Historia
y Arqueología Marítima
UN POCO DE HISTORIA
Estas paginas reproducen varios articulos publicados en la revista Neptunia durante los años 1926 a 1941 bajo el título "Un Poco de Historia" y habla sobre los clubes nauticos y sus veleros.
Fondeadero el YCA en Darsena Sud, 1901
|
Neptunia 1936 Los recuerdos del tiempo viejo son siempre interesantes, cuando ellos despiertan añoranzas de personas, de cosas y de la vida íntima de instituciones que son queridas y esos recuerdos son tanto más apreciados cuando pertenecen a un pasado que no ha dejado rastros impresos para ser estimados por los continuadores de las primeras iniciativas. La historia del Y.C.A. el más antiguo de nuestros clubs náuticos, fundador del yachting argentino y la de otros congéneres que vinieron después se esfumará en el pasado, porque fuera de la vida administrativa poco, muy poco hacen los asociados por legar a la posteridad sus actividades náuticas. Los libros de navegación de todas estas instituciones permanecen hoy con sus hojas en blanco y nada podrán en consecuencia hablar sobre ella, cerrándose así la puerta a la tradición que tanto vale en el porvenir de las obras. Los antiguos libros del Y.C.A. contienen relaciones de viaje sumamente interesantes y tan interesantes son ellos que su lectura llega hasta poner en evidencia las vicisitudes a que se exponía el navegante aficionado por rutas no balizadas, sin poder orientarse ni siquiera con "¿os consejos de otros que las hubieran realizado, porque estos otros no existían. Esos libros viejos nos hablan también de travesías largas en yachts a vapor, entonces no existían motores a combustión interna, hasta el Alto Paraná y en ellas se relacionan en forma atrayente todas las incidencias de esas navegaciones en que como puntos de situación solo figuraban marcaciones en tierra establecidas sobre las cartas que el almirantazgo inglés había publicado y en las que los "beacons" y "remarkables trees" constituían las indicaciones principales para enfilar un canal, remontar un codillo o caer a una u otra banda para salvar un banco. Verdaderamente no nos explicamos la razón porque el aficionado que navega ahora, no asienta en esos libros, aunque sea en forma suscinta sus excursiones náuticas, anotando detalles que con el correr de! tiempo van cobrando un valor cada vez más importante. A este respecto las CC. DD. deberían disponer que los cruceristas están obligados a anotar en las páginas de esos libros correspondientes a cada uno de los yachts de propiedad del club, las incidencias de los cruceros, los destinos de los mismos, las tripulaciones, etc., para que en esa forma vaya formándose la historia náutica, por lo menos de sus respectivas flotillas, que ha sufrido con esa omisión un largo período de vacío. La acumulación de datos del presente permitirán entonces crear la base para la historia de cada una de estas instituciones desde el punto de vista de sus actividades marinas, la que podría, complementarse con ilustraciones interesantes. El vértigo de la velocidad en todas las actividades de la vida moderna, es quizá el que resta horas para que esas anotaciones se lleven a cabo, porque si durante la travesía no se dispone de ellas, de regreso al puerto de matrícula nada costaría asentar en el libro una relación de viaje, pero ocurre que no hay tiempo para redactarla pues una vez desembarcado la cinta cinematográfica del vivir obliga a la continuación del movimiento para no interrumpirlo haciendo decaer su interés con la figura fija del hombre que escribe, la relación del viaje. En los primeros años del yachting, en esa época en que se anotaban las narraciones de crucero había una proporción mayor en relación al número total de aficionados que se preocupaban de hacerlo, porque daban a sus narraciones un valor muy superior al que actualmente se les atribuye equivocadamente. Quedarían pues de aquel pasado un número mayor de recuerdos, no sólo por la vía de las anotaciones en los libros sino también mediante la fotografía, que hoy más perfecta y simple no se utiliza con la misma frecuencia que entonces y es mediante esta que podemos presentar al yachtsman de hoy tipos de barcos que ya se fueron y que solo por este medio es posible recordarlos con el cariño que despierta todo aquello bueno que se fué para no volver.
Fotos: C. Peyón Una de las fotos que ilustra esta nota nos fué donada, por el finado Don Carlos Peyón destacado timonel que fué del B.A.R.C. y representa parte del fondeadero del Y.C.A. cuando este se hallaba instalado en la Dársena Sud en el año 1901, sobre la ribera del muelle, frente a la calle Pinzón. En ella aparecen fondeados en primer término a la izquierda el cúter "Racha" de Pablo Suárez, recientemente construido en el astillero Parodi de la Boca, padre de los actuales constructores José y Domingo Parodi. El "Racha" cuya proa solo se ve, habíase construido según los planos del cúter inglés "Sorceress" que introdujo la proa de cuchara posteriormente transformada en las proas con lanzamiento y otras características modernas. A proa del "Racha" se vé al "Pengüin" tipo norteamericano gemelo del Biguá. En el fondo aparece al yawl Crescent, con su roda típica vertical y bovedilla clásica de la época. Este barco que pertenecía a Don Guillermo T. Ashby había sido construido en Inglaterra por Hansen and Son con aparejo de yawl y las siguientes dimensiones: eslora 18.30 mts., manga 4.37, puntal 2.89 y calado 3.39. A las órdenes de su propietario realizó interesantes cruceros entre ellos uno en 1906 a Puerto Madryn, tocando en Mar del Plata y San Blas y además a su regreso en Maldonado y Montevideo. Posteriormente en el canal de Martín García tuvo una colisión con un "cargo-boat" y después de reparado fué transformado en schooner y luego vendido a los prácticos que lo usaban en la boca del Estuario. Más tarde fué vendido a don Tomás Bevan quien lo condujo a Ushnaia donde actualmente se encuentra navegando hasta las islas Malvinas.
Fortunato Viejo ex Crescent y conocido por "l^a Blanca" actualmente en los Canales Fueguinos Foto Kohlmann Su actual propietario que poseía además otro barco parecido pintado de negro al cual se le denominaba "El Negro" hoy destruido sobre la costa frente al puerto nombrado tiene al Crescent pintado de blanco color que le ha dado el nombre de "La Blanca", aunque se llama en realidad Fortunato Viejo, La otra foto adquirida por don Julio Martínez Vázquez en una reciente excursión a aquellas regiones, lo reproduce como está hoy, observándose en ella que la única transformación que ha experimentado su casco consiste en el acortamiento del lanzamiento de popa, eliminándosele la bovedilla del mismo, probablemente para evitar que la mar golpeara en ella con violencia y otras modificaciones apropiadas al servicio que desempeña. El edificio que se ve en segundo plano es la casillería de la chata "Caaguazii", facilitada por el Gobierno al club de Regatas La Marina. Este local flotante, había sido cedido por el Gobierno para substituir el local de madera que poseía en el Riachuelo (Vuelta de Rocha), el cual habiendo sido utilizado como depósito de cadáveres durante la fiebre amarilla que azotó al país en 1874, posteriormente el mismo gobierno lo destinó a lazareto y con motivo de hallarse asilado falleciendo en él un enfermo atacado de lepra traído por un barco procedente de la China, fué quemado como mejor medio de desinfección. La foto fué tomada desde otro local flotante análogo, la chata "General Alvear" cedida por el gobierno al Buenos Aires Rowing Club para local social y fondeada paralelamente a la anterior. Entre amabas se hallaba el fondeadero del Y.C.A. que se ve en la misma. Ambas fueron devueltas a su propietario cuando los clubs instalados en ellos edificaron sus locales en tierra en la ribera E. de la Dársena Sud, desde donde después pasaron al Tigre. En el fondo aparece la silueta del pontón Rosetti cuyas funciones fueron variadas, desde el lazareto flotante, escuela de marinería hasta cárcel política, porque poseía cualidades para desempeñarlas. Una simple fotografía va adquiriendo pues valor a medida que los años transcurren como ocurre con la que reproducimos la que nos muestra cosas olvidadas, pero que despiertan en la memoria remembranzas agradables al espíritu. Es necesario pues que los libros de navegación correspondientes a las flotas de los clubs vuelvan a ver completadas sus páginas con narraciones que en el futuro han de constituir un historial muy apreciado.
|
|
Este sitio es publicado por Histarmar - Argentina |
|
Direccion de e-mail: [email protected] |



