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TCB: Y estamos en América. La Guayra, 18 de mayo,
puerto principal de Venezuela, y a sólo 10 km. de la
capital, Caracas, pero con trayecto montañoso, que hace del
F. C. que une a ambos puntos una obra notable de ingeniería.
Venezuela era entonces famosa por el número de sus
generales, pues en las frecuentes revoluciones dábase ese
grado a todo cabecilla que aportase 15 a 20 hombres;
calculábase su número en unos 10 mil. En realidad venían a
ser los sargentos de otros ejércitos. Salvo excepciones no
tenían sueldo y más de uno andaba descalzo. Hacía un año que se había impuesto en el país el caudillo
Castro, que lograría sostenerse por muchos años. Curiosa
dictadura, que se me antoja parecida a la de Carlos Antonio
López en el Paraguay.
Los marinos de la "Sarmiento" son recibidos solemnemente
por el Dictador, que a su vez visita a la fragata (25 de
mayo, aniversario patrio), y participa con su esposa en
varias fiestas sociales ofrecidas a los marinos. Un decreto
especial del gobierno ordena colocar el retrato del general
San Martín en el "Salón Elíptico del Capitolio".
ENTUSIASTA RECEPCIÓN EN VENEZUELA
"A mediodía del 15 de mayo — informa el comandante
Betbeder — después de permanecer solamente 24 horas en
Barbados, dejamos la bahía de Carlisle, en la isla
mencionada, y una vez zafos del fondeadero, ordené dar vela
y parar la máquina, haciendo rumbo para recalar al S.E. de
la isla Granada, y entrar al mar Caribe por el sur de ésta,
aprovechando así las corrientes favorables. A las 2 de la
tarde del 18 avistamos la Guayra por la proa y a las 3.3 0,
tomamos sin novedad el fondeadero, largando el ancla dentro
del puerto a uno y un cuarto cables del malecón.
Inmediatamente después de haber fondeado, se saludó a la plaza y
acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Wenceslao Allys,
efectué las visitas reglamentarias a las autoridades de
tierra, habiendo ya cumplimentado al comandante más antiguo
de los buques venezolanos surtos en el puerto y el cual era
el cazatorpedero "Bolívar". Encontrándome a muy corta
distancia de la capital de Venezuela donde tiene asiento el
Poder Ejecutivo, juzgué de mi deber pasar a saludar
personalmente a los S. S. Ministros de Relaciones
Exteriores, de Guerra, Marina, al Gobernador de Caracas, y
no existiendo allí representación diplomática de nuestro
país, les dirigí telegramas solicitando, una entrevista que
me fué concedida por todos, en despachos telegráficos
encomiásticos para nuestro país y buque. En consecuencia, al
día siguiente acompañado de un oficial salí para Caracas
siendo recibido al llegar por los subsecretarios de Guerra,
de Marina y por un gran número de altos Jefes del Ejército,
por quienes fui acompañado hasta el hotel en que me alojé,
en carruajes de gala especialmente dispuestos. Esa misma
tarde pasé a cumplimentar a los S. S. Ministros de Guerra,
Marina y al de Relaciones Exteriores, a quién solicité poder
saludar personalmente al Sr. Jefe Supremo de la Nación,
General Cipriano Castro, obteniendo respuesta favorable y
fijándose fecha. Al día siguiente 20 de marzo fui recibido
con gran ceremonia por el Señor Gobernador de Caracas, quien
en el gran salón municipal de recepciones, acompañado de los
concejales y de un numeroso público, me dio la bienvenida
que la ciudad de Caracas daba a la dotación del primer buque
argentino que llegaba hasta allí.
El recibimiento de S. E. el Jefe Supremo tuvo lugar en
forma honorífica y excepcional para mi rango, pues, S. E.
nos recibió acompañado de su Ministerio y toda su numerosa
casa militar. En esa oportunidad S. E. tuvo conceptos muy
honrosos para la República Argentina, informándose
detalladamente del viaje que viene realizando este buque, y
por fin pidióme muy especialmente que saludara a S. E. el
Sr. Presidente de la República. El Cónsul Argentino, Dr.
Carlos R. Rohl diónos un banquete en su casa particular al
cual asistieron los S. S. Ministros de Relaciones
Exteriores, de Guerra y Marina y el cuerpo diplomático
presente en Caracas. Esa misma noche de Mayo 21 asistimos a
una función de gala dada en el teatro principal con
asistencia de S. E. el Jefe Supremo de la Nación, su
ministerio y cuerpo diplomático y en donde antes de dar
principio a la representación fué cantado el Himno Nacional
Argentino, habiendo en el escenario un gran retrato,
artísticamente adornado, de S. E. el Señor Presidente
General Roca. Fui especialmente invitado a pasar al palco de
S. E. el Jefe Supremo presenciando desde allí toda la
representación.
Uno de los principales Clubs, el Club Unión,
nos ofreció un gran baile al cual también asistió el Jefe
Supremo y donde se reunió una tan selecta como numerosa
concurrencia. Entre las numerosas demostraciones, que puedo
llamar de carácter particular, debo citar especialmente un
saludo que nos fué hecho por una numerosa comisión de
estudiantes que en nombre de la juventud caraqueña nos dieron una muy simpática
bienvenida. Debo también citar a la prensa toda, que nos
saludó unánimemente a nuestra llegada, y dedicó largos
artículos a nuestro país, su marina, al viaje que realiza
este buque y a las manifestaciones que se nos hicieron
durante la estadía en Venezuela.
Siendo necesaria la
retribución a tantas demostraciones y estando muy próximo el
aniversario de nuestra emancipación política y habiendo
tenido conocimiento que en ese día nos haría una
demostración, me decidí permanecer en puerto hasta el 25 de
Mayo e invitar a S. E. el Jefe Supremo a visitar el buque.
El 24 de Mayo se expidió y me fueron entregadas copias de un
decreto que es altamente expresivo, pues dispone que el
retrato del General José de San Martín se coloque en el gran
y primer salón de Caracas, de recepciones oficiales de los
presidentes de la República, y en donde sólo se encuentran
los de los primeros y más grandes prohombres de la
Independencia y período de constitución política de
Venezuela, de modo que el retrato del General San Martín
vendrá a ser el del primero y único extranjero que se
encuentre entre los de las grandes eminencias.

20.5.1900, el Presidente y
Ministros de Venezuela a bordo en La Guayra
Dicho decreto será entregado personalmente a S. E. el
Señor Presidente Roca por una comisión de venezolanos
residentes en Buenos Aires. El día 25 de Mayo S. E. el Señor
Jefe Supremo de la Nación, acompañado de su ministerio, del
Gobernador de Caracas, secretario general y jefe de edecanes
fué recibido a bordo con los honores de ordenanza visitando
el buque en todos sus departamentos, almorzando a bordo y
presenciando luego algunos ejercicios. Después de unas tres
horas de permanencia a bordo se retiró el Señor General
Castro con toda su comitiva, despidiéndosele con los honores
debidos. Antes de abandonar el buque el Sr. Jefe Supremo me
manifestó que se encontraba sumamente complacido de la
recepción que le había sido hecha. Antes de terminar esta
parte, debo hacer especial mención del Señor Cónsul
Argentino, D. Carlos R. Rohl, quien hace el debido honor a
su puesto, gozando en la sociedad venezolana de la más alta
consideración.
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VENEZUELA |
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Panorama de
Caracas |
Salon de recepcion
en Caracas |
Guardiamarinas en
el Monumento a Bolivar |
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Puerto de La Guayra |
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TCB: Santiago de Cuba, 31 de Mayo, donde acaba de
desarrollarse el episodio principal de la guerra
hispanoamericana, la destruccion de la Escuadra de Cervera.
Se ve al al "Merrimac" hundido en la entrada para embotellar
el puerto, y, sobre la costa, embarrancados, el "Oquendo" y
al "Vizcaya".
Travesía lenta por la flojedad del viento. El 8 de junio,
recalada a La Habana. Fondea la "Sarmiento" junto a los
topes del "Maine", cuya voladura sirvió a los americanos de
pretexto para desencadenar la guerra. Como en todos los
países de habla española, la llegada del barco de Buenos
Aires da origen a indescriptible entusiasmo y a
interminables fiestas. En una de ellas se reúnen por primera
vez después de la guerra, cubanos, españoles y
norteamericanos, separados hasta entonces por hondos
rencores. Betbeder pronuncia un discurso mitad en español,
mitad en inglés. Cuba estaba ocupada por los
norteamericanos, y el pronóstico general — que resultó
errado — era que nunca sería independiente.
RECEPCIONES, BANQUETES Y REGALOS EN CUBA
Zarpamos del puerto de La Guayra el 26 a las 7 de la
mañana. A mediodía del 30 se avistaron al N. N. E. las
montañas del E. de la isla de Cuba.
Como se hizo demasiado tarde para tomar el puerto ese
día, nos aguantamos a la vela a la vista del faro durante la
noche, y en la mañana siguiente tomé el fondeadero interior
sin novedad. Al entrar pasamos dejando a estribor el casco
del "Merimac", que está en el canal a 800 metros hacia
adentro del Morro. Teniendo en cuenta que el estado
sanitario de esa localidad era el peor de todos los de la
isla de Cuba en esa época del año, y que el período álgido
de la fiebre amarilla había ya principiado y que por
consecuencia era peligroso proveernos del agua potable
necesaria, que además era indispensable que se embarcaran
algunos víveres, los cuales eran allí de precios muy subidos
y también necesitábamos completar la provisión de carbón, decidí recalar en. la Habana,
en donde todos esos elementos podían encontrarse fácilmente.
Además, llegando hasta Santiago de Cuba se había llenado el
objeto principal de esa recalada, que era, a mi juicio, el
de estudiar el sitio del combate entre las escuadras
Española y Norteamericana. Por otra parte, siguiendo lo
aconsejado por el derrotero, la salida del mar Caribe debía
de hacerse, tratándose de navegación de vela, por el canal
de Yucatán y estrecho de Florida, para aprovechar así las
corrientes, de modo que la escala en la Habana no importaba
ningún desvío de la ruta a seguirse.
Poco antes de haber transcurrido 24 horas y siendo las
6.30 de la mañana del 1' de junio dejamos el fondeadero de
Santiago de Cuba. Navegamos sin novedad el interior de la
bahía y a las 7 de la mañana franqueamos la boca, desde
donde se hizo rumbo para seguir paralelamente a corta
distancia de la costa a fin de reconocer los
sitios en que encallaron los diferentes buques que componían
la escuadra Española en el combate de Santiago. A las 8.10
llegamos a mil metros de donde está encallado el Crucero
"Almirante Oquendo" y después de tomar algunas fotografías
de él y del paraje, abrimos rumbo para seguir a reconocer el
"Vizcaya" encallado en Aserraderos. A las 9.45 estábamos
próximos al "Vizcaya" y se paró la máquina para acercarnos
prudentemente y poder tomar también fotografías de este
casco, hecho lo cual seguimos navegando para ir a la
desembocadura del Tarquino donde está encallado el crucero
"Colón".
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SANTIAGO DE CUBA |
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Entrada a Santiago
de Cuba |
Castillo del Morro |
Entrada a la Bahia
de Santiago de Cuba |
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El Prado |
Plaza y Catedral |
Panorama |
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Puerto |
Castillo del Morro |
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LA HABANA |
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La fragata
entrando a La Habana |
Castillo del
Principe |
Panorama desde el
castillo del Principe |
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Panorama con
Calzada de la Reina |
Calle de la Habana |
El Prado- Habana |
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Calle y mercado,
Habana |
Carro con tabaco |
El Maine a pique |
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A mediodía estábamos a dos millas de Aserraderos
donde se encuentra el casco del "Colón" casi del todo
sumergido, y se derivó después al O. S. O, para
continuar la navegación al estrecho de Yucatán. El 8, al
aclarar, se avistaron las primeras tierras del norte de
Cuba, y a las 8.30 recalamos en la Habana, cuyo puerto
tomamos sin novedad a las 10.30 de la mañana, amarrando el
buque a uno de los muertos del fondeadero que me fué designado y saludando simultáneamente a la plaza.
Acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Julián J. Silveyra,
efectuóse ese mismo día las visitas oficiales de tierra
solamente, pues no había allí ninguna representación naval.

La Fragata Sarmiento entrando a La Habana, Cuba
Luego de haber fondeado recibí a bordo de este buque
numerosas delegaciones constituidas por las comisiones
directivas de los principales círculos y sociedades que
representan la colonia española y sociedad cubana. Se
presentaron a saludarme también los representantes de casi
toda la prensa que ya en la tarde de ese día dedicó al país,
al buque y viaje que realizamos encomiásticos artículos que
se continuaron durante toda nuestra estadía allí. Al día
siguiente de fondear, por especial permiso del Gobernador Militar General Wood los
guardiamarinas acompañados del oficial encargado de ellos
visitaron las principales fortificaciones que defienden la
entrada del puerto, y en la tarde del mismo día pasaron una
prolija inspección al dique flotante que aún permanece allí,
perteneciente al Gobierno Español y cuyo funcionamiento del
dique presenciaron, explicado por su director, un Jefe de la
Marina Española, el cual, una vez terminada la visita nos
ofreció un lunch.
El Gobernador Militar de Cuba, General Wood ofrecióme un
almuerzo en su casa particular, al cual asistieron algunas
autoridades y nuestro Cónsul. A pesar de haber
significado a cuantos vinieron a visitarme a bordo, la
necesidad que tenía de hacerme a la mar inmediatamente
después de que nos hubiéramos provisto de aquello que nos
era necesario, fuéme imposible eludir algunas de las muy
numerosas fiestas con que se quería obsequiarnos y hube de
aceptar aquellas que podían tener lugar dentro del término a
emplearse en proveernos de los artículos que debíamos
embarcar. Así, pues, se dio un banquete en el Casino Español
con asistencia de más de doscientos de sus socios; un baile
en los grandes salones del Centro Asturiano, en donde se nos
hizo una entusiasta recepción y una matinée dada por muy
distinguido círculo cubano. Otras fiestas tuvieron lugar
durante los pocos días de permanencia en la Habana y
aquellas asociaciones que por su índole o falta de tiempo no
pudieron expresarnos sus sentimientos ofreciéndonos alguna
fiesta, lo hicieron presentando algunos regalos al buque,
entre los que debo de citar una cantidad valiosa de víveres,
obsequiados a la tripulación por la Asociación "La Lonja",
que es una especie de bolsa comercial, y una buena cantidad
de cigarros y cigarrillos para la dotación y Estado Mayor
del buque, ofrecidos por el Centro Gallego, la fábrica de
Henry Clay y por el Cónsul General Argentino.
Teniendo en cuenta que estaban enterados de todos los
pormenores de nuestras estadías en puertos españoles, en
donde como allí habíamos sido muy agasajados, dándose a
bordo algunas pequeñas fiestas, y habiendo recibido
insistentes pedidos por toda la sociedad para conocer
y visitar el buque, consideré lógico dar también una pequeña
fiesta, quitándole todo carácter oficial, pues la capacidad
del buque no permitía dar cabida a la muy numerosa sociedad
de la Habana. Esa pequeña fiesta se realizó con éxito muy
lisonjero en la noche del 11 de junio, asistiendo la parte
más distinguida de las sociedades cubana y española, el
Gobernador Militar General Wood, el Cónsul General español y
algunas otras autoridades. Permanecimos en la Habana hasta
la mañana del 12, que se dejó el puerto a las 9.20 de la
mañana.
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