Historia y Arqueología Marítima

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Indice Informacion General 

Corsarios Alemanes de la 2ª Guerra Mundial

“Atlantis”

O. Sidoli

Atlantis Orion Wider
Thor Pengüin Komet
Kormoran Michel Stier

            El mando del primer corsario (hilfskreuzer), el “Atlantis”, fue confiado al capitán de fragata (Fregattenkapitän) Bernhardt Rogge, experto en navegación a vela y reconocido como excelente marino. 

El buque, de 7762 toneladas, había sido botado por los astilleros Bremer Vulkan, Bremen-Vegesack, en 1937, para la empresa Hansa, de Bremen, con el nombre de “Goldenfels”, y convertido para su misión por los astilleros Deschimag en 80 días, siendo identificado como Schiff 16. Sus características eran las siguientes: 

Eslora

155 metros

Manga

18,6 metros

Armamento

Batería principal

6 x 155 mm

Batería secundaria

1 x 75 mm, 4 x 37 mm

Tubos lanzatorpedos

6

Minas

92

Aviones

2

Propulsión

Potencia

7.600 HP

Autonomía

60.000 millas náuticas

Velocidad

17,5 nudos

Combustible

Fuel Oil

Tripulación

En tiempo de guerra

347

El buque corsario alemán KMS “Atlantis”

El “Atlantis” abandonó las aguas alemanas el 30 de marzo de 1940 y llegó al Atlántico sin inconvenientes. Tras unos días en el Atlántico Norte, arrumbó hacia Ciudad del Cabo donde adquirió la identidad de un mercante japonés. Después pasó al Indico con apariencia de un mercante danés y se dirigió hacia Australia para atacar las rutas comerciales.

            La técnica de los corsarios consistía en que el buque cambiara permanentemente de apariencia, usurpando la de otros buques mercantes, a efectos de pasar desapercibidos. En cuanto se aproximaban a un buque enemigo aparecía imprevistamente la artillería, que hasta ese momento se mantenía oculta.  

Los náufragos, antes de ser hundidos los mercantes, eran obligados a embarcar en las lanchas de salvamento de los buques o, cuando la costa estaba demasiado lejos, quedaban retenidos a bordo de la unidad corsaria. Cuando más adelante, el número de náufragos aumentó de manera considerable, los corsarios capturaban un mercante de características adecuadas y, en vez de echarlo a pique, embarcaban en él a los prisioneros, junto con una dotación de vigilancia; seguidamente, el buque era enviado a Alemania o a un puerto controlado por el Eje.  

El incidente del “Automedon”

            El 11 de noviembre de 1940, el “Atlantis”, que había adoptado la apariencia de un mercante de bandera holandesa, avistó al carguero británico “Automedon” (se trataba de la presa Nº 13). Ambos buques se identificaron y navegaron rumbos paralelos separados unas 300 yardas.

Carguero británico “Automedon”

Los británicos veían en la cubierta del barco holandés unas mujeres que estaban tendiendo ropa y, como era de esperar, todos acudieron a los prismáticos para gozar del espectáculo. Todo era normal, así que no había de que preocuparse. Cuando de pronto la nave holandesa aumentó la velocidad adelantándose y poco después retumbó un cañonazo que levanto una columna de agua delante de la proa del “Automedon”. Ante la señal inequívoca, el capitán McEwen ordenó radiar la señal de auxilio RRRR, mientras aumentando la velocidad trataba de escapar. Poco después, la nave holandesa volvió a abrir fuego, destruyendo el puente donde se encontraba el capitán y otros dos hombres. Todos fueron muertos por la explosión del proyectil. El cuarto de radio, que estaba detrás del puente, mirando a popa, no fue tocado y el operador continuó transmitiendo hasta que una granada de 15cm lo hizo volar en mil pedazos.

El capitán McEwen estaba muerto y sobre cubierta se encontraba inconsciente el capitán Evans, un correo del gobierno británico[i]. Un grupo de abordaje subió al mercante, identificándose como marinos alemanes y comenzaron a revisar la nave. El teniente Möhr, a cargo de los efectivos, daba muestras de conocer muy bien su trabajo pues revisó minuciosamente todo el buque y por supuesto encontró las bolsas de correo en el compartimiento de seguridad del barco.

Möhr hablaba inglés con fluidez y ya tenía experiencia en capturas de buques, por tanto sabía lo que tenía alguna importancia militar. Lo que estaba viendo era de un valor incalculable. Había dinero, en grandes cantidades, tablas y códigos secretos y correspondencia oficial que a simple vista eran de altísimo secreto. Fue puesto en cubierta todo lo encontrado, que no eran solamente bolsas de correo sino cajas y paquetes lacrados. Ordenó trasladar a los prisioneros al “Atlantis”, así como todo lo incautado, antes de hundir el buque.

En esa oportunidad, Möhr se encontró con todo un tesoro de información, aparte de un nuevo código BAMS. Primero estaban los papeles que deben mantenerse en secreto y que todo buque lleva pues corresponde a rutas, señales de comunicaciones etc. Luego habían 6 millones de dólares en libras esterlinas recién salidas de la imprenta en Londres. Luego, encontró el correo secreto completo para el Comando del Lejano Oriente, en Singapur, que incluía juegos de los códigos secretos de la flota de guerra británica incluyendo los códigos que serían válidos a partir del 1º de enero de 1941. Algunos de los otros seis paquetes sellados contenían información secreta del MI6 a sus estaciones en Singapur, Hong Kong, Shanghai y Tokio, que contenían los últimos informes sobre las actividades políticas y militares de Japón.

Capitán Bernhardt Rogge

Dos de los cañones camouflados de 155 mm del “Atlantis”

Pero en una de las pesadas bolsas verdes del Foreing Office, sellado y marcado "Entregar en mano a oficial superior únicamente" había un paquete lacrado dirigido al Comandante en Jefe del Lejano Oriente. Cuando Rogge abrió el paquete, encontró la copia del informe secreto del Estado Mayor General británico aprobado por el Gabinete de Guerra el 5 de agosto y destinado nada menos que al Comandante en Jefe del Lejano Oriente a Sir Robert Brooke-Popham. De inmediato toda esta documentación fue enviada al Japón en el capturado petrolero noruego “Ole Jacob”.

El correo del “Automedon” llegó a la embajada alemana en Tokio el 5 de diciembre, donde el Almirante Paul Wenneker, agregado naval, fotografió los más importantes documentos, incluyendo la correspondencia del Estado Mayor General. Todo el material le fue entregado al oficial de la Kriegsmarine Paul Kamenz que se dirigió al puerto de Vladivostok y después cruzó toda Rusia en tren Trans-Siberiano hasta Moscú y luego a Berlín.

El 7 de diciembre, Wenneker envió un largo telegrama codificado en cuatro partes al Cuartel General de la Kriegsmarine en Berlín, resumiendo las órdenes del Estado Mayor General británico. El mensaje fue codificado con la máquina Enigma, pero no podía ser interceptado por los británicos pues viajaba por telégrafo postal a través de la Unión Soviética. El telegrama fue puesto en manos de Hitler que escribió al margen: “Esto es de la mayor importancia" y ordenó que una copia fuera enviada al agregado naval japonés, capitán Yokoi, en Berlín. Esto ocurrió el día 12 de diciembre y Yokoi envió a Tokio un radiotelegrama resumiendo el contenido. El mensaje de Yokoi fue codificado con el código japonés 97-Shiki In-ji-ki san Gata, conocido por los estadounidenses como Coral, pero aunque el mensaje fue interceptado, no pudo ser decodificado hasta mediados de 1943, cuando recién pudieron romper el código.

El día 12 de diciembre, el Almirante Wenneker recibió órdenes de Berlín de entregar copia de los documentos a los japoneses, cosa que hizo entrevistándose con el Vicealmirante Kondo. La primera reacción de Kondo fue que los documentos eran demasiado buenos para ser verdad y que en su opinión se trataba de una estratagema británica para engañar a alemanes y japoneses. Wenneker le explicó con lujo de detalles como habían sido capturados los documentos y las pérdidas de vidas que hubo. Con esa explicación, Kondo aceptó la veracidad de la documentación, que entre otras cosas daba a conocer la debilidad en que se encontraban las fuerzas británicas en el Lejano Oriente.

El 30 de diciembre de 1941, la inteligencia naval británica envió un telegrama a Londres, en el que informaban que tenían el testimonio de un prisionero del buque noruego Ole Jacobson, dado a un agente del MI6, en el que aseguraba que los alemanes habían capturado la correspondencia antes de hundir el buque.

Se trataba del 4to Ingeniero, Samuel Harper, quien fue enviado con otros prisioneros del “Automedon” a Burdeos en el buque alemán “Storstad”. Los prisioneros fueron encerrados primero en el buque alemán “Scharnhorst” y luego cambiados al “Storstad”, en el cual fueron enviados a Francia. En el puerto de Burdeos fueron subidos a un tren que cruzaría Francia para ser internados en un campo de prisioneros en Alemania, pero una noche, Harper saltó del tren y se dirigió a la costa. En el camino fue ayudado por grupos de la resistencia que lo hicieron llegar a Marsella el 18 de marzo de 1941. El 9 de abril, se unió a un grupo de traficantes que lo ayudaron a cruzar los Pirineos y llegar a Madrid. Fue a la embajada británica de la capital española de donde lo llevaron a Gibraltar, lugar al que llegó el 31 de mayo de 1941. Oficiales de Inteligencia Naval lo sometieron a intensos interrogatorios sobre lo sucedido en el “Automedon” y entre otras cosas, Harper informó que vio a los alemanes llevándose las bolsas de lona verde que contenían el correo.

El 5 de Julio de 1942 en el Atlantico Sur

Al recibir el informe, de parte del MI6, Churchill ordenó que no se mencionara el asunto, pues era demasiado sensible y, por lo tanto, nadie más debía enterarse, menos los estados mayores de Australia y de Nueva Zelanda, ni Estados Unidos, ni nadie fuera del Gabinete de Guerra. Para el Primer Ministro, mantenerlos en la creencia que la Royal Navy tenía alguna capacidad defensiva en el Pacífico, era importante para que siguieran llegando tropas australianas, neozelandesas e hindúes a Singapur y demás islas del Pacífico, mientras trataba de convencer a Roosevelt a que declarara la guerra. Ni Sir Robert Brooke-Popham, ni Sir Shenton Thomas fueron advertidos tampoco sobre la captura de los documentos secretos.

El fin del “Atlantis”

En la mañana del 22 de noviembre de 1941, luego de 601 días de crucero, durante el cual apresó y/o hundió 22 buques, con un total de 145.968 toneladas (un promedio de 242,88 toneladas por día), el “Atlantis” se hallaba abasteciendo, en un punto del Atlántico sur, al submarino U 126, hizo su aparición el crucero pesado británico “Devonshire” que, aproximándose, abrió inmediatamente el fuego con sus cañones de 203 mm. El buque alemán, disparando a su vez, lanzó una cortina de niebla artificial, intentando la huída; pero al poco tiempo el “Atlantis” quedaba reducido a un montón de chatarra retorcida que se hundía lentamente. Mientras, el “Devonshire” se alejaba, temiendo probablemente un ataque del submarino. 

El KMS “Atlantis”

Sin embargo, el U 126 solo intervino en la recogida de los náufragos; remolcó después durante tres días las lanchas de salvamento, hasta que encontró al buque nodriza “Pithón”, que recorría el Atlántico meridional con la misión de reabastecer de combustible a los submarinos. Al recibir las señales del “Atlantis”, el almirante Doenitz lo había dirigido hacia un punto de encuentro con el U 126.

No obstante, la presencia del “Pithón” y de otro buque nodriza eran conocidas por los anglo-norteamericanos, que los estaban buscando con una decena de buques en la zona del Ecuador. El 6 de noviembre el crucero norteamericano “Omaha” había capturado ya al “Oldenwald”, un mercante alemán que fue sorprendido cuando intentaba forzar el bloqueo.

Finalmente, el 1º de diciembre, el crucero británico “Dortsetshire” sorprendió al “Pithón” mientras suministraba carburante a dos submarinos. El intento de fuga del buque nodriza fue inútil, y el buque alemán hubo de ser hundido por su tripulación, con lo que comenzó de nuevo la odisea de los náufragos.

 

Rutas operativas de los corsarios alemanes

Submarino alemán U 126

 El envío a aquellas aguas de otros dos submarinos (U 68 y U 124) y cuatro naves similares italianas de la base de Burdeos (“Tazzoli”, “Finzi”, “Calvi” y “Torrelli”) permitió poner a salvo a todos los 414 náufragos del “Atlantis” y del “Pitón”. Había sido una operación de más de 5.000 millas. Por su parte, los británicos sufrieron la pérdida de uno de sus cruceros, el anticuado “Dunedin”, torpedeado el 26 de noviembre por el submarino U 124, a unas 240 millas al noroeste de la isla de Sâo Paulo.   

El capitán Bernhardt Rogger fue ascendido a capitán de navío, recibiendo del gobierno alemán la cruz de hierro con hojas de roble, como así también una condecoración del gobierno japonés. 

Presas capturadas por el “Atlantis” del 30 de marzo de 1940 al 22 de noviembre de 1941

Orden

Nombre

Tipo

Bandera

Fecha

Tonelaje

Final

1

Scientist

Carguero

Británica

03-05-1940

6.200

Hundido

2

Tirranna

Carguero 

Noruega

10-06-1940

7.230

Capturado

3

City of Bagdad

Carguero

Británica

11-07-1940

7.505

Hundido

4

Kemmendine

Carguero

Británica

13-07-1940

7.770

Hundido

5

Talleyrand

Carguero

Noruega

02-08-1940

6.730

Hundido

6

King City

Carguero

Británica

24-08-1940

4.745

Hundido

7

Athelking

Petrolero

Británica

09-09-1940

9.555

Hundido

8

Benarty

Carguero

Británica

10-09-1940

5.800

Hundido

9

Commissaire Ramel

Pasajeros

Francesa

20-09-1940

10.060

Hundido

10

Durmitor

Carguero

Yugoslava

22-10-1940

5.620

Capturado

11

Teddy

Petrolero

Noruega

09-11-1940

6.750

Hundido

12

Ole Jakob

Petrolero

Noruega

10-11-1940

8.305

Capturado

13

Automedon

Carguero

Británica

11-11-1940

7.530

Hundido

14

Mandasor

Carguero

Británica

24-01-1941

5.145

Hundido

15

Speybank

Carguero

Británica

31-01-1941

5.150

Capturado

16

Ketty Brövig

Carguero

Noruega

02-02-1941

7.300

Capturado

17

Zam Zam

Pasajeros

Egipcia

17-04-1941

8.300

Hundido

18

Rabaul

Carguero

Británica

14-05-1941

6.810

Hundido

19

Trafalgar

Carguero

Británica

24-11-1941

4.530

Hundido

20

Tottenham

Carguero

Británica

17-06-1941

4.760

Hundido

21

Balzac

Carguero

Británica

22-06-1941

5.375

Hundido

22

Silvaplana

Carguero

Noruega

10-09-1941

4.790

Capturado

Total de tonelaje apresado por el “Atlantis”

145.960

 

 

[i] El gobierno británico había encargado al capitán M. F. L. Evans la misión de correo para llevar toda una serie de documentos ultra secretos a las autoridades militares británicas en Singapur, incluyendo reportes de inteligencia sobre la capacidad militar japonesa, informes sobre la situación política en el Asia, y por supuesto detalles sobre el real estado de la capacidad militar británica, holandesa, y de los miembros de la Comunidad Británica. Además de copia del informe ultra secreto del Estado Mayor General entregado a Churchill, sobre la imposibilidad de defender Singapur más de noventa días en caso de un ataque japonés. Todos esos documentos debían ponerse en las propias manos del mariscal en jefe del aire en Singapur, Sir Robert Brooke-Popham o solamente en manos de un oficial superior. Las órdenes de Evans eran claras, en el sentido de que en caso de que hubiera la más mínima posibilidad de que el correo cayera en manos del enemigo, debía destruir la correspondencia secreta a como diera lugar. Con esas instrucciones y a cargo de 6 bolsas de lona del correo, Evans se embarcó en el SS “Automedon”, al mando del capitán McEwen que zarpó rumbo a Singapur.

 

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