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ACTOS DE CONFRATERNIDAD ENTRE GUARDIA-MARINAS ARGENTINOS
Y NORTEAMERICANOS
Al amanecer del 21 estábamos a 52 millas del pontón Sandy
Hook, que se avistó a las 9 de la mañana, tomando sin
novedad el fondeadero de Tompkins-ville a las 12.20 del día 21. Después de limpiar y pintar
el buque tomamos fondeadero frente a la ciudad de New York y
a la altura de la calle 59.
Encontrándonos aún en el fondeadero de Tompkinsville
efectué las visitas reglamentarias a las autoridades
militares de mar y de tierra de New York, saludando también
al Sr. Intendente Municipal. En el mismo fondeadero se
recibió la visita de S. E. el Sr. Ministro Plenipotenciario
y E. E. Dr. D. Eduardo Wilde, a quien se hicieron los
honores que son de ordenanza.
El día 24, acompañado del Sr. Ministro Wilde y con los
oficiales del buque me trasladé a la Capital Federal, en
donde debía ser presentado a miembros del Poder Ejecutivo.
Al siguiente día, acompañado de los oficiales que venían
conmigo desde New York fui presentado por el Sr. Ministro
Wilde, en la Casa Blanca, a S. E. el Señor Presidente de la
República, D. William Mac Kinlay, que en la conversación
habló en términos conceptuosos de nuestro país,
interrogándome sobre el viaje de este buque y manifestándome
que conoceríamos lo más interesante de Ja Marina Americana.
En la misma fecha saludamos en sus respectivos despachos
a los Señores Ministros de Relaciones Exteriores, de Marina
y de Guerra, y a los Jefes Superiores de la Escuadra y del
Ejército, Almirante Dewey y General Miles. Los Sres.
Ministros de Guerra y Marina ofreciéronme todas las
autorizaciones necesarias para visitar los diversos
establecimientos de educación y arsenales bajo su
dependencia, y creo oportuno transcribir una de las varias
órdenes que fueron dadas por S. E. el Ministro de Marina, de
la cual fué transmitida copia. Dice así: "Ministerio de
Marina. Washington, junio 26 de 1900. Señor: El
buque-escuela argentino actualmente en estas aguas visitará
próximamente la estación naval a su mando. Este Ministerio
desea que Uid. tenga para ese barco todas las atenciones que
le sean posibles para la inspección de la institución a su
mando. Muy respetuosamente. John Long. Ministro. Al
Superintendente de la Academia Naval de Annapolis".
Durante la permanencia en New York los guardia-marinas
visitaron el Arsenal de Marina de Brooklin y a los buques
que se encontraban allí, entre los que se contaban el
Acorazado de primera clase "Kentucky", que regresaba de
hacer sus pruebas de velocidad y de artillería. Para esta
visita tuve especial autorización de su Jefe. Tuve
oportunidad de ser presentado al Sr. Director del Colegio
Militar de West Point, y tratando de la visita que a este
establecimiento efectuarían los guardiamarinas y de la cual
tenía ya él conocimiento oficial, me manifestó que tanto él
como los cadetes deseaban que los guardiamarinas pasaron la
noche en el Colegio, pues deseaban obsequiarlos con alguna
fiesta. Por esta razón todos los guardiamarinas acompañados
por el oficial encargado se trasladaron en el vapor que hace
la carrera al río Hudson, desembarcando en West Point, donde
fueron recibidos con la mayor atención. Visitaron
cómodamente todo el amplio y cómodo establecimiento y sus
dependencias durante todo ese
día. A la noche fueron los guardiamarinas obsequiados con
una comida, y el oficial que iba con ellos comió con el
Director, asistiendo todos esa noche a un baile. Los
guardiamarinas confraternizaron con los cadetes americanos,
a punto que al ser despedidos a la mañana siguiente
vivaron ellos a nuestro pais, cambiándose entre ambos
afectuosos saludos.
TCB:
Saliendo de Cuba, la fragata entra al Gulf Stream,
inmenso tapis roulant que conduce al tráfico marítimo de sud
a norte a lo largo de los Estados Unidos. El 21 de junio
entra al puerto de Nueva York, desfila frente a la estatua
de la Libertad, y va a fondear en el Hudson. Estando allí al
ancla prodúcese un desastroso incendio en los muelles
petroleros de Hoboken, quemándose dos transatlánticos de los
mayores del mundo (10.000 tons. c|u.) y pereciendo más de
400 personas. A lo largo de la fragata, que está en
zafarrancho de incendio, chorreando agua por todos los
poros, desfilan peligrosamente maderos envueltos en llamas.
País que estaba entonces en período de pujante progreso,
resulta interesantísima para los marinos la visión de sus
maravillas: el puente de Brooklyn, los rascacielos, la
interminable serie de muelles, el Niágara, el Arsenal Naval,
etc. En el espléndido Colegio Militar de West Point, los
cadetes están acampados en carpas, y entre ellos se
distribuyen nuestros guardiamarinas, que son sus huéspedes
de honor durante 24 horas, incluso paseos a caballo y un
animado baile. Para la fiesta nacional del 4 de julio, la
"Sarmiento" contribuye con todas sus galas y luces, en el
fondeadero de Adsley, algo así como nuestro Tigre.
Los americanos relacionados con nuestro país la agasajan
cumplidamente.
Medio mes dura esta escala. Para el 9 de julio el barco
está en Newport News, donde hay grandes astilleros (que más
tarde construyeron nuestro Moreno), y desde donde los
guardiamarinas visitan al arsenal de Norfolk, la escuela
Naval de Annapolis, donde se hacían entonces considerables
ampliaciones, y Washington. Ceremonia emocionante fué, para
los que estaban ausentes ya tanto tiempo de la Patria, la
bendición de una bandera de combate costeada por la
tripulación y confeccionada por una institución de
religiosas de Hong Kong. Trabajo de gran mérito, seda y oro,
que hoy figura en nuestro museo naval. Fué madrina la Señora
Guillermina Oliveira César, esposa de nuestro ministro
Wilde.
El día 2 de julio fuimos obsequiados en el gran local del
Club de Abogados con un suntuoso banquete ofrecido por
miembros del alto comercio, banca y foro americanos al
Estado Mayor del buque. A este banquete asistió el Sr.
Ministro Wilde, y tanto él como el que suscribe respondieron
a los elogiosos conceptos que se tuvieron para con la
República Argentina.
Aproximándose la fecha 4 de Julio, aniversario de la
emancipación política de los Estados Uiidos, recibí un
atento pedido del Presidente del Atley Club para que me
trasladara a Atley-ou-Hudson, a 2 5 millas de New York, para
acompañarles a festejar allí con el buque ese aniversario.
Considerando que ese Club está constituido por familias de
la alta sociedad newyorquina creí conveniente acceder al
pedido, y el 4 por la madrugada zarpé, yendo a fondear dos
horas después al punto indicado.
Esa tarde se dio una recepción a bordo la cual estuvo muy
concurrida por las distinguidas familias que allí viven.
Fuimos obsequiados esa noche con un banquete en el mismo
local del Club, ofrecido por el Sr. Charles R. Flint,
acaudalado comerciante con vinculaciones en el más alto
comercio y banca de New York. A este banquete asistió
también nuestro representante. Tuvo lugar esa noche un baile
en el mismo Club al que asistieron todos los oficiales y
guardiamarinas francos, siendo allí recibidos con la mayor
gentileza. Adhiriéndonos a los festejos nacionales,
empavesamos durante el día y se hicieron salvas, y a la
noche se encendió el empavesado eléctrico.
Al siguiente día temprano zarpamos, yendo a fondear
nuevamente frente a la calle 59. El día 8 de julio, a las
5.45 de la mañana, habiéndose terminado con el embarque de
todos los artículos, se zarpó para Hiampton Road del
fondeadero que se tenía en el río Hudson".
Después de repetir las visitas realizadas al Arsenal de
Marina en Norfold y la casa constructora existente en
Newport, agrega el parte oficial:
"Considero un grato deber comunicar a
V. E. que nuestro
representante diplomático
en los Estados Unidos puso en todo momento el mayor empeño a
fin de que nuestra estadía en ese país fuese lo más
provechosa posible para la instrucción de los
guardia-marinas y al mismo tiempo lo más eficaz para la
parte de representación que le ha tocado hacer a este buque.
"Habiendo sido encargado cuando nos encontrábamos en los
mares de la Ohina, por iniciativa y suscripción de la
marinería de este buque, una bandera y un gallardete de seda
y bordado, y deseando dar al acto de su recepción el
carácter que esa idea merecía, solicité de la distinguida
Sra. Doña Guillermina O. C. de Wilde, que fuera madrina de la bendición,
que se realizó el día 16 de julio con todo lucimiento. Ese
mismo día ofrecí a bordo una comida al Sr. Ministro Wilde y
personal de la Legación, asistiendo a ella el Director y
Ayudante de la Escuela Naval con sus familias. Durante el
día tuvimos también la visita de varios diplomáticos
europeos a los que se recibió y despidió con los honores
correspondientes.
"El mismo día 16 de julio se reincorporó al buque el Sr.
Teniente de Navio D. Leopoldo Gard, que había quedado en
asistencia médica en un hospital de New York en donde había
sido operado. En la rada de Annapolis se permaneció hasta el
día 17 a mediodía, que se zarpó para Newport News para hacer
allí la aguada, que no pudo hacerse en Annapolis por falta
de elementos para ello.
"El telegrama que dirigí a
V.
E.
— dice el parte fechado en Río
Janeiro el 15 de septiembre de 1900 — solicitando continuar
viaje directo hasta Río Janeiro o Buenos Aires, tenía por
fin primeramente, como lo expresaba, el no aproximarnos a
las costa Este del Brasil a causa de los vientos contrarios
que predominan allí en agosto y septiembre, y segundo por
considerar conveniente que antes de terminar el viaje se
efectuara una larga travesía como la que se acaba de
terminar.
"Creo que es oportuno ratificar aquí mi telegrama
respuesta al de
V. E. en el cual pedía
datos sobre el estado de disciplina que reinaba a bordo de
este buque, asegurando que ella es igual a la de cualquier
otro buque bien organizado de nuestra Armada y que reina
además la debida armonía entre el personal superior".
TCB:
REGRESOI
El buque abandonó luego (20 de julio) las playas
norteamericanas para emprender la más larga travesía de la
campaña, 7.200 millas, hasta Río de Janeiro. Casi dos meses
(57 días) sin más que cielo y agua. Los guardiamarinas se
preparan para los exámenes) finales. Uno que otro barco en
el horizonte, cetáceos,
peces voladores, navios portugueses (nautilus),
constituyen las
únicas distracciones. Un ballenero americano
envía desde el horizonte bote para confiar su
correspondencia, que llegará así más pronto, pues le faltan
aún seis meses de faena! Un "clipper" inglés pide un saco de
carbón para su cocina... La inmensa bordada impuesta por los
alisios conduce casi hasta la costa de África. El 16 de
septiembre la "Sarmiento" está frente a su penúltima etapa. A vela
entra a la admirable bahía de Río de Janeiro — la más
hermosa del mundo
— comienza a recoger paño a la altura del Pan de
Azúcar en correcto estilo, como cumple a marinos avezados y
a un buque-escuela, y tan sólo pone en marcha la máquina
para los últimos doscientos metros. Después de tan larga
navegación cabe imaginar, en aquellos tiempos en que no se
conocía la radiotelegrafía, el cúmulo de nuevas y
correspondencia que esperaba a los marinos. Una de las
noticias de más bulto fué la del asesinato del rey Humberto
de Saboya.
A los cuatro días se sigue el viaje. El paquete
"Magdalena", de la Mala Real, en viaje a Buenos Aires pasa
por el costado, a unos cien metros, entre los hurras
entusiastas de los pasajeros.
Horas tan solo duro la última escala, Santa Catalina,
cuyo golfo somete a una postrer prueba a los marinos con un
regular temporal, y el 25 de septiembre ancla el barco en la
rada de La Plata, terminada la campaña, entre los acordes
del Himno, nunca más profundamente sentido, y los vivas a la
Patria y a la Escuadra. Este viaje ha durado 20 meses y 14
días, con un recorrido de 50.000 millas, y escalas en 71
puertos.
Huelga describir el entusiasmo con que fueron recibidos
los marinos de esta larga campaña por la población toda de
Buenos Aires. El comandante Betbeder fué saludado con el
grado de coronel por el Presidente Roca, quien entregó
personalmente a los guardiamarinas sus despachos de alférez.
RESULTADOS DEL VIAJE
Un núcleo de jóvenes oficiales que entran de lleno en la
profesión, fogueados por lo menos en navegación y maniobra,
y dotados desde un principio con la valiosa experiencia del
contacto con el mundo exterior. Un centenar de aprendices
transformados en hombres, marineros de verdad, que durante
una generación serán los contramaestres eficaces de nuestras
naves. Pero, mucho más importante que todo esto, se ha hecho
conocer al país, en forma ventajosa, mostrando el pabellón
en todos los mares. No es exageración decir que en todas
partes fué ello una sorpresa. Y para demostrarlo, ningún
caso más gráfico que el que refiere el contraalmirante
Beascochea en su "Novela del Mar": En España — nada menos —
nuestro ministro confesó que opuso discretamente todas las
resistencias posibles al propósito de recibir a los marinos
en Palacio, porque hacía muchos años que faltaba de la
Patria, y la marina que entonces dejara no estaba preparada
para grandes recepciones cortesanas. Cumple agregar que
quedó patrióticamente orgulloso del comportamiento de los
marinos.
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