"El día 17 zarpamos con rumbo a Port Arthur donde llegamos tres horas más tarde. En Port Arthur, como en
todos los puertos anteriores donde se encontraron buques
extranjeros, que por su tonelaje, artillería, etc. merecían
ser estudiados, los guardiamarinas fueron a bordo en
corporación, previo permiso solicitado por mí a fin de que
pudieran darse cuenta de toda su disposición e importancia.
En este puerto fuimos afectuosamente cumplimentados por
todas las autoridades, habiéndosenos hecho la distinción de
mostrarnos el interior de las fortificaciones y de hacer
tiros al blanco con las piezas de grueso calibre. El 19
levamos anclas a las 3.25 a.m.; entramos al Golfo de
Petchi-Ii e hicimos rumbo a Chefoo adonde llegamos el mismo
día, después de doce horas de navegación. El 30 a las 8 a.
m. zarpamos de Chefoo anclando en Weihaiwei el mismo día a
la 1 de la tarde. Durante esta travesía se navegó con todo
el aparejo y la máquina en función por tratarse de entrar y
salir de puerto en el mismo día.
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WEI HAI WEI |
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Wei Hai Wei- Una Cia
de soldados chinos siendo instruidos por un oficial
ingles - Escuela Naval del Almirante
Thing, WeiHaiWei |
En Weihaiwei se encontraba fondeada una división inglesa
al mando del Almirante Seymour, por quien fui invitado a una
comida a bordo de la nave insignia. De Weihaiwei salimos el
3 de octubre a las 7 a. m. e inmediatamente de salvar el
canal oriental se largó el paño haciendo rumbo a Kyanchau.
En este puerto se encontraba también una escuadra alemana al
mando del señor Contraalmirante Príncipe Enrique de Prusia a
quien fui a saludar, recibiendo al día siguiente su visita a
bordo. Durante mi permanencia recibí dos invitaciones a
comidas en compañía de oficiales y una de su Alteza Real el
Príncipe Enrique de Prusia a bordo del "Deutschlend" y otra
del Gobernador en tierra.
"El día 7 siendo el viento favorable para salir del
puerto zarpé a la vela con rumbo a Shanghai. El día 10
entramos al río Yaug-tse-kiang yendo a anclar al río Woosong
en el fondeadero ordinario de los buques de guerra de más de
18' de calado.
"Teniendo informes de la Oficina meteorológica de
Shanghai de que el monzón con pequeñas interrupciones
soplaba ya en el canal de Formosa zarpé el 19 con destino a
Honkong. El tiempo estaba lluvioso y obscuro no permitiendo
ver las balizas de los canales, y además no alcanzando a
llegar a la barra exterior con bastante agua para que el
buque pasara sin arrastrar di fondo a la espera de la marea
alta del día siguiente. El 20 continué la navegación
largando el apárelo inmediatamente de salir del canal.
"Una vez fuera de las islas Saale, se apagaron los fuegos
de la máquina siguiéndose a la vela solamente hasta arribar
al puerto de Honkong. En el canal de Formosa experimentamos
un temporal del N. E. al N. N. O. que corrimos con el
trinquete y las gavias en el cuarto rizo. En estas
circunstancias se aflojó un piñón del engranaje del timón
quedando el buque sin gobierno, pero pudimos maniobrar a
tiempo para evitar que las velas quedaran en facha aunque
sin poder impedir que el buque permaneciera atravesado a las
grandes olas que le imprimieron una escora que hasta
entonces no habíamos observado. En cuarenta minutos pudimos
arreglar el desperfecto y volver a rumbo sin más accidente que la rifadura de la gavia y el
desarreglo de alguna estiva.
"En esta última travesía hemos podido apreciar la
conveniencia de haber esperado la entrada del monzón
favorable, pues, hemos recorrido a vela la distancia de 900
millas que media entre los dos puertos en cinco días, cuando
con el monzón y corrientes contrarias, nos hubiera sido
necesario más de un mes con gran fatiga de la gente y del
buque. Cumplidos los ocho días que marca las instrucciones,
zarpo de Honkong en el día de la fecha con rumbo a Manila".
Teodoro Caillet Bois:
Un mes dura la permanencia en el Japón, donde todo
resulta novedoso y extraño, pues si bien el país acaba de
entrar decididamente en la corriente de la civilización
occidental, esto ha ocurrido hace tan sólo siete días
(decreto histórico 4 de agosto) y las costumbres son aún
enteramente exóticas: casas de biombos, kimonos, zuecos de
madera, jinrikchas (rickshaws), templos, budas, geishas, tea
houses, yu-yitsu... Es el país de la cortesía, pero resulta
aún muy peligroso para el extranjero internarse en él.
La "Sarmiento" ocupa sucesivamente varios fondeaderos:
Yokohama (15 días), puerto principal, en proximidad de la
actual capital; Kobe, en la de varias ciudades de abolengo:
Kioto, Osaka y Nara; Kure, arsenal de la marina; Yedashima,
escuela naval; Miyashima, isla famosa por su belleza y sus
templos, y por último Nagasaki, puerto el más abierto al
tráfico con Occidente, frecuentado por buques mercantes y
escuadras de guerra europeas en actitudes impositivas que
tendrían más tarde su repercusión en la Historia (guerra
ruso - japonesa, guerra mundial). La tripulación pudo
visitar las sucesivas históricas capitales del imperio
nipón, y los guardiamarinas, en particular, recorrieron el
importante arsenal de guerra de Tokio, las escuelas militar
y naval, etc.
En Yokohama la "Sarmiento" resistió anclada a un ciclón
cuyo vértice pasó muy cerca, y que causó destrozos en la
bahía, tumbó cantidad de juncos y arrojó a la playa un barco
de 7000 toneladas. Asistió a un colosal incendio que
destruyó la cuarta parte de la ciudad. Cierto es que la
edificación era casi toda de madera y que a la semana
quedaba casi completamente reconstruida.
Entre Kobe y Kure, durante la navegación por el bellísimo
Mar Interior del Japón, encontróse encallado a un gran
transporte norteamericano lleno de tropas para las
Filipinas, que una hora antes pasara por el costado de la
"Sarmiento '. En uno de los puertos, al recabar permiso para
que los cadetes pudieran visitar establecimientos del
Estado, las autoridades exhumaron, para ubicar la
nacionalidad de sus visitantes, un atlas donde la Argentina
figuraba como "República de la Patagonia, capital
Concepción" (Algo sabíamos de un Aurelio 1°, rey o Emperador
de la Patagonia, pero no de una República).
El 12 de Septiembre se despidió la "Sarmiento" del Japón
y al día siguiente entraba ya a aguas chinas. Las primeras
escalas tuvieron por objeto los teatros de los principales
episodios de la guerra chino -japonesa: el Río Yalú, donde
se librara el combate naval decisivo: Talien Wan, donde
desembarcaran los japoneses a la conquista de Port Arthur y
de la Corea. Port Arthur, ocupado entonces por los rusos (lo
tomaron más tarde a sangre y fuego los soldados del Mikado).
En este puerto estaba el Pamiat Azowa, primer buque de
guerra entre los encontrados hasta entonces que tuviera una
bandera argentina. Chefú, puerto chino miserable desde donde
partieron los oficiales a visitar a Pekín, extraña capital
de un imperio apático y pacifista, que se despedazaban
entonces a grandes dentelladas las naciones civilizadas de
occidente. Weihaiwei, donde había clavado sus garras el
leopardo británico, base de la escuadra del almirante
Seymour, Kiau-chau (o "Tsing Tau), donde se había posado el
águila imperial de Alemania con propósitos no más
confesables, y donde enarbolaba su insignia de almirante el
príncipe Enrique de Prusia. Shang Hai, el emporio de
Oriente, donde se habían asentado a la vez todas las
naciones europeas, cada una con su barrio o concesión, su
policía, sus correos, etc.; miles de sampanes salen
diariamente a la pesca. Hong-Kong, Gibraltar inglés de
aquellos mares.
En la travesía Shang-Hai - Hong-Kong experimentó la
fragata su segundo tifón, en el estrecho de Formosa, esta
vez sobre la marcha, y lo resistió bravamente, por más que
le ocurriera en lo peor el contratiempo de averiársele la
maniobra del timón quedando sin gobierno.
Mes y medio prolongáronse las escalas en puertos chinos,
en espera del establecimiento del monzón (viento periódico)
favorable para la travesía del Océano Indico de este a
oeste. El 2 de noviembre se zarpó para Manila y con siete
singladuras se llegó a destino.