en un episodio histórico de gran trascendencia, no solamente por la importancia del hecho mismo, como resultado de felices gestiones de orden internacional, sino porque caracterizó una gran presidencia y destacó el aspecto civil de un gran militar argentino. Nos referimos a la célebre entrevista entre los presidentes Roca y Errázuriz, a bordo de un barco de guerra en la que se perfiló la solución del pleito entre la Argentina y Chile.

En el parte del primer informe de navegación figuran las siguientes referencias a ese episodio.

"Punta Arenas, febrero 20 de 1899. — (Parte relativo al primer mes de viaje). Durante nuestra estadía en Puerto Madryn fondeó en el puerto el transporte nacional "Villarino" y el Crucero Acorazado "General San Martín", buque insignia de la división Bahía Blanca, teniendo el agrado de recibir al día siguiente a bordo la visita del jefe de la citada división.

"Cumplida esta parte de mis instrucciones zarpé del puerto con rumbo a la boca del Golfo, el día 24 a las 10.30 a.m. Así que estuvimos en movimiento se vio que el acorazado "San Martín" mandaba su gente a las bordas y batidianas en señal de despedida, saludo que fué retribuido por nosotros en la misma forma.

"A las 1,20 p.m. encontrándonos aún dentro del Golfo avistamos por el lado de Bahía Craker el Crucero Acorazado "General Belgrano" con insignia presidencial y al Crucero "Patria". Al pasar el "General Belgrano" a mil metros por la popa, se hicieron sobre la marcha los saludos de ordenanza y tan luego como nos encontrarnos fuera del Golfo se mandó largar los paños y apagar los fuegos de la máquina.

    

Monte Entrance, Punta Kiel y un glaciar.

   

Entrada a Bahia Puerto Hambre, El crucero Acorazado Belgrano y el crucero Patria, y oficiales de la Sarmiento en la costa de Puerto Hambre.

"De ahí hicimos rumbo al Puerto de Santa Cruz en cuya travesía empleamos cinco días, habiendo tenido durante el viaje vientos variables en intensidad y dirección.

"En circunstancias en que me disponía a ordenar que los guardiamarinas continuaran en la práctica de los trabajos hidrográficos, llegó V. E. al puerto (de Santa Cruz), a bordo del crucero acorazado "Belgrano", que conducía al Excmo. Sr. Presidente de la República. Al día siguiente de este arribo V. E. ordenó por nota que hiciera levantar por los guardia-marinas dirigidos por los oficiales, un plano de la región comprendida entre Monte Entrance y Punta Keel, fijando con la mayor precisión posible la situación de las balizas, y haciéndome saber al mismo tiempo que se había dispuesto que la Fragata-Escuela se incorporara al "General Belgrano" el día 14 en la Bahía de San Sebastián para acompañar al Excmo. Sr. Presidente hasta Punta Arenas, con motivo de la entrevista que debía verificarse allí con el Excmo. Sr. Presidente de la República de Chile. 

Concluidos que fueron los trabajos, estudios y limpieza general del barco, zarpé del fondeadero (después de 13 días de estadía) en dirección al canal Norte, el día 10 de febrero a las 7.30 horas de la mañana, y una vez en franquía se apagaron los fuegos y se largó todo el paño, pues el viento era bonancible. Al poco tiempo de navegar así fuimos sorprendidos por un chubasco blanco que nos obligó a cargar las velas altas y largar drizas y escotas a fin de desahogar y evitar la escora y orzada del buque, que amenazaba poner en facha el aparejo. A pesar de la violencia del chubasco, no ocurrió rotura de perchas y sí sólo la de algunos cabos de la maniobra de babor.

"A las 25 horas de salir de Santa Cruz avistamos por estribor las tierras altas del cabo de Espíritu Santo y la de Punta Nombre de Tierra del Fuego, y a las dos horas de la tarde fondeamos en la Bahía de San Sebastián, teniendo al Oeste magnético la Punta de Arenas y como a un milla de distancia.

   

Oficiales un una choza de indios, la entrada a Bahia Borja y haciendo u fuego en la costa de Bahia Borja.

"A la tarde del día 13 de febrero fondeó en la Bahia el Crucero "25 de Mayo", que traía para mí la orden de V. E. de ir a fondear con la Fragata al Puerto del Hambre, donde debía esperar al Crucero Acorazado "General Belgrano" y al Crucero "Patria". Así lo hice, y calculando aprovechar la marea entrante para el paso de las angosturas, zarpé en demanda de la boca del Estrecho de Magallanes esa noche a las 11.20, después de haber echado abajo las vergas de sobre y juanete, pues reinaba viento duro del S. O.

"El día 15 recibimos órdenes de zarpar y así lo hice a las 11 de la mañana, siguiendo las aguas del "General Belgrano", que navegaba con rumbo al Puerto de Punta Arenas, donde se fondeó en las primeras horas de la tarde, después de haber empavesado y saludado con los honores de ordenanza la insignia presidencial que arbolaba el Crucero Acórazado "O'Higgins" de la marina chilena, surto en aquel puerto.

   

El crucero chileno O´Higgins, los argentinos Belgrano, Sarmiento y Patria y una vista de Punta Arenas.

La famosa foto del "Abrazo del Estrecho" entre el Pte Roca y el Pte Errázuriz, abordo del crucero O¨Higgins.

"Aún cuando creo innecesario dar cuenta a V. E. de los acontecimientos ocurridos entre dicho día y el de la partida de S. E. el Sr. Presidente de la República, me parece oportuno mencionar la cordial acogida que se hizo en este buque a los guardiama-rinas chilenos, donde tuvieron un almuerzo, retribuído con una comida a bordo del "Zenteno", lo mismo que una comida que la marinería de la "Sarmiento" dio a su bordo, a las de los buques chilenos, y en la cual reinó la más completa cordialidad, armonía y correcto orden, demostrándose así la buena educación militar y disciplina de ambas marinerías.

"En la tarde del día 18 regresó al Puerto el Acorazado "O'Higgins", y habiendo mandado saludar a S. E. el Sr. Presidente de la República de Chile y comandante del buque, este último retribuyó mi saludo por escrito, invitándome a comer a bordo de su buque en nombre de S. E. el Sr. Presidente de la República. Durante la comida el Sr. Presidente Errázuriz tuvo conceptos y recuerdos altamente cariñosos para S. E. el Sr. Presidente de nuestro país, habiéndole recordado en tres diversas oportunidades.

"El día 19 recibí la visita de S. E. el Gobernador de Punta Arenas, retribución de la que le había hecho con anterioridad, invitándome entonces a una comida esa misma tarde, a la cual asistí y donde se encontraban reunidos los Sres. comandantes del "O' Higgins'V las autoridades marítimas del Puerto y otras personas de la sociedad".

El 20 de febrero a la 11.30 a. m. zarpó la Fragata con rumbo a Cabo Pilares.

El segundo parte mensual del comandante Betbeder, fechado en Panamá el 27 de abril de 1899, contiene las siguientes referencias del viaje desde Chile al referido puerto.

"Durante nuestra permanencia en Chile — dice el informe — fuimos objeto de muchas manifestaciones amistosas tanto en Valparaíso como en Santiago de parte de las autoridades y de la sociedad. A bordo de esta Fragata se obsequió con un banquete a S. E. el Señor Presidente Errázuriz.

Cruceros chilenos Condell, Errázuriz, Pratt y O´Higgins

Fragata Sarmiento en Valparaíso

     

Puerto de Valparaiso, Escuela Naval y almacenes fiscales y Fiesta en la Escuela Naval

   

Monumento a Pratt, La Av. Brasil y la Plaza Victoria, en Valparaíso.

   

Visitantes al buque, arreglos para la visita del Sr. Presidente de Chile y la llegada en tren de los oficiales a Santiago.

   

El hotel donde se alojaron, el cerro Santa Lucia Y el cerro San Cristóbal y alrededores.

     

Visita a la Escuela Militar de Santiago y ejercicios de los cadetes.

  

Banquete municipallidad de Santiago y visita al fundo del Sr, Concha Subercaseaux.

"El 17 a las 8 a.m., en cumplimiento de las órdenes recibidas de V. E., zarpé del fondeadero, y una vez en franquía, se saludó nuevamente a la plaza y se hizo rumbo afuera, navegando a vapor durante todo el resto del día con rumbo al N. O., y una vez suficientemente abierto de la costa se apagaron los fuegos, se largó el paño y se dio rumbo al Callao.

"El día 27 a las 11 de la mañana, a pesar de la densa niebla que ocultaba la costa, nos aproximamos a tierra y reconocimos las rocas Palominas por la proa; de alli se hizo rumbo al Puerto del Callao, y una vez en el fondeadero se dejó caer el ancla, siendo las 2 p. m.

Puerto del Callao

    

La Darsena y los monumentos al Alm. Grau y 2 de Mayo.

   

Palacio de la Exposicion, Puente sobre el Rio Rimac y la catedral de Lima.

    

Alameda de los Descalzos, una vista panorámica de Chorrillos y la costa de Chorrillos.

Una matinee en Chorrillos.

"Trasladados a Lima los marinos argentinos participaron de varias fiestas y realizaron diversas visitas a establecimientos públicos y edificios de la ciudad. Los ministros argentino y chileno, ofrecieron recepciones en honor del estado mayor de la "Sarmiento". Los jefes y oficiales asistieron a funciones de teatro especialmente invitados, siendo obsequiados con banquetes en el Club Unión y en el Palacio de la Exposición.

"En la Escuela Naval fué servido un gran banquete al que asistió el Presidente de la República, los ministros nacionales, diplomáticos, jefes y oficiales de la Armada y el Ejército y representantes de las altas clases sociales. Ofreció el banquete el director de la Escuela, capitán de navio D. Juan Manuel Ontaneda, pronunciando el siguiente brindis: "Señor Comandante, señores oficiales y guardiama-rinas de la "Sarmiento":

"La marina argentina, cuyo rápido crecimiento asombra y entusiasma a los que, como nosotros la contemplamos desde el punto de vista de la doble comunidad continental y de origen que nos liga; a los que poseídos de amor profesional la vemos desarrollarse sólida en ciencia y fuerte en poder material; a los que inspirados en la santa fe del patriotismo la admiramos, cuando enarbolada su hermosa enseña, cuyos colores copia del firmamento, pasea ufana por remotos mares, asegurando honra y gloria para su Patria; para esa patria que nos enviara un día la palabra redentora por boca de su ilustre procer, a esa marina que nació ya hazañosa con el esforzado Brown, en las aguas de Martín García y Montevideo, es a la que hoy tengo el alto honor de saludar en vosotros, dignos hijos de aquel gran pueblo, que allá, en la extremidad austral de nuestra cara América, ha lanzado con viril acento el ¡adelante! del progreso; y empuñando con potente diestra el estandarte de una raza, va con firme paso a cumplir los designios que la Providencia tiene fijados a la humanidad en este trozo del planeta.

"Llegáis, señores, a nuestras playas en alas del apasible alisio constante; como él, sincero y leal, encontraréis el viejo afecto que atesora el corazón peruano. Como hermanos, os saluda y regocijado recibe vuestra grata visita, deseando la prolonguéis todo el tiempo que el cometido de vuestra misión lo permita.

"Que os complazca la permanencia en nuestro hogar, y al separaros de él para continuar vuestra expedición de estudio la gallarda nave que montáis, sea siempre mecida por apacibles ondas; que ante su proa se humille y desvanezca el terrible huracán, y que bajo la presión de su quilla se deslice tranquilo el líquido elemento, dibujando esa rauda estela que para el marino es tema constante de atrayente contemplación.

"Vais con rumbo a occidente, siguiendo la histórica ruta de los primeros circunnavegantes; diariamente desaparecerán los astros por vuestro frente, mas no olvidéis que también bajo el horizonte y en rumbo opuesto dejáis pueblos que como los que el Plata y el Rimac bañan, os miran animados de un idéntico afecto y anhelando vivamente que la ventura os acompañe por doquier, en el camino que recorréis; y pliegue al cielo que así como en el decurso de vuestra derrota tendréis que cambiar la fecha aumentando en un día más, para restablecer el tiempo inapreciado, así también aumentéis a su término con una nueva y brillante página, la ya interesante historia de vuestra marina nacional.

"Hoy, que el Perú nuevo y regenerado se yergue también con viril espíritu y guiado por experta mano, marcha resuelto a conquistar los laureles que brindan las lides del progreso; no dudemos de que pronto y a mérito de su potencia desarrollada por el trabajo, ocupará el nivel a que por destino está llamada a la par de sus hermanas, los demás pueblos de este continente, en el concierto de las naciones que luchan por su engrandecimiento.

"Invocando, pues, ante vuestra consideración, tan grandes y nobles sentimientos, cuales son la fraternidad de una raza y la solidaridad de un mundo; a nombre de las Escuelas Técnicas de Aplicación y Militar, Preparatoria y Naval, que me honran con su representación, tengo la complacencia de ofreceros este banquete, como una pequeña manifestación de la profunda simpatía a que muchos motivos nos impulsan, contándose entre ellos el que la identidad de instituciones liga nuestro afecto con más estrechos lazos, aceptad benévolos este cariñoso agasajo, y con-tadnos siempre en el número de vuestros hermanos".

"Contestó agradeciendo el Comandante Betbeder. Luego brindó el Presidente de la República, doctor Piérola, por la Argentina y el presidente Roca, contestando el Ministro Argentino, Sr. Arroyo.

"En el Callao se hicieron víveres y aguada y asistimos a varias fiestas de carácter oficial y social, debiendo mencionar entre ellas la que nos ofrecieron las Escuelas Militares, a la que concurrió S. E. el Señor Presidente del Perú, sus ministros y miembros del cuerpo diplomático suramericano. Esta fiesta fué retribuida a bordo en la misma forma que se hizo en Chile. El día 10 de abril a las 3 p. m. se zarpó con rumbo a Panamá, habiéndose podido dejar el fondeadero a la vela por sernos favorable la brisa reinante.

"Después de una travesía relativamente lenta a causa de la escasez y flojedad de las brisas propias de estas regiones, se dio fondo en este puerto (Panamá) el día 24 de abril de 1899 a las 8 a. m.".

   

Oficiales en la costa de Panama, a la entrada del Canal, el HMS Imperieuse responde al saludo al cañon, y una vista del puerto de Panama

    

La casa de la gobernacion y las ruinas de una iglesia jesuítica, en la ciudad de Panamá.

DE ACAPULCO A SAN FRANCISCO DE CALIFORNA

El 27 de abril de 1899 zarpó la Fragata de Panamá para Acapulco, de donde se dirigió a San Francisco de California. He aquí algunos detalles de esa parte del primer viaje según los propios informes del comandante de la "Sarmiento".

"San Francisco de California, junio 19 de 1899.

Durante la travesía de Panamá a Acapulco la mar estuvo casi siempre en calma y el tiempo bueno. Entre Panamá y Acapulco se navegó a vapor y a vela, pues para librarnos, navegando a la vela solamente, de la zona de calmas que media entre uno y otro puerto, hubiéramos tenido que bajar hasta los 2" N. de latitud y abrirnos hasta cortar el meridiano 110'-' de latitud Oeste, haciendo, por consiguiente, triple camino que el directo en una zona donde las corrientes nos eran contrarias. Durante esta navegación se marchó siempre con una de las calderas Niclausse, auxiliándonos con las velas siempre que el viento nos era favorable, lo que nos permitió navegar con una velocidad de cinco millas y media por hora con un gasto de 8 toneladas de carbón por día.

"Al llegar al Puerto de Acapulco, se hizo un telegrama al Ministro de Guerra y Marina de la República de Méjico, saludándolo y por su intermedio al Señor Presidente de aquel país, haciéndole saber al mismo tiempo que esta Fragata en viaje de instrucción había fondeado en Acapulco para saludar el pabellón mejicano, telegrama que fué contestado en los términos más cordiales.

   

Acapulco: Muelle del resguardo, un panorama de la ciudad y el puerto y el edificio municipal.

 

La Calle del Comercio y una parte del fuerte.

      

Una corrida de toros y la fragata Sarmiento al ancla en Acapulco.

"El día 6 llegamos a San Francisco, después de haber recorrido 3.700 millas con malos vientos, a veces muy duros y algunos días con mar de leva muy alta por el través.

"Durante la estadía en este puerto los guardia-marinas han visitado el Arsenal de Marina de Mare Ysland y los Astilleros de la Unión Works y Co.; se hicieron víveres para los meses de junio, julio, agosto y septiembre y reposición general de artículos.

"El buque fué constantemente visitado; se recibieron invitaciones de todos los Clubs de la ciudad y entre las fiestas sociales a que hemos concurrido debo hacer mención de la del Club de Gimnasia y la que nos ofreció el Sr. Loiza, cónsul argentino en este puerto y a quien debemos toda clase de atenciones, que obligan sinceramente nuestro reconocimiento. La prensa diaria nos ha favorecido desde nuestro arribo con las opiniones más favorables para nuestro país, su marina y la Fragata "Sarmiento".

 

ENTRE SAN FRANCISCO Y YOKOHAMA

Del parte de navegación entre San Francisco de California y Yokohama, tomamos las siguientes referencias.

"Yokohama, 25 de agosto de 1899. — Al entrar al Puerto de Honolulú se observó que todos los buques allí fondeados estaban empavesados con el Pabellón Americano, por lo que al mismo tiempo que saludamos la plaza se empavesó el buque en homenaje al aniversario patrio de los Estados Unidos de la América del Norte de cuyo territorio han pasado a formar parte las Islas Sandwiche.

"Durante nuestra estadía en Honolulú se dio permiso por brigadas a la tripulación, se hizo una recorrida general de la arboladura, pañales y Santa-bárbaras.

"El día 9 de julio aniversario patrio, se festejó con todas las formalidades que son de práctica y además con un banquete y fiesta de carácter social, a la que concurrieron todas las autoridades de la capital Hawaiana y lo más selecto de la sociedad nativa y de la americana, que veraneaba en aquellos parajes.

"El día 10 del mismo mes, se levaron anclas y se zarpó con destino a Yokohama, siguiéndose la ruta aconsejada a los buques de vela por los derroteros ingleses y cartas de viento del Pacífico Norte.

"El día 11 al amanecer, poco después de haber levantado presión, se avistó por la proa las Islas Vries y luego el volcán Fuji-yama y las tierras de la entrada del canal de Uraga, el cual se principió a navegar a las 8 a.m. para tomar el Golfo de Tokio y arribar a Yokohama a las 10 a.m.

"Después de fondear recibí a bordo la visita de las autoridades del puerto y una vez mandadas agradecer, fui personalmente a visitar al Señor Gobernador, quien vino a bordo al siguiente día.

LA PRIMERA MISIÓN DIPLOMÁTICA ARGENTINA EN EL JAPÓN

"Teniendo en cuenta que nuestro país no tiene representante diplomático en el Japón, fui a Tokio a saludar a los Sres. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra y de Marina, de los cuales fui recibido con marcadas muestras de cortesía, ofreciéndome la visita a varios establecimientos militares, lo que acepté complacido.

"En los siguientes días de mi permanencia en Yokohama visité con los oficiales y guardiamarinas el Astillero de Yokosuta, algunos cuarteles, el Colegio Militar y el Arsenal de Tokio, en cuyo establecimiento fui invitado por el Señor Ministro de Guerra a una comida de carácter oficial en compañía del estado mayor del buque. A los postres el Sr. Ministro ofreció la comida con palabras muy halagadoras para nuestro país, las que contesté con iguales sentimientos para el Japón, S. M. el Emperador e ilustre mandatario.

"El día de la fecha, 25 de agosto, zarpo con destino a Nagasaki, debiendo tocar en Kobe, que es el puerto que sigue en importancia comercial a Yokohama; de Kobe continuaré viaje a Kure, puerto militar del Japón para cuya visita me ha sido concedido un permiso especial; de Kure iré a Yedashima que es donde está ubicada la Escuela Naval, de este puerto navegaré directamente a Nagasaki pasando por el Estrecho de Simono Seki.

Hong-Kong, noviembre de 1898.

"Como ya tuve el honor de hacer saber a V. E. el 25 de agosto zarpé del puerto de Yokohama con rumbo a Kobe, donde se dio fondo dos días después a la 1 de la mañana. El día 28 soportamos en este fondeadero un viento de extrema violencia que nos obligó a usar de la máquina para ayudar a las anclas, en vista de que éstas, con toda la cadena que se podía

dar, no aguantaban el buque. Este viento por las variaciones en dirección que tuvo, pues del E. S. E. pasó al O. por el S. y una baja barométrica de 7m en 12 h., era la zona peligrosa de un tifón que pasaba al O. de Kobe y que produjo destrozos considerables en tierra.

"De Kobe hicimos rumbo a Kure, puerto militar del Japón para cuya visita me fué concedido un permiso especial de S. E. el Señor Ministro de Marina de aquella nación. El primer día de esta travesía navegamos entre las numerosas islas del mar de Harima, fondeando al caer la tarde frente a la isla de Yugi.

"Al amanecer del día 2 zarpamos, encontrando poco después recién varado sobre la playa de Yuno-shima al transporte americano "Morgan City" que conducía 780 soldados a Manila y que media hora antes había chocado en las próximas restingas de Acoye-shima.

"Inmediatamente de avistarlo di fondo próximo a donde se encontraba y le mandé ofrecer mis servicios en cuanto pudiera serle útil con un oficial de a bordo. Se me contestó agradeciendo la atención y que lo único que necesitaba era un barco para llevar la gente a Nagasaki. En vista de que su capitán creía su gente fuera de peligro, consideré que no era necesaria mi presencia allí, y que podía serle más útil dando pronto aviso del siniestro a las autoridades del Japón y a pesar de haber empeorado considerablemente el tiempo, con viento y lluvia, que hacían seriamente difícil la navegación en las estrechuras del canal del Norte, por donde debía navegar, continué el viaje a fin de llegar en el día a Kure, puerto más inmediato con telégrafo y recursos, navegando sin contratiempo a pesar de que las islas se ocultaban a menudo. i

"A las 4 p. m. di fondo en Kure. Inmediatamente di cuenta al Almirante en Jefe del puerto militar y envié un extenso telegrama al señor Ministro Americano en Tokio haciendo saber lo que ocurría al "Morgan City" y el ofrecimiento de mis servicios al capitán. Este telegrama me fué contestado con una atenta nota de agradecimiento, y más tarde, a mi llegada a Nagasaki recibí a bordo la visita del Jefe de las tropas y del cónsul americano, quienes venían a agradecer personalmente nuestra conducta con respecto al "Morgan City", y los soldados mismos, al pasar por nuestro costado en el buque que se envió a Nagasaki a recogerlos, hicieron a nuestro barco una entusiasta aclamación.

"Durante nuestra estadía en Kure, y después de cambiados los saludos de práctica y de haber sido afectuosamente recibidos por el Señor Almirante, visitamos diferentes establecimientos del puerto militar, siendo acompañados todo el tiempo por Jefes y Oficiales de la marina japonesa. Concluida esta visita, zarpé con destino a Yedashima el día 4 a las 3 p. m., llegando allí una hora más tarde. En Yedashima es donde se encuentra instalada la Escuela Naval. Permanecimos en el puerto el tiempo necesario para visitar ese establecimiento, lo que pudimos hacer con toda detención debido a la amabilidad del señor Contraalmirante director de la Escuela y de su distinguida oficialidad. Fuimos obsequiados por el Señor Contraalmirante y retribuimos su galantería con una recepción a bordo, a la que fueron invitados dicho señor y demás Jefes y Oficiales con sus respectivas familias.

"A las 3 p. m. del día 5, levamos anclas y continuamos viaje por los canales interiores hasta llegar a Miajima donde fondeamos para pasar la noche. Al día siguiente se continuó la navegación por el mar de Yyo hasta la caída de la tarde en que dimos fondo al sur del faro del cabo Ysac. Al amanecer del día 7 dejamos el fondeadero cruzando el estrecho de Simono-seki que es el más difícil pasaje del mar interior, entrando luego al mar del Japón por donde navegamos hasta las 8.20 p. m. fondeando a la entrada del puerto. El día 8 a las seis de la mañana zarpamos fondeando en Nagasaki dos horas después.

"Respecto a la estadía en el Japón me es grato hacer saber a V. E. que, a pesar de no existir ninguna relación diplomática ni comercial con nuestro país, hemos sido en todas partes cumplidamente recibidos y agasajados, por lo que, antes de zarpar de Nagasaki, dirigí dos cartas a los Sres. ministros de la Guerra y de Marina haciéndole presente mi agradecimiento y el de los oficiales por todas las atenciones que nos dispensaron.

"Haciendo uso de la autorización de V. E. para permanecer al Norte de la latitud de Shanghai, hasta tanto se estableciera el monzón del N.E. y visitar los puertos del Norte de la China, me dirigí a Yalien-hwau, haciendo escala en las proximidades de la desembocadura del río Yalú que dio su nombre al principal combate entre las flotas china y japonesa. El 14 levamos e hicimos rumbo a Ya-lien-hwau donde llegamos después de 28 horas de viaje.

"El día 17 zarpamos con rumbo a Port Arthur donde llegamos tres horas más tarde. En Port Arthur, como en todos los puertos anteriores donde se encontraron buques extranjeros, que por su tonelaje, artillería, etc. merecían ser estudiados, los guardiamarinas fueron a bordo en corporación, previo permiso solicitado por mí a fin de que pudieran darse cuenta de toda su disposición e importancia. En este puerto fuimos afectuosamente cumplimentados por todas las autoridades, habiéndosenos hecho la distinción de mostrarnos el interior de las fortificaciones y de hacer tiros al blanco con las piezas de grueso calibre. El 19 levamos anclas a las 3.25 a.m.; entramos al Golfo de Petchi-Ii e hicimos rumbo a Chefov adonde llegamos el mismo día, después de doce horas de navegación. El 30 a las 8 a. m. zarpamos de Chefov anclando en Weihaiwei el mismo día a la 1 de la tarde. Durante esta travesía se navegó con todo el aparejo y la máquina en función por tratarse de entrar y salir de puerto en el mismo día.

En Weihaiwei se encontraba fondeada una división inglesa al mando del Almirante Seymour, por quien fui invitado a una comida a bordo de la nave insignia. De Weihaiwei salimos el 3 de octubre a las 7 a. m. e inmediatamente de salvar el canal oriental se largó el paño haciendo rumbo a Kyanchau. En este puerto se encontraba también una escuadra alemana al mando del señor Contraalmirante Príncipe Enrique de Prusia a quien fui a saludar, recibiendo al día siguiente su visita a bordo. Durante mi permanencia recibí dos invitaciones a comidas en compañía de oficiales y una de su Alteza Real el Príncipe Enrique de Prusia a bordo del "Deutschlend" y otra del Gobernador en tierra.

"El día 7 siendo el viento favorable para salir del puerto zarpé a la vela con rumbo a Shanghai. El día 10 entramos al río Yaug-tse-kiang yendo a anclar al río Woosug en el fondeadero ordinario de los buques de guerra de más de 18' de calado.

"Teniendo informes de la Oficina meteorológica de Shanghai de que el monzón con pequeñas interrupciones soplaba ya en el canal de Formosa zarpé el 19 con destino a Honkong. El tiempo estaba lluvioso y obscuro no permitiendo ver las balizas de los canales, y además no alcanzando a llegar a la barra exterior con bastante agua para que el buque pasara sin arrastrar di fondo a la espera de la marea alta del día siguiente. El 20 continué la navegación largando el apárelo inmediatamente de salir del canal.

"Una vez fuera de las islas Saale, se apagaron los fuegos de la máquina siguiéndose a la vela solamente hasta arribar al puerto de Honkong. En el canal de Formosa experimentamos un temporal del N. E. al N. N. O. que corrimos con el trinquete y las gavias en el cuarto rizo. En estas circunstancias se aflojó un piñón del engranaje del timón quedando el buque sin gobierno, pero pudimos maniobrar a tiempo para evitar que las velas quedaran en facha aunque sin poder impedir que el buque permaneciera atravesado a las grandes olas que le imprimieron una escora que hasta entonces no habíamos observado. En cuarenta minutos pudimos arreglar el desperfecto y volver a rumbo sin más accidente que la rifadura de la gavia y el desarreglo de alguna estiva.

"En esta última travesía hemos podido apreciar la conveniencia de haber esperado la entrada del monzón favorable, pues, hemos recorrido a vela la distancia de 900 millas que media entre los dos puertos en cinco días, cuando con el monzón y corrientes contrarias, nos hubiera sido necesario más de un mes con gran fatiga de la gente y del buque. Cumplidos los ocho días que marca las instrucciones, zarpo de Honkong en el día de la fecha con rumbo a Manila".

DE HONG KONG A ALEJANDRÍA

El parte fechado por el comandante Betbeder el 17 de enero de 1900 en Alejandría, contiene los siguientes informes referentes a la navegación entre los puertos de Hong-Kong, Manila, Singapore, Aden y Alejandría.

"Después de ocho días de permanencia en el puerto dé Hong Kong, plazo señalado en las instrucciones, zarpamos el 3 de noviembre con rumbo al puerto de Manila. Se empezó a navegar a las 7.45 de la mañana, gobernando a la voz hasta que se hubo salvado el estrecho paso de Syemun, siguiéndose después por el centro de Tathon Channel, hasta que, a las 9.5, estando ya zafos de este canal, se hizo rumbo a pasar por el norte de la isla Wag-lau y empecé a dar vela, ordenando a la máquina no consumir más carbón.

"A las 8 de la mañana del día 9 se empezó a navegar para tomar la bahía por el canal del norte (boca chica) y a las 10 habíamos salvado la entrada y navegábamos en demanda del fondeadero de la ciudad de Manila.

"Durante nuestra estadía en este puerto fuimos afectuosamente obsequiados por la colectividad española, la que nos ofreció un banquete al que asistieron todas las autoridades norteamericanas, siendo la primera vez que americanos y españoles se reunían en una fiesta de esta naturaleza después de la pasada guerra.

"Se aprovechó esta estadía para que los guardia-marinas fueran a visitar la ensenada de Cavite, teatro de una de las principales acciones de la guerra, donde aún se ven los cascos de algunos buques españoles echados a pique durante el combate.

"El 16 a la 1.25 de la tarde, zarpé del puerto de Manila y navegué sin novedad en demanda de la salida hasta las 2.3 0 que empezó a levantarse viento muy fuerte del S. O. y a ponerse el tiempo achubascado y lluvioso. Como continuara el viento duro y el tiempo de mal cariz, resolví tomar fondeadero en el saco que forma el banco San Nicolás con la costa de Cavite, pues de otra manera, me habría encontrado a la salida de la bahía con viento duro de proa que me habría obligado a seguir a máquina y a gastar carbón inútilmente. A las 3.30 di fondo en el paraje indicado donde pasé la noche sin novedad.

"El 24 a la tarde se empezó a gobernar al Sur para recalar a Singapore pasando por el E. de la Isla Aor. A las 8 de la mañana del día 2 5 se avistaron las tierras altas de la Isla Bintan que forma al Sur de la entrada del estrecho de Singapore, al que empezamos a navegar a las 11 de la mañana. A las 2.40 de la tarde llegué a la rada de ese puerto sin novedad. Después de seis días de permanencia en Singapore, dejamos este fondeadero y comenzamos a navegar a vapor por el estrecho de Malacca el día 2 de diciembre.

"El 4 doblamos la parte Norte de la isla de Sumatra, y al amanecer del día siguiente, como el viento refrescara con rumbo favorable, se apagaron los fuegos de la máquina y se continuó la navegación solamente a vela. Durante los diez días de travesía por el Golfo de Bengala nos acompañaron constantemente monzones flojos del primer cuadrante con tiempo lluvioso y achubascado. En las primeras horas de la mañana del día 13 de diciembre dimos fondo en el puerto de Colombo, en cuyo fondeadero permanecimos tres días. Teniendo muy malas noticias respecto a la peste bubónica que reinaba en Bombay, y, haciendo uso de la autorización concedida por V. E., resolví no tocar en este puerto y hacer rumbo directamente a Aden.

"El día 31 de diciembre, se dio fondo en Aden y al día siguiente, 1" de enero de 1900, zarpamos a la vela con viento flojo del E. N. E. en busca del estrecho de Bad el Mandeb. En la mañana del 2 atravesamos el canal entre el islote de Perim y Arabia y comenzamos a navegar en aguas del mar Rojo con viento del S. E. A las 5 de la tarde de ese mismo día anclábamos frente al puerto de Moka, continuando la navegación en la madrugada siguiente. El 8 de enero fondeamos en el puerto de Suez y en la mañana del día siguiente tomábamos el canal. El 10 de enero salimos al Mar Mediterráneo de donde se hizo rumbo a la bahía de Abukir, a fin de que los guardiamarinas conocieran el lugar del célebre combate que lleva ese nombre. De allí hicimos rumbo a Alejandría donde se dio fondo el día 11 del corriente a las 2 p. m.

DE ALEJANDRÍA A SPEZIA

"El día 18 de enero a las 1.20 de la tarde zarpamos del puerto de Alejandría y se empezó a navegar para tomar el estrecho paso de Borghas, con viento fresco del través, lo que exigía sumo cuidado en el gobierno, quedando en franquía a las 2.20, haciendo desde este momento rumbo al extremo E. de la isla de Candía. Aunque con poca claridad por lo calmoso del horizonte, a las 9.20 p. m. del día 19 se empezaron a diseñar las tierras altas de Candia. Poco después se avistaron los faros del cabo Plaka y de Sidero, virándose sobre éste último cuando lo tuvimos por el través para hacer rumbo a pasar entre la isla de Milo y la de Ananes. El 20, al aclarar, se tenían a la vista las islas de Cristianía y Santorín, avistándose más tarde las otras de esta parte del Archipiélago.

El 21 a las 9.20 de la mañana se avistó la ciudad de Atenas, poco después el cabo Temístocles y a las 11 estábamos en la entrada del puerto del Pireo, donde se dio fondo a las 11.20 a. m. En el puerto de Pireo permanecimos cuatro días. Además de las visitas de práctica a las autoridades del puerto, pasé a Atenas a saludar a S. M. el Rey y a los Sres. Ministros de Guerra, Marina y Relaciones Exteriores, habiéndome retribuido personalmente a bordo la visita los Sres. Ministros de Guerra y de Marina. Habiéndose embarcado S. M. el Rey en su yatch, al pasar por nuestro costado se le saludó con las salvas y voces reglamentarias. En este puerto se concedió permiso a la tripulación para bajar a tierra, y el buque fué muy visitado durante ia estadía.

"El 26 de enero a las 8 a. m. se zarpó con destino a Venecia. A mediodía se tenía por el través a cabo Zurva desde donde se hizo rumbo a pasar por entre Belo-Palo y las rocas Karavi y de aquí al cabo Malea, donde llegamos a las 7 p. m. Rebazada la latitud del cabo Malea empezamos a gobernar para tomar el canal Cerviper donde dejamos el mar del Archipiélago. A las 9.46 p. m. se había salvado aquel canal y navegábamos en el Golfo del Kolokythia con proa al cabo Matapan. Sobre el canal se cambió rumbo para tomar el Adriático. El 27 al amanecer navegábamos con la costa de Peloponeso a la vista. A las 2 de la tarde' se tenía por el través la isla de Strwathis y al oscurecer la de Zante.

Por la noche se avistaron los faros del cabo Spinara de la isla Guardiana y el 28 a las 7 de la mañana teníamos por el través el extremo de Sur de la isla de Corfú. A las 11 navegamos a vela solamente, en U boca del Adriático con la isla de Fano por el través. A las 12 se avistó la costa de Albania y la parte sur de la península de Otrante y tuvimos por el través al cabo de este nombre al obscurecer. A las 7 de la mañana del día 29 se avistó por la ranura de babor el promontorio Gargano, a medio día se situó el buque en la latitud de la isla Pelagosa y a las seis de la tarde se tenía por la aleta de estribor a la isla Pomo.

Al aclarar del 3 0 estábamos a la vista del cabo Promontorio, a las 8 de la mañana se avistaron las tierras altas del Sur de Pola, a las 9.3 0 estábamos a la entrada de este puerto donde tomé amarradero 15 minutos más tarde a una boya del puerto exterior que me fué indicado por un oficial que a ese objeto me mandó el Almirante Jefe del Apostadoro. Desde el apostadero saludé al cañón de la plaza y a la insignia del Jefe-de la escuadra Austriaca. Inmediatamente de fondear en el puerto de Pola telegrafié a S. E. el Ministro Plenipotenciario en Austria dándole cuenta de nuestro arribo; hice las visitas oficiales y solicité permiso de la autoridad competente a fin de que los guardia-marinas pudieran visitar el Arsenal, lo que hicieron al día siguiente acompañados de un oficial de a bordo y cuatro oficiales de la marina austriaca que habían recibido orden de ponerse a nuestra disposición para este objeto.

El 1'º de febrero a las 4 de la tarde zarpé del puerto de Pola del que estuve zafo a las 4.3 0. Navegué al Oeste hasta rebazar las islas Brioni y después hice proa al puerto de Malamocco entrada sur del de Venecia. Navegué sin novedad los canales hasta llegar a la ciudad mencionada, donde se fondeó en el sitio de preferencia que se nos había destinado al lado del Palacio Ducal. Pocos minutos después vino a bordo S. E. el señor Ministro Plenipotenciario Argentino en Italia quien se retiró dos horas más tarde.

El mismo día de nuestro arribo pasé a saludar al Sr. Almirante Jefe del Puerto y demás altas autoridades militares y civiles. En mi visita solicité del Sr. Almirante el permiso necesario para que los guardiamarinas visitaran el Arsenal y el acorazado "Saint Bon" que se encuentra actualmente próximo a ser terminado. Concedido el permiso los guardiamarinas hicieron la visita al día siguiente. Durante nuestra estadía -en Venecia hemos recibido tanto de parte de las autoridades como de lo más distinguido de la sociedad los más afectuosos agasajos, habiéndose dado en nuestro honor toda clase de fiestas, mereciendo especial mención el banquete oficial en casa del Almirante Palumbo al que concurrieron las más altas autoridades, la función de gala en el gran teatro que nos ofreció la junta municipal, y la recepción en casa de la distinguida condesa de Albrizzi. El buque fué continuamente visitado por las familias más distinguidas de la sociedad y antes de zarpar, queriendo retribuir en parte tan marcadas demostraciones de simpatía, se dieron a bordo una recepción a las más distinguidas familias y un banquete en honor de las autoridades de Venecia.

En la noche de la fiesta el buque fué empavesado con luz eléctrica y durante la comida reinó la más cordial animación, habiéndose pronunciado entusiastas discursos muy halagüeños para nuestro país,

"El día 9 a las 9 de la mañana zarpé para Nápoles. A las 7 de la mañana del 10 se avistó por babor la : isla Pomo, a medio día estábamos a 21 millas al N.  73" O de la isla Pelagosa y al oscurecer se marcaba al  Oeste el promontorio Gargano. El día 13 al aclarar estábamos en la boca chica de la bahía de Nápoles, por la que entré a las 7.15 a. m. A causa de lo neblinoso del horizonte recién una hora después se empezaron a avistar los puntos más notables del puerto de Nápoles, en el que fondeé sin novedad a las 9 de  la mañana, habiendo saludado al cañón a la plaza y a S. A. Real el príncipe de Nápoles quien se encontraba en este puerto.

Durante nuestra permanencia en Nápoles visité a S. A. el Príncipe de Nápoles en su carácter de Jefe Militar del cuerpo del ejército acantonado en el distrito. S. M. el Rey de Italia ofrecióme una audiencia por intermedio del Sr. Ministro Argentino, invitándome a comer en su Palacio el mismo día, asistiendo en ambas ocasiones acompañado del Sr. Ministro Argentino y llevando como ayudante al Teniente de fragata Moreno. S. M. se expresó en esas dos oportunidades en términos altamente encomiásticos para nuestro país. Al día siguiente en el hotel que me alojaba tuve el honor de recibir la visita de S. E. el Sr. Ministro de la Marina y del Mayor General Jefe del Palacio. Por intermedio del Señor Ministro Argentino S. M. el Rey tuvo a bien enviarme la condecoración de Comendador de la Corona de Italia.

El 17 de febrero los guardiamarinas visitaron la fábrica de cañones en Pauzzoli y el 19 a las 6.3 0 zarpé del puerto de  Nápoles para el de Maddalena. En el puerto de Maddalena el Señor Jefe Militar de la plaza contraalmirante Candiani nos colmó con toda clase de atenciones. Desde el primer momento de nuestra llegada puso a nuestra disposición un vaporcito y una lancha a vapor, hizo acompañar a nuestros oficiales y guardiamarinas en la visita que por ofrecimiento suyo se hizo a todas las fortalezas de la isla, haciéndose en algunas de ellas tiros sobre un blanco remolcado por una torpedera con los obuses y de cañones de grueso calibre, incluyendo en éstos los de 64 toneladas. Se hizo asimismo lanzamiento de torpedos Schwarskopt todo con el objeto de proporcionar instrucciones prácticas a nuestros guardiamarinas. Tuve el honor de ser siempre acompañado por el Almirante durante las visitas que por su galante invitación hice a las obras de defensa del puerto. Creo de mi deber hacer notar a V. E. que hemos recibido en esta ocasión una de las mayores pruebas de deferente afecto de parte del Gobierno Italiano, a quien solicitó el Señor Almirante Candiani el correspondiente permiso para que se realizase esta visita de carácter excepcional, lo que fué inmediatamente concedido.

"Al siguiente día de mi llegada a Maddalena hice una visita acompañado de los oficiales y guardiamarinas a la tumba del general José de Garibaldi, lo que comuniqué por telégrafo a S. E. el Sr. Ministro Moreno quien me respondió al día siguiente haciéndome saber que había causado la más grata impresión en el Gobierno Italiano la mencionada visita, de la que más tarde he sabido se ha ocupado muy agradecida toda la prensa del Reino. El día 24 el Señor Almirante Candiani dio en su casa particular un banquete y baile adonde concurrí acompañado de los oficiales y algunos guardiamarinas. El día 25 de febrero a las 8 a. m. zarpé con rumbo a Spezia. De Santo Stéfano goberné a tomar el estrecho de Bonifacio y por éste la parte Este de Cerdeña para navegar al Norte.

UNA EXCEPCIONAL ACOGIDA EN MADRID

El 6 de marzo de 1900 la "Sarmiento" abandonó el puerto de Spezia. El 8 por haber escaseado el viento se dio máquina avante para tomar el puerto de Toulón. El 14 a las 7 de la mañana zarpó la Fragata con rumbo a Barcelona. El 15 a las 8 tomó el puerto de Barcelona.

"En este puerto se nos esperaba — dice el parte oficial — con grandes fiestas preparadas habiendo anunciado la prensa nuestra llegada, publicando al mismo tiempo a propósito de nuestro viaje y nuestro buque, numerosos artículos encomiásticos para nuestra marina y país.

"Inmediatamente después de fondear y acompañado del Sr. Cónsul Argentino, hice las visitas reglamentarias a las autoridades militares y civiles de la localidad. Esa misma tarde entró al puerto el vapor "Orione" que conducía a su bordo a S. E. el Señor Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, D. Amancio Alcorta, a quien se hicieron al pasar los honores correspondientes al cañón. Pasé a saludarlo a bordo del "Orione" y a la tarde tuve el honor de que S. E. el Sr. Ministro Alcorta comiera a bordo de este buque.

"En el puerto de Barcelona recibimos numerosas demostraciones de simpatía tanto oficiales como sociales. Hubo en nuestro honor una corrida de toros a la que asistieron además de los oficiales v guardiamarinas una gran parte de la tripulación, habiéndose adornado especialmente los palcos destinados al Estado Mayor. Ese mismo día por la noche, también en nuestro honor hubo un concierto en el Liceo. Al día siguiente tuvo lugar un banquete en el Ayuntamiento al final del cual se llevó a cabo en la plaza que tiene a su frente, una gran serenata ejecutada por numerosas sociedades corales y escuchada por una gran cantidad de público que aplaudió con entusiasmo el himno de nuestro país tocado por varias bandas de música reunidas. El día 20 de marzo recibí una atenta comunicación del Capitán General de la Plaza transcribiéndome un telegrama del Sr. Presidente del Consejo de Ministros en el cual me pedía le hiciera presente los deseos de S. M. la Reina para que noj trasladáramos a Madrid, a fin de ser por ella recibidos; simultáneamente a esa comunicación recibí un efusivo telegrama del Alcalde de Madrid haciéndome saber que el Ayuntamiento de esa metrópoli había decidido, por unanimidad, solicitarme que me trasladara allí para ser por él recibido. Con anterioridad había tenido igual invitación de algunas asociaciones. Por estas razones, como tuve el honor de comunicarlo telegráficamente a V. E. decidí trasladarme a Madrid acompañado de cuatro oficiales que fueron los Sres. tenientes de navio J. Irízar, V. Oliden, E. Amabia y el de fragata E. Moreno. El Ayuntamiento de Barcelona al tener conocimiento de nuestro viaje decidió que su Teniente Alcalde y un Concejal nos acompañaran como también el abonar los precios de nuestros pasajes de ida.

"La acogida en Madrid fué en extremo honrosa. En la estación se encontraban esperándonos acompañados de nuestro representante, el Sr. Presidente del Consejo de Ministros y los Sres. Ministros de Guerra, de la Gobernación, altos Jefes y oficiales del ejército y armada, como también una gran cantidad de pueblo que a pesar del mal tiempo reinante se extendía en masa hasta varias cuadras más allá de la estación. El pueblo todo aplaudió al aparecer nosotros en el andén del Ferrocarril y en todo el trayecto oímos vivas entusiastas a nuestra patria.

Pocas horas después de nuestra llegada fuimos recibidos, acompañados también del Sr. Ministro Quesada por S. M. la Reina y por el Rey quienes manifestaron vivo interés por el viaje que va realizando este buque. Pasamos después a cumplimentar a S. A. la Infanta Isabel y luego fuimos a saludar personalmente al Presidente del Consejo, a los Ministros de Guerra, de Marina y de la Gobernación y al Gobernador y al Alcalde en sus respectivos despachos. Al llegar al hotel encontré una comunicación del Ministro de Marina haciéndome saber que como demostración de deferencia y simpatía habían sido condecorados el que suscribe con la orden de segunda clase del Mérito Naval y de primera los oficiales que me acompañaban. Esa misma noche asistimos a una comida que en nuestro honor dio S. M. la Reina y a la cual asistieron miembros de la familia Real, el Presidente del Consejo de Ministros, el Ministro de Marina, nuestro representante y la casa civil y militar de S. M.

Recibí durante los tres días que estuve en Madrid muy numerosas demostraciones de simpatía a nuestro país entre las oue debo citar como oficiales, además de las mencionadas, un banquete en el Ayuntamiento, otro en el Ministerio de Marina y uno más en la Legación Argentina. A todos ellos asistieron uno u otro de los Ministros de Estado, siempre el Presidente del Consejo de Ministros y nuestro representante, oyendo en todos ellos frases muy encomiásticas para el país, para S. E. el Sr. Presidente de la República y sobre el porvenir grandioso de nuestra patria; esas mismas frases elogiosas fueron empleadas por toda la prensa madrileña, que reunida nos dio también un báñemete. Otras demostraciones de diverso carácter que debo mencionar son una matinée dada por nuestra compatriota la muy distinguida Sra. Carmen de Alvear, Princesa de Wrede, en donde se dio cita la alta aristocracia de Madrid; un almuerzo en la casa particular del Gobernador Civil; una recepción en el Ayuntamiento donde me fueron presentadas delegaciones de las diversas ramas de la industria y del comercio que venían especialmente a saludarnos; una recepción en la Sociedad Ibero-Americana, a la que asistieron los literatos v músicos de más nombre de España. de cuya sociedad fui nombrado socio de honor y los oficiales corresponsales; un recibimiento del Círculo del Ejército y Armada, que obsequió a la oficialidad del buque con un centro de plata cincelada; el nombramiento de socios de mérito de la sociedad de la Cruz Roja Española y muchas otras demostraciones, Señor Ministro, oue honran a nuestro país y permiten a la Marina sentirse orgullosa por haber tenido el honor de recibir tan honrosas demostraciones para el país.

En el teatro Real tuvo lugar una función de f ala en nuestro honor a la cual asistió la Reina, la Infanta Isabel y la Princesa María Teresa y en la cual a nuestra entrada se tocó el Himno Nacional Argentino, escuchándolo de pié hasta las señoras, lo que en España no es de costumbre, habiendo sido S. M. la Reina quién dio el eiemolo. Durante el tiempo qu; duró la ejecución del Himno se aplaudió continuamente y al terminarse se dio un viva a la República Argentina que fué por todos contestado. Todos los días que permanecimos en Madrid fuimos acompañados por dos jefes especialmente designados por S. E. el Señor Ministro de Marina y en las puertas del hotel en que alojábamos estuvo establecido un servicio de guardia. El día de la partida el Señor Alcalde me envió los boletos del tren, haciéndome saber al mismo tiempo que todos los gastos hechos por nosotros durante nuestra permanencia allí, corrían por cuenta del Ayuntamiento. Agradecí esa nueva gentileza y dispuse, especialmente, que lo único que ellos pagasen fuera el valor del alojamiento.

"La despedida de Madrid, fué semejante al recibimiento, encontrándose algunos Ministros en la estación lo mismo que gran cantidad de Jefes y Oficiales y numeroso pueblo. Además de todas las demostraciones de que acabo de dar cuenta a V. E. se recibieron otras muchas de carácter social y particular, pasando a dejarnos tarjetas en el hotel más de doscientos caballeros de alta significación política y de la más encumbrada sociedad madrileña, recibiendo invitaciones a frecuentar los clubs, regalos de diversas publicaciones v una casa de Barcelona en nombre y por orden de la casa José Pagés y Compañía de Buenos Aires nos ofreció, a pesar de mi oposición, una valiosa cantidad de vinos y otros artículos para la tripulación y Estado Mayor del buque.

Durante nuestra permanencia en Madrid, los oficiales que quedaron en Barcelona recibieron algunos otros agasajos, de los que debo mencionar por su importancia según se me dio cuenta, un paseo hecho a los alrededores de Barcelona, acompañados de las primeras autoridades de la ciudad. Debiendo retribuir en alguna forma a todos los honores que se nos habían hecho decidí dar a bordo una comida oficial y de acuerdo con el Señor Ministro Argentino, que con este propósito y el de hacer visita oficial al buque nos acompañó desde Madrid, se invitaron a las primeras autoridades de Barcelona, en cuyo honor tuvo lugar la comida el día 25 del mes de marzo y para lo cual fué el buque especialmente arreglado. Diariamente el buque fué frecuentado por numeroso público y los guardiamarinas, con mi autorización, dieron a bordo una matinée sin carácter oficial, que reunió la primera sociedad barcelonesa. En el puerto de Barcelona se embarcaron víveres de puerto y de mar para tres meses, agua dulce v diversos artículos de consumo, de manera que la permanencia en este puerto, mayor que la autorizada en las instrucciones, ha sido por esta razón también forzosa, pues necesitándose unas diez toneladas de galleta y no existiendo este artículo en plaza era preciso fabricarlo especialmente para lo cual se requería algún tiempo. El 27 a las 7.3 0 de la mañana, encontrándome listo para hacerme a la mar, zarpé de Barcelona".

EN CARTAGENA

Después de dos días de estadía en el puerto de Argel la Fragata llegó a Cartagena el dos de abril.

"En Cartagena — dice el comandante del buque — se renovaron las demostraciones que habían tenido lugar en Barcelona. Inmediatamente después de fondear saludé a las autoridades y esas visitas fueron personalmente retribuidas. Al día siguiente de fondear los guardiamarinas visitaron detenidamente el Arsenal y especialmente los varaderos horizontales únicos en el mundo que en él hay, el dique flotante usado para poner los buques en dicho varadero, el Crucero Cataluña que en aquellos se construye y la fábrica de torpedos.

Ese mismo día tuvo lugar en la Capitanía General un banquete dado a nosotros por el Capitán General y al día siguiente hubo en el teatro Principal, que había sido especialmente preparado, otro banquete al que asistieron todas las autoridades y el Gobernador Civil de la provincia de Murcia, que especialmente vino desde la capital de esa provincia. Este banquete fué presenciado desde los palcos de dicho teatro por toda la sociedad de Cartagena, organizándose un baile después de él.

Para el siguiente día tenía invitación del Jefe de la Escuadra para un almuerzo y para la noche una función de teatro especialmente preparada en nuestro honor; sin embargo de eso y conforme lo había prevenido desde el momento de nuestra llegada, no aceptamos las invitaciones, considerando que no era prudente permanecer en el puerto mayor tiempo del indicado en las instrucciones, con el solo objeto de aceptar más fiestas que las recibidas hasta entonces.

Deseando retribuir las fiestas todas aue en tan pocas horas nos iban a ser dadas, decidí hacerlo organizando a bordo una matinée, puesto que comida había sido ya dada en Barcelona y adema.; aquí se carecía de toda clase de elementos que debían con suficiente anticipación encargarse a Madrid. Esa matinée se efectuó el día 4 de abril. Zarpé del puerto de Cartagena el día 5 a las 7 a.m. Durante el día 5 y todo el día 6 continuó el viento duro del O. con mucha fuerza lo que disminuía considerablemente la marcha, razón ñor la que recién el 7 pude tomar Gibrnltar, lo que hice sin novedad a las doce del día.

"Al fondear aquí me fué entregado juntamente con la correspondencia el telegrama por el cual V. E. me autoriza modificar el itinerario, yendo primero a recalar en La Guayra y luego en la América del Norte para evitar así vientos y corrientes contrarias".

A propósito de los agasajos de que fué objeto la Fragata "Sarmiento" en España, el ministro de Relaciones Exteriores Dr. Amancio Alcona, dirigió con fecha 19 de mayo de 1900, la siguiente comunicación al de Marina:

"Con la nota de V. E. fecha 16 del corriente, he recibido la comunicación pasada a ese Ministerio por el Comandante de la Fragata-Escuela "Presidente Sarmiento", dando cuenta detallada de los festejos de que ha sido objeto el mencionado buque por parte del Gpbierno y pueblo español, así como de la atención del Arsenal de Cartagena al facilitarle sin aceptar retribución una cantidad de cebas y pólvora. Habiéndose de dicha comunicación, tengo el honor devolverla a V.E. de acuerdo con su pedido, y de manifestarle que este ministerio recomendó oportunamente a nuestra Legación en Madrid, agradeciera al Gobierno Español en nombre del argentino las distintas atenciones de que ha sido objeto la fragata "Presidente Sarmiento".

DE GIBRALTAR A BARBADOS

El 7 de abril a mediodía fondeó la "Sarmiento" en el puerto de Gibraltar, saludando a la plaza y a la insignia del contraalmirante arbolada en el "Andrómeda", buque Jefe de la escuadra del Mediterráneo, de la cual una parte se encontraba en la Dársena Militar de dicho puerto. Como soplara fuerte viento del Oeste, levantando mucha mar en la bahía e imposibilitando así la faena de tomar carbón y agua dulce, el Almirante Jefe de la Escuadra, tuvo la deferencia de permitir que tomara fondeadero dentro de la dársena comercial en construcción, lo cual era raramente concedido a los buques de guerra extranjeros. El doce de Abril, terminada aquella faena, zarpó la fragata con destino a Funchal, en la isla Madeira. Al amanecer del día 18 se avistó por la amura de estribor la isla Porto Santo y poco después por babor, Deserta Grande. A las 10 de la mañana pasó por entre las islas Fora y Deserta Grande, avistando el puerto de Funchal a las 12.30, en donde se fondeó sin novedad a las 1.3 0 de la tarde. El Círculo social más aristocrático de Funchal, el Stranger's Club, obsequió a los Jefes y Oficiales de la "Sarmiento" con una comida y un baile al que asistió una selecta y numerosa concurrencia. Salió de ese puerto el 21 a las 3.40 a. m. El 13 por la mañana estaba la Fragata a 120 millas al E. de Saint Point y virando al O. se principió a navegar por el paralelo para recalar a dicha punta, la cual fué avistada en la madrugada del 14, fondeando sin novedad en el puerto de Bridgetown a las 7.3 0 de la mañana.

"La duración de esta travesía — dice el parte — puede considerarse satisfactoria, porque a pesar de los malos y persistentes vientos encontrados en un principio, ella ha sido de sólo 24 días y el término medio de esta navegación para los buques de vela en la énoca del año en que nos encontramos es de 22 a 28 días. Inmediatamente después de haber fondeado, recibí una comunicación del Cónsul Italiano Sr. N. E. Parravicini, haciéndome saber que teniendo orden de su Gobierno para ser siempre útil a los representantes de las naciones amigas, se ponía a mis órdenes para todo lo que deseara. Acepté tan galante ofrecimiento v el Sr. Cónsul Parravicini nos acompañó a efectuar las visitas oficiales reglamentarias en tierra, prestando con todo desinterés, los servicios que fueron necesarios al buque. Al día siguiente a las 12.30 de la mañana, habiendo refrescado víveres y completado la dotación de agua dulce, zarpé del puerto de Bridgetown.

ENTUSIASTA RECEPCIÓN EN VENEZUELA

"A mediodía del 15 de mayo — informa el comandante Betbeder — después de permanecer solamente 24 horas en Barbados, dejamos la bahía de Carlisle, en la isla mencionada, y una vez zafos del fondeadero, ordené dar vela y parar la máquina, haciendo rumbo para recalar al S.E. de la isla Granada, y entrar al mar Caribe por el sur de ésta, aprovechando así las corrientes favorables. A las 2 de la tarde del 18 avistamos la Guayra por la proa y a las 3.3 0, tomamos sin novedad el fondeadero, largando el ancla dentro del puerto a uno y un cuarto cables del malecón. Inmediata-

mente después de haber fondeado, se saludó a la plaza y acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Wenceslao Allys, efectué las visitas reglamentarias a las autoridades de tierra, habiendo ya cumplimentado al comandante más antiguo de los buques venezolanos surtos en el puerto y el cual era el cazatorpedero "Bolívar". Encontrándome a muy corta distancia de la capital de Venezuela donde tiene asiento el Poder Ejecutivo, juzgué de mi deber pasar a saludar personalmente a los S. S. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra, Marina, al Gobernador de Caracas, y no existiendo allí representación diplomática de nuestro país, les dirigí telegramas solicitando, una entrevista que me fué concedida por todos, en despachos telegráficos encomiásticos para nuestro país y buque. En consecuencia, al día siguiente acompañado de un oficial salí para Caracas siendo recibido al llegar por los subsecretarios de Guerra, de Marina y por un gran número de altos Jefes del Ejército, por quienes fui acompañado hasta el hotel en que me alojé, en carruajes de gala especialmente dispuestos. Esa misma tarde pasé a cumplimentar a los S. S. Ministros de Guerra, Marina y al de Relaciones Exteriores, a quién solicité poder saludar personalmente al Sr. Jefe Supremo de la Nación, General Cipriano Castro, obteniendo respuesta favorable y fijándose fecha. Al día siguiente 20 de marzo fui recibido con gran ceremonia por el Señor Gobernador de Caracas, quien en el gran salón municipal de recepciones, acompañado de los concejales y de un numeroso público, me dio la bienvenida que la ciudad de Caracas daba a la dotación del primer buque argentino que llegaba hasta allí.

El recibimiento de S. E. el Jefe Supremo tuvo lugar en forma honorífica y excepcional para mi rango, pues, S. E. nos recibió acompañado de su Ministerio y toda su numerosa casa militar. En esa oportunidad S. E. tuvo conceptos muy honrosos para la República Argentina, informándose detalladamente del viaje que viene realizando este buque, y por fin pidióme muy especialmente que saludara a S. E. el Sr. Presidente de la República. El Cónsul Argentino, Dr. Carlos R. Rohl diónos un banquete en su casa particular al cual asistieron los S. S. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra y Marina y el cuerpo diplomático presente en Caracas. Esa misma noche de Mayo 21 asistimos a una función de gala dada en el teatro principal con asistencia de S. E. el Jefe Supremo de la Nación, su ministerio y cuerpo diplomático y en donde antes de dar principio a la representación fué cantado el Himno Nacional Argentino, habiendo en el escenario un gran retrato, artísticamente adornado, de S. E. el Señor Presidente General Roca. Fui especialmente invitado a pasar al palco de S. E. el Jefe Supremo presenciando desde allí toda la representación.

Uno de los principales Clubs, el Club Unión, nos ofreció un gran baile al cual también asistió el Jefe Supremo y donde se reunió una tan selecta como numerosa concurrencia. Entre las numerosas demostraciones, que puedo llamar de carácter particular, debo citar especialmente un saludo que nos fué hecho por una numerosa comisión de estudiantes que en nombre de la juventud caraqueña nos dieron una muy simpática bienvenida. Debo también citar a la prensa toda, que nos saludó unánimemente a nuestra llegada, y dedicó largos artículos a nuestro país, su marina, al viaje que realiza este buque y a las manifestaciones que se nos hicieron durante la estadía en Venezuela.

Siendo necesaria la retribución a tantas demostraciones y estando muy próximo el aniversario de nuestra emancipación política y habiendo tenido conocimiento que en ese día nos haría una demostración, me decidí permanecer en puerto hasta el 25 de Mayo e invitar a S. E. el Jefe Supremo a visitar el buque. El 24 de Mayo se expidió y me fueron entregadas copias de un decreto que es altamente expresivo, pues dispone que el retrato del General José de San Martín se coloque en el gran y primer salón de Caracas, de recepciones oficiales de los presidentes de la República, y en donde sólo se encuentran los de los primeros y más grandes prohombres de la Independencia y período de constitución política de Venezuela, de modo que el retrato del General San Martín vendrá a ser el del primero y único extranjero que se encuentre entre los de las grandes eminencias.

20.5.1900, el Presidente y Ministros de Venezuela a bordo en La Guayra

Dicho decreto será entregado personalmente a S. E. el Señor Presidente Roca por una comisión de venezolanos residentes en Buenos Aires. El día 25 de Mayo S. E. el Señor Jefe Supremo de la Nación, acompañado de su ministerio, del Gobernador de Caracas, secretario general y jefe de edecanes fué recibido a bordo con los honores de ordenanza visitando el buque en todos sus departamentos, almorzando a bordo y presenciando luego algunos ejercicios. Después de unas tres horas de permanencia a bordo se retiró el Señor General Castro con toda su comitiva, despidiéndosele con los honores debidos. Antes de abandonar el buque el Sr. Jefe Supremo me manifestó que se encontraba sumamente complacido de la recepción que le había sido hecha. Antes de terminar esta parte, debo hacer especial mención del Señor Cónsul Argentino, D. Carlos R. Rohl, quien hace el debido honor a su puesto, gozando en la sociedad venezolana de la más alta consideración.

RECEPCIONES, BANQUETES Y REGALOS EN CUBA

Zarpamos del puerto de La Guayra el 26 a las 7 de la mañana. A mediodía del 30 se avistaron al N. N. E. las montañas del E. de la isla de Cuba.

Como se hizo demasiado tarde para tomar el puerto ese día, nos aguantamos a la vela a la vista del faro durante la noche, y en la mañana siguiente tomé el fondeadero interior sin novedad. Al entrar pasamos dejando a estribor el casco del "Merimac", que está en el canal a 800 metros hacia adentro del Morro. Teniendo en cuenta que el estado sanitario de esa localidad era el peor de todos los de la isla de Cuba en esa época del año, y que el período álgido de la fiebre amarilla había ya principiado y que por consecuencia era peligroso proveernos del agua potable necesaria, que además era indispensable que se embarcaran algunos víveres, los cuales eran allí de precios muy subidos y también necesitábamos completar la provisión de carbón, decidí recalar en. la Habana, en donde todos esos elementos podían encontrarse fácilmente. Además, llegando hasta Santiago de Cuba se había llenado el objeto principal de esa recalada, que era, a mi juicio, el de estudiar el sitio del combate entre las escuadras Española y Norteamericana. Por otra parte, siguiendo lo aconsejado por el derrotero, la salida del mar Caribe debía de hacerse, tratándose de navegación de vela, por el canal de Yucatán y estrecho de Florida, para aprovechar así las corrientes, de modo que la escala en la Habana no importaba ningún desvío de la ruta a seguirse.

Poco antes de haber transcurrido 24 horas y siendo las 6.30 de la mañana del 1' de junio dejamos el fondeadero de Santiago de Cuba. Navegamos sin novedad el interior de la bahía y a las 7 de la mañana franqueamos la boca, desde donde se hizo rumbo para seguir paralelamente a corta distancia de la costa a fin de reconocer los sitios en que encallaron los diferentes buques que componían la escuadra Española en el combate de Santiago. A las 8.10 llegamos a mil metros de donde está encallado el Crucero "Almirante Oquendo" y después de tomar algunas fotografías de él y del paraje, abrimos rumbo para seguir a reconocer el "Vizcaya" encallado en Aserraderos. A las 9.45 estábamos próximos al "Vizcaya" y se paró la máquina para acercarnos prudentemente y poder tomar también fotografías de este casco, hecho lo cual seguimos navegando para ir a la desembocadura del Tarquino donde está encallado el crucero "Colón".

A mediodía estábamos a dos millas de Aserraderos donde se encuentra el casco del "Colón" casi del todo sumergido, y se derivó después al O. S. O, para continuar la navegación al estrecho de Yucatán. El 8, al aclarar, se avistaron las primeras tierras del norte de Cuba, y a las 8.3 0 recalamos en la Habana, cuyo puerto tomamos sin novedad a las 10.30 de la mañana, amarrando el buque a uno de los muertos del fondeadero que me fué designado y saludando simultáneamente a la plaza. Acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Julián J. Silveyra, efectuóse ese mismo día las visitas oficiales de tierra solamente, pues no había allí ninguna representación naval.

Luego de haber fondeado recibí a bordo de este buque numerosas delegaciones constituidas por las comisiones directivas de los principales círculos y sociedades que representan la colonia española y sociedad cubana. Se presentaron a saludarme también los representantes de casi toda la prensa que ya en la tarde de ese día dedicó al país, al buque y viaje que realizamos encomiásticos artículos que se continuaron durante toda nuestra estadía allí. Al día siguiente de fondear, por especial permiso del Gobernador Militar General Wood los guardiamarinas acompañados del oficial encargado de ellos visitaron las principales fortificaciones que defienden la entrada del puerto, y en la tarde del mismo día pasaron una prolija inspección al dique flotante que aún permanece allí, perteneciente al Gobierno Español y cuyo funcionamiento del dique presenciaron, explicado por su director, un Jefe de la Marina Española, el cual, una vez terminada la visita nos ofreció un lunch.

El Gobernador Militar de Cuba, General Wood ofrecióme un almuerzo en su casa particular, al cual asistieron algunas autoridades y nuestro Cónsul. A pesar de haber significado a cuantos vinieron a visitarme a bordo, la necesidad que tenía de hacerme a la mar inmediatamente después de que nos hubiéramos provisto de aquello que nos era necesario, fuéme imposible eludir algunas de las muy numerosas fiestas con que se quería obsequiarnos y hube de aceptar aquellas que podían tener lugar dentro del término a emplearse en proveernos de los artículos que debíamos embarcar. Así, pues, se dio un banquete en el Casino Español con asistencia de más de doscientos de sus socios; un baile en los grandes salones del Centro Asturiano, en donde se nos hizo una entusiasta recepción y una matinée dada por muy distinguido círculo cubano. Otras fiestas tuvieron lugar durante los pocos días de permanencia en la Habana y aquellas asociaciones que por su índole o falta de tiempo no pudieron expresarnos sus sentimientos ofreciéndonos alguna fiesta, lo hicieron presentando algunos regalos al buque, entre los que debo de citar una cantidad valiosa de víveres, obsequiados a la tripulación por la Asociación "La Lonja", que es una especie de bolsa comercial, y una buena cantidad de cigarros y cigarrillos para la dotación y Estado Mayor del buque, ofrecidos por el Centro Gallego, la fábrica de Henry Clay y por el Cónsul General Argentino.

Teniendo en cuenta que estaban enterados de todos los pormenores de nuestras estadías en puertos españoles, en donde como allí habíamos sido muy agasajados, dándose a bordo algunas pequeñas fiestas, y habiendo recibido insistentes pedidos por toda la sociedad para conocer y visitar el buque, consideré lógico dar también una pequeña fiesta, quitándole todo carácter oficial, pues la capacidad del buque no permitía dar cabida a la muy numerosa sociedad de la Habana. Esa pequeña fiesta se realizó con éxito muy lisonjero en la noche del 11 de junio, asistiendo la parte más distinguida de las sociedades cubana y española, el Gobernador Militar General Wood, el Cónsul General español y algunas otras autoridades. Permanecimos en la Habana hasta la mañana del 12, que se dejó el puerto a las 9.20 de la mañana.

ACTOS DE CONFRATERNIDAD ENTRE GUARDIA-MARINAS ARGENTINOS Y NORTEAMERICANOS

Al amanecer del 21 estábamos a 52 millas del pontón Sandy Hook, que se avistó a las 9 de la mañana, tomando sin novedad el fondeadero de Tompkins-ville a las 12.20 del día 21. Después de limpiar y pintar el buque tomamos fondeadero frente a la ciudad de New York y a la altura de la calle 59.

Encontrándonos aún en el fondeadero de Tompkinsville efectué las visitas reglamentarias a las autoridades militares de mar y de tierra de New York, saludando también al Sr. Intendente Municipal. En el mismo fondeadero se recibió la visita de S. E. el Sr. Ministro Plenipotenciario y E. E. Dr. D. Eduardo Wilde, a quien se hicieron los honores que son de ordenanza.

El día 24, acompañado del Sr. Ministro Wilde y con los oficiales del buque me trasladé a la Capital Federal, en donde debía ser presentado a miembros del Poder Ejecutivo.

Al siguiente día, acompañado de los oficiales que venían conmigo desde New York fui presentado por el Sr. Ministro Wilde, en la Casa Blanca, a S. E. el Señor Presidente de la República, D. William Mac Kinlay, que en la conversación habló en términos conceptuosos de nuestro país, interrogándome sobre el viaje de este buque y manifestándome que conoceríamos lo más interesante de Ja Marina Americana.

En la misma fecha saludamos en sus respectivos despachos a los Señores Ministros de Relaciones Exteriores, de Marina y de Guerra, y a los Jefes Superiores de la Escuadra y del Ejército, Almirante Dewey y General Miles. Los Sres. Ministros de Guerra y Marina ofreciéronme todas las autorizaciones necesarias para visitar los diversos establecimientos de educación y arsenales bajo su dependencia, y creo oportuno transcribir una de las varias órdenes que fueron dadas por S. E. el Ministro de Marina, de la cual fué transmitida copia. Dice así: "Ministerio de Marina. Washington, junio 26 de 1900. Señor: El buque-escuela argentino actualmente en estas aguas visitará próximamente la estación naval a su mando. Este Ministerio desea que Uid. tenga para ese barco todas las atenciones que le sean posibles para la inspección de la institución a su mando. Muy respetuosamente. John Long. Ministro. Al Superintendente de la Academia Naval de Annapolis".

Durante la permanencia en New York los guardia-marinas visitaron el Arsenal de Marina de Brooklin y a los buques que se encontraban allí, entre los que se contaban el Acorazado de primera clase "Kentucky", que regresaba de hacer sus pruebas de velocidad y de artillería. Para esta visita tuve especial autorización de su Jefe. Tuve oportunidad de ser presentado al Sr. Director del Colegio Militar de West Point, y tratando de la visita que a este establecimiento efectuarían los guardiamarinas y de la cual tenía ya él conocimiento oficial, me manifestó que tanto él como los cadetes deseaban que los guardiamarinas pasaron la noche en el Colegio, pues deseaban obsequiarlos con alguna fiesta. Por esta razón todos los guardiamarinas acompañados por el oficial encargado se trasladaron en el vapor que hace la carrera al río Hudson, desembarcando en West Point, donde fueron recibidos con la mayor atención. Visitaron cómodamente todo el amplio y cómodo establecimiento y sus dependencias durante todo ese día. A la noche fueron los guardiamarinas obsequiados con una comida, y el oficial que iba con ellos comió con el Director, asistiendo todos esa noche a un baile. Los guardiamarinas confraternizaron con los cadetes americanos, a punto que al ser despedidos a la mañana siguiente vivaron ellos a nuestro pais, cambiándose entre ambos afectuosos saludos.

El día 2 de julio fuimos obsequiados en el gran local del Club de Abogados con un suntuoso banquete ofrecido por miembros del alto comercio, banca y foro americanos al Estado Mayor del buque. A este banquete asistió el Sr. Ministro Wilde, y tanto él como el que suscribe respondieron a los elogiosos conceptos que se tuvieron para con la República Argentina.

Aproximándose la fecha 4 de Julio, aniversario de la emancipación política de los Estados Uiidos, recibí un atento pedido del Presidente del Atley Club para que me trasladara a Atley-ou-Hudson, a 2 5 millas de New York, para acompañarles a festejar allí con el buque ese aniversario. Considerando que ese Club está constituido por familias de la alta sociedad newyorquina creí conveniente acceder al pedido, y el 4 por la madrugada zarpé, yendo a fondear dos horas después al punto indicado.

Esa tarde se dio una recepción a bordo la cual estuvo muy concurrida por las distinguidas familias que allí viven.

Fuimos obsequiados esa noche con un banquete en el mismo local del Club, ofrecido por el Sr. Charles R. Flint, acaudalado comerciante con vinculaciones en el más alto comercio y banca de New York. A este banquete asistió también nuestro representante. Tuvo lugar esa noche un baile en el mismo Club al que asistieron todos los oficiales y guardiamarinas francos, siendo allí recibidos con la mayor gentileza. Adhiriéndonos a los festejos nacionales, empavesamos durante el día y se hicieron salvas, y a la noche se encendió el empavesado eléctrico.

Al siguiente día temprano zarpamos, yendo a fondear nuevamente frente a la calle 59. El día 8 de julio, a las 5.45 de la mañana, habiéndose terminado con el embarque de todos los artículos, se zarpó para Hiampton Road del fondeadero que se tenía en el río Hudson".

Después de repetir las visitas realizadas al Arsenal de Marina en Norfold y la casa constructora existente en Newport, agrega el parte oficial:

"Considero un grato deber comunicar a V. E. que nuestro representante diplomático en los Estados Unidos puso en todo momento el mayor empeño a fin de que nuestra estadía en ese país fuese lo más provechosa posible para la instrucción de los guardia-marinas y al mismo tiempo lo más eficaz para la parte de representación que le ha tocado hacer a este buque.

"Habiendo sido encargado cuando nos encontrábamos en los mares de la Ohina, por iniciativa y suscripción de la marinería de este buque, una bandera y un gallardete de seda y bordado, y deseando dar al acto de su recepción el carácter que esa idea merecía, solicité de la distinguida Sra. Doña Guillermina O. C. de Wilde, que fuera madrina de la bendición, que se realizó el día 16 de julio con todo lucimiento. Ese mismo día ofrecí a bordo una comida al Sr. Ministro Wilde y personal de la Legación, asistiendo a ella el Director y Ayudante de la Escuela Naval con sus familias. Durante el día tuvimos también la visita de varios diplomáticos europeos a los que se recibió y despidió con los honores correspondientes.

"El mismo día 16 de julio se reincorporó al buque el Sr. Teniente de Navio D. Leopoldo Gard, que había quedado en asistencia médica en un hospital de New York en donde había sido operado. En la rada de Annapolis se permaneció hasta el día 17 a mediodía, que se zarpó para Newport News para hacer allí la aguada, que no pudo hacerse en Annapolis por falta de elementos para ello.

"El telegrama que dirigí a V. E. — dice el parte fechado en Río Janeiro el 15 de septiembre de 1900 — solicitando continuar viaje directo hasta Río Janeiro o Buenos Aires, tenía por fin primeramente, como lo expresaba, el no aproximarnos a las costa Este del Brasil a causa de los vientos contrarios que predominan allí en agosto y septiembre, y segundo por considerar conveniente que antes de terminar el viaje se efectuara una larga travesía como la que se acaba de terminar.

"Creo que es oportuno ratificar aquí mi telegrama respuesta al de V. E. en el cual pedía datos sobre el estado de disciplina que reinaba a bordo de este buque, asegurando que ella es igual a la de cualquier otro buque bien organizado de nuestra Armada y que reina además la debida armonía entre el personal superior".

UN DUELO EN EL MAR

En este primer viaje falleció a bordo de la "Sarmiento" el guardiamarina Augusto del Campo.

El entonces teniente de fragata, D. Mariano F. Beascochea, que formaba parte del personal superior, narra en su interesante libro "La Novela del Mar", el duelo de sus camaradas y de la tripulación, en la forma conmovedora de que damos cuenta a continuación:

"29 de mayo. — Son las seis y media de la tarde El sol acaba de ponerse. Una zona de fuego marca todavía su curso en el horizonte lejano. El cielo está cubierto de nubes, die nubes ciímichis que el crepúsculo enrojece. El mar, el mar inmenso, está desierto y sombrío. Como no hay viento se ha aferrado el paño y la fragata sin sus velas desplegadas, nos causa la impresión de un barco desmantelado!

"La luz moribunda del día aminora el efecto de las tinieblas que avanzan.

"La vista no percibe movimiento alguno sobre el sombrío desierto de aguas que nos rodea.

"Un silencio profundo reina a bordo.

"Vamos lejos, muy lejos de la costa. El punto más cercano dista de nosotros ochocientas millas. La banda de música no toca a su hora de costumbre. Por la cubierta se ven pasar cabisbajos y callados algunos guardiamarinas.

"¿Qué pasa? ¿Por qué está así todo tan triste?

"El guardiamarina Augusto del Campo está en agonía! El Comandante ha bajado a la enfermería, a visitar al joven subalterno que la muerte le arrebata.

"Las sombras aumentan, la noche se aproxima apacible y negra. El aire sigue en calma.

"La soledad, las tinieblas, la tristeza de todos y la quietud majestuosa de las aguas, imprime a nuestro ánimo un recogimiento religioso.

"Ocho de la noche. — El enfermo continúa agonizante; hace ya más de dos horas que ha perdido el conocimiento. No se queja, no sufre, va extinguiéndose como se apaga una tarde de primavera. Sus compañeros lo rodean silenciosos. La enfermería presenta un aspecto sombrío; todo allí es imponente y el silencio sería perfecto si rio lo interrumpiera con frecuencia el murmullo de las ondas y la respiración fatigosa del enfermo.

Once de la noche. — A las nueve y cinco, entregó su alma a Dios el guardiamarina Augusto del Campo. Me dicen que sus últimas palabras fueron: Mamá . . . me muero! ¡Pobrecito! Con qué inmensa amargura escribo estas líneas en mis impresiones de viaje!

"Los guardiamarinas lo visten y preparan en la cámara baja de oficiales un túmulo severo, para velar su cadáver. A las 10, lo sacan de la enfermería y lo trasladan al sitio donde debe velarse. Le cubren la cara con un pañuelo, un pequeño crucifijo le fué colocado entre las ya crispadas manos y una imagen de Jesús sobre el pecho. Cuatro candelabros de plata, con pequeños hachones iluminan la escena; una guardia militar armada hace los honores. El comandante, el segundo, los oficiales y los guardiamarinas velan el cadáver.

"Afuera la noche está tranquila, la luna brilla apacible, el cielo se ha descubierto hacia el nordeste y centenares de estrellas irradian entre las pequeñas nubes desgreñadas, que van desapareciendo.

"Dos aves marinas de inmensas alas negras se cruzan, revolotean y se ausentan. ¡Aves fatídicas, qué buscáis entre las sombras de la noche, en estas horas tristes!

"30 de mayo. — Pocos son los que han dormido. La luz del alba tiñe el cielo del más hermoso color verde azulado que he contemplado en mi vida. Sopla viento fresco del oeste, todo el aparejo va en viento, navegamos a un largo, con rumbo al norte cuarta al nordeste; filamos ocho millas, amuras a estribor, con alas y rastreras desplegadas.

Das de la tarde. — El viento refresca, y la mar se va encrespando poco a poco. El cielo ha vuelto a cubrirse de nubes, el horizonte está brumoso, hace frío y la tarde se pone destemplada y obscura.

"El cadáver ha sido sacado a cubierta y conducido a una pequeña capilla ardiente formada con banderas de la patria. Un contramaestre y dos cabos de mar lo envuelven y lo cosen dentro de una lona; luego le aseguran fuertemente varios pedazos de fierro y a los pies un pesado proyectil, y concluida la triste faena, sus compañeros lo envuelven en la gran bandera y allí queda próximo al palo mayor, descansando sobre un túmulo. Cuatro marineros, vestidos de parada, hacen la guardia de honor. Oficiales y marineros visitan y acompañan el cadáver, durante el resto del día. ¡Triste día!

"A la puesta del sol el viento sopla con más ímpetu, las olas enfurecidas chócanse entre ellas y vienen a reventar con rumores de catástrofe sobre las bordas, que se inclinan temerarias sobre una y otra banda. Los estays, los brandales, la cabullería toda, tiembla, se sacude y gime con ayes de moribundo y entretanto la noche avanza y sus sombras se extienden por la infinita soledad del océano. Los alba-troces gritan sin cesar, con esa voz áspera y quejumbrosa semejante al chirrido de una veleta o de una polea seca y raída.

"Son las ocho de la noche, de una noche tempestuosa y negra; el viento arrecia, las gavias van con rizos, los sobres cargados y las velas de juanete van haciendo cimbrar sus masteleros. El oeste es duro, el mar grueso; el cielo cubierto, no tiene luna ni estrellas, sino un aspecto sombrío. La fragata corre sobre las olas entre el clamor de los vientos y las aguas, cubierta por la espantosa obscuridad de la noche. A bordo todo es silencio, silencio religioso, de esos que preceden a los grandes momentos. El clarín ha sonado ¡Atención! Llamada y tropa y la tripulación acude a formar por brigadas, que el segundo comandante dispone en cuádruple fila circular en el alcázar. La banda de música, forma en el combés a estribor, diez grumetes con grandes faroles rodean y alumbran el cadáver. El Comandante, acompañado de los oficiales, baja al alcázar. Todos los guardiamarinas se agrupan a estribor, próximos al fúnebre catafalco. El jefe ordena transportar el cadáver hasta el portalón de sotavento, por donde será arrojado y—al ponerse en movimiento la triste procesión, la banda entona una marcha fúnebre; la campana de a bordo, repica lentamente. En la toldilla, los timoneles gobiernan y el oficial de guardia maniobra con cautela para disminuir la velocidad del barco y hacer que se detenga un momento entre las olas y el viento.

"El acompañamiento ha hecho alto. El cadáver ha sido colocado sobre el portalón para arrojarlo al mar, la banda de música ha callado; sólo la campana continúa tocando a muerto. El Comandante toma la palabra y dice: "Señores Oficiales, Guardiamarinas y tripulación de la fragata "Sarmiento":

"Una ley fatal que nos alcanza a todos, nos arrebata en la soledad de los mares, un joven compañero de armas. Muere al iniciarse su carrera, en el albor de la vida, cuando todo le sonreía, pero muere en un pedazo flotante de la patria, a la sombra de su bandera y aunque distante del hogar de sus padres, rodeado del sincero cariño de todos los que con él emprendimos este largo viaje. El mar inmenso, Campo de acción de nuestra carrera, va a recibir ahora mismo estos despojos; las ondas agitadas de la superficie se abrirán para darle paso hacia un abismo de quietud y silencio. Muere en el ejercicio de su profesión y es su tumba, la verdadera tumba del marino, cuyo reposo en las profundidades del océano, ni las mismas tempestades perturban.

"La ciencia médica que dispuso de todo cuanto fué necesario, lo auxilió desde el primer momento con celosa competencia, agotando con fraternal cuidado los humanos recursos y si no pudo conservarnos su vida, acatemos con resignación cristiana los fallos supremos de la Providencia, en cuyos misteriosos designios no nos es dado penetrar.

"Al entregar al océano los restos mortales del que fué en vida el guardiamarina Augusto del Campo, demos expansión a nuestros sentimientos religiosos, rogando al Divino Hacedor por la paz y bienestar de su alma, en este instante solemne en que vamos a dejarlo para siempre.

"Estos restos queridos son arrojados al acéano Pacífico norte, a los 3 6 grados de latitud y 141 de longitud oeste, 850 millas distantes de la costa más cercana.

"Guardiamarina Augusto del Campo: en nombre de Dios, yo te bendigo y en el de la patria, cuyo glorioso símbolo os envuelve en este momento, te despido con el supremo adiós, al que acompañan el dolor y las lágrimas de todos tus compañeros los actuales tripulantes de la fragata "Sarmiento".

"Después hubo un momento de silencio. El Segundo dijo: Listo. La banda de música volvió a entonar la marcha fúnebre, el Jefe bendijo el féretro con la mano y luego... un objeto pesado cayó al mar. Un torbellino se abrió y se cerró al instante y el cadáver principió su descenso hacia el abismo insondable del eterno silencio!

"Un instante después derivamos. Las velas se hincharon de viento y la fragata principió a volar entre las sombras, como si fuera inmenso pájaro nocturno de blancas alas que huía. . .

"¡Pobre Guardiamarina! En su última morada no vendrán a llorar y a arrojar flores los seres que le fueron queridos. Una inmensidad espantosa lo separa de sus padres y de sus hermanos!".


 

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