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CIAS. DE NAVEGACION RIOPLATENSES

COMPAÑIA ARGENTINA DE NAVEGACION DODERO. 1942 - 1949Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar

Indice Marina Mercante Argentina

 

   

Fuentes: Ver inicio de la historia de Mihanovich y del libro "Alberto Dodero, Su Vida, su obra, sus barcos" de Aurelio González Climent y otras fuentes del archivo de Histarmar.

Sugerimos leer ambien desde el principio de la Historia de la Cia de Navegacion Mihanovich, su venta a capitales ingleses y su re-argentinizacion.

1942 1943 1944 1945 1946
1947 1948 1949 1950 Epílogo
Incorporaciones y bajas en 1947- El nuevo Directorio de la empresa. Se malogra la reincorporación de Luis Dodero al cuerpo ejecutivo de la compañía.Memoria y Balance del ejercicio cerrado el 30-6.47-

Fue el de 1947 otro año excepcional en lo que hace a la magnitud de tonelaje moderno incorporado a la empresa. Ese año tomaron la bandera nacional seis barcos Victory transformados para el transporte de inmigrantes, aunque también con algo de capacidad de carga. Estas unidades fueron adquiridas por la Compañía Argentina de Navegación Dodero, pero estaban finalmente destinadas a dar comienzo a la flota propia de su coaligada Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar. Aquellos barcos recibieron nombres de provincias argentinas: Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Santa Fe y Tucumán, cuyos respectivos historiales figuran en este sitio web.

Por accidentes o por venta, causaron baja en ese mismo año los siguientes barcos: Chaco, Los Pozos, Oeste, Riogrande y San Nicolás.

Como el elenco de sus barcos, también el Directorio de la empresa tenía sus incorporaciones y sus bajas, según lo hemos venido viendo sistemáticamente. Luego de la Asamblea Ordinaria realizada el 31 de Octubre de 1947,aquel Directorio quedó constituido así: Presidente, Alberto Dodero; vicepresidente primero, Carlos Mayer; vicepresidente segundo José A.Dodero; Secretario, Ángel Sánchez Elía, y vocales Luis Dodero, Gustavo Alsina, Juan Cullen Crisol, José Guissasola, Rodolfo Moltedo, Roberto W. Roberts, Emmanuel de Sieyes, Walter C.Warwick (residente en Londres, gran personaje de la Royal Mail y la Houlder Brothers), Carlos A.Tornquist y Eduardo Belocq.

En el plano ejecutivo no se produjeron modificaciones. Seguían en sus cargos Nicolás y José Dodero, acompañados como Gerentes por Juan Cullen Crisol y Emmanuel de Sieyes.

No parece que en el escalón ejecutivo, don Alberto estuviera muy satisfecho, o estimó que el permanente crecimiento de la empresa exigía reforzar este sector. Pensó en lo bien que le vendría tener nuevamente a su lado a su hermano Luis, que por entonces se dedicaba a viajar por el mundo con su familia. El propio Luis Dodero cuenta en su libro que estando en Nueva York en 1946, recibió un mensaje de don Alberto pidiéndole que volviera a asumir la Gerencia de la empresa. Desde luego, don Luis estaba totalmente "desenchufado" en cuanto al nuevo ambiente en el país. Regresó a Buenos Aires," y al visitar a mi hermano, magníficamente instalado en su despacho de Corrientes y Reconquista, no sin cierta contrariedad observo dos grandes fotos del Presidente (Perón!) con dedicatorias".

Antes de entrar al despacho de su hermano, don Luis tuvo que hacer antesala, y eso le permitió escuchar conversaciones telefónicas de don Alberto con Miguel Miranda, con Enrique García (el Ministro de Marina) y otros altos personajes de la situación. Frente a frente finalmente los dos hermanos, Luis le dice a Alberto que venía dispuesto a reincorporarse, pero luego de lo que había oído (y visto), su decisión era por la negativa, pues "no podía colaborar ni siquiera actuar en el nuevo ambiente". Y ahí mismo le entregó a don Alberto su renuncia al cargo de miembro del Directorio de la empresa, además de renunciar "a toda participación en acciones o en dinero a favor de sus hermanos", incluso lo que le correspondía en la Agencia Marítima Dodero. Cumplido lo cual, y nuevamente acompañado por su esposa y por su hija, emprendió un nuevo viaje por esos mundos de Dios.

A don Luis puede haberle pasado que la dosis de "actualización" recibida haciendo antesala en el despacho de su hermano fuera excesiva. A condición de recibir contrariedades en cantidades razonables y de manera permanente, la capacidad de absorción de los humanos es increíblemente inmensa. En cuanto a su renuncia al Directorio, ya tendremos oportunidad de volver sobre la misma.

El ejercicio terminado el 30 de Junio de 1947-el quinto de la Dodero-tuvo una utilidad de m$n 20,2 millones, lo que permitió votar un dividendo del 6^% para las acciones preferidas y otro del 32,5% para las' ordinarias, pagadero este último de la siguiente forma: 7,5% en efectivo y 25% "que podrá ser aplicado directamente por los accionistas al pago a la par de las acciones ordinarias que se les ofrece, dentro de sus respectivas series, en la proporción de una nueva por cada cuatro acciones que tengan".

El primer asunto comentado en la Memoria de este ejercicio se refería a "las cuestiones gremiales bien conocidas". La empresa las fue resolviendo "con criterio amplio, para evitar conflictos innecesarios", lo cual implicó grandes sacrificios, dado que hubo que conceder aumentos de sueldos y jornales de consideración, con efecto retroactivo de varios meses. Se hacía un llamamiento al personal de la empresa para que "redoble sus esfuerzos y contribuya al éxito de la organización". Debe tenerse presente que en aquellos momentos se estaba en "plena fiesta" distributiva, al decir de Félix Luna en su obra sobre Perón.

Al terminar aquel ejercicio, la empresa contaba con 53 barcos de carga, 27 de pasajeros y 197 lanchas y barcazas, con un total de 352.600 TPB, aparte de 78 remolcadores que acumulaban una potencia total de 34.220 CV. Por lo demás, la Dodero habla tomado a su cargo la administración y dirección técnica de la flota de la Río de la Plata SA.de Navegación de Ultramar, compuesta por seis Victory transformados para el transporte de inmigrantes y carga, los cuales "realizan en la actualidad el servicio más rápido y regular entre la Argentina y Europa" (cabía preguntarse qué otro servicio había en ese entonces...). Lo cierto es que a mediados de 1947, la Compañía Argentina dé Navegación Dodero tenía un tonelaje que era el doble del que poseía a mediados de 1945, apenas dos años atrás. El tráfico fluvial venía sufriendo serios inconvenientes, sobre todo por una revolución que había estallado en el Paraguay, acerca de la que se darán detalles más adelante. Lo cierto es que, como en los tiempos de don Nicolás Mihanovich, "varias embarcaciones de nuestra flota fueron capturadas por las fuerzas revolucionarias". Algunas de aquellas embarcaciones resultaron averiadas, otras perdieron parte de sus equipos y algunas terminarían inmovilizadas en puertos fluviales brasileños. Durante varios meses, quedó interrumpida la navegación en el Alto Paraguay,  y hubo de suspenderse el tráfico de pasajeros entre Buenos Aires y Asunción, resintiéndose asimismo el servicio turístico al Iguazú. Terminado el conflicto, el Paraguay devolvió los barcos de que se habla apropiado. Los trastornos sufridos por la empresa fueron apreciables, no solamente por los daños materiales sufridos, sino también porque aquellas embarcaciones pudieron haber sido afectadas a otros tráficos fluviales en que existía una seria escasez de bodegas.

Con todo, en aquel ejercicio se transportaron por vía fluvial 631.407 pasajeros, es decir, casi 102.000 más que en el ejercicio anterior. En cuanto a las cargas, entre ultramar y fluvial, se llegó a casi dos millones de toneladas.

Se recordará aquel convenio que se estaba gestando entre la empresa y el astillero ASTARSA. Las tarifas fluviales .fijadas por el Estado distaban de ser compensatorias. Era necesario coordinar los tráficos de la empresa con los otros sistemas de transporte, de manera de evitar "la superposición de servicios, competencias indebidas y multiplicación de gastos". Sin embargo y con todo, la empresa decidió hacer construir diez lanchas del tipo "Criollita",de 285 toneladas, y ocho chatas del tipo "Astar",de 500 toneladas, en el establecimiento del referido astillero argentino. Además, en los talleres de la propia Dodero se estaban construyendo seis lanchas de 1.800 toneladas y tres remolcadores de río. Por otra parte,"se halla adelantada la construcción de varios convoyes para el Alto Paraná".

"Eh los últimos años, hemos tenido que sufrir la competencia desleal de las barcazas (programa Pistarini) cuyo resultado fue nada práctico", dejó estampado José A. Dodero en su folleto "Mi actuación en la Compañía Argentina de Navegación Dodero"(Buenos Aires,1955)- Frente a la realidad de la que Alberto Chiappe estaba logrando por entonces al frente de la AGTF, lo dicho por "Pino" Dodero apenas debe ser considerado como "wishful thinkingl,... y pare de contar.

Existia además el decidido propósito de la empresa de hacer construir un gran dique flotante destinado "a reparaciones y mantenimiento de la flota y a trabajos para terceros". Se estaba a la espera de la correspondiente autorización para iniciar los trabajos.

Respecto a la permanente incorporación de cargueros de ultramar adquiridos en los Estados Unidos, se señalaban las continuas dificultades para materializar aquellas adquisiciones y las demoras en la entrega final de las unidades, con el consiguiente perjuicio, que se evidenciaba en el hecho de forzar a la empresa a tomar en "time charter" una cantidad de unidades de bandera extranjera para atender compromisos contraídos anteriormente "en base a las fechas para la entrega de los buques comprados ". Con todo, los barcos nuevos iban siendo recibidos, lo que permitió a la compañía establecer definitivamente varios servicios regulares. Así, el servicio de carga general con los puertos norteamericanos de la Costa Este, que abarcó de entrada a los puertos de Nueva York, Baltimore, Filadelfia, Boston más varios del Golfo de México (Corpus Christi, Houston, Mobile, Pensacola y Nueva Orleans). Además, quedó afirmada la línea al Norte de Europa, que al principio tuvo como terminales los puertos de Amberes (Bélgica) y Rotterdam (Holanda). Se realizaban asimismo frecuentes viajes a la India, a Chile y al Perú, mientras se estudiaba la implantación de otras líneas. Por supuesto, la compañía ingresó como "full member" a las Conferencias respectivas y estableció "una eficiente organización de agentes en los principales países".

En el puerto de Buenos Aires se estaban sufriendo "graves inconvenientes y demoras". Solamente después que el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley sobre adjudicación de muelles y resolvió, como medida de carácter general, arrendarlos a las compañías de navegación (sujeto ese arrendarmiento a las condiciones de la ley en trámite), fue posible encontrar una base de solución al problema planteado. La empresa logró asegurarse el arriendo provisional del tercer espigón de Puerto Nuevo y de los depósitos allí existentes.

Puesta en marcha de una nueva empresa del Grupo Podero.

A fines de 1946,según se vio, quedó constituida la Rio de la Plata SA.de Navegación de Ultramar, para hacerse cargo de la explotación de los buques afectados al transporte de inmigrantes. La nueva empresa recién obtuvo su personería jurídica en 1947, pasando a formar parte, conjuntamente con la empresa "madre" y otras compañías dedicadas a actividades varias, del "holding" Río de la Plata SA.de Inversiones Marítimas.

La presidencia de la flamante naviera fue confiada a José A. Dodero, a quien acompañó como vicepresidente Alfredo Gorostiza. "Bertie" también fue designado miembro del Directorio de la Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar. Más adelante, también integrará el Directorio de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA. Posiblemente, aquello era la manera que su padre consideraba la mejor para que, en su momento, "Bertie" tomara la posta de la presidencia de aquel importantísimo emporio económico. Quizás esto no lo viera con muy buenos ojos su tío "Pino", a quien no le faltaban merecimientos para aspirar a substituir a su hermano. Tenemos la impresión de que José Dodero y su sobrino "Bertie" se dispensaban una cordialísima antipatía recíproca.

Don Alberto y el matrimonio Perón. Un sonado viaje a Europa.

Don Alberto seguía cultivando una muy cordial amistad con el Presidente de la República y su esposa, que el nubarrón de las malandanzas aéreas no enturbió en absoluto. Aquella amistad fue torcidamente interpretada por más de uno como un recurso interesado para estar cerca del poder, y conseguir, de esta forma, todas las canongías y privilegios posibles para sus negocios. Aún hoy en día, suena a ingenuo pensar que la estrecha relación entre don Alberto y Perón obedeciera a que aquel fogueado empresario, que ya venía de vuelta de casi todas las batallas, tuviera ideas actualizadas en materia social, al menos en lo referente a quienes trabajaban en sus empresas, como lo venía demostrando en la práctica desde 1942, esto es, antes de conocerlo a Perón. Y era lógico que en más de un aspecto, las iniciativas que Perón iba promoviendo desde sus tiempos de Secretario de Trabajo y Previsión, encontraran simpatía y apoyo en don Alberto, que terminó por hacerse peronista convencido, afiliado al partido y exhibidor del infaltable distintivo en el ojal. A cambio de eso, ya se ha visto cómo le fue a don Alberto con sus grandiosos y acariciados proyectos de servicios aéreos.

Para muchos "revolucionarios libertadores", aquello fue un estigma inaguantable, un baldón espantoso de esos que ni la muerte podía rescatar.

En Setiembre de 1988, (dice González Climent) hemos tenido a la vista una carta que don Alberto le dirigió a Eva Perón el 24.2.47 (es decir, anterior al viaje que se comentará en el texto). En esos momentos, don Alberto tenía 60 años de edad y no podía sospechar la que se le vendría encima apenas un par de años más tarde. Le decía don Alberto a Eva en aquella carta que estaba atravesando un bajón en su vida afectiva (se acababa de divorciar de su segunda esposa) y que había encontrado en el matrimonio Perón una comprensión y un afecto que hasta los suyos le escamoteaban. De alguna manera, él quería testimoniar materialmente su extraordinario aprecio por ambos, para lo cual había dispuesto transpasarles una propiedad situada en el Bulevar Artigas de Montevideo y su villa "Black Panther" situada en Biarritz (Francia). Por supuesto, aclaraba don Alberto, la materialización de estos traspasos llevaría un tiempo para poder cumplir todas las formalidades necesarias, pero que de todas maneras, aquella decisión suya la reforzaría al redactar su testamento.

Luego de fallecer don Alberto y conocerse su testamento, se vio que no había referencia alguna a aquella liberalidad a favor de Juan Perón y su esposa. Parece que enterada de esto, "Evita" les hizo un reclamo a los herederos. "Bertie" y Pedro trataron de defenderse de la mejor manera posible de aquel apremio, y las cosas no tuvieron mayores ulterioridades. Por otra parte, don Alberto le hizo a Eva Perón una cantidad apreciable de regalos: automóviles, joyas, etc.,sin contar el viaje a Europa del que se hará mención. Don Alberto tuvo la suerte(?) de morir antes de Septiembre de 1955- Si no llega a fallecer en 1951, no hubiera sobrevivido al "ordeal" que le hubiera esperado y que sus hijos, "Bertie" y Pedro, tuvieron que bancarse.

En lo que toca a les barcos de ultramar, los supuestos "favores recibidos" eran los que también utilizaron otros armadores privados de la época. Y finalmente, ahí estaban físicamente los barcos incorporados. La amargura de lo sucedido con la actividad aérea no quedará para don Alberto como hecho aislado, según se irá viendo en la presente historia. Y no digamos nada del tremendo final de 1949(4). Así que aquello de las canongías y privilegios nos es muy difícil entenderlo.

En su tan recordado y magnífico libro "la navegación en la Cuenca del Plata y sus propulsores" (Buenos Aires,1961), Luis Dodero dice que "a partir de 1947, la acción de Alberto Dodero y sus hermanos es trabada por políticos de mala fe, que dificultan y malogran sus propósitos". Don Luis no menciona expresamente a Juan D.Perón. Es una gran pena que don Luis, siendo un testigo de primera línea, no fuera más explícito, extendiéndose en detalles, fechas, nombres, etc. No menciona para nada el viaje de su hermano Alberto con Eva Perón a Europa, la amistad con el "matrimonio reinante" y tantas otras cosas que sucedieron a partir de 1947- Y no se diga que el motivo de aquellas omisiones era que don Luis había abandonado la Administración General de la empresa en 1942, porque continuó ejerciendo en la misma su cargo de miembro del Directorio.

También es, por cierto, sugestiva la omisión a toda referencia al folleto que su hermano "Pino" hizo público en 1955- ¿No se llevaba bien con él?. Queda esto para la conjetura. Su hija Matilde nos dijo que comenzó don Luis a preparar una especie de refutación, pero luego abandonó la idea.

La amistad con Perón había tenido motivo de manifestarse públicamente cuando la campaña electoral como candidato a Presidente de la República. Don Alberto le facilitó a Perón el vapor de pasajeros París, para sus desplazamientos por el litoral fluvial.

Instalado ya Perón como Presidente de la República, se organizó un viaje de Eva a Europa. Y don Alberto se avino complacido a integrar su comitiva, lo cual,de paso, le serviría para poner un cable a tierra en su trajinar empresario. Además^ don Alberto, después de todo, le encantaba la vida social a alto nivel. Según Félix Luna, don Alberto fue para "Evita" "su escolta-presentador-consejero". A estas cualidades, debió haber agregado Luna "y su transportador".

Felix Luna,"Perón y su tiempo",tomo I (Buenos Aires,1986). La comitiva de Eva Perón estaba además integrada por Liliana Lagomarsino de Guardo (esposa de Ricardo Guardo,el entonces presidente de la Cámara de Diputados), Francisco Alsina (médico personal de "Evita"), Juan Duarte, tres edecanes, un peluquero, una modista y el "valet" personal del propio don Alberto.

En su libro "Del poder al exilio"(Buenos Aires,1973) comenta Juan Perón la invitación que había recibido para visitar España, y explica que "cuestiones importantes de gobierno me obligaron a rehusarla. Decidí que fuese Eva con un pequeño grupo de acompañantes, entre ellos, el conocido armador Alberto Dodero, que costeó sus propios gastos. Con la invitación de España, llegó la de Italia, de Portugal y de Francia".

Don Alberto costeó algo más que sus propios gastos. Baste mencionar el viaje especial en el Buenos Aires. Según nos lo dijo Héctor I. Basualdo, de regreso. don Alberto le hizo pagar a la empresa los subidos gastos de aquel viaje, lo que dio lugar a críticas a sus_espaldas de varios miembros del Directorio. "Bertie" nos negó en redondo semejante actitud de su padre.

El viaje se inició en un Douglas DC-4 de FAMA especialmente preparado para la ocasión, uno de aquellos aviones que don Alberto había comprado en los Estados Unidos para "su" empresa aérea, y que al final se vio forzado a transferírselos a la mencionada sociedad mixta de aeronavegación. La primera etapa del viaje fue aquella agradecida España, que había recibido trigo argentino por orden de Perón, a pagar cuando pudiera. Allí, Francisco Franco Bahamonde le organizó una recepción a Eva por todo lo alto, teniendo a su lado a su esposa, doña Carmen Polo, que era el reverso de la medalla de Eva, a base de espartana y digna sobriedad. El rastacuerismo exhibicionista de "Evita" no conocía límites, a base de joyas, abrigos y vestidos de lujo y otras yerbas.

Luego vendrían Portugal, Francia, Suiza e Italia, donde se acordó un "descanso de la compañía" en Rapallo.  Fue durante este paréntesis en Italia cuando "Evita" le cocinó una célebre "omelette" (algunos dicen que fueron escalopines) a aquel tormentoso naviero greco-argentino Aristóteles Sócrates Onassis. Ambos ya se conocían de Buenos Aires, cuando Onassis vino a su patria de adopción,con su esposa "Tina" (la hija del magnate naviero griego Stavros Niarchos) a principios de 1947. Desde años atrás, don Alberto tenía una estrecha amistad con Onassis. Según Willi Frishauer lo consigna en su libro "Onassis"(Nueva York,1986), don Alberto pensaba por entonces vender su empresa o al menos, darle participación a otros en el capital, "para lo cual tentó a Onassis y al traficante de armas austríaco Fritz Mandl...Dodero tuvo una reunión con ellos a bordo de uno de sus mejores barcos de pasajeros, navegando por el Río de la Plata. Tanto Onassis como Mandl se interesaron en adquirir una parte substancial de acciones...Todo esto llevó años de conversaciones. Finalmente, Onassis se abrió por temor a que Perón estatizara la empresa. En esto se equivocó apenas en el "timing", pues ello se produjo mucho más tarde. "

Por su parte, Peter Evans, en su obra titulada "Aris, the life and time of Aristotlis Socrate 0nassis" (Londres,1986) -de la cual hay una versión en español aparecida en Buenos Aires en 1988-a poco de llegar el matrimonio Onassis a Buenos Aires, don Alberto se los presentó a Eva Perón. "Onassis y don Alberto volvieron a conversar sobre inversiones en la empresa del magnate naviero rioplatense. Evita lo promovió a Dodero con entusiasmo, y le agregó a Onassis que la Argentina era un verdadero paraíso para hacer inversiones seguras. Mucho después, Onassis le confidenciaría a un amigo que "si Mandl, don Alberto y yo nos hubiéramos juntado, eso hubiera dado lugar a la creación de una empresa enorme. Pero,¿quién la controlaría?.¿Y quién garantizaba que Perón no caería en la tentación de poner sus manos sobre tan suculenta presa?. EL riesgo era enorme".

El nuevo encuentro de Eva Perón con Onassis -otra vez por intermedio de don Alberto -tuvo lugar, la primera vez, en Montecarlo. La tortilla o milanesa que "Evita" cocinó para Onassis le costó a éste una donación de 10.000 dólares a favor de la Fundación Eva Perón. En una posterior visita a Buenos Aires, Onassis fue invitado a almorzar por Perón. Jocosamente, el Presidente de la República le dijo que aquel almuerzo no le iba a costar nada.

Según nos lo ha asegurado "Bertie" Dodero, Onassis nunca hizo inversiones en la empresa, las hizo, en cambio, Fritz Mandl, pero en proporciones modestas. Hasta hace pocos años, una hija de Mandl ocupaba un piso en el mismo edificio donde actualmente vive "Bertie".

Desde Roma, otro DC-4 de FAMA trasladó a aquella heterogénea "troupe" hasta Dakar, donde don Alberto ya tenía anticipadamente todo dispuesto para embarcar en su flamante barco de pasajeros  Buenos Aires, rumbo a Recife (Brasil).

Nos ha contado Roberto A. Delú que el Buenos Aires había sido especialmente preparado para la ocasión. Le instalaron hasta una pileta de natación de lona, una amplia toldilla y otros toques parecidos. Por otra parte, se produjeron una serie de enroques con las mejores cabinas. Así, la del capitán fue asignada, como, era natural, a "Evita"; la del primer oficial para Liliana de Guardo, y asi sucesivamente. Don Alberto tuvo que conformarse con el camarote del Jefe de Máquinas.

Este viaje entre Dakar (Senegal) y Recife (Brasil) tuvo lugar a mediados de Agosto de 1947- Se supone que un avión esperaba allí a los viajeros para llevarlos a Río de Janeiro, donde Eva y los suyos inundaron a la ciudad con propaganda peronista.  Por ese entonces, estábamos pasando nuestra luna de miel en Río de Janeiro. En varias oportunidades encontramos el "lobby" del Hotel Regente inundado de calcomanías con la vera esfingie de Perón y su esposa, y una pequeña alegoría- lateral sobre el Presidente del Brasil, Getulio Vargas, que con toda seguridad no tuvo arte ni parte en aquella exquisita nota de mal gusto. De allí continuaron a Montevideo, desde donde don Alberto volvió a tener todo pronto para viajar a Buenos Aires a bordo del Ciudad de Montevideo. En este barco, Eva ocupó el departamento "Príncipe", similar al instalado en el Ciudad de Buenos Aires en 1926, cuando viajó a su bordo el entonces Príncipe de Gales desde Colón (provincia de Entre Ríos) a Buenos Aires. En el puerto, Juan D. Perón recibió a los viajeros en medio de un despliegue impresionante.

No deja de llamar la atención que aquel viaje no mereciera mención de ninguna especie en el libro de actas de la Río de la Plata SA.de Navegación de Ultramar, armadora del Buenos Aires. Ignoramos si quedaron rastros en el libro de actas de la Compañía Argentina de Navegación Dodero, a quien pertenecía el Ciudad de Montevideo. El anecdotario y el chismorreo nacional se vieron así espléndidamente enriquecidos con los sucesos,r eales o inventados, acaecidos durante aquella extravagante y dispendiosa gira.

El viaje por Europa de "la más humilde de las descamisadas" no fue precisamente un dechado de moderación y sobriedad, las festicholas que se organizaban en los diferentes países -que acababan de salir de una guerra espantosa, como Italia y Francia, y de una guerra civil tanto o más espantosa, como era el caso de España- estaban totalmente fuera de lugar y de época. Desde luego, la prensa europea no dejaba de comentar con fruición aquel despliegue absurdo de rastacuerismo.

Según nos dijo en una oportunidad Héctor I. Basualdo, don Alberto le pasó la cuenta (y qué cuenta!)a la empresa, lo que dio motivo a que varios miembros del Directorio alacranearan a gusto a sus espaldas. "Bertie" nos aseguró que no hubo tal cosa. Su padre afrontó todo aquello de su propio bolsillo, tal como lo hizo con otras liberalidades y regalos a favor de Eva. No le pidió el reintegro de un solo centavo a la compañía. "Mi padre fue siempre así-nos agregó "Bertie"-¡ganaba mucho dinero, pero de la misma manera lo gastaba con esplendidez. Por donde iba, desparramaba unas propinas que dejaban memoria de él para siempre entre los beneficiarios. Era decididamente manirrota".

Venta de barcos anticuados y proyectos de más adquisiciones en los Estados Unidos(Acta 193,del 30.1.47).

Esta reunión fue presidida por Carlos M.Mayer por ausencia de don Alberto. En ella, "Pino" Dodero expuso que con el objeto de contar con una flota de ultramar exclusivamente formada por unidades "modernas y homogéneas",se estaba estudiando la venta de barcos anticuados, entre los que mencionó al Riogrande, al Los Pozos, al Juncal, al San Nicolás, al Chaco, al Formosa y al Misiones (los cuatro últimos habían sido comprados el año anterior, por lo que cabe preguntarse si no se habían dado cuenta un año atrás que esos barcos eran anticuados). Por lo demás, cuatro de esos barcos fueron efectivamente bajas en 1947, por diferentes motivos, y no solamente por venta, según se detalla en el historial de cada uno.

 

Perfil y foto de un Hogh Islander como el Chaco y Misiones.

Siguió diciendo don José que la venta de estos barcos no era fácil,"por tener un mercado reducido".Con todo, se habían recibido algunas ofertas de armadores italianos y griegos, que proponían hacer el pago parte al contado y el resto a plazos. Por lo demás, había disposiciones vigentes del Banco Central que dificultaban la utilización de las divisas provenientes de la venta de barcos en el exterior, las cuales se estaban tratando de resolver con las autoridades de dicho Banco. Según don José, estos buques serían reemplazados por otros tres cargueros Liberty (además de los dos incorporados en 1946) " y_un buque tanque moderno de 16.000 TPB", aparte de tres remolcadores de gran potencia.

De esto, lo único que fructificó fueron los remolcadores .  La empresa adquirió en los Estados Unidos dos grandes remolcadores de 1.500 CV de potencia de máquinas, a razón de 282.000 dólares cada uno, y otros seis de 240 CV, a 50.000 dólares cada uno. El buque tanque aludido debía ser, con toda seguridad, uno de los célebres T-2, que los Estados Unidos tenían reservados exclusivamente para sus armadores, como le constaba a YPF, cuando su Gerente de Navegación, Luis M. Sáez Germain, intentó comprar varias de estas unidades para la empresa petrolera estatal. Al final, YPF consiguió un T-2( el San Julián); pero de manera más bien elíptica y pasado un tiempo.5

Exención de un gravamen a los combustibles. Impacto de una revolución en el Paraguay(Acta 198,del 13.3-47)»

Reincorporado don Alberto a la presidencia del Directorio, se analizaron en esta reunión los numerosos conflictos gremiales que estaban recrudeciendo entre el personal embarcado por múltiples motivos,y que obstaculizaban la buena marcha de la empresa.

Pero, al menos, había en compensación algo positivo. En efecto;se refirió Carlos Mayer al recientemente dictado Decreto 5954,del 8 de Marzo de ese año,dictado por el Poder Ejecutivo con el propósito de estimular a la marina mercante nacional. Dicha medida eximió a los barcos de bandera argentina del pago de un sobreprecio a los combustibles consumidos por esos barcos a partir del 29 de Marzo. Para el caso de que las utilidades de las empresas navieras excedieran el 12%, computado en la forma establecida para liquidar el Impuesto a los Beneficios Extraordinarios, se establecía la condición de formar un fondo equivalente al importe del sobreprecio que se dejó de pagar. Ese fondo sería destinado a "adquisiciones y construcciones navales", fijándose un plazo de tres años dentro del cual deberían realizarse aquellas inversiones. Agregaba Mayer que el sobreprecio a los combustibles había creado una situación insostenible a la marina mercante argentina en su posición competitiva frente a las de otros países. La decisión del Poder Ejecutivo, por lo tanto, representaba un fuerte alivio.

Le tocó el turno a "Pino" Dodero, quien informó sobre un levantamiento militar producido en la ciudad de Concepción (Paraguay ). No había noticias de lo que había sucedido con varias embarcaciones de la empresa que enarbolaban bandera argentina, por lo cual se efectuó una presentación a la Cancillería para que investigara e interviniera en este problema. Ni que decir tiene que quedaron postergadas para mejor ocasión (si es que alguna vez llegaba a presentarse) las gestiones para crear una subsidiaria naviera en el país vecino.

Poder a favor de una naviera italiana en relación al transporte de inmigrantes. Construcción de embarcaciones en el país. Se incorpora José Bares al "staff" superior de la compañía. La revolución en el Paraguay (Acta 199>del 18.3.47)

Ya se ha anticipado el papel que estaba llamado a desempeñar la Compañía Argentina de Navegación Dodero en relación a los barcos dedicados al transporte de inmigrantes a ser operados por la Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar. En ésta oportunidad, se aprobó por el Directorio de la Dodero un poder otorgado por la Río de la Plata a favor de la armadora estatal italiana Italia S. p. A.di Navigazione, de Genova, para "contratar el transporte de pasajeros, ya sea expidiendo pasajes individuales o en forma colectiva para cualquier puerto, con pasaje de retorno o sin él, percibiendo el importe correspondiente; para representar a la Río de la Plata en cualquier reclamo judicial o extrajudicial que entablen los pasajeros a los contratantes de pasajes colectivos para representar a la Río de la Plata ante el Comisariato Genérale della Emigrazione y cualquier autoridad administrativa nacional, provincial o comunal, y ante la autoridad o la empresa directora de cualquier puerto", etc.etc.. También se otorgó un poder semejante, en lo que se refiere a España, a la Compañía. Trasatlántica Española (Acta 209,del 2.6.47).

A propósito, aquel armador Italia estaba rehaciendo su prestigiosa flota de barcos de pasajeros, y no tardará mucho sin que varios de sus barcos recién construidos especialmente (nada de Victory transformados) se hagan presentes en el puerto de Buenos Aires.

Al comentarse la Memoria del ejercicio cerrado el 30 de Junio de 1947>se anticipó la vinculación entre la Dodero y el astillero argentino ASTARSA. En esta ocasión, "Pino" Dodero dio cuenta de la adjudicación al mencionado astillero de la construcción de una flotilla de lanchas de puerto, del tipo "Criollita",de 300 TPB cada una, al precio total de m$n 1.600.000, pagaderos en un plazo de cinco años.

Luego de haber actuado varios años en el sector marítimo de una importante empresa cerealera de plaza, José Bares pasó a desempeñarse como Gerente General de la Flota Mercante del Estado, donde tuvo una destacada actuación. Cumplido su ciclo en la armadora estatal, Bares continuaría su carrera en la Dodero. Explicaba "Pino" que "tanto el crecimiento de la flota de ultramar como las condiciones del tráfico marítimo de postguerra hacen necesario dar al Departamento de Ultramar una estructura en consonancia con la importancia de sus actuales funciones, como así también "poner al frente del mismo a una persona de probada experiencia en los negocios navieros", por lo cual proponía la designación de don José Bares, "a cuyos calificados antecedentes se refirió especialmente".

Notificó "Pino" Dodero que en lo referente a la revolución en el Paraguay, la empresa había presentado dos notas a la Cancillería, fechadas 15 y 21 de Marzo. Siete embarcaciones de bandera argentina de la compañía habían sido detenidas en el Alto Paraguay, por lo que se solicitaba la protección del caso. Tal como estaban las cosas,se decidió suspender el tráfico con el Paraguay. La Cancillería contestó que se estaban tomando los recaudos que las circunstancias exigían.

A mediados de Junio de 1947, aquellas embarcaciones seguían detenidas "en la zona revolucionaria del Alto Paraguay desde el comienzo de las hostilidades". En el tráfico con la nación hermana, se había producido una apreciable caída en los ingresos. Estimó el Directorio de la empresa que había llegado el momento de reclamar la indemnización del caso por la vía del Ministerio de Relaciones Exteriores y Cultos (Acta 214, del 16.6.47).

Arrendamiento de un muelle en el puerto de Buenos Aires. Adquisición de más barcos de ultramar en los Estados Unidos. (Acta 214,del 19.6.47). Don Alberto se fué de viaje a Europa, y como de costumbre, dejó su puesto a Carlos Mayer.

Ya se vio en su momento el propósito de la empresa de tomar en arrendamiento un muelle en Puerto Nuevo, como ya lo tenía la Flota Mercante del Estado. En esta oportunidad, da cuenta "Pino" Dodero que aquello era una "necesidad impostergable", pues se estaba tropezando con grandes dificultades "por el abarrotamiento de buques y por la carencia de elementos que faciliten la carga y descarga". La empresa se presentó ante el Ministerio de Hacienda solicitando el arrendamiento de un muelle. Después de diversas gestiones tendientes a demostrar las dificultades con que tropezaba en el puerto de Buenos Aires- "que es su puerto de origen y sede habitual"- se confiaba obtener la cesión en arriendo del muelle Ribera Norte, Dársena C de Puerto Nuevo. Empero, hasta el momento no se había concretado la operación, no obstante comprometerse la empresa a levantar, por su cuenta, los depósitos complementarios de aquel muelle, los cuales pasarían a propiedad fiscal luego de un cierto número de años, aunque con una opción a favor de la compañía para tomarlos en arrendamiento con posterioridad. De esta forma, las mercaderías podrían ser descargadas directamente del buque a depósito y viceversa. Por otra parte, se trataría de asegurar un interés razonable y la amortización del capital invertido en la explotación comercial de los depósitos.

Comentó también "Pino" Dodero que distaba de ser buena la situación en el puerto de Buenos Aires, al punto que se hablan formalizado quejas por parte de las compañías navieras norteamericanas. Por otro lado, habían tomado estado público ciertos comentarios periodísticos que atribuían aquella situación a que algunas empresas gozaban de preferencias, "lo cual -acotaba don José- carece de fundamento, pues, como es notorio, los buques de la empresa tropiezan con las mismas dificultades que los demás".

Después de laboriosas gestiones, se consiguió la autorización de la Maritime Commission de los Estados Unidos para adquirir tres cargueros del tipo C-3, "considerados los mejores buques de carga que han producido los astilleros norteamericanos" , comentaba don José, que se detuvo en explicar cuáles eran las principales características de los mismos. El valor de adquisición era de 1.800.000 dólares por buque, en el estado que se encontraban (esos cargueros fueron transformados durante la guerra en portaviones de escolta y cedidos a la Armada británica, que terminado el conflicto se los devolvió a los Estados Unidos). Había que invertir otros 200.000 dólares para su reconversión. Parte de la financiación sería realizada con el concurso del Banco de Crédito Industrial Argentino. Añadió "Pino" Dodero que saldría de inmediato hacia los Estados Unidos para discutir las condiciones de la reconversión con el astillero Newport News, y luego proseguiría viaje a Europa para encontrarse allí con don Alberto y tratar conjuntamente todo lo relacionado con el agenciamiento de los barcos de inmigrantes de la Rio de la Plata SA.de Navegación de Ultramar.

Los tres cargueros C-3 del tipo Artillero (Artillero, Coracero y Lancero) , serán incorporados a la flota de la empresa a lo largo del año 1948. Sus historiales, como podrá verse en este sitio web, son de los más trajinados y "conversados" de la marina mercante argentina .

 Perfil Artillero tipo C3

Contrato con la Rio de la Plata SA.de Navegación de Ultramar. Se confían más construcciones a ASTARSA (Acta 215,del 29.6.47).

Don Alberto estaba en Europa, don José en Estados Unidos, don Luis asistía rara vez a las reuniones de Directorio, de manera que en esta oportunidad concreta se registró la ausencia simultánea de los tres hermanos que integraban el cuerpo. Solamente asistió Nicolás Dodero, pero en su carácter de Administrador General.

Bajo la presidencia de Carlos Mayer, el orden del día de esta reunión incluyó la gestación del contrato a firmar entre la compañía y la Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar, ya propietaria de los seis Victory transformados en barcos para el transporte de inmigrantes. El contrato -que tendría un plazo de cinco años- estipulaba que la Compañía Argentina de Navegación Dodero se haría cargo de la administración y dirección técnica (lo que hoy se conoce como "ship management") de los buques de la Río de la Plata, que ya estaban sirviendo dos líneas: Norte de Europa-Buenos Aires y Mediterráneo-Buenos Aires. La Dodero corría con todo lo referente a tripulaciones, combustibles, provisión s y otros gastos por cuenta de la Río de la Plata. También expenderla pasajes y contratarla la carga de estos barcos. Por todo lo cual, la Dodero percibiría el 8% de los ingresos brutos de explotación de la Río de la Plata.

Por entonces, aparecían comentarios en algunos periódicos según los cuales la Dodero y la Río de la Plata estaban siendo privilegiadas por el Gobierno con determinadas medidas administrativas. El miembro del Directorio Emmanuel de Sieyes (que también era Gerente), recordó que la Río de la Plata había suscripto con el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (lAPl) un convenio para el transporte de 30.000 inmigrantes por año, "cuyo beneficiario principal es precisamente el Estado", ya que el precio estipulado por cada pasaje desde puerto europeo hasta Buenos Aires era de apenas m$n 600, contra m$n 1.240 que era lo que corrientemente cobraban las otras empresas navieras, incluso la propia Rio de la Plata, al tratarse de pasajes no cubiertos por el mencionado convenio.

Por otro lado, y con el fin de fomentar la inmigración, la compañía gestionó y obtuvo de las autoridades la supresión, con carácter general, de los aranceles consulares para los inmigrantes. La compañía ofrecía a los inmigrantes la gestión del permiso de entrada al país, lo cual no significaba prerrogativa alguna que la beneficiara, toda vez que cualquier otra entidad argentina podía gozar de igual tratamiento, de acuerdo con lo establecido en el artículo 2 del Decreto 14.862,del 29 de Mayo de 1947.  En cuanto al préstamo obtenido por la Río de la Plata del Banco de Crédito Industrial Argentino, aquello era una operación corriente, que también se habla formalizado con otros armadores de plaza "y no pocos industriales",y por lo tanto, no constituía favoritismo ni preferencia de ninguna clase, particularmente teniendo en cuenta la extraordinaria garantía ofrecida por los activos tanto de la Dodero como de la Río de la Plata.(más adelante se analizarán otros detalles del contrato con el IAPI). Sieyes era de opinión de que todas precisiones que acababa de formular debían ser volcadas en una "solicitada" a publicarse en los principales diarios," a fin de evitar suspicacias y malentendidos que pudieran derivarse de los términos de las informaciones aludidas al principio".

Aquellas hojas verdes que se publicaban bajo el título de "Economic Survey", atacaba sistemáticamente a la compañía, desde el momento de lo que calificó como "Lex Dodero", esto es, el decreto del Poder Ejecutivo que le reconoció a la empresa percibir una indemnización por lo pérdida de sus barcos Uruguay y Victoria. Sus motivos tendría, pero hemos documentado en nuestra "Historia de la Marina Mercante Argentina" la permanente campaña de aquella publicación contra todo lo que pudiera oler a desarrollo de la actividad naviera nacional.

El astillero ASTARSA no podía quejarse de la Dodero. En esta oportunidad quedó registrada la compra de los remolcadores Puma y Leopardo  (a razón de m$n 315-000 cada uno) más ocho chatas de 500 TPB (a m$n 350.000 cada una), esto es, un total de m$n 3.430.000 "a pagar en cuotas". A los pocos días, ASTARSA le ofreció a la empresa ocho lanchas del tipo "Astar", de I67 TRB, en m$n 2.800.000, de lo cual se pagarían m$n 310.000 al contado al momento de formalizar el boleto de compraventa, y el resto constituyendo hipoteca naval sobre aquellas mismas embarcaciones a favor del Banco de Crédito Industrial Argentino.

Por lo visto, el astillero venía construyendo embarcaciones por su cuenta sin tener pedidos en firme (lo que se conoce hoy como "speculative orders"), pero con la casi seguridad de poder venderlas tarde o temprano, más bien temprano que tarde. Además, posiblemente Dodero ya tenía una participación en el capital de ASTARSA, según lo vimos en su momento.

Más sobre la Rio de la Plata SA.de Navegación de Ultramar. Se obtiene el muelle de Puerto Nuevo (Acta 225,del 30.9-47).

Se reincorporó don Alberto al Directorio, no así su hermano José, que seguía en Europa ocupándose de organizar y poner a punto todo lo referente al transporte de inmigrantes, aspecto éste al cual "Pino" le dedicó sus mejores energías. A cada uno su mérito.

En esta ocasión, recordó don Alberto la negociación entablada en los Estados Unidos con la Maritime Commission, que fracasada en primera instancia, fructificaron luego en la compra de seis Victory para ser transformados en un astillero norteamericano en buques para el transporte de inmigrantes y cargas. Como en ese momento, la Río de la Plata SA.de Navegación de Ultramar estaba en formación, la inscripción de los seis buques del tipo Buenos Aires en la matrícula nacional se hizo a nombre de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA., que por lo demás, había abonado los m$n 34,3 millones que se pagaron por aquellos barcos, más sus gastos de conversión en uno de los establecimientos de la Bethlehem Steel.

La Río de la Plata, que había sido creada el 12 de Noviembre de 1946, recién obtuvo su personería jurídica por Decreto 17.481, del 21 de Junio de 1947. Por lo tanto, había llegado el momento de transferir aquellos barcos de la Dodero a la Rio de la Plata, sin perjuicio del contrato de administración firmado entre ambas empresas, y que ya fue comentado en su lugar. Así se dispuso, nombrándose asimismo a las personas encargadas de correr con todos los trámites.

Afortunadamente, desde el 26 de Setiembre, la empresa disponía ya para sus operaciones en el puerto de Buenos Aires de la sección 7 del muelle de Dársena B de Puerto Nuevo. Inmediatamente se contarla con un hangar frente a aquella sección. Se había procedido a trasladar a aquel muelle varios equipos de la compañía para el manipuleo de cargas.

Se nos acabaron las actas de Directorio de la Dodero, pero las empalmamos con las de la Río de la Plata SA. de Navegación de Ultramar.

La última acta de Directorio de la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA.que hemos tenido a la vista fue la No.234, correspondiente al 10 de Noviembre de 1947- A partir de este momento, dejaremos de contar con esta importantísima apoyatura documental en lo que a esta empresa en particular se refiere. Es una verdadera pena no poder bucear, desde esta óptica, el año 1948, y sobre todo, el año crucial y dramático de 1949. Vaya uno a saber dónde fueron a pagar esos libros de actas faltantes..Por lo demás, ya creemos haber dicho que tampoco pudimos conseguir los libros de actas del Directorio de la Compañía Argentina de Navegación Fluvial SA. desde su creación hasta su extinción.

Pero al menos nos queda el consuelo de haber obtenido todas las actas de Directorio, de la primera a la última, de la Rio de la Plata SA. de Navegación de Ultramar, que a estas alturas no es para nosotros ciertamente una desconocida.

La Río de la Plata tenía como Presidente a José A. Dodero. El vicepresidente era Alfredo E. Gorostiza, acaudalado hombre de negocios. El resto del Directorio estaba compuesto por Juan Cullen Crisol, Arturo M.Pita, Rodolfo Moltedo y Gustavo Figueroa. En la Asamblea de la Río de la Plata realizada el 31 de Octubre de 1947, salió Arturo M. Pita y entraron como directores Jorge García González y Alberto E. Dodero ("Bertie"), el hijo mayor de don Alberto. Como Gerente General fue designado Gregorio Ballesteros.

En su folleto publicado en 1955 bajo el título "Mi actuación en la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA.", historió "Pino" Dodero las actividades de la empresa que presidió, desde su constitución en 1946.Señalaba allí que para la formación de la Río de la Plata, su hermano Alberto recibió ofertas de un grupo de inversores encabezados por Alfredo Gorostiza. Este grupo se hizo cargo del 50^ del capital de la compañía, cuyos barcos fueron adquiridos en los Estados Unidos por la Compañía Argentina de Navegación Dodero, y luego transferidos a la Río de la Plata por su precio de origen. Aclaraba don José que "la compra se hizo a nombre primitivo (?)de la Compañía Dodero, porque nuestra política internacional durante la guerra había provocado un manifiesto recelo del gobierno de los Estados Unidos hacia la Argentina, recelo que no existía para la Compañía Dodero, por su posición abiertamente favorable a los Aliados, y por las vinculaciones de sus directores (de don Alberto!) con los jefes (sic)del gobierno estadounidense".

TUCUMAN - Victory

Puede que algo hubiera de lo dicho por "Pino", pero debe saberse que por aquel entonces también compraron barcos en los Estados Unidos dos empresas estatales argentinas (la Flota Mercante del Estado, tres cargueros Victory ( Río Aguapey , Río Araza y Río Atuel ) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales, dos nafteros tipo "San Clemente" y dos "cargueros Jeep tipo "Caleta Olivia"), la Armada argentina (un buen lote de cargueros LST, buques tanques y remolcadores) y lo propio hicieron varias empresas argentinas, como, por ejemplo, Pérez Companc. De manera que sacar pecho a cuenta de la "posición favorable a los Aliados" y "las vinculaciones de los directores", no parece compadecerse con la realidad, al menos en lo que a la compra de barcos del "war surplus" se refiere.

SANTA FE - Victory

Más adelante, refiriéndose "Pino" Dodero a los primeros seis" Victory del tipo Buenos Aires, anotaba que "no obstante tratarse de barcos de emergencia, ellos respondían a las necesidades del momento y fueron eficientemente adaptados y equipados para el tráfico de pasajeros (No había nada vergonzoso en aquello. Entre otros, armadores holandeses y españoles también hicieron convertir varios Victory en barcos de pasajeros. En particular, el Begoña y el Monserrat, de la Compañía Trasatlántica Española, siguieron prestando servicios como tales mucho después que los seis Buenos Aires fueran reconvertidos a cargueros por FANU.)...Cuando yo me retiré de la compañía en 1949, podían ser vendidos a precios altamente competitivos, superiores a los de compra...En la época de su adquisición, no había posibilidad de pensar en barcos nuevos...Los seis primeros eran barcos de emergencia, y por eso se proyectó su substitución por tres del tipo Yapeyú, destinados a la Rio de la Plata, mediante la venta de los mismos".   (¿Por qué en lugar de Yapeyú no dijo Alberto Dodero, el nombre de su hermano?. Posiblemente haya influido el que para los iconoclastas "libertadores" de esos momentos, era una mala palabra. Perón permitió (fomentó?) que se pusiera su nombre y el de Eva a todo lo imaginable, desde provincias hasta barcos, llegando las cosas a extremos grotescos, según lo satirizó Arturo Jauretche. Instalada la Revolución de Setiembre de 1955, hubo una borratina de ordago. Sin embargo, subsistió el nombre de Alberto Dodero, aunque poco faltó para que cayera en la volteada.)

MENDOZA - Victory

Establecido el servicio de pasajeros-seguía recordando "Pino" Dodero - la Río de la Plata convino con el IAPl (que financiaba el programa de inmigración) el transporte de inmigrantes, estipulándose " una cantidad, creo que de m$n 600 para cada pasaje, pero con la condición expresa de reajustar el precio si los costos de explotación se modificaban. Tiempo después se reajustó dicha suma de común acuerdo, y me parece, mediante contratos expresos". Por entonces, comenzaron a aparecer los primeros brotes inflacionarios, pero "aún más sensible fue lo ocurrido con la marina mercante, porque las medidas demagógicas adoptadas por el Gobierno, obligando a aumentar innecesariamente el personal embarcado, determinaron una elevación imprevista en el costo de explotación. Eso originó una presentación de la compañía al IAPI reclamando un reajuste moderado del precio de los pasajes, lo que obtuvo luego de largas y laboriosas tramitaciones".

Y vamos ya a la "fisiología" de la Río de la Plata S. A. de Navegación de Ultramar, a través de sus actas de Directorio.

ENTRE RIOS - Victory

Contrato de administración con la Compañía Argentina de navegación Dodero SA. Tratativas de la Rio de la Plata con el IAPI. Fiscalización de la construcción de barcos encargados por el IAPI a astilleros británicos. Nació en la Rio de la Plata la iniciativa de construir los tres trasatlánticos del tipo "Yapeyú". Creación de un Comité Ejecutivo en el Directorio y nombramiento de ejecutivos del primer escalón (Acta l,del 3.9-47).

La incorporación de los seis Victory para el transporte de inmigrantes dio lugar a que se necesitara personal para tripular esos barcos y personal especializado en tierra. Si la Rio de la Plata se hubiera encargado de todo esto, la cosa le hubiera representado no solamente grandes gastos, sino también un tiempo considerable que habría hecho postergar para fecha incierta la iniciación de los servicios.

CORDOBA - Victory

Por eso fue que se firmó el 16 de Julio de 1947 el contrato de administración con la Compañía Argentina de Navegación Dodero (por esta última firmó José A.Dodero y por la Rio de la Plata lo hizo Gorostiza), por el cual la Rio de la Plata encomendó a la Dodero la administración y dirección técnica de los buques de su propiedad, "que serán entregados a este efecto a la Compañía Dodero en los puertos de adquisición o reconstrucción, o en los lugares que indicará la Río de la Plata" (Art.1). Los referidos buques serian destinados especialmente al transporte de inmigrantes entre los puertos del Mediterráneo y del Norte de Europa, por un lado,y la Argentina, por el otro," y en general, al transporte de pasajeros y cargas entre Europa y América, con sus respectivas escalas, sin perjuicio de otros destinos que se puedan convenir entre las partes" (Art. 2). Los buques serian equipados, tripulados y abastecidos por la Dodero, en cuyos talleres también se llevarían a cabo las reparaciones necesarias (Art.4)- La Dodero contratarla los seguros (art.5) y expediría los pasajes y documentos de carga. La percepción de pasajes y fletes en el país la haría la propia Río de la Plata. En cambio, las cobranzas en el exterior serían hechas por la Dodero (art.6). Por todo concepto, la Dodero percibiría un 8% sobre los ingresos brutos de la explotación (Art. 7). Los barcos que en el futuro incorporara la Río de la Plata, se sujetarían a este convenio (art.14), el cual regiría por cinco años a partir del 1 de Enero de 1947(Art.16).

BUENOS AIRES - Victory

En antecedentes del programa de inmigración del Gobierno, la Río de la Plata puso en conocimiento del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) su deseo de participar en el transporte de inmigrantes "con buques a adquirirse a tal fin". El 22 de Octubre de 1946, la Río de la Plata (entonces "en formación") hizo una presentación oficial ante el IAPI, sugiriendo la posibilidad de llegar a formalizar un contrato sobre aquel punto. Se entablaron las negociaciones del caso, y finalmente se llegó a un convenio por el cual el IAPI encomendaba a la Rio de la Plata (representada por la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA.), el transporte de 30.000 inmigrantes anuales como mínimo, a razón de m$n 600 por persona.

El contrato fue firmado el 10 de Junio de 1947.Para ese entonces, la Río de la Plata ya contaba con los seis Victory del tipo Buenos Aires, que se comprometió a destinarlos, desde el 1 de Mayo de 1947 hasta el 31 de Diciembre de 1951,"al transporte de inmigrantes especialmente, y también de carga general, desde puertos de Italia y España a puertos argentinos" (art.l).A su vez, el IAPI se comprometía a usar los servicios de la Río de la Plata "preferentemente a los de cualquier otra empresa". Por su parte, si la empresa llegaba a incorporar más barcos para el transporte de inmigrantes a la Argentina desde los dos países europeos mencionados, debía dar preferencia al IAPI para usarlos en los términos establecidos en el contrato (art.2). El IAPI le aseguraba a la Río de la Plata el transporte de 30.000 inmigrantes por año calendario durante el plazo de vigencia del contrato, "siempre que los barcos de la compañía realicen, por lo menos, 36 viajes anuales desde Europa a la Argentina". El IAPI se reservaba el derecho de hacer transportar en otras empresas los excedentes sobre lo asegurado a la Río de la Plata, pero a precios no superiores (art.4). Para aquellos 30.000 inmigrantes anuales, el precio básico fijado de m$n 600 por persona era "libre de toda comisión"(art.10).

Aquel contrato fue firmado por Miguel Miranda, en su carácter de presidente del IAPI, y José A.Dodero y Juan Cullen Crisol por la Río de la Plata. Poco después, la empresa le hizo una oferta al Ministerio de Relaciones Exteriores-que fue aceptada- para transportar desde Europa a repatriados argentinos, al precio de m$n 950 por persona.

En la "Historia de la Marina Mercante Argentina" G. Climent detalló cómo se gestó el encargo del IAPI a astilleros británicos para construir tres barcos de pasajeros (con amplia capacidad frigorífica) y dos "reefers", los primeros adjudicados a Vickers Armstrong (los tres del tipo Presidente Perón, luego Argentina) y los dos frigoríficos confiados a Samuel White (que llegarían a ser el Río Quequén y el Rio Santiago).

RIO QUEQUEN

RIO SANTIAGO

El 13 de Noviembre de 1946, el IAPI le solicitó a la Rio de la Plata le informara en qué condiciones estarla dispuesta a hacerse cargo de fiscalizar la construcción de aquellos barcos en el Reino Unido. La empresa contestó que estaba dispuesta a prestar "su desinteresada colaboración", y propuso que se designara al maquinista Juan N. Cruz para tal cometido. El IAPI aceptó, Cruz viajó a Gran Bretaña, y desde ese momento comenzó a cobrar su sueldo por cuenta del IAPI.

Pues bien; el 9 de Mayo de 1947, la Río de la Plata le propuso al IAPI tomar en arrendamiento estos cinco barcos. La propuesta fue ratificada con fecha 10 de Junio. El 25 del mismo mes, el IAPI contestó, solicitando que se mejoraran "algunas de las condiciones propuestas". El día 30 respondió la Río de la Plata diciendo que "momentáneamente no le es posible ofrecer un arrendamiento mayor, pero que si la situación del negocio marítimo se definía más claramente, se apresurará a mejorar la oferta".

Desde luego, los seis Victory del tipo Buenos Aires distaban de ser un dechado de perfección. Constitulan -según la propia empresa lo reconocía- una solución transitoria. Por eso fue que se le encargó al prestigioso ingeniero Horn el proyecto de un barco especialmente concebido para el transporte de inmigrantes en condiciones mucho mejores. Asi nacieron los tres barcos del tipo Yapeyú. El 9 de Junio de 1947, la Río de la Plata se dirigió al Banco de Crédito Industrial Argentino exponiéndole "un programa de adquisición de tres buques especiales para el transporte de pasajeros y carga a construirse en el astillero de la firma Van der Giessen, de Holanda". La empresa solicitaba el apoyo financiero del Banco para acometer aquel plan. Sobre el particular, informó "Pino" Dodero al Directorio que durante el tiempo empleado en el estudio de las ofertas, surgieron dificultades que llevaron a los astilleros holandeses a la certidumbre de que les seria muy difícil respetar el plazo de entrega, por lo cual "nuestra sociedad consideró prudente mantener en suspenso la resolución de los contratos, y solicitó, con fecha 19 del mismo mes, que el Banco de Crédito Industrial Argentino dejase sin efecto el pedido presentado".

En esa misma reunión de Directorio de la Río de la Plata, se decidió formar en su Directorio un Comité Ejecutivo, integrado por José A.Dodero y Alfredo E.Gorostiza, fijándoseles una remuneración de m$n 25-000 anuales, a repartirse por partes iguales. Esto aparte de lo que a ambos les correspondiera estatutariamente por su calidad de miembros del Directorio.

_Para ocupar el cargo de Gerente General, y según lo hemos adelantado, fue designado Gregorio A.Ballesteros, con un sueldo mensual de m$>n 2.000. Asimismo, se designó como Contador General a Domingo Mestorino, con un sueldo de m$n 1.200 mensuales. Las oficinas de la Río de la Plata quedaron instaladas en el edificio de Corrientes 389, donde se tomaron en alquiler "cinco habitaciones".

Transferencia de los seis Victory tipo "Buenos Aires" (Acta 2,del 24.9.47).

Al estar "Pino" Dodero de viaje por Europa, esta reunión fue presidida por Alfredo Gorostiza, quien comenzó por hacer una reseña sobre el origen de los seis Victory del tipo Buenos Aires, y explicó que "descartada la construcción de los buques, por la demora y la inseguridad en la entrega, se entró en negociaciones con la U.S.Maritime Commission para comprar barcos de entre los que dicha repartición disponía. Ya decidida la compra, surgió el inconveniente de que la Maritime Commission no aceptaba la venta a sociedades no constituidas legalmente, como era el caso de la nuestra, que en esos momentos estaba en formación". Fue debido a esto que hubo que "encauzar la operación mediante un mandatario de reconocida capacidad y solvencia y que, ante la citada Comisión, pudiera obrar en su propio nombre". Y es así como entró a dar la cara en aquella operación la Compañía Argentina de Navegación Dodero SA.y los barcos pudieron ser comprados. La Río de la Plata ya había entrado en posesión de los mismos a través de la Dodero. Empero, faltaba cumplir el trámite de transferencia de dominio a la Río de la Plata.

Por aquellos barcos se habla pagado 9.205.646,72 dólares, equivalantes a m$n 34.349.029,60 (es decir, al tipo de cambio preferencial de m$n 3,7313 el dolar). El precio de aquellos barcos incluía lo invertido en su conversión a "inmigrant carriers" en el astillero de la Bethlehem Steel. Por otro lado, se había hecho la gestión del caso ante el Banco de Crédito Industrial Argentino para financiar parcialmente aquella operación. El 3 de Enero de 1947, el Banco le concedió a la Río de la Plata un préstamo por 6.052.582,21 dólares, luego de lo cual hubo que gestionar varias ampliaciones "por nuevas inversiones y trabajos adicionales" (fueron tres las ampliacionces concedidas por el Banco), que sumaron 1.311-935 dólares. Las condiciones de pago pactadas con el Banco fueron 10 % el primero y el segundo año, y el resto a diez años de plazo, con un interés del 4% anual. La garantía a favor del Banco consistió en hipoteca naval sobre los mismos barcos. Todo esto quedó debidamente aprobado por el Directorio de la Río de la Plata.

La primera Memoria y Balance de la Río de la Plata. Se le solicita al IAPI un ajuste del precio de los pasajes (Acta 3,del 2.10.47).

El balance de la Río de la Plata al 30 de Junio de 1947 fue exclusivamente patrimonial. En otros términos; se omitió el Cuadro de Pérdidas y Ganancias, pues los barcos de la empresa no habían completado viajes a aquella fecha. Los gastos consiguientes fueron transferidos al ejercicio siguiente.

En la Memoria se volvió a hacer toda la historia de la puesta en marcha de la Río de la Plata, cosa que ya conocemos. Sin embargo, aquí nos enteramos que la recepción de los barcos en los Estados Unidos fue demorada por huelgas que estallaron en el astillero Bethlehem Steel, encargado de transformar aquellos cargueros en barcos de pasajeros. El primero que entró en tráfico fue el Santa Fe. Recibidos los cinco barcos restantes, se afectaron cuatro a la línea Mediterráneo-Buenos Aires (a ésta era a la que alcanzaba el contrato firmado con el IAPI) y los otros dos a la Línea Norte de Europa-Buenos Aires. Por lo demás, se dejó constancia de que venían aumentando sostenidamente los pasajes de llamada, lo que abría interesentes perspectivas futuras.

 El precio de m$n 600 convenido con el IAPI había quedado desactualizado por el permanente aumento de los costos operativos, los que se habían incrementado en un 50 % desde el momento en que se había convenido aquel precio. La empresa hizo la presentación de rigor ante el IAPI, proponiendo elevarlo a m$n 900 desde el 17 de Octubre, considerando que ese nuevo precio era "apreciablemente inferior a la tarifa vigente para los pasajes normales desde puertos europeos a la Argentina". El IAPI destacó en la empresa a un Contador para verificar el incremento de los costos, y en eso se estaba (Acta 5,del 31.10.47)

 El IAPI sigue verificando. El control de la construcción de barcos en Gran Bretaña por cuenta del IAPI. Primera cuantificación del transporte de pasajeros(Acta 6,del 20. 11.47).

Retoma "Pino" Dodero el ejercicio de la presidencia de la empresa, e informa que el Contador del IAPI seguía verificando los aumentos de costos de la empresa. La solicitud de la Rio de la Plata de establecer aquel precio en m$n 900 por pasajero era a titulo provisorio, mientras el Contador hacía su trabajo, luego de lo cual era cuestión de, simplemente, aplicar las cláusula del contrato.

Por otra parte, la empresa solicitó al IAPI que se bajara al 25% el máximo de plazas de que la referida repartición oficial podía disponer en cada viaje "southbound". Argumentaba la Río de la Plata que esto no perjudicaría el servicio,"pues los barcos llegarían siempre completos con pasajeros de llamada, inmigrantes que por su calidad interesan especialmente al país, y que, por otra parte, su transporte a cargo de miembros de su familia residentes en la Argentina, harán que disminuyan considerablemente los gastos del erario público por este concepto".

En otros términos; la empresa proponía un mecanismo que con la añagaza de hacerle gastar menos al IAPl (con los pasajes congelados de aquella cuota de hasta 30.000 inmigrantes al año), al recurrir a pasajeros (inmigrantes o no) "libres", le permitiría aumentar sus ingresos, al aplicar precios de mercado.

Se recordará a aquel Juan N.Cruz que la Río de la Plata envió -por pedido del IAPI- a Gran Bretaña para inspeccionar la construcción de barcos en Barrow in Furness (los mixtos de pasajeros y carga) y en Cowes (los "full reefers"). Parece que aquello le venía muy grande al abrumado Cruz. La empresa  La empresa conversó el asunto con el IAPI, y el resultado fue que, de acuerdo también con la Compañía Argentina de Navegación Dodero, se decidió enviar adicionalmente a Gran Bretaña nada menos que al célebre ingeniero Thorvald Horn, conjuntamente con el capitán Joaquin Galvagno. Todos los gastos de estadía de aquel desigual triunvirato iban por cuenta del IAPI. A todo esto, "Pino" Dodero informó a su Directorio que el 6 de Noviembre había dirigido una nota al IAPI, dándole cuenta de las dificultades con que se tropezaba en Gran Bretaña para la marcha normal de los trabajos, solicitándole asimismo se le informara a la Río de la Plata el resultado de las gestiones que se habían sugerido en su momento, "en el sentido de que nuestro Gobierno reclamase del británico el cumplimiento de las entregas de materiales a los astilleros". Hasta el día de esta reunión de Directorio, el IAPI no había contestado esta nota.

Ya se habían podido recopilar las cifras del primer semestre de actividad de la empresa, esto es, el lapso comprendido entre el 16 de Mayo y el 15 de Noviembre de 1947. En materia de pasajes de llamada, se habían vendido 11.539,de los cuales quedaban por efectivizar 7.783 (6.076 de Italia y 1.707 de España). En cuanto a los inmigrantes transportados por cuenta del IAPI, se alcanzó a 5.199- Adicionalmente, viajaron 960 repatriados por cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores. Todos estos pasajeros de bajada sumaban 14.568. Pero también en el sentido "northbound" se transportaron, en el mismo lapso, 2.040 pasajeros, incluyendo 825 que viajaron exclusivamente entre' puertos extranjeros. Esto último no deja de llamar la atención, dado el nivel espartano de las "comodidades" que ofrecían aquellos "graneleros humanos" del tipo Buenos Aires. Probablemente esto fuera el efecto de la aplicación de precios sumamente promocionales, con el objeto de minimizar el "ballast bonus", si se nos permite la metáfora.

Seguía la verificación del IAPI. La Río de la Plata le hace al IAPI una propuesta en firme por cuatro de los cinco barcos en construcción en Gran Bretaña.Se reactualiza la posibilidad de hacer construir barcos en Holanda (Acta 8,del 4.12.47).

Daba cuenta don José en esta reunión que, de acuerdo con los estudios practicados por su Contador, el IAPI le había anticipado a la Río de la Plata que sus cálculos arrojaban una diferencia apreciable con el reajuste del precio de los pasajes de los inmigrantes que habla presentado la empresa. A su vez ésta le solicitó al IAPI que le hiciera conocer los motivos de aquella apreciación. En eso se estaba.

Seguidamente, don José dio lectura a un proyecto de nota a dirigir al IAPI, proponiéndole la adquisición de dos de los tres buques de pasajeros que se construían en Vickers Armstrong, y de los dos frigoríficos que el IAPI había encargado a Samuel White. La Río de la Plata estaba dispuesta a pagar £1.320.000 cada uno de los dos primeros y £613-500 cada uno de los "full reefers", esto es, los mismos precios que el IAPI convino con ambos astilleros. El pago se haría en pesos moneda nacional a razón de m$n 15,03 por libra esterlina, y de la siguiente forma: 10% en efectivo, al momento del alistamiento definitivo de cada barco ("que deberá producirse no más tarde de dos años a partir de la fecha"),-40% en acciones preferidas de la Río de la Plata con interés fijo y participación en las utilidades, y el 50% restante en debentures, con garantía específica de los cuatro barcos, con interés a convenir, lo mismo que el plazo de vigencia y el posible mecanismo de rescate.

El Directorio de la Río de la Plata aprobó esta nota, la que de inmediato fue enviada al IAPI. Por cierto, llama la atención que la empresa dejara fuera uno de aquellos barcos de pasajeros en su propuesta. A lo mejor aquello era para tener un margen de negociación frente a alguna contrapropuesta, que permitiera ser aceptada diciendo algo así como "está bien, pero con los tres barcos y no se hable más".

Cabe comentar que el mecanismo de pago propuesto por la Río de la Plata al IAPI equivalía a una estatización parcial de la empresa. Todo se andaría...pero no de manera parcial, según se verá en el año 1949'.

Por esa época, apareció en Buenos Aires una delegación de funcionarios holandeses que venían a gestionar un convenio comercial con la Argentina. La Río de la Plata vio en esto una buena ocasión para actualizar su idea de hacer construir aquellos tres barcos de pasajeros proyectados por Horn, sobre los cuales se habla conversado con el astillero van der Giessen. Por eso, el Directorio acordó hacer una presentación ante las autoridades argentinas del área, dando a conocer el interés de la empresa en aquel sentido.

En su tantas veces citado libro "La navegación en la Cuenca del Plata y sus propulsores", refiriéndose a la actividad de la Compañía Argentina de Navegación Dodero y la Río de la Plata SA de Navegación de Ultramar,dice don Luis Dodero que "otro importante propósito es cumplido al contratar la construcción de tres unidades de primera clase, llamadas Argentina, Libertad y Uruguay, mediante los cuales se cumple la aspiración de contar con transportes frigoríficos para participar en las exportaciones de carnes a Gran Bretaña y/o Continente, junto a las líneas británicas de la Blue Star Line y la Royal Mail", todo lo cual fue "expresión del espíritu dinámico de la infatigable acción y de la visión singular de quienes, con Alberto Dodero a la cabeza, han dado el verdadero testimonio de una época histórica, en que la marina mercante nacional tuvo como rasgo sobresaliente haber alentado en su seno a una de las empresas privadas que con justicia ganó para sí y para el país un renombra mundial".

Presidente Peron/ Argentina

Eva Peron/ LIbertad

 17 de Octubre / Uruguay

Difícilmente pueda discreparse con este último párrafo, mucho menos después de todo lo que hemos venido reseñando hasta el momento.

Pero el primer párrafo es bastante cuestionable. Aquellas "tres unidades de primera clase" encargadas a Vickers Armstrong no fueron iniciativa de don Alberto, sino de don Miguel Miranda, en su afán de recuperar rápidamente para la economía nacional la deuda acumulada por Gran Bretaña a favor del país. Además, los nombres originales de aquellos barcos eran otros, según puede verse en el historial de estas unidades.

En un estudio difundido por el Centro de Estudios Marítimos y fluviales (CFMARFLU) en 1985, se consignó que "Dodero construyó tres buques mixtos con capacidad de 310.000 pies cúbicos de bodega frigorífica...Esto permitió a la bandera argentina entrar en el tráfico de carne al Reino Unido con un porcentaje del 12 %.. .Este éxito no fue obtenido por la empresa estatal sino por una empresa privada".

Le retrucó a esto el Centro de Capitanes de Ultramar en una publicación titulada "Achicar la marina mercante es achicar al país" (1985): "Imperdonable error. Ese logro fue producto de una decisión política del Gobierno Nacional, enunciada en el Senado en 1947 por Miguel Miranda. El ingreso de la bandera argentina al mercado de carnes de Gran Bretaña se produjo a raíz de obtenerse una cuota argentina del xx% dentro de la Conferencia del Frío, luego de la firma del convenio anglo-anrgentino de 1949, aprobado por la ley 13.556, del 1 de Setiembre de 1949.En lo que hace a las construcciones de los buques, fueron contratados directamente por el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), y luego éste adjudicó los frigoríficos Río Santiago y Río Quequén a La Flota Mercante del Estado, y los tres mixtos Presidente Perón, Eva Perón y 17 de Octubre (luego Argentina, Libertad y Uruguay) a la ya estatizada Dodero. El primer cargamento de carne congelada al Reino Unido lo transportó el Presidente Perón en 1949 y el primero de carne enfriada lo hizo el Eva Perón a fines de 1954- Como puede verse, estos éxitos fueron estatales y no privados".

Fn este punto concreto, y a estas alturas de lo que llevamos dicho en este libro, es indiscutible que el Centro de Capitanes de Ultramar tiene toda la razón. Para ensalzar a la actividad privada personificada en la figura de don Alberto Dodero no es necesario adjudicarle méritos ajenos. Con los propios ya estaba excedido con usura.

Presidió esta reunión Alfredo Gorostiza, en ausencia de "Pino" Dodero, y notifica a sus pares el estado de las gestiones para encargar tres barcos de pasajeros a astilleros holandeses, "como contrapartida de exportaciones argentinas a Holanda". Gorostiza dio lectura a una carta dirigida el 10 de aquel mes al Presidente del Consejo Económico y Social, Miguel Miranda, proponiendo que la construcción de esos barcos se contratara directamente por el IAPI para la Rio de la Plata, cosa que facilitarla muchísimo las negociaciones del caso, debido al "bargaining power" que por entonces ejercía aquel organismo estatal, que contra lo que se piensa, no fue creado durante el gobierno de Perón, sino que ya venía desde los tiempos de Roberto M. Ortiz. La Río de la Plata se haría cargo de los barcos a su terminación, pagándolos al tipo preferencial de cambio (m$n 3,73 el dolar), y en la siguiente forma: a)Cuando los buques alistados fueran puestos en Holanda a disposición del IAPI, la empresa abonaría en Buenos Aires, en efectivo, el 10% del precio; b) Cuando los buques fueran puestos a su disposición en Buenos Aires, o en puerto holandés, el saldo serla abonado al IAPI parte en acciones preferidas y parte en debentures, "cuyas condiciones de interés, amortización y demás características se establecerán de común acuerdo".

0 sea, la reiteración de la estatización parcial anticipada. Faltaba en esos momentos menos de un año y medio para que aquella estatización, en lugar de parcial, fuera total. Sucedió que con todo el dinero que la Dodero había invertido en los Estados Unidos en la compra de barcos, más los aviones comprados en ese país y en Gran Bretaña, junto con inversiones realizadas en otros sectores del Grupo, a Dodero se le fue sucesivamente acabando la importante masa financiera de maniobras acumulada durante la segunda guerra mundial, los créditos de la Maritime Commission por saldo de precio de los barcos comprados, las indemnizaciones recibidas del Gobierno Nacional por las pérdidas del Uruguay y el Victoria, el apoyo del Banco de Crédito Industrial Argentino y la colocación "inducida" de acciones ordinarias entre sus accionistas, a la hora de pagar dividendos. El esfuerzo acometido había sido realmente gigantesco, y la tasa de retorno de todas aquellas inversiones no permitía mantener aquel ritmo febril de seguir haciendo más y más cosas y aprovechar cuanta oportunidad se presentara. De ahí la tentación de meterlo al IAPI como accionista( preferidas y como prestamista (debentures). Ya se irán viendo las ulterioridades de todo esto.

No se había tenido contestación del IAPI sobre el "diferendo" que la Río de la Plata mantenía con este organismo a cuenta del contrato para el transporte de inmigrantes ítalianos y españoles. Por tal motivo, la empresa volvió a insistir con otra nota, en la que se señalaba que ya habían transcurrido más de dos meses desde su primer reclamo de ajuste del precio de los pasajes, con las consiguientes pérdidas. Se le recordaba al IAPI que "nuestra compañía, como cualquier otra, no entiende estar obligada a trabajar a pérdida conocida (?),por lo cual nos permitimos considerar que nuestra continuidad en el transporte de inmigrantes no es meramente el cumplimiento de una obligación contractual, sino una prueba fehaciente de nuestra buena voluntad, que merece ser apreciada". Se comentaba asimismo las inspecciones de funcionarios del referido organismo oficial a la empresa, la interpretación casuista de la cláusula referente a la manera de computar las reparaciones de los barcos, las explicaciones dadas de cómo funcionaban los talleres de reparaciones, cómo computaban sus costos y cómo facturaban. Parecía que los funcionarios del IAPI se aferraban a una interpretación caprichosa del problema, por lo cual la empresa solicitó en esta presentación "la rescisión del contrato suscripto el 10 de Junio de 1947 con ese Instituto". La nota estaba dirigida a Miguel Miranda, y la firmaba José Dodero.

Claro está que de no ajustarse el precio de los pasajes de los inmigrantes incluidos en el contrato con el IAPI, a la empresa le convenía quedar en libertad para aplicar las tarifas de mercado sobre los pasajes de llamada, que iban acumulando una demanda enorme, reflejada en las largas listas de espera, exigencia del pago anticipado de señas y cosas por el estilo.

Ya se verá en el año 1948 cómo evolucionó este problema.

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