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Historia y Arqueología Marítima |
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PARTE 2 - Sus inicios
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Un legado para Doli. Allá por los finales del año 1927, dos hermanos que llegaron a la Argentina como inmigrantes y que lograron desarrollar dos exitosas e importantes empresas navieras, hablaban de sobremesa, con sus copas de "brandy" por delante. Recapitulaban sus trajinadas vidas, hechas a base de sacrificios y trabajo duro. Evidentemente,el esfuerzo habla valido la pena. En un momento dado, Miguel (nacido el 6 de Octubre de 1862), le dijo a su hermano mayor, Nicolás (nacido el 21 de Enero de I846 ) : -Ya sabes, Nicolás, que he constituido un legado para ayudar a la gente de nuestro pueblo natal y su comarca vecina. No podemos quejarnos de cómo nos ha ido. Aquí en la Argentina, hemos creado y desarrollado nuestras empresas y hemos constituido nuestras familias. Lo único que no tenemos es la vida comprada. Por eso, a estas alturas, siento que tenemos una especie de deber moral de acordarnos de los nuestros, de aquella tierra entrañable que nos vio nacer y donde la vida sigue siendo tan dura como siempre. -Te felicito, Miguel, por tu gesto -contestó Nicolás- .Por mi parte, pese a ser una máquina de trabajo toda mi vida, luchando a brazo partido contra todas las adversidades y los obstáculos con que tropecé en mi camino, no he dejado que se me seque el corazón. Bastante creo haber hecho, en la Argentina, por mis paisanos y por toda la gente a la que le aseguré un trabajo honesto para ganarse la subsistencia. -Eso nadie lo niega-replicó Miguel-, Yo también lo he hecho. Lo que ahora te estoy diciendo apunta hacia otra cosa. Estamos en los tramos finales de nuestras existencias, de las que no podemos por menos que mostrarnos plenamente satisfechos. Así como yo he instituido el legado que te comenté a favor de nuestros paisanos de nuestro rincón de Croacia, lo que te pido es que te acuerdes también de ellos en tu testamento, ahora que podemos hablar de estas cosas tranquilamente. -Lo voy a pensar, Miguel. A don Nicolás, a la hora de defender sus intereses, nadie, ni su propio hermano, le daba una carrera. Lo cierto es que, efectivamente, lo pensó y lo llevó a cabo, tal como se lo había pedido Miguel. De esta forma, Doli tuvo dos hijos agradecidos que, curiosamente, nacieron subditos del Imperio Austro-Hungaro y murieron subditos del Reino de Yugoslavia.Qué era Doli. Los comienzos de Nicolas Mihanovich. Nicolas comienza a trabajar desde criatura. Aprende a manejar diestramente los remos, sabe usar el timón y operar las velas. Se capacitò en el manejo de las máquinas de a bordo. Llegó a saber còmo se construian y carenaban pequeñas embarcaciones. Lo que no aprendió fue a leer y a escribir. De temperamento fuerte y levantizco, era diflcil someterlo a la disciplina hogareña. Su padre era propietario de un velerò, el Trabacula Fortunata, en el cual solia salir a navegar por aquel Mar Adriatico. Pero el muchacho aspiraba a horizontes mas lejanos, y fue asl que a los 12 años de edad se embarca corno grumete en un velerò de propiedad de un tio suyo. Eso si, previo consejo de familia, donde el asunto fue discutido vivamente, y en el que Nicolas puso una vez mas de manifiesto que lo que decidía no era materia negociable. Sus padres comprendieron que lo mejor era darle alas a aquel hijo, cuya fortaleza de caràcter era ya definida. Y alli se fue el pequeño Nicolas en la embarcación de su tio. Navegó por buena parte del Mediterràneo y del Mar Negro, hasta salir un dia al Ocèano Atlàntico. Se quedó en el puerto inglés de Cardiff y luego se enroló en la fragata britànica City of Sidney, con destino al Pacifico Sud por la temible via del Cabo de Hornos. Y así fue que el barco llegó al puerto de Montevideo en 1867. El joven Nicolas tenia por entonces 20 años . Sus primeras actividades en America. Nicolas seguramente ni tenia idea de como eran aquellos paises de nombres tan exóticos y tan dificiles de pronunciar, y mucho menos de los origenes de aquel enfrentamiento armado. Solamente retuvo que habia una guerra y que el frente quedaba a varios dias de navegación fluvial, hacia arriba. Intuyó que si habia guerra, también habria demanda de gente esforzada para hacerse cargo de tareas peligrosas, pero por lo mismo, bien remuneradas. Y alli se fue a seguir cumpliendo su destino. En el frente de guerra, jugàndose el pellejo mas de una vez, las ofició de botero y proveedor del ejército aliado, sin sospechar lo que en el futuro le depararia en relación a la vinculación naviera justamente con aquellos cuatro paises, ensarzados ferozmente en una guerra absurda. También sento plaza de timonel en un barco fluvial, para ganar un sueldo y hacer su negocio de "pacotilla". Llegó de està forma a navegar hasta Concepción (Paraguay). En 1868, corno Dios le dio a entender, hace balance de lo alli trabajado y arriesgado. Tenia en los bolsillos £200. No era mucho, pero alcanzaba para largarse a Buenos Aires y de alli, como ya lo tenia decidido, volverse a su tierra. Por aqui no veía mayor futuro, y eso que se habia preocupado de aprender el idioma, ademàs de leerlo y escribirlo. Ese era el mayor capital que habia ganado en estas tierras tan extrañas y contradictorias. El providencial encuentro con el capitan Lavarello.
Llega Nicolas Mihanovìch a Buenos Aires decidido a regresar a su pais, y por ahi entra en contacto con Lavarello; La Providencia puso en ese momento sus manos sobre su cabeza, segun se lo irá viendo poco a poco. Por lo pronto, Nicolas entra a trabajar corno empleado en aquel filón que el genovés habia descubierto, o por lo menos,"actualizado operativamente". Esto sucedia a principios de 1869. Lavarello le va enseñando a un discipulo excepcionalmente receptivo, los secretos del entonces "puerto" de Buenos Aires. Faltaba mucho para que se materializara, por lo menos, el del Riachuelo, no digamos Puerto Madero. Y Nicolas aprende a velocidad supersònica. Va creciendo en consideracìón ante su patron dia a dia, al punto que don Juan Bautista no tarda en tornarlo corno socio. Va naciendo."el Piedra Buena de
los rios". Pues bien, don Nicolas, que era patron de uno de aquéllos, y que vivia siempre sobre el Bajo, frente al agua, se despertaba invariablemente a las dos de la mañana para observar el tiempo. Si su instinto le anunciaba la creciente, dirigiase al cuartel que le servia de alojamiento a la gente de los remolcadores, despertaba silenciosamente a su boterò, se trasladaba no menos silenciosamente a bordo, levantaba presión y era el primero en presentarse ante el cardumen de pataches. Cuando llegaban sus rivales, él llevaba ya en el bolsillo dos o tres viajes, y està de mas decir que se acreditó con este procedimiento entre la clientela de veleros, para los que era de la mayor .importancia entrar a descargar cuanto antes". No està demàs señalar que la plaza y el nombramiento de patron
de remolcador fue obra de Juan Bautista Lavarello. Estaba
naciendo "nuestro Piedra Buena de los rios",
según lo hemos dicho en otra ocasión . Una tragedia epilogará en boda para Nicolás. Asi fue que se formalizó un primer "contrato" entre la viuda de Lavarello y el joven inmigrante croata. Nicolás tomó las riendas de la empresa, y escrupulosamente iba dando cuenta y razón a doña Catalina de cómo marchaban los negocios, ladeado por Francisco y Elias, a los que cada vez les iba. tomando más afecto, Pero sucedió que Nicolás fue insensiblemente y de manera gradual siendo ganado por la aún lozana Catalina, admirable en su determinación de sacar adelante su casa y sus seis hijos. Fue Nicolás que le propuso a Catalina formalizar el segundo "contrato":contraer matrimonio. Y además, sin beneficio de inventario, asumiendo de un golpe la paternidad de seis hijos de su esposa tenidos en su anterior matrimonio. Nicolás y Catalina se casaron en 1871. Asistieron a la ceremonia los cuatro hijos varones y las dos mujeres. En esos momentos, Nicolás tenía 25 años de edad, no muchos más que sus hijastros Francisco y Elias Lavarello. Es irresistible la tentación de anticipar aquí lo extraordinario: Nicolás y Catalina tuvieron además otros seis hijos. Aquella fecunda matrona le daría al país varias notables capacidades navieras, que se irían moldeando en torno a la dominante personalidad de su nuevo esposo. Basta citar a Elias, Juan y Luis Lavarello (del primer matrimonio) y a Pedro y Nicolás hijo (tenidos con don Nicolás). Y ahora, a expendir la empresa» Necesita expandir sus servicios, pues la excelencia de los que presta le genera una especie de demanda "cautiva". "Quiero a Mihanovich", reclaman los armadores más exigentes. Pero, claro está, expandir la flota de remolcadores (sobre todo de éstos, que son los verdaderamente costosos) y lanchas, exige un capital del que no dispone. Pero, lo dicho; Mihanovich ya tiene un prestigio ganado en plaza. Y eso es lo que hace jugar ante el Banco Carabassa para lograr un préstamo que le permite comprar tres remolcadores a la empresa Matti y Piera. Ya son suyos el Kate, el Jenny y el Buenos Aires. Con esto, le hizo al Gobierno una oferta especial para descolocar a sus competidores. Por entonces, existia una tarifa de un peso oró por el trasbordo de cada pasajero procedente de ultramar, colocado sano y salvo en tierra. Esto iba por cuenta del Gobierno, que intervenía en todo lo concerniente a la inmigración. Nicolás se dispuso a arrasar, bajó la tarifa a 60 centavos. Como se cómprenderá, hizo "capote" con aquel "arrastro" espectacular. Y a poco andar, incorporó otro remolcador, el Feliz Esperanza, a partir del cual suprimió la sirga con caballos para la entrada al Riachuelo. Ya habían quedado atrás los tiempos en que al llegar a Buenos Aires, debió hospedarse humildemente en la fonda "Adriática", de propiedad de un compatriota. Ya tenía su propia familia, su propia casa, su propia próspera empresa. Bartolomé y Miguel son llamados por el hermano mayor. Las vueltas que tiene la vida!.Con el tiempo, "Bartolo" se
enamora de Juana Lavarello, una de las hijas del primer
matrimonio de doña Catalina Balestra, con lo cual se registra un
hecho digno de la glosa de Ripley: Nicolás se convierte en el
suegro de su propio hermano!. A Miguel le tira el mar. Nicolás crea la primera empresa propia. Por entonces, Julio A. Roca estaba organizando su Campaña al Desierto, lo que implicaría la movilización de pertrechos y elementos varios. Con el Toro, Nicolás pone en pie de actividad la primera línea privada de cabotaje a la Costa Sud, al principio hasta Bahía Blanca. Este fue precisamente el barco donde Miguel Mihanovich actuará como comisario desde l88l a I884. El gusto se le había dado. Modestamente, pero se le había dado. Ya por entonces, Nicolás había instalado sus oficinas en un local tomado en alquiler, que estaba en la calle Cangallo esquina 25 de Mayo. Es del caso hacer presente que el Contador de la nueva empresa naviera era Elias Lavarello. Y sigue la incorporación de más unidades, muchas de ellas pertenecientes a competidores que habían entrado en barrena debido a la arrolladora actividad de Mihanovich. Un día era el Sol Argentino, otro día era el Montana, luego será el Satélite. Y para aquel prometedor tráfico de la Costa Sud, Nicolás comienza a hacer sus primeros pinitos en materia de "chartering". Fue cuando tomó en arrendamiento a tiempo el vapor belga Watergeus, de 2.200 TPB, con vistas al transporte de los primeros materiales llegados a Buenos Aires para la construcción de los muelles del Ferrocarril Sud en el puerto de Bahía Blanca, aquel Ferrocarril Sud que, con el tiempo, pasará de cliente a competidor, y no particularmente escrupuloso sino más bien descaradamente "ventajero", según se verá a su hora. Hay también referencias a otros vapores extranjeros, como el Watyrus, de 1.500 TPB, tomados por Mihanovich en "time charter" para el transporte de materiales llegados a Buenos Aires con destino a la extensión de las líneas del citado ferrocarril. "¿Y por qué no nos traemos a los viejos?". Miguel toma vuelo propio. Con todo, en 1889 esta sociedad se disuelve. Miguel retorna a Buenos Aires decidido a tener su propia empresa naviera, cosa que materializa ese mismo año con la creación de la Sud Atlántica, Compañía de Navegación, cuyo primer paso es comprarle .a Nicolás el Toro, para seguir operándolo en el mismo tráfico. En su momento, retomaremos la saga de Miguel desde el momento de separarse de Nicolás, quien sigue teniendo a su lado .a "Bartolo".No hubo distanciamiento alguno entre Nicolás y Miguel, al punto que el hermano mayor tomó una participación del 33% en la Sud Atlántica. Los otros dos tercios eran de Miguel. Remolques y lanchajes, la "vaca lechera" de entonces. Corroborando lo que se acaba de consignar, por entonces llegaban a puertos argentinos 23.000 barcos al año, que sumaban 2.300.000 TRB, de lo cual casi dos terceras partes correspondía a los vapores, y el resto a los veleros. De aquellos 23.000 barcos entrados, 5.000 eran de ultramar, con 1.200.000 TRB. El resto correspondía a los tráficos internos. Buenos Aires absorbía las tres cuartas partes del tráfico de los barcos de ultramar . Es en este último sector donde Nicolás tiene por entonces su principal fuente de ingresos, mucho antes que en él transporte de pasajeros y cargas en los ríos o en la Costa Sud. Los remolcadores y los transbordos en la rada hacen que Nicolás no se preocupe demasiado por aquel enfrentamiento entre Madero y Huergo por solucionar, cada uno con su receta, el problema de la falta de puerto moderno para la. ciudad de Buenos Aires. |




