Historia
y Arqueologia Marítima
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ARMADA DE PERU
Breves apuntes sobre la Historia de la Marina de Guerra del Perú
Por Jorge Ortiz Sotelo - Doctor y Capitan de Fragata
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Tiempos Modernos (1930-2000) Si hemos de intentar una periodificación de la vida institucional durante este periodo podríamos colocar como hitos principales los conflictos internacionales con Colombia (1932) y Ecuador (1941), y el desarrollo posterior hasta los años setenta, en que se ingresó a la era de los misiles. a) Conflicto con Colombia (1932) Los años que siguieron a la caída de Leguía (agosto de 1930) fueron de gran inestabilidad política para el país. La Armada no pudo sustraerse a esta realidad y se vivió un lamentable levantamiento de la marinería que concluyó con el fusilamiento de ocho tripulantes en la isla San Lorenzo (mayo 1932). En ese contexto se produjo un serio incidente con Colombia en la zona de Leticia, sobre el río Amazonas, llevando a ambos países a una situación de conflicto focalizado en la esa región. La Armada Peruana organizó una fuerza que fue enviada al Atlántico con intención de hostilizar a las fuerzas enemigas. Al mando del capitán de navío Héctor Mercado, a bordo del crucero Almirante Grau, se destinaron al Atlántico a los submarinos R-1 y R-2, además del cazatorpedero Teniente Rodríguez y la cañonera Lima, a las que se unieron dos destructores adquiridos a Estonia, el Villar y el Guise. La expedición peruana al Atlántico realizó una notable travesía, cumpliendo cabalmente su misión y motivando al gobierno colombiano a suspender las hostilidades y entablar negociaciones. La fuerza naval peruana arribó a Belem do Para sin novedad, y mientras el Grau y los submarinos emprendieron el retorno una vez cumplida su misión, el Rodríguez, la Lima, el Villar y el Guise llegaron a Iquitos. Los dos destructores emprendieron la navegación hacia el Pacífico en abril de 1934, mientras que las otras dos unidades fueron incorporadas a la Fuerza Fluvial del Amazonas. Poco tiempo después fueron dados de baja y mientras el casco del Rodríguez permaneció visible hasta hace relativamente poco en Bellavista, Iquitos, el del Lima sigue viéndose al costado de la Base Fluvial del río Nanay.b) Guerra con Ecuador (1941) Tras diversos incidentes, en julio de 1941 estalló un conflicto de proporciones significativas entre Perú y Ecuador, que culminó en la ocupación de parte del territorio ecuatoriano por las fuerzas peruanas y en la suscripción del Protocolo de Río de Janeiro que fijó las fronteras entre ambos países. Las acciones militares se llevaron a cabo tanto en la costa como en la Amazonia, y en ambos teatros le cupo una participación a las fuerzas navales. En el Pacífico, los principales elementos de la flota, incluyendo los cruceros Almirante Grau y Coronel Bolognesi, los destructores Guise y Villar, y los submarinos, cubrieron el flanco marítimo entre Zorritos y el Canal de Jambelí. La flotilla de cañoneras operó eficientemente en la zona de los Esteros, capturando dos pequeñas guarniciones ecuatorianas, Payana y Matapalo, así como a la lancha ecuatoriana Hualtaco, y participando en la captura de Puerto Bolívar. Por su parte, la flotilla fluvial proporcionó apoyo logístico a las operaciones militares, tomando parte activa en la captura de Rocafuerte, sobre el río Napo.Cabe señalar que en el curso del bloqueo de las costas ecuatorianas, el Villar persiguió al cañonero ecuatoriano Abdón Calderón, frente al Canal de Jambelí, el 25 de julio de 1941. Esta persecución, en la que se intercambiaron algunos disparos, concluyó luego que la nave ecuatoriana se refugiara en aguas bajas y desapareciera de vista entre los manglares de la zona. Ecuador ha tomado este hecho como un triunfo y lo celebra como el día institucional de su Armada. Para poner esto en contexto hay que señalar que el Villar desplazaba 1150 toneladas y tenía cuatro piezas de 4" además de nueve tubos lanzatorpedos, pudiendo alcanzar 30 nudos; mientras que el Abdón Calderón tenía 300 toneladas y dos pequeñas piezas de artillería, alcanzando 8 nudos.El conflicto con Ecuador se desarrolló en el marco de la Segunda Guerra Mundial, concluyendo poco después de que Estados Unidos ingresara a la guerra, luego del ataque japonés a Pearl Harbour. El Perú apoyó desde un primer momento al esfuerzo de guerra norteamericano, comprometiendo sus recursos para la defensa común del continente. Esto implicó defender el estratégico punto de abastecimiento de combustible que era Talara, para lo cual se estableció un complejo sistema de patrullaje aéreo y naval en el que participaron todas nuestras unidades de superficie y submarinas hasta 1945. En ese mismo contexto, en 1943 se creó la Fuerza de Comandos Navales, la misma que tres años después pasó a denominarse Comando General de Defensa de Costa, base de la actual Fuerza de Infantería de Marina. c) La Marina entre 1945 y 1973Durante esta etapa, la Armada llevó a cabo un profundo programa de renovación de sus unidades, ampliando sus capacidades anfibias mediante la adquisición de unidades de ese tipo y el potenciamiento de la Infantería de Marina. Asimismo, esta fue la época en que restableció el servicio aeronaval, mejorando así su capacidad de búsqueda, y se ampliaron las instalaciones de la Base Naval del Callao. Esto último permitió que en 1957 se pudiera lanzar al agua el petrolero Zorritos, primer buque de alto bordo construido en el país. Se iniciaba así la labor de lo que luego sería el Servicio Industrial de la Marina.En este contexto, en 1947 se adquirieron en Canadá dos fragatas de 1445 toneladas, las Ferré y Palacios. Al año siguiente se compró en Estados Unidos la fragata Gálvez, en 1951 se incorporó a la Escuadra a los destructores escolta Aguirre, Castilla y Rodríguez. Ese mismo año se mandó construir en astilleros británicos dos nuevas cañoneras fluviales, de 365 toneladas, que siguen prestando servicio en la Amazonia con los nombres de Marañón y Ucayali.Entre 1952 y 1957 se construyeron en los astilleros de la Electric Boat cuatro submarinos tipo S para reemplazar a los submarinos R que habían prestado servicios por más de treinta años. Los nuevos submarinos, que prestaron servicio hasta hace poco, llevaron los nombres de batallas navales: Angamos, Abtao, Dos de Mayo e Iquique.Al finalizar los años cincuenta se dio de baja a los viejos cruceros Grau y Bolognesi, luego de casi medio siglo de intensos servicios. Por tal razón, y en un gran esfuerzo nacional, en 1960 se adquirieron dos cruceros británicos para reemplazarlos. Las nuevas unidades desplazaban 8800 toneladas y contaban con tres torres triples de 6", prestando importantes servicios a la Armada por más de veinte años.Ese mismo años se adquirieron en Estados Unidos las corbetas Diez Canseco y Gálvez, y al año siguiente se incorporó a la Escuadra a dos destructores de línea tipo Fletcher, de 2100 toneladas, con cuatro cañones de 5". Recibieron los nombres de Guise y Villar. En 1963 se adquirió un transporte de ataque de 10432 toneladas, siendo incorporado como el buque escuela Independencia, a bordo del cual los cadetes navales realizaron numerosos viajes de instrucción.Se incorporaron asimismo seis lanchas torpederas construidas en Gran Bretaña, así como varias patrulleras para la vigilancia y defensa de nuestro litoral. Esto último es responsabilidad de la Dirección de Capitanías y Guardacostas, que vio reforzada su capacidad en 1969 cuando se creó el Cuerpo de Capitanías y Guardacostas. d) La era del misil (1973-2000) Los avances tecnológicos de los años sesenta demostraron que los misiles eran una posibilidad real para marinas medianas. Fue así que desde finales de los años sesenta se comenzó a trabajar en la posibilidad de adquirir naves dotadas con ese tipo de armas. El resultado fue la adquisición en 1969 de dos destructores británicos tipo Daring, que fueron sometidos a una profunda modernización y dotados con misiles Exocet. Bautizados Ferré y Palacios, ambos buques llegaron al Callao en 1973. Ese mismo año, se adquirió un crucero holandés que fue igualmente modernizado y dotado con misiles Otomat, siendo bautizado como Almirante Grau y en consecuencia pasó a ser el nuevo buque insignia de la Escuadra. El antiguo Grau pasó a denominarse Capitán Quiñones.Ese mismo año de 1973, en el marco del proceso de modernización naval, se contrató la construcción de cuatro fragatas tipo Lupo, dos de ellas debían ser construidas en astilleros italianos y las otras dos en los astilleros del SIMA. La Carvajal fue incorporada a la Escuadra en 1978, y al año siguiente lo hizo la Villavisencio. Las fragatas construidas en el Callao fueron la Montero, entregada en 1984, y la Mariátegui, en 1986.En 1978 se adquirió también en Holanda el crucero portahelicópteros Aguirre, siendo dotado con helicópteros Sea King y misiles Exocet AM-39. Ese mismo año se incorporó a la Escuadra el destructor García y García, adquirido igualmente en Holanda. En años posteriores se sumaron otros siete destructores antisubmarinos de la misma procedencia: Castilla, Bolognesi, Villar, Quiñones, Gálvez, Diez Canseco y Guise.En los años ochenta se construyeron en Francia seis corbetas misileras: Velarde, Santillana, De los Heros, Herrera, Larrea y Sánchez Carrión.Otras importantes incorporaciones se produjeron en otros ámbitos de la Armada. Fue así que en los años setenta se construyeron en Alemania seis submarinos de la serie 209, que fueron incorporados a la Marina con los nombres de Islay, Arica, Pisagua, Chipana, Casma y Antofagasta. Asimismo, en esa década se incorporaron al servicio dos submarinos norteamericanos tipo Guppy, con gran radio de acción, llamados Pacocha y La Pedrera.La Aviación Naval también incorporó varios aviones y helicópteros que le permitieron cumplir a cabalidad con misiones de exploración marítima, guerra antisuperficie y antisubmarina. La Infantería de Marina igualmente recibió equipamiento nuevo, entre ello una compañía de vehículos de reconocimiento de fabricación brasileña, adquiriendo asimismo mayores capacidades para operaciones de reconocimiento anfibio y aerotransportadas. Finalmente, en 1969 se creó la Escuela de Demolición Submarina, que sería la base de la actual Fuerza de Operaciones Especiales. La Marina en estos últimos treinta años ha tenido que enfrentar grandes retos y dificultades. Participó activamente en dos conflictos internaciones con Ecuador (1981 y 1995), cubriendo como era del caso el flanco marítimo y el flanco fluvial. En ese mismo contexto, varios de sus miembros participaron activamente en el proceso de negociación que siguió a cada uno de estos conflictos. Por otro lado, debió lamentar la pérdida de varios de sus miembros a consecuencia del hundimiento submarino Pacocha en aguas del Callao, el 26 de agosto de 1988, luego de ser chocado por un pesquero japonés. El heroico comportamiento de su comandante, capitán de fragata Daniel Nieva, y de todos sus tripulantes, estuvo a la altura de las circunstancias. El posterior reflotamiento de la nave fue un triunfo adicional del Servicio de Buceo y Salvataje que contribuyó a aliviar el pesar institucional por esas pérdidas.Pero quizá el hecho más significativa en la vida institucional en los últimos tiempos ha sido la participación en la lucha contra la subversión. VI. La Marina de Guerra del Perú en la lucha contra la subversión (Pacificación) Tratar este tema resulta siempre complejo, especialmente si deseamos darle una perspectiva histórica a un proceso que aún no culmina del todo y que todavía tiene varios temas que no pueden ni deben ser tratados. No obstante, trataremos de darle cierto orden a estos apuntes, para lo cual lo presentaremos en torno a los siguientes temas: a) en las alturas de Huanta; b) en el río Apurímac; c) en Ucayali; d) la lucha en Lima y en otros frentes. a) En las alturas de Huanta. El Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso inició sus acciones terroristas durante las elecciones de 1980, en la pequeña localidad ayacuchana de Chuschi, departamento donde ese movimiento se había gestado. Poco después, comenzó a actuar otro grupo terrorista, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA). Inicialmente, la actividad terrorista fue combatida por unidades policiales, pero rápidamente quedó evidenciado que la capacidad policial resultaba insuficiente. A finales de 1982 el gobierno decidió que las Fuerzas Armadas intervinieran en la lucha contra la subversión, focalizada hasta entonces en Ayacucho. El Departamento fue declarado Zona de Emergencia y un destacamento de Infantería de Marina fue asignado a las fuerzas que bajo el mando de un general de brigada debían restablecer el orden. La zona de operaciones era inusual para nuestros infantes de marina, que debieron comenzar a actuar entre 3,000 y 4,500 metros de altura, en condiciones climáticas muy distintas a las de la costa o de la Amazonia. Se organizó la Fuerza de Tarea 90, que incluía un destacamento de infantería de marina, denominado Destacamento Caimán, y una unidad de coordinación para operar en el Cuartel General en Huamanga. El relevo debía producirse cada dos meses. Los primeros en llegar a la zona fueron destinados a vigilar y defender diversos puntos, entre ellos la ruta hacia San Francisco y algunas instalaciones claves para las comunicaciones. Finalmente, a principios de 1983 se le asignó al Destacamento Caimán un área de responsabilidad que comprendía la provincia de Huanta y algunos distritos de la provincia de La Mar. El jefe del destacamento, usualmente un capitán de corbeta, asumió las funciones de jefe político y militar de ese ámbito, estableciendo bases contrasubversivas en Huanta, Huamanguilla, San José de Secce, Luricocha, Tambo y San Miguel. Las fuerzas empleadas en la zona eran del orden de una compañía (250 hombres), que debieron adecuarse rápidamente a una nueva forma de combatir. La organización de pelotones y escuadras fue modificada para establecer patrullas de combate, las mismas que debían dotar las bases contrasubversivas, llevar a cabo los patrullajes y atender los servicios de base necesarios, entre ellos el cocinar para las otras patrullas. Hubo varios enfrentamientos, y tuvimos que sufrir lamentables bajas. Las tres primeras se produjeron en Punco, el 2 de agosto de 1983, falleciendo los oficiales de mar Pedro Vásquez, Félix Rosas y Johnny Ordoñez. Dos de ellos pudieron haberse salvado si se contaba con un oportuno apoyo aéreo, pero lamentablemente los escasos helicópteros estacionados en la zona no se encontraban disponibles. El 10 de noviembre de 1984, una patrulla motorizada fue emboscada en la zona de Machente, muriendo en combate el teniente primero Carlos Cieza Castellano, el oficial de mar 2° Andrés Casas Negreiros y los grumetes Enrique Montedoro Escurra y Ever Meléndez Vargas. Los nombres de los infantes de marina que han caído en esta lucha se encuentran inscritos en las placas recordatorias que rodean el monumento al capitán de navío Juan Fanning, patrono de esa Fuerza, y reciben el periódico homenaje de sus camaradas de armas. La intensa actividad de nuestros infantes de marina causó numerosas bajas a los terroristas, obligándolos a abrir nuevos frentes para sus operaciones. Fue así que se movilizaron hacia otras partes del departamento y eventualmente a otros departamento del país. En 1985 la situación comenzó a complicarse en el valle del río Apurímac, motivando que el Destacamento Caimán de la Fuerza de Infantería de Marina se desplazara hacia esa zona. b) La etapa en el Apurímac El río Apurímac forma el límite entre Ayacucho y Cusco, y el valle que forma tiene un clima de selva alta, con elevadas temperaturas y vegetación relativamente abundante. Si bien el valle está comunicado con Huamanga por carretera, nuestras fuerzas fueron insertadas en la zona por vía aérea, a través del aeródromo de Luisiana, donde se ubicó el Puesto de Mando del Destacamento. Las patrullas fueron desplegadas en bases contrasubversivas ubicadas a lo largo del río inicialmente en las localidades de Llochegua, Sivia, San Francisco y Santa Rosa. Posteriormente, en la medida en que comenzaron a producirse deserciones entre los subversivos, muchos de los arrepentidos fueron ubicados en el caserío de Corazón Pata, cercano a Llochegua, asignándose dos patrullas para su protección. Si bien el destacamento contaba con algunos vehículos, el principal medio de transporte en la zona fueron los botes que surcaban las caudalosas aguas del Apurímac. No faltaron los enfrentamientos y las emboscadas a las embarcaciones que con nuestros infantes de marina debían surcar o bajar por el río. Tampoco faltaron operaciones que involucraron a varias patrullas de distintas bases, con el apoyo de los montoneros de la Sede Central del Comité de Defensa Civil, ubicado en Pichihuilca, al sur de Luisiana. La labor que se llevó a cabo para reforzar la actividad de autodefensa fue muy intensa, logrando que lentamente la Sede Central expandiera su accionar hacia la zona de San Francisco y eventualmente hacia la parte baja del valle. Conocidos por los lugareños como montoneros, lograron movilizar en apoyo del Destacamento Caimán hasta tres mil hombres, sufriendo asimismo sensibles bajas entre sus filas. La zona llegó a estar relativamente controlada, cerrando el paso al accionar terrorista proveniente del río Ene y controlando la estratégica ruta entre Ayacucho y Cusco. Tal como lo habían hecho en las alturas de Huanta, en el valle del Apurímac, los infantes de marina cumplieron cabalmente la misión encomendada. Sin embargo, en 1991 la actividad terrorista se había expandido por diversos puntos del país, siendo uno de los ámbitos donde tenían mayor intensidad el departamento de Ucayali. c) El Ucayali La nueva zona de responsabilidad de la Marina era demasiado extensa para ser cubierta con los medios disponibles por la Infantería de Marina. Había que encontrar nuevos mecanismos para reforzar a ese componente institucional que durante ocho había venido soportando lo más duro de la lucha. La solución implicó crear los Batallones Ligeros de Combate (Balicos) que incorporaban a sus filas a la totalidad del personal naval, mediante un sistema rotativo. Se constituyó de esa manera la Fuerza de Tarea 100, al mando de un contralmirante, y en julio de 1991 tomó posesión del actual Frente Ucayali, ubicando su puesto de mando en Pucallpa. Se debía liquidar la actividad terrorista en la zona y mantener abierta la carretera Federico Basadre, para lo cual se establecieron diversas bases en un enorme territorio de nuestro Amazonía. A la FT 100 se le integraron elementos de la Fuerza Naval de la Amazonía, y se le dotó también de medios aéreos, importantes para operar en un espacio tan grande. Durante los años en que la Marina ha estado presente en Ucayali se han producido diversos enfrentamientos y pérdidas dolorosas. Entre estas últimas podemos mencionar a los once miembros de una patrulla que al mando de los alféreces de fragata Adolfo Ribotti y Juan Jordán, fallecidos el 13 de agosto de 1991, en la Carretera Federico Basadre, entre los caseríos Previsto y Boquerón, en la provincia de Padre Abad. d) La lucha en Lima y en otros frentes. La actividad subversiva también se llevó a cabo en Lima y en otros puntos del país. La Marina participó activamente en la lucha desplegada por los servicios de inteligencia para tratar de liquidar ese problema, y también debió pagar un doloroso precio en vidas. El 16 de agosto de 1985 sufrimos un primer atentado cuando se atacó a un grupo de personal subalterno que esperaban una movilidad institucional en Villa María del Triunfo. Varios oficiales y miembros del personal subalterno serían asesinados. Entre los primeros podemos mencionar al capitán de corbeta Jorge Alzamora Bustamante, quien había servido en Huanta, asesinado en la puerta de su casa el 14 de marzo de 1986; el contralmirante Carlos Ponce Canessa (5/5/1986), el vicealmirante Gerónimo Cafferata Marazzi (14/10/1986), el capitán de navío José Vega Llona (6/12/1998) y el contralmirante Jorge Novoa Altamirano (1/9/1991). El 19 de junio de 1986 se produjo el levantamiento de los terroristas internados en tres penales de Lima y Callao. La Marina debía debelar el motín en El Frontón, para lo cual se movilizaron unidades de infantería de marina y otros medios navales. La lucha fue cruenta y si bien se logró dominar la situación, capturando a un significativo número de reclusos, tuvimos que lamentar varias pérdidas entre nuestros infantes, entre ellas al técnico 1° Marino Palacios, el técnico 3° Edilberto Jiménez y al oficial de mar 3° Marco Ramírez. Los dolorosos asesinatos que habíamos sufrido llevaron a que se creara dentro de la Fuerza de Infantería de Marina a la Unidad Especial de Combate, integrada por personal profesional de esa fuerza y entrenada especialmente para operaciones de rescate de rehenes. Esa fue justamente la situación que se presentó en 1997, cuando la Unidad Especial de Combate formó el núcleo de la Operación Chavín de Huantar que permitió el rescate de setentidós rehenes que habían sido capturados por terroristas del MRTA en la residencia del embajador japonés en Lima.
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