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Historia y Arqueología Marítima |
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Fuentes: Ver inicio de la historia de Mihanovich y del libro "Alberto Dodero, Su Vida, su obra, sus barcos" de Aurelio González Climent y otras fuentes del archivo de Histarmar.
Sugerimos leer ambien desde el principio de la Historia de la Cia de Navegacion Mihanovich, su venta a capitales ingleses y su re-argentinizacion.
| 1942 | 1943 | 1944 | 1945 | 1946 |
| 1947 | 1948 | 1949 | 1950 | Epílogo |
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Novedades en el
tonelaje de los barcos mayores. La Memoria y Balance del primer
ejercicio de la Compañía Argentina de Navegación
Dodero, Se crea una "holding".Preocupaciones sociales de Alberto Dodero. A principios de 1943 la empresa vendió a armadores locales los cargueros Novillo y Este, mientras que, por otro lado, se produjo la épica incorporación del buque tanques Quilmes, según los detalles que se proporcionan en el historial de este buque.
B/T QUILMES Respecto a la venta local de los dos cargueros acabados de citar, la Memoria correspondiente al ejercicio cerrado el 30.6.43, expresaba que se había considerado llegado el caso de ir paulatinamente vendiendo las unidades menos eficientes. Por lo tanto, "sería conveniente que los poderes públicos contemplaran la posibilidad de autorizar la enajenación de estas unidades en el extranjero, pues no es posible realizar esta operación totalmente en el país". Debe tenerse presente que el gobierno de Ramón S. Castillo había dictado el Decreto 91.480, del 6.5.41, que restringía la venta de buques en el exterior. La Dodero proponía una sana condición a su iniciativa de vender barcos afuera, en el sentido de que "se podrían obtener por esas unidades muy buenos precios, cuyo producido puede llevarse a reserva para nuestras construcciones o adquisiciones de otras, tan pronto como sea posible hacerlo". No se trataba, por lo tanto, de hacer el negocio rápido y luego "vivir de rentas", sino que se tomaría el compromiso de destinar el producido de aquellas operaciones de ventas de barcos en el exterior-en momentos en que los precios eran sumamente atractivos-para re-invertirlas en el fortalecimiento de la flota de la propia empresa. Con esto, don Alberto quería ir anticipándose a la post-guerra, que adivinaba -por lo menos a corto plazo- pletórica de bonanza para el negocio naviero, a condición de contar con los barcos necesarios y adecuados. En busca de ese objetivo, las disponibilidades financieras inmediatas-como sucede siem-pre- podían obrar milagros. El primer ejercicio de la Dodero, que abarcó apenas ocho meses (desde el 6 de Noviembre de 1942 al 30 de Junio de 1943) arrojó una utilidad de m$n 8,2 millones."Coeteri paribus", de haber sido ese ejercicio de doce meses completos, aquella utilidad hubiera superado los m$n 12 millones. Se aprobó un dividendo del 10% para las acciones preferidas, y del 8% para las ordinarias. La Memoria (ahora solamente en español, para alivio del idioma inglés) puntualizaba que en los tráficos de ultramar, las cosas se venían desarrollando "en forma satisfactoria", no asi en el tráfico fluvial, pues este sector era afectado en su rendimiento "por el hecho de tratarse de unidades sujetas a itinerarios fijos, con obligaciones postales, y sin la posibilidad, por ahora, de cobrar fletes en relación con los grandes aumentos producidos en sus gastos de explotación, entre los cuales deseamos destacar de manera muy especial el costo de los combustibles utilizados por dichas unidades". En el primer semestre de 1943 se transportaron 280.000 pasajeros,"asegurando el tráfico fluvial en la Cuenca del Plata". Para ilustrar el aumento de los combustibles, se decía que en 1939 el "fuel oil" constaba m$n 35,74 la tonelada, mientras que en el primer semestre de 194 3 había subido a m$n 113,95- El carbón, en el mismo lapso, pasó de m$n 32,64 a m$n 118,59 la tonelada, el "diesel oil", de m$n 69,74 a m$n 140, y el "gas oil", de m$n 90,02 a m$n 143,42. Comentaba la Memoria que de volverse a la normalidad en aquellos precios,"nuestros servicios fluviales volverán a gravitar favorablemente en los resultados generales de la explotación de la empresa". Al llegar la Asamblea del 15 de Abril de 1943, y luego de la consiguiente distribución de cargos, el Directorio de la empresa tuvo apenas el agregado de Everard Meynell como nuevo miembro. Los demás seguían siendo los mismos de la última vez. En Abril de 1943, se le concedió la personería jurídica a la empresa Rio de la Plata, Compañía de Inversiones Marítimas SA.,cuyo objeto declarado en sus Estatutos era la financiación, explotación y administración de toda clase de negocios y operaciones relacionadas con el comercio marítimo. El capital de esta empresa, de m$n "10 millones (al momento de la constitución se integró el 20% de esa suma), se distribuía de la siguiente forma: Don Alberto, 1.100.000; "Pino" 500.000; Nicolás Dodero, 150.000; "Bertie" Dodero(el hijo mayor de don Alberto) 115.000; Rodolfo Messera 70.000 y Rodolfo Moltedo 15.000. Los 50.000 restantes se distribuían entre varios accionistas menores. El Directorio de la nueva empresa estaba constituido por don Alberto como Presidente;"Pino" Dodero como Vicepresidente, y Nicolás Dodero, Rodolfo Messera y Rodolfo Moltedo como vocales. Luis Dodero no acompañó a sus hermanos en esta nueva empresa. Esta Río de la Plata sería la "holding" del Grupo Dodero. Detentaría las tenencias de don Alberto, "Pino", Nicolás y familiares tanto de la Compañía Argentina de Navegación Dodero, como de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, el Hotel Cataratas del Iguazú, la Yatahí y otras que se irán agregando con el tiempo. La tenencia mayoritaria de las acciones de la Río de la Plata daba automáticamente el control de todo el Grupo Dodero, del que sistemáticamente cabe siempre separar a la Agencia Marítima Dodero, según se ha venido advirtiendo reiteradamente en varias oportunidades. Precisamente, a través de la empresa Yatahí fue que se compró un terreno en Corrientes 399 y Reconquista 401, en el que prontamente se iniciaría la construcción de un gran edificio para las oficinas de la Compañía Argentina de Navegación Dodero y sus colaterales y subsidiarias. Se previo la posibilidad de arrendar a terceros los pisos superiores. Retomaremos este punto más adelante.
Anticipándose a las "señales" que se emitirían más tarde desde el Gobierno, la Memoria de este ejercicio hacia ver que se acababa de habilitar el Policlínico de la empresa, situado en Paseo Colón y Chile, Buenos Aires. Se estaba próximo a entregar en usufructo el edificio del Hogar del Marino, para el personal embarcado y de los talleres. Se inauguraban escuelas gratuitas para la capacitación del personal en distintas especialidades. A través de la subsidiaria Pora, se estaba encarando un plan de construcciones de viviendas para empleados y obreros. Se estaba por habilitar el Hogar de Vacaciones en Carrasco (Montevideo) para uso del personal y sus familiares. Todo esto,"con el espíritu de contribuir al mejoramiento social". Comentaba la revista "Náutica" de Marzo 1943 (mucho antes de aparecer Perón) que "a la fundación del policlinico -cuya construcción se iniciará en breve- destinado al personal de la compañía y a sus familiares, el Directorio de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA ha seguido favoreciendo las obras sociales y patrocinando la edificación, en el partido de Avellaneda, de un barrio para uso exclusivo de su personal, desde hace algunos meses agrupados alrededor de la Asociación Mutual de Empleados de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA. Esta importante entidad, fundada por los empleados de la compañía, tuvo en el Directorio de la misma, y particularmente en los señores Dodero, un apoyo decidido y entusiasta. En efecto, bastaría recordar que la compañía contribuyó con 50.000 pesos al fondo de creación y que el señor Luis Dodero contribuyó personalmente con otros 8.000 pesos...Ejemplos tan reconfortantes de cooperación y humanitarismo son demasiado raros en nuestras grandes empresas comerciales e industriales...". La nueva sede social. El tráfico de ultramar.Luis Lavarello. Convenio de agenciamiento reciproco con una colateral uruguaya (Acta 13,del 14.1.43). Dio cuenta el Administrador General, Nicolás Dodero, de la compra de un terreno de 528 metros cuadrados en Corrientes y Reconquista en la suma de m$n 694.128,79(3) por parte de la Colateral Yatahi, donde se edificaría la sede central de la impresa y se arrendarían a terceros los locales que sobraran. Hasta entonces, la empresa tenía su administración sn un edificio tomado en alquiler, cuyo contrato "caducaría próximamente". En 1943, cuando compró en Venezuela el buque tanque Quilmes, la empresa lo hizo a un cambio de m$n 4,2289 el dólar. Si se aplica este mismo cambio, ello significaba que el terreno de Corrientes y Reconquista representaba una inversión de 164.000 dólares. Al cambio preferencial de m$n 3,7313,hubieran sido 186.000 dólares. En Mayo de 1943, se adquirió un terreno lindero al ya adquirido, de 655 metros cuadrados, sobre la calle Reconquista, Y por el cual se pagaron m$n 492.068,33. En dos avisos publicados varios años mas tarde, se muestra el nuevo edificio y su escalera central, que luego seria el edificio de ELMA y actualmente la Sindicatura General de la Nacion.
En la parte operativa, se le llenaba la boca a don Alberto al comentar el activísimo tráfico de los cargueros de la empresa con el puerto norteamericano de Nueva Orleans y escalas. Alemania había implantado el bloqueo submarino de la costa Este de Norteamérica, de manera que el tráfico se había concentrado en el Golfo de México, y en mucho menor escala sobre los puertos norteamericanos del Pacífico. En esos momentos, el Norte estaba cargando en Buenos Aires con destino a La Guaira, Curacao, San Juan de Puerto Rico, La Habana y Nueva Orleans. Mucho de tráfico se seguía manteniendo con Sud África, pero con Europa todo había quedado interrumpido, incluso con países neutrales como España y Portugal. (Ver el articulo Recuerdos de un Viaje a Europa en plena guerra, del Cap. de Ultramar Ramon Pedro Isequilla en los buques Santa Catharina y Norte). El Administrador General, Nicolás Dodero, pidió ai Directorio que se designara a un Tesorero para aliviar a los Administradores y a los Directores Gerentes de la tarea de firmar y endosar cheques, vales, órdenes de pago etc. El Directorio estuvo conforme con lo sugerido por don Nicolás, por lo que se resolvió designar para este cargo a don Luis Lavarello, "con tolas las facultades necesarias para el desempeño de sus funciones". Debe decirse que Lavarello ya venía cumpliendo funciones semejantes en la empresa anterior, aquella que hasta 1942 llevó su ilustre nombre de su padrastro. Finalmente, Nicolás Dodero dio cuenta de que se había firmado un contrato con la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, estableciendo la representación recíproca de agencias sn la Argentina y el Uruguay, así como también la administración y arrendamiento de los talleres de Salto y Carmelo "de la citada compañía". Esos talleres habían pasado en su momento a la referida naviera uruguaya, y fueron tomados en arrendamiento por la Compañía Argentina de Navegación Dodero para la atención le sus propios barcos y los de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada. La exhuberancia de dinero disponible lleva a reducir el capital de la empresa (Acta 16,del 12.3.43). El episodio que pasamos a narrar responde evidentemente a otras épocas. Hoy en dia es imposible ni siquiera imaginarlo. Es el propio don Alberto quien explica que "existía en Caja una cantidad de dinero muy apreciable que tenia tendencia a aumentar, por los beneficios que se van acumulando, y no hay perspectivas de dedicar esas sumas en el futuro cercano a la ampliación de los negocios sociales (reténgase que poco tiempo atrás, se había "argentinizado" todo el capital accionario y se habían redimido los debentures). En esas circunstancias -seguía reflexionando don Alberto- parece gravoso para la compañía tener acciones preferidas a su cargo, que obligan a pagar intereses acumulativos pesados, cuando hay dinero en cantidad mucho mayor que la necesaria, en poder de la Sociedad, que no produce prácticamente utilidad alguna- Siendo esa la situación, y mediando además la circunstancia de que la mitad de las acciones preferidas no se han vendido todavía al público, estando en poder del "grupo financiero" que adquirió al firme toda la emisión, creía conveniente (don Alberto) que la sociedad rescatara esas acciones, que tienen un valor nominal de m$n 12,5 millones. A ese efecto, se habla puesto al habla (don Alberto) con el "grupo financiero", el cual se encontraba dispuesto a ceder dichas acciones al precio de m$n 106,50 por cada acción, es decir, a muy poco más del precio a que las acciones fueron vendidas por la compañía, quedando, como es natural, el cupón corriente a beneficio de la compañía. Ese precio de rescate era equitativo. Creía (don Alberto) que la operación debía realizarse por el procedimiento de la reducción de capital decidido por Asamblea Extraordinaria de accionistas, que es el procedimiento que corresponde, según la opinión de los asesores de la compañía que fueron consultados al efecto, como fueron consultados antes de esta reunión la mayor parte de los señores directores". Todo esto fue aprobado por el Directorio, debiéndose hacer notar que en todas estas reuniones de Directorio, se hacia asiduamente presente Federico Pinedo, que era el "cerebro financiero" del cuerpo directivo de la compañía. En cuanto a eso de "ponerse al habla con el grupo financiero" a que aludía don Alberto, no pasaba ello de ser un artilugio dialéctico, que prácticamente equivalía a decir que don Alberto había consultado la cosa con sí mismo. Posteriormente, una Asamblea Extraordinaria, realizada el 15 de Abril de 1943, aprobó la reducción del capital en m$n 12,5 millones. Posteriormente, se formalizó la operación con el "grupo financiero". Desde luego, no se hizo asi, pero bien hubiera valido la pena de poner en conocimiento de aquel desubicado León Scasso todo este episodio. Don Alberto se va a los Estados Unidos. Tráficos con Brasil y Ultramar (Acta 27,del -13.5.43) "Para poder ocuparse personalmente de una serie de asuntos importantes relacionados con la explotación de la compañía". Tal lo alegado por don Alberto para solicitar al Directorio una licencia por un período de "cuatro a cinco meses". Ya hacía tiempo que don Alberto viajaba en avión a los Estados Unidos (tenía buenas relaciones con la Pan American), cuando desde Buenos Aires a Nueva York se tardaba casi una semana, dada la escasa autonomía de los aviones de entonces, lo cual obligaba a efectuar numerosas escalas y a no volar de noche o de día (según las estaciones). Don Alberto salió el 16 de Mayo de 1943, cuando Ramón S. Castillo todavía era Presidente de la República. Cuando regrese en Noviembre del mismo año, el panorama político del país habrá cambiado totalmente. La empresa seguía reactivando cuanto artefacto flotante al que podía echar mano para ponerlo en el tráfico con el Brasil, y poder así retirar cargueros para los apremiantes requerimientos de los tráficos de largo recorrido. A los veleros, siguieron hasta pontones a remolque, pesqueros etc. Y de vez en cuando, el mar cobraba un peaje, como por ejemplo, el hundimiento del pontón América, cuando cumplía un viaje entre Rosario y Río de Janeiro. Por suerte, no hubo que lamentar desgracias personales. En aquellos momentos, las actas de Directorio daban circunstanciado detalle del movimiento de cada uno de los cargueros de ultramar. Los directores podían seguirle permanentemente los pasos al Riogrande, al Norte, al Paraná, lo mismo que a los buques tanques Juncal y Los Pozos, que de subida llevaban aceites vegetales para los Estados Unidos, y de bajada llegaban al país "hasta las marcas" con "fuel oil" procedente de las Antillas holandesas. Perfiles de los buques Riogrande y Norte, por Guillermo Berger. Declaración de utilidad pública del transporte acuático de cargas (Acta 40,del 24.8.43)- El 4 de Junio de 1943,se instaló en el país un nuevo gobierno "de facto", que tardaría algún tiempo en estabilizarse y superar sus diferencias internas. Ese nuevo gobierno es el que dictó, el 16 de Agosto de 1943, el Decreto 5627, que declaró de utilidad pública "el transporte de mercaderías por buques de bandera nacional, con exclusión expresa de las embarcaciones dedicadas exclusivamente a la navegación fluvial y al cabotaje menor". Por entonces, la guerra mundial habla tomado proporciones apocalípticas. La Argentina solamente podía comerciar con los países americanos (excluyendo la costa atlántica de América del Norte) y algo con Sud África. Ante la aparición del Decreto 5627/43, varias empresas navieras locales se pusieron en contacto con la Dodero, para proponerle una presentación conjunta ante el Gobierno, solicitando una postergación de la medida, y la inclusión en la Co misión Asesora que aquel decreto creaba, de un representante del armamento nacional» El asunto fue materia de debate en el Directorio de la Dodero. Allí se llegó unánimemente a la conclusión de que "cualquier actitud de nuestra compañía serlia prematura, por cuanto antes de poder formarse una opinión fundada sobre el alcance del Decreto aludido, era necesario, en primer término, que se constituya la Comisión respectiva y que las disposiciones de la misma pudiesen afectar nuestros propios intereses". Por otra parte, y de acuerdo con los considerandos del Decreto, podía interpretarse que la Dodero no estaría alcanzada por las disposiciones del mismo, "en razón de que nunca ha dejado de atender, en calidad y en cantidad, los tráficos que se prestaban con anterioridad a la actual situación internacional". Por lo tanto, era del caso esperar los acontecimientos antes de tomar resolución alguna, sin perjuicio de que en el caso de que se aplicaran disposiciones perjudiciales a los intereses de la empresa, se reconsideraría de inmediato la situación para tomar las medidas de defensa que correspondieran. También se resolvió comunicar verbalmente lo resuelto a las empresas colegas que se habían acercado a la Dodero, "haciéndoles notar muy especialmente que nuestra actitud no implica una falta de solidaridad o de cooperación con esas empresas". En una reunión posterior (Acta 43,del 29.9-43), se comentó que "aún no se ha hecho efectiva la intervención de la Comisión Asesora de Embarques en Buques Argentinos, creada por el Poder Ejecutivo por Decreto 5627,del 16.8.43,pero las indicaciones son de que dicha intervención será posiblemente encaminada hacia una rebaja de los fletes de ultramar en todos los tráficos atendidos por la empresa. La Administración observa atentamente la situación, para tratar de evitar perjuicios excesivos". Se agregó que en los fletes a Sud África, se produjo una intervención de las autoridades extranjeras respectivas, como era en el caso del vapor Paraná, que estaba terminando sus operaciones de carga, en que "se nos ha exigido una rebaja del 20% en los fletes ya percibidos, tanto sobre las cargas provenientes del Brasil como de las embarcadas en el puerto de Buenos Aires, estándose a la espera de una comunicación estableciendo qué destino habrá que dar a ese 20% de rebaja". Vapor PARANA, ex-GABOON Posible reajuste de los fletes de ultramar (Acta 45,del 4. 11.43). Se reincorpora don Alberto al ejercicio de la presidencia del Directorio de su empresa, cumplido ya su viaje a los Estados Unidos. Se tomó conocimiento de que a partir del 1 de Diciembre, la Flota Mercante del Estado fijó una tarifa de 60 dólares promedio por tonelada para las cargas generales desde Buenos Aires a puertos del Caribe, incluyendo La Guaira, San Juan de Puerto Rico y puertos mexicanos del Golfo. Aquello obligaría probablemente a la Dodero a reajustar sus fletes para las cargas destinadas a algunos de aquellos puertos. Por otro lado, la empresa explicó a los funcionarios del área que su política era mantener sus barcos en los tráficos que venía atendiendo hasta ese momento. Sobre la base de esas unidades y la posible aceleración de sus viajes, "confiamos en continuar conduciendo un volumen de cargas equivalente, cuando menos, al transportado en el pasado". Don Alberto vuelve a poner sobre el tapete el futuro de la empresa en la actividad aerocomercial (Acta 46,del 24.11.43). No estando presente don Alberto, estaba visto que nadie en aquel Directorio tenia mayor preocupación por hacer que la empresa entrara en la actividad aerocomercial. Era don Alberto quien motorizaba esta inquietud, y lo venia haciendo-según se ha visto-desde bastante tiempo atrás. Por lo demás, don Alberto ya no viajaba en barco prácticamente, sino que lo hacia en avión, cosa que le permitía experimentar como usuario la marcha de ese negocio. En esta oportunidad, don Alberto dijo en Directorio que con motivo de su reciente estadía en los Estados Unidos, pudo comprobar el creciente interés con que allí se venía considerando todo lo relativo a la reorganización en gran escala de los servicios aéreos entre los países del continente americano (aún faltaba un año para la creación en Chicago de la OACI y la adopción de las llamadas "cinco libertades"). La actividad aerocomercial estaba en esos momentos de rigurosa actualidad. Por otro lado, se sabía de varios grupos en otros países del mundo que, no obstante la guerra, se estaban preocupando sobre el particular. La Compañía Argentina de Navegación Dodero no podia permanecer ajena a todo aquello, y debía anticiparse al desarrollo que forzosamente adquiriría en el futuro el transporte aéreo. Existía necesidad y conveniencia de conectar servicios aéreos "con nuestros servicios fluviales y marítimos existentes". Era oportuno ir estudiando y resolviendo las distintas posibilidades que pudieran irse presentando. Para no quedarse atrás, y suscribir los convenios que fueran del caso, era preciso autorizar "a la Presidencia y/o a la Administración General", para estudiar y formalizar esos convenios, "dentro de los cuales estarían comprendidos todos los concernientes a vinculaciones con empresas extranjeras o de este país, y también con el gobierno argentino y/o gobiernos de otros países, en lo que se refiere a la función de control que, naturalmente, habrán éstos de ejercer en todo lo que trata de navegación aérea dentro de su territorio". Se generalizó un debate sobre esta propuesta, y se decidió acordar la autorización sugerida por don Alberto,"en la seguridad de que todos los compromisos que puedan irse tomando "ad referendum" del Directorio, habrán de ser resueltos en la forma más conveniente a los intereses de la empresa, y teniendo en cuenta la necesidad de dotarla de los elementos necesarios para estar en condiciones de poder complementar los servicios que actualmente realiza con los servicios aéreos correspondientes". Una primera incursión en el negocio aerocomercial. Fijación oficial de fletes de ultramar (Acta 47,del 2.12.43). Dio cuenta don Alberto de que en virtud de lo resuelto en la reunión de Directorio del 24 de Noviembre, se formalizó con el representante de la Sociedad Anónima Argentina de Navegación Aérea, en liquidación, la compra de "un avión metálico Consolidated, tipo Comodoro bimotor; un dique flotante accionado por motores diesel; una lancha a motor; una casilla de madera; repuestos para el avión mencionado y otros elementos secundarios que componen las instalaciones y material de explotación en condiciones de buen servicio de que disponía la citada sociedad en Buenos Aires y en Colonia (Uruguay), por el precio total de m$n 90.000.Esta operación se formalizó finalmente en Marzo del año siguiente, según Acta 62,del 16.3.43). Agregó don Alberto que se estaban realizando otras gestiones que esperaba podrían concretarse en poco tiempo.
Un Consolidated Commodore 16, en una foto de J. Silveira Junior (Flickr). Este avion, registro PP-PAH ex NYRBA fue bautizado Argentina, luego fue de PANAM y mas tarde de Panair do Brasil. Como era de esperar, los miembros del Directorio de la Dodero sacramentaron lo actuado por su Presidente. En otro orden de ideas, la Comisión Asesora de Embarques en Buques Argentinos fijó los fletes de ultramar a partir del 1 de Diciembre de 1943, los cuales resultaron entre un 30 y un 40% por debajo de los aplicados hasta entonces para cargas generales por los barcos de la empresa, en relación a los puertos de Venezuela, Caribe y América Central. En cambio, para los cereales destinados a Brasil, los fletes fijados por la Comisión coincidían prácticamente con los aplicados por la compañía. Inauguración del Hogar del Marino. Juan D. Perón entra en la vida de Alberto Dodero. El 17 de Diciembre de 1943, con motivo de la inauguración del Hogar del Marino, se publicaron en la prensa y en varias revistas fotografías del acto. En una de ellas se vía a don Alberto pronunciando el discurso de circunstancia, y teniendo frente a sí, entre otros personajes, a un coronel llamado Juan Domingo Perón, en esos momentos Secretario de Trabajo y Previsión. Podían también verse al Vicepresidente de la Nación, Edelmiro J.Farrell, al Ministro de Marina, Benito Sueyro, al Prefecto General Marítimo, Enrique B.García y al presidente de la Flota Mercante del Estado, José Guisasola. El flamante local estaba situado en la Avenida Pedro de Mendoza 1271. Parece que fue en esta oportunidad cuando don Alberto conoció a Perón, aunque seguramente ya había caído en la cuenta de cuál era su personalidad. Lo que allí estaba pasando armonizaba totalmente con las ideas que ya venía difundiendo aquel coronel lleno de vitalidad. Don Alberto comenzó leyendo el discurso que llevaba preparado, señalando que aquello era un acto de solidaridad social "que encuadra notoriamente -en esos momentos quizás,levantó la vista hacia Perón- dentro del programa de esa índole que tan decididamente y con tan bien inspirados fines ha acometido el gobierno". También dijo don Alberto que aquello era la mejor forma de saldar una deuda con los empleados y tripulantes de la empresa, "que en los años malos ayudaron a capear el temporal" (alusión seguramente a los tristes momentos en que se rebajaron los sueldos). Continuó expresando don Alberto que había que estar orgullosos del pasado y que había que encarar el futuro "con el máximo de prudencia". Recordó que "yo he nacido en el medio marítimo, en el que me inicié muy joven, con la cooperación de mis hermanos, y pudimos apreciar en todo momento que estos negocios se desenvuelven, casi sin excepción, en un ambiente de competencia y de lucha permanente, teniendo que afrontar aquí la concurrencia de buques extranjeros, que nos llevan la ventaja de condiciones más convenientes en el régimen de trabajo a bordo, y de la ayuda que reciben de sus respectivos gobiernos, lo que nunca ocurrió en nuestro país, colocándonos así en un terreno de lucha desigual, la que pudo afrontarse primero, y luego vencerse paulatinamente gracias a la colaboración y el esfuerzo ininterrumpido de todo el personal de la compañía". Finalizó don Alberto anticipando que se proyectaba adquirir en el futuro unidades modernas y mencionó otros proyectos, como el de la aeronavegación, todo lo cual podría hacerse realidad en la medida en que el Gobierno prestara su colaboración y estímulo". Perón pronunció allí unas palabras que seis años más tarde -en Mayo de 1949- don Alberto se las recordaría públicamente. Lo cierto es que don Alberto dejó claramente transmitido su mensaje en aquella ocasión. Quienes quisieran oir, que oyeran.
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