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CIAS. DE NAVEGACION RIOPLATENSES

COMPAÑIA ARGENTINA DE NAVEGACION DODERO. 1942 - 1949

Indice Marina Mercante Argentina

   

Fuentes: Ver inicio de la historia de Mihanovich y del libro "Alberto Dodero, Su Vida, su obra, sus barcos" de Aurelio González Climent y otras fuentes del archivo de Histarmar.

Sugerimos leer ambien desde el principio de la Historia de la Cia de Navegacion Mihanovich, su venta a capitales ingleses y su re-argentinizacion.

1942 1943 1944 1945 1946
1947 1948 1949 1950 Epílogo
En 1944 no se incorporaron barcos. El balance del año y las actividades de la empresa.

No es difícil adivinar los motivos por los cuales en 1944 no se incorporaron barcos mayores a la flota de la Dodero. Por el contrario; en ese año se produjo la baja de uno de aquellos veteranísimos vapores fluviales de pasajeros de la época de don Nicolás Mihanovich, el Tritón, con más de 50 años de servicios a cuestas. Esta reliquia, no obstante, seguiría prestando servicios, pero luego de ser transformada en pontón.

El Directorio de la empresa se mantuvo igual al del año pasado, salvo la incorporación de José Guisasola, para lo cual se aumentó a diez el número de titulares.

Las utilidades de este ejercicio, cerrado el 30 de Junio de 1944, pegaron otro salto impresionante a m$n 19,2 millones, equivalentes por entonces a 5 millones de dólares. Para valuar la importancia de este resultado, debe decirse que no falta mucho tiempo para que en la post-guerra, la Dodero vaya incorporando barcos de más de 10.000 TPB, prácticamente nuevos, a razón de un millón de dólares cada uno, y encima con financiación. En otros términos; con cinco millones de dólares al contado podían incorporarse, con financiación, 25 barcos de aquel tamaño.

En este ejercicio, y para ir contando con la masa financiera necesaria, a la hora de pagar el dividendo se implantó el sistema de capitalización de utilidades mediante la emisión de acciones ordinarias de las series A y B. En esta primera o-portunidad, por cada tres acciones de tenencia, se recibía una acción liberada, y además un dividendo en efectivo del 18%- Para las preferidas se votó el acostumbrado dividendo del 8%. Consignaba la Memoria de aquel ejercicio que "hemos creído necesario anticiparnos a las contingencias de la post-guerra, que determinará un resurgimiento del tráfico internacional y un incremento del tráfico interno. Al efecto, se está preparando un importante programa de adquisiciones, de construcciones y de reparaciones, que demandará sumas de consideración...Es de esperar que, de su parte, y según lo han expresado en diversas oportunidades, los poderes públicos auspicien estas iniciativas".

En aquel ejercicio, en tráfico marítimo y fluvial, los barcos de la empresa transportaron 2.250.000 toneladas de cargas. En el sector de ultramar todo seguía desarrollándose "en forma satisfactoria". En la linea al Brasil se mantuvo permanentemente la regularidad del servicio,"tanto en el volumen de las cargas transportadas, cómo en la frecuencia de los viajes realizados". Fueron numerosos los viajes llevados a cabo a otros puertos sudamericanos, centroamericanos y norteamericanos del Golfo de México.

En el tráfico fluvial, hubo de sufrirse una extraordinaria bajante en los ríos,"que llegó a limites rara vez alcanzados". Debieron suprimirse servicios, cancelar escalas etc., con grandes perjuicios para los cargadores. Con todo, en los tráficos fluviales se transportaron durante el ejercicio casi 540.000 pasajeros.

La Memoria contenía también el siguiente párrafo:"Desde hace varios años se viene bregando por la actualización de la ley de cabotaje No.10.606,algunos de cuyos preceptos no corresponden a las exigencias actuales de nuestro comercio de navegación. Nos place muy especialmente informar que últimamente el gobierno de la Nación, en Acuerdo de Ministros originado en el Ministerio de Marina, ha dispuesto la modificación de algunos artículos de la citada ley, agregando también otras disposiciones que modernizan y contemplan en mejor forma los intereses afectados". Se estaba aludiendo al Decreto-Ley 19.492/44.

Otro paso hacia la implantación de servicios aéreos: la creación de la CUNYTASA (Acta 53,del 24.1.44).

Don Alberto dio cuenta de diversas tratativas que tuvo con el Directorio de la filial Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, en torno a la conveniencia de complementar los servicios acuáticos con servicios aerocomerciales. Estudiado el asunto, se había llegado a la conclusión de que la forma más práctica y eficiente de lograr aquel propósito, consistiría en proceder a la disolución anticipada de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, y tomar una participación, junto con el público uruguayo, en una nueva sociedad uruguaya que tuviera la finalidad perseguida. Esa nueva empresa llevaría el nombre de Compañía Uruguaya de Navegación y Transporte Aéreo SA.(CUNYTA-SA), que ofrecía comprar el activo y pasivo de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, con exclusión de su deuda en cuenta corriente a favor de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA. al 31 de Diciembre de 1943, más los remolcadores Aguija y Dandy, y las lanchas Airosa, Chubut y Serbia, y menos el Hogar de Vacaciones de Carrasco. El precio total fue fijado en 950.000 pesos uruguayos, siendo el valor neto del activo, según libros, de 954.235,65 pesos uruguayos.

Al aceptar esta oferta, la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada propuso, en primer lugar,la cancelación de su deuda a favor de la Dodero, que al 31.12.43 sumaba 166.638,80 pesos uruguayos, distribuyendo después un dividendo de pesos 223.275j33 y el saldo del precio de la adquisición del activo y pasivo(5Ó0.084,87 pesos uruguayos) a sus accionistas, con lo que quedaria practicada definitivamente su liquidación. Quedaba entendido que todas las operaciones de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada posteriores al 31.12.43;con la excepción de la venta del Hogar de Vacaciones y la compra de los remolcadores y lanchas mencionados, serían por cuenta de CUNYTASA. Por lo tanto, la Compañía Argentina de Navegación Dodero recibiría la suma de 950.000 pesos uruguayos por la liquidación total de su filial uruguaya, y dicha cantidad sería invertida en la adquisición de acciones de CUNYTASA.

Todo esto fue aprobado por los directores en la forma expuesta por don Alberto, que además autorizaron "las medidas necesarias para la realización de la misma".

El transporte de aceites vegetales a los Estados Unidos. Colocación de excedentes financieros (Acta 59>del 2.3.44).

Por ese entonces, SAMERTRA -la filial que cumplía en Nueva York funciones parecidas a las de SAPAGY en Londres- había suscripto, en nombre de la Dodero, un convenio con la Foreign Economic Administration (institución oficial de los Estados Unidos) , cubriendo el transporte de aceites vegetales desde la Argentina a puertos norteamericanos del Golfo de México, en tres o cuatro viajes de cada uno de sus buques tanques Los Pozos y Juncal, a efectuarse desde esos momentos hasta Marzo de 1945.  Se estimaba que esto daría lugar al transporte de 110.000 toneladas de los referidos aceites.

Sobre el particular, comentó don Alberto que este contrato resultaba muy conveniente para la compañía. Por otra parte, el Ministerio de Agricultura había dado, en principio, un conforme general a la operación, pero debería recabarse en cada caso de dicho Ministerio la autorización correspondiente para realizar los embarques. Esto constaba expresamente en el contrato que la SAMERTRA había firmado en los Estados Unidos. Aquello era el sueño dorado de todo armador de buques tanques:contar con cargas "both legs" ¡aceites vegetales de subida y "fuel oil" de retorno.

Como resultado de las exhuberancias financieras que "padecía" por entonces, la empresa se presentaba en las licitaciones promovidas por el Ministerio de Hacienda para la compra de Letras de Tesorería. En esta reunión, don Alberto informó al Directorio que se le habían adjudicado a la compañía 5 millones de pesos moneda nacional, esto es, alrededor de 1.300.000 dólares.

Alberto Dodero visita oficialmente a Juan Perón (Acta 65,del 13.4-44).

Hemos visto en su lugar que ya se conocían de antes, pero aquí quedó registrado en actas el primer contacto oficial de Alberto Dodero con aquel coronel Juan Domingo Perón que tanto daría que hablar en adelante. Con él y con Eva Duarte de Perón, mantendría don Alberto una amistad que le traería no pocos transtornos "post mortem" a sus familiares, al producirse la revolución de Setiembre de 1955.

En aquel Directorio de la Dodero había personajes que de entrada no lo "tragaron" a Perón ni en pintura, pero no tuvieron más remedio que oir en esta reunión, de labios de don Alberto, una pormenorizada narración de la visita que le hizo al entonces Secretario de Trabajo y Previsión en su despacho. Allí se conversó extensamente sobre el barrio obrero proyectado para el personal de la empresa. Por lo demás, don Alberto le dejó a Perón una memoria explicativa del programa social que la compañía venia llevando a cabo. Perón le aseguró a don Alberto que el gobierno daría el apoyo más decidido a aquel programa, con cuyo motivo "se realizarán gestiones para concretar la forma de dicho apoyo oficial, que podrá consistir tanto en una cooperación financiera del Estado, pero en base siempre a la administración privada, como también en la supresión de impuestos y de una serie de impedimentos fiscales que obstaculizan y encarecen el costo de las viviendas". Agregó don Alberto que se estaban realizando gestiones para poder ampliar el terreno existente con la adquisición de un terreno lindero de 50.000 metros cuadrados,"en cuyo caso el programa inicial de 431 viviendas unifamiliares podría aumentarse considerablemente".

Viene a cuento comentar aquí que el 20 de Mayo de 1944, se inauguró definitivamente (había habido una habilitación parcial previa) el Policlínico situado en Paseo Colón y Chile (Buenos Aires), destinado al personal de la empresa Dodero y sus familiares. A la ceremonia que se llevó a cabo con este motivo, concurrieron, entre otros, el ya Presidente de la Nación Edelmiro J.Farrell y -como no podía ser de otra manera- el Secretario de Trabajo y Previsión, Juan D.Perón.

Nunca se le olvidó a don Alberto la época en que para sobrevivir, su compañía le había rebajado los sueldos al personal. Ahora las cosas habían cambiado de lo vivo a lo pintado. Era llegada la hora de borrar aquel estigma. En el discurso que don Alberto pronunció en esta ocasión, recordó que en 1942 (o sea, siendo ya "la Dodero" y durante el gobierno de Ramón S. Castillo), el Directorio de la empresa había aprobado un programa de acción social a favor de sus trabajadores. Memoraba don Alberto que "al levantarse la sesión, nuestro comentario, que no figura en el libro de Actas pero que yo me complazco en recordar y en reproducir, fue fiel reflejo de la satisfacción inmensa que significaba para el Directorio la adopción de este plan de asistencia a sus colaboradores, que tanto lo merecen y que a él se hicieron acreedores en mérito a su cooperación leal y segura de muchísimos años, cooperación que en las épocas más difíciles, se mantuvo inalterable y hasta acrecentada por el espíritu magnífico y de verdadera adhesión a la empresa, evidenciado por la manera en que el personal, sin excepciones, aceptara la reducción de salarios que las circunstancias exigían en aquellas horas de prueba".

Continuó diciendo don Alberto que aquel plan social "es nuestra manera de ir saldando la deuda contraída con dicho personal". La primera materialización fue la inauguración, a fines de 1943, del Hogar Marinero,"destinado a mejorar las condiciones de vida del obrero de mar y del rio y de los talleres, dándole, durante su estada en puerto, comida sana, lecho decoroso y hasta estímulo social en forma de escuelas técnicas, bibliotecas y bolsa de trabajo". Más o menos por ese entonces, se puso en marcha el Hogar de Vacaciones (en Carrasco, Montevideo),"donde los oficiales y empleados de la compañía y sus respectivas familias, pueden, en condiciones económicamente a su alcance, disfrutar del merecido descanso que corresponde a sus arduas tareas". Y ya faltaba poco para que se colocara en Avellaneda la piedra fundamental de un barrio "de más de 400 viviendas que se destinarán a los servidores de la empresa, en base a la más sana y mayor comodidad posible dentro del mínimo de erogación para sus beneficiarios".

En un artículo publicado en la revista "Náutica" de Julio 1944,bajo el título "El barrio Dodero de casas económicas, se comentó la ceremonia de colocación de la piedra fundamental del citado barrio, lo cual tuvo lugar el 6 de ese mes. Don Alberto estaba de viaje, y entonces, concurrieron en representación de la empresa sus hermanos José, Nicolás y Luis. En representación del Presidente de la República y del Secretario de Trabajo y Previsión (Farrell y Perón, respectivamente) lo hizo el mayor Perotta.

El discurso de circunstancia estuvo a cargo de "Pino" Dodero, quien, entre otras cosas, dijo que "en la financiación de la obra, la empresa no ha incluido el interés de los fondos a invertirse, que alcanzaría a sumas considerables, para reducir al mínimo posible la erogación de los adjudicatarios. Lo contrario hubiera significado un negocio, y nosotros no queremos negociar con los nuestros, lo que queremos es proporcionar la manera de ir mejorando sus condiciones de vida, porque tienen derecho a ello y porque es lo menos que debemos hacer y así poco a poco vamos saldando la deuda contraída con nuestros colaboradores (la célebre rebaja de los sueldos a comienzos de la década del 30). Les hemos facilitado ya el policlínico, el Hogar del Marinero, el Hogar de Vacaciones y la proveeduría de consumo, y hemos mejorado paulatinamente los salarios según lo permitieron las circunstancias".

En nombre de los trabajadores de la empresa, contestó Roberto Conté, y luego hizo lo propio el Director de Viviendas de la Secretaría de Trabajo y Previsión, Pedro Tilli.

Tocante al Policlínico, mencionaba don Alberto la cooperación recibida de la Comisión de Empleados de la compañía, la incorporación del instrumental más moderno y el calificado cuerpo de profesionales que atenderla y cuidaría de los enfermos."Confiamos su custodia a los propios beneficiarios", hacía ver don Alberto, quien prosiguió diciendo que "es el de hoy un día de fiesta para todos. Para nuestros 6.000 colaboradores y sus familias...para la dirección de la empresa".

Agradeció don Alberto la presencia de Farrell en aquel acto," y me complazco igualmente en saludar también de manera muy especial a Su Excelencia el señor Secretario de Trabajo y Previsión, coronel don Juan D. Perón, quien desde el primer día viene bregando por que los legítimos anhelos de los trabajadores del país lleguen a la más pronta y amplia realización".

Revista "Brújula", Junio 1944, En nombre del personal administrativo habló José María Sarachu, quien en su párrafo final poéticamente se dejó caer con esta frase:"En el correr de los años, allá en el futuro lejano, cuya visión deslumbra la pupila, los hijos de nuestros hijos recordarán con la plegaria entrecortada de todas las gratitudes, ésta vuestra alma abierta a los dictados de un corazón, en amplia concordancia, con los nobles principios de la justicia y la solidaridad". Luego habló Severo Scarselli, en nombre del personal embarcado y finalmente lo hizo Radamés Petraglia, en representación de la subsidiaria uruguaya CUNYTASA. "En el correr de los años, allá en el fututo lejano". Cuatro décadas no es mucho, porque haciendo balance en 1989, el policlínico transferido a FANF luego de la estatización, no existe; la colonia de vacaciones fue vendida a la Armada del Uruguay ;el barrio obrero tuvo como única señal de vida el que varias de las casas que llegaron a construirse fueron a parar a varios de los atletas que intervinieron en los Juegos Olímpicos de 1951,y así sucesivamente.

En su folleto "Mi actuación en la Cía.Argentina de Navegación Dodero", publicado en 1955, decía José A.Dodero:"Nada sé del destino que recibieron los cien mil metros cuadrados en Avellaneda, comprados a m$n 5 el m2,donde se proyectaba la construcción del barrio obrero "de la Compañía".

Tales eran las preocupaciones de la hora exteriorizadas por quien algún que otro trastornado había etiquetado como "chupasangre"; Y es bueno volver a subrayar que aquellas preocupaciones habían tomado cuerpo desde la presidencia de Castillo. Hubo también quien dijo que todo aquello era un paternalismo transnochado. Las obras sociales debían quedar exclusivamente en manos del Estado o de las organizaciones sindicales.

Sin salirnos de la actividad naviera, a más de cuatro décadas de aquella época, cada cual puede hacer un inventario del lamentable estado de las obras sociales en materia asistencial, vacacional y previsional. Eso sí, todo en manos del Estado y de los sindicatos, sin "paternalismos humillantes".

Impacto de la creación de la Flota Fluvial del Estado. Los primeros pasos de CUNYTASA. Don Alberto se va nuevamente a los Estados Unidos (Acta 67>del 11.5-44).

No sin denotar cierta preocupación, comenta don Alberto en el comienzo de esta reunión del Directorio la aparición del Decreto del 6 de ese mismo mes, según el cual el Ministerio de Obras Públicas "comenzaría de inmediato por vía administrativa la construcción de embarcaciones destinadas a integrar, juntamente con obras a construirse en astilleros privados, la Flota Fluvial del Estado". El propósito del gobierno era el de destinar 8 millones de pesos moneda nacional para contar,"dentro de los próximos seis meses",con 50 embarcaciones de distintos tipos, en su mayoría barcazas, para movilizar cargas por los ríos Paraná y Uruguay, mediante el sistema de empuje. A eso se le sumarían algunas embarcaciones existentes del mencionado Ministerio que pudieran adaptarse a aquellas actividades.

Había ciertamente motivos para preocuparse, ya que aquello que se irá consolidando con el nombre de Administración General del Transporte Fluvial (AGTF), fue puesto a cargo desde el "vamos" de un funcionario de gran capacidad, el ingeniero Alberto T.Chiappe, de cuya trayectoria nos hemos ocupado extensamente en otra ocasión.  Chiappe pudo conquistarse el apoyo de aquel atribilario Juan Pistarini, el titular de la cartera de Obras Públicas. Las barcazas que se fueron construyendo fueron conocidas como las "Dele Dele", esclarecida expresión motorizadora usada por aquel deslumbrante y agraciado estadista llamado Edelmiro J. Farrell. La versión moderna es la de "se puede".

El 15 de Abril de 1944, el gobierno uruguayo acordó la personería jurídica a CUNYTASA, cuya gestación quedó comentada en su lugar. La empresa llamó a suscripción pública para la integración de acciones por un monto de 1.050.000 pesos uruguayos, "de preferencia entre personas físicas de nacionalidad uruguaya" , y recibió solicitudes por 12.278.000 pesos, por lo cual hubo que hacer el prorrateo del caso.

Al mismo tiempo, CUNYTASA fue formalizando los mismos convenios que tenía vigente su antecesora, la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, particularmente con la Compañía Argentina de Navegación Dodero, en materia de agenciamiento recíproco, arrendamiento de los talleres de Salto y Carmelo etc.

Dejó don Alberto para el final su pedido de licencia para viajar nuevamente a los Estados Unidos "por un período de algunos meses, donde se ocupará personalmente de una serie de asuntos importantes relacionados con la explotación y negocios de la empresa".

Donaciones. Un gravamen sobre los fletes (Acta 72,del 1.6.44)

A principios de 1944, la empresa había hecho una importante donación para las víctimas del terremoto de San Juan. Fueron m$n 300.000,a lo que don Alberto agregó m$n 200.000 de su bolsillo. De acuerdo con una convocatoria del Gobierno, en esta ocasión se aprobaron donaciones para las poblaciones andinas afectadas por el sismo. También se dispuso hacer otra donación a favor del Hospital Regional de Tucumán para Ferroviarios. Todavía en esos momentos, los ferrocarriles eran de capital extranjero.

El 27 de Abril de 1944, el gobierno intervino todas las cajas de jubilaciones existentes, con cuyo motivo se creó el Consejo Nacional de Previsión Social, bajo la presidencia del anciano político conservador Ramón J.Cárcano, que en su juventud había integrado el grupo de "los incondicionales" de Juárez Celman.

El Interventor designado para la Caja de Jubilaciones de la Marina Mercante fue un capitán de navio de nombre Juan F. Chihigaren, que el 15 de Mayo dictó una resolución disponiendo que correspondía que se afiliaran a la Caja "los directores y síndicos de 'las sociedades anónimas que explotan negocios de los comprendidos en el régimen de la ley 12.612". Los miembros del Directorio de la Dodero quedaron en hacer conocer a la Caja su situación personal con referencia a afiliaciones a otras Cajas de Jubilaciones "y sus puntos de vista sobre el asunto".

Pero además, el Interventor reclamaba, por el período comprendido entre el 10 de Octubre de 1939 y el 31 de Diciembre de 1941, "el 2% correspondiente al impuesto sobre los fletes entre puertos argentinos, establecido por el artículo 10 inciso g) de la ley".

Al respecto, el Centro de Cabotaje y Marítimo Argentino, al que la compañía estaba afiliada, se presentó ante el Interventor objetando aquella medida, "basándose en que no se puede dar efecto retroactivo a la misma", y se daban los argumentos del caso. Por lo tanto, correspondía ahora esperar los resultados de esta gestión del Centro antes de decidir la actitud a tomar por la empresa.

Don Alberto comenta medidas en previsión de la adquisición de barcos en la post-guerra (Acta 83,del 7.9.44).

De regreso de los Estados Unidos, don Alberto asumió nuevamente la presidencia del Directorio. En esta reunión manifestó que "aproximándose el fin de la guerra europea"(sic), creía prudente que la empresa dispusiera de capitales líquidos de importancia para hacer frente a las nuevas adquisiciones que exigirla el resurgimiento del tráfico marítimo internacional, "pues no ha sido posible liquidar el material inapropiado en virtud de las reglamentaciones vigentes" (aquella idea de permitir la venta de barcos en el exterior con el compromiso de afectar el producido a la compra de unidades modernas, según se vio a su hora). A esto apuntaba, por otra parte, la nueva política de pago de dividendos en acciones-conjuntamente con algún efectivo-que se había puesto en marcha aquel año, como se vio en su momento.

Cabe consignar que posteriormente, en ausencia de don Alberto (Acta 94,del 16.11.44), Carlos Mayer explicó que el Presidente del Directorio, durante sus recientes viajes a los Estados Unidos, se había visto obligado a realizar una serie de gastos de consideración,"como también a dispensar ciertas atenciones(?) para el mejor y más rápido trámite de distintas gestiones". Esos gastos habían ascendido a más de m$n 190.000. Correspondía, por lo tanto, reembolsar a don Alberto "esos gastos y atenciones", cosa que el Directorio aprobó por unanimidad. Conviene ir tomando nota de que en aquellas reuniones de Directorio del año 1944, eran muy reiteradas las ausencias de don Luis Dodero y de Federico Pinedo.

 

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