Historia
y Arqueología Marítima
UN POCO DE HISTORIA
Estas paginas reproducen varios articulos publicados en la revista Neptunia durante los años 1926 a 1941 bajo el título "Un Poco de Historia" y habla sobre los clubes nauticos y sus veleros.
CRECIDA

El vapor "Colonia" encallado frente al local del Y. C. R. P.
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Neptunia 19 35En una tarde fría y nublada del invierno del año 1922, por la influencia de la suestada que azotaba al Estuario se inició una crecida que sorprendió por su violencia y la altura a que alcanzaron las aguas en los riachos del Delta. Sobre las margenes del río Lujan frente al canal de San Fernando se hallaban amarrados a tierra y a lo largo de la costa una cantidad de vapores de cabotaje que a su vez aguantaban en segunda andana, a otros a ellos amarrados entre los cuales se encontraba el Colonia de la Empresa Mihanovich y sobre la margen izquierda del río entre otras pequeñas embarcaciones el crucero «Antonita» propiedad de la firma J. Banham e hijos entonces, hoy Banham Hnos. & Cía. El «Antonita» tenía 18.50 metros de eslora, 3 metros de manga 1.40 de puntal y desplazaba 32 toneladas. Su equipo propulsor lo componían dos motores Brooke de 50 h. p. cada uno y había sido construída en los talleres Brooke en Cowes, Lowestoft, Inglaterra. A ella se hallaban amarradas dos pequeñas lanchas de velocidad. El crepúsculo vespertino se había adelantado debido al nublado espeso y negruzco del cielo. El Lujan corría en creciente con una impetuosidad pocas veces vista. Las aguas cortaban las rodas de los buques formando bigotes pronunciados dando la ilusión de que estos navegaban a buena velocidad. Por las zanjas que desaguan en el Lujan penetraba el agua a torrentes y entre tanto todo el escenario paulatinamente iba ocultandose tras del telón de la noche cuyos tenues tules bajaban unos tras otros sucesivamente. De repente uno de los vapores amarrados a la costa, corta su amarra de proa y se atraviesa a la corriente llevando consigo al que tenía en segunda andana, la amarra de popa se corta también y el grupo de los dos grandes cascos que solo tenian serenos a bordo comienza a ser arrastrado por la corriente y a evolucionar girando en el medio del cauce, abordando aquí, abordando allá todo lo que se oponía a su marcha al garete hasta que filada una de las anclas esta mordió bien y quedaron fondeados. El vapor Colonia cortó también sus amarras y suelto comienza análoga danza que terminó al encallar atravesado sobre la boca del arroyo Rosquetes, apoyando su enorme mole sobre el fondeadero y local del Yacht Club Río de la Plata causando averías en la flota y en el muelle, felizmente de poca importancia debido a que el banco allí existente le aguantó la estropada.
Puente de la "Antonita" El crucero «Antonita» sin tripulación a bordo en ese momento tampoco pudo mantenerse en la amarra, esta se cortó y la corriente se lo llevó a! garete aguas arriba del Lujan. Fué visto pasar frente al Tigre Sailing Club y luego frente al Tigre Hotel girando por el impulso de la fuerte correntada y llevando consigo a las dos lanchitas a ella amarradas. La noche negra y el estado del río impidieron todo auxilio inmediato. Cuando a la mañana siguiente se las buscó en el curso del Lujan y del Carapachay no se encontraron rastros de ninguna de las tres embarcaciones. Suponiéndose que se hubieran ido a pique, ambos cauces fueron rastreados prolijamente sin encontrarse el mas mínimo indicio de la que pudo haberles ocurrido. Durante largos meses sus propietarios insistieron en investigar el destino que pudo caberles a esas tres embarcaciones dentro de cursos de aguas angostas y poco profundas pero hasta la fecha —han transcurrido 13 años— ninguna noticia se ha tenido del destino que pudo caberles sobre todo a la »Antonita» por cuyo porte parece increíble que haya podido desaparecer tan misteriosamente.
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