Historia y Arqueología Marítima
YACHTING - ALGO SOBRE SU HISTORIA
EL YACHTING NORTEAMERICANO
☆ por Julio Martínez Vázquez- Publicado en 20 capitulos en la revista Yachting Argentino- 1940/41
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1En el último capítulo llegamos con el yachting inglés hasta mediados del siglo pasado, época en que los yachts insinúan la manifestación de una fisonomía propia, que no perdieron más. Ya empiezan a correr rumores de la teoría sobre la ola y otros adelantos radicales, que influyen fundamentalmente en las formas de los cascos. Ha llegado pues el momento, de que nos embarquemos y crucemos el Atlántico del Norte, para saber qué han hecho y hacen los yankees, en lo que a yachting respecta. Nos piloteará en esta excursión el extraordinario viejito W. P. Stephens, gran autoridad norteamericana, venerada por los yachtsman de su patria, quién ha escrito numerosos trabajos sobre la materia y que acaba de fallecer (1940) nonagenario poseedor del archivo más formidable sobre yachting existente en el gran país del norte. El nos traslada a mediados del siglo XVIII a las aguas de Nueva York, donde nos encontramos que la mayoría de los habitantes son de origen holandés y sus embarcaciones por lo tanto, se aproximaban más a las de los Países Bajos que a las inglesas en el aparejo y en las líneas de los cascos.
El Cnel John Stevens, primer yachtsman que recuerda el yachting americano, fue fundador de la famosa familia Stevenes e inventor de la helice No gueda la menor duda de que siendo una raza de marinos y contando con una de las regiones más maravillosas del mundo para la práctica del yachting, esa gente tendría forzosamente que efectuar la navegación de placer. Como ella no se controló en forma alguna, pocos vestigios han quedado de su actuación y resulta sumamente difícil encontrar datos aclaratorios que nos den, aunque sea una vaga idea de la misma. Los escritores americanos Winfield M. Thompson, Herbert L. Stone y W. U. Swan, cuyos interesantes trabajos históricos he consultado, tampoco puntualizan nada. Se sabe que viejos burgueses de la Nueva Amsterdam, efectuaban cruceros por el río Hudson y Long Island Sound. Pero no hay información exacta al respecto. Según Stephens el primer dato que se tiene corresponde al año 1816, al mencionar los diarios, que se construía un barco especial para un yachtsman conocido. Un yacht, en la verdadera acepción de la palabra, tanto por la construcción, como por el lujo de sus instalaciones y destino que se iba a darle. Afortunadamente se han conservado todos los detalles del mismo. Su propietario era el capitán Jorge Crowninshield, de Salem, Massachusetts. Un americano típico y notable en su tiempo. Pertenecía a una famosa familia enriquecida como armadores de buques que iban al Extremo Oriente, teniendo su sede en el puerto de Salem, Bahía de Massachusetts. Todos los Crowninshield fueron educados en la misma manera y como prácticamente ellos son un símbolo de la forma empleada para hacer marinos y financistas los yankees de entonces y aún los de tiempos actuales, como lo he comprobado personalmente, creo de interés mencionar el procedimiento. Primero, como es lógico, eran mandados a la escuela elemental, pero al mismo tiempo los padres los iban instruyendo y preparando en asuntos náuticos. A los doce años, invariablemente, los embarcaban, porque los norteamericanos de entonces como los de ahora eran grandes creyentes en la experiencia y en que los hombres deben formarse en la vida práctica y no en las aulas. Aunque muchos entraban a los buques como
grumetes, durmiendo entre los marineros y haciendo la penosa vida de los
mismos, a pesar de pertenecer a familias adineradas, la mayoría lo hacía
como camareros o escribientes de los capitanes, quedando bajo la
viqilancia, enseñanza y protección directa de éstos. Identificados con
el mar y sus peligros en la edad en que se asimilan los conocimientos
más rápidamente, la mayoría de ellos a los veinte años de edad tenían el
comando de los barcos y la administración de sus valiosas cargas, que
como los buques, pertenecían a sus padres, quienes también habían sido
educados en la misma escuela: Dueño de una gran fortuna y soltero, Jorge mandó construir más tarde un yacht que llamó "Cleopatra's Barge". El modelo fué sacado del buque más rápido de la flota de los Crowninshield. Se hizo en el astillero de Retire Becket, famoso por sus barcos rápidos. Todos los detalles de aparejo e instalaciones fueron planeadas por el propietario, quien efectuó muchas innovaciones. Lo botaron el 16 de octubre de 1816 con todos sus aparejos y velas envergadas. Tenía de eslora en la línea de flotación 83 pies, su manga era de 23 pies y el puntal de 11. Su tonelaje llegaba a 191 toneles. Costó 50.000 dollares, una suma considerable para aquellos tiempos. Navegó gran parte del Mediterráneo, donde fué muy visitado en todos los puertos que tocó. En Barcelona solamente, 8.000 personas de las que estuvieron a verlo, dejaron sus firmas en el diario de a bordo. Al año estaba de vuelta en Salem y poco después su dueño moría de una rápida enfermedad. Vendido en remate por 5.000 pesos o/a. lo adquirió una firma para transformarlo en barco mercante. Trabajó como paquete de pasajeros entre Boston y Charleston, y años después lo vendieron al rey de las islas Sandwich, Kamehameha I, que lo usó como yacht. Pero era demasiado barco para tan poco rey. Por negligencia lo encallaron sobre un arrecife, de donde fué sacado para ser llevado a las playas de Honolulu. Allí lo abandonaron, terminando así sus días el primer gran yacht norteamericano que recuerda la historia. Si dejamos a Boston y pasamos a Nueva York, parece que también inician el yachting, una de las más antiguas familias coloniales, forjada en el mismo pie yunque y del mismo temple que las bostonianas. El primer yachtsman de fama fué el coronel Juan Stevens, nacido en Nueva York en el año 1749. Se graduó en el King's College, en 1786. Durante el período de la guerra de la independencia ocupó el cargo de tesorero del Estado de New Jersey. Compró entonces Hoboken, que era una isla llena de tembladerales y bañados, alternada con colinas rocosas, estableciéndose con su familia en el promontorio de Castle Point, de donde se dominaba el río Hudson y la ciudad de Nueva York. En 1798 se hizo notable por experimentar, junto con Chancellor Livingston, Nicolás J. Roosevelt e Isambard Brunel, un francés monárquico refugiado, la propulsión a vapor. En 1802-04 construyó una lancha impulsada con dos hélices, las primeras que se conocen en la historia de la navegación. La caldera era de sistema multitubular y de alta presión
Las hélices inventadas por Stevens y primeras que menciona la historia de la navegación (1804). Las generaciones siguientes de la familia Stevens, incluían cuatro hermanos: Juan, Edwin, Roberto y Jaime. Todos interesados como su padre en inventos mecánicos. A ellos se deben las vías de ferrocarril actuales, el uso de la antracita, el perfeccionamiento de la hélice, de las máquinas a vapor marinas y los primeros acorazados. Además eran unos consumados marinos, pues debían navegar todos los días para ir desde la isla a Nueva York. Aunque se sabe que tuvieron varias embarcaciones menores, recién en 1832 aparecen datos sobre sus yachts, cuando la conocida firma constructora de barcos "Bell & Brown” hicieron para Juan un schooner de 65 pies de eslora en la línea de flotación, vendido seis años más tarde al gobierno, que lo empleó en el servicio de resguardo; el "Wave", que corrió contra algunos yachts de Boston. Por los años 1832 y 1840, el uso de pequeños veleros para la navegación de placer se generalizó mucho, especialmente entre la gente adinerada y que mantenía contacto con los barcos. Estos veleros seguían en sus modelos a los barcos de comercio, a los de prácticos, a paquetes a vela o a pesqueros, empleaban, por lo tanto, los procedimientos en boga. Pero debemos hacer notar una marcada diferencia. Los yachts ingleses pertenecían casi exclusivamente a nobles y grandes personajes de la corte. Los americanos más democráticos, a comerciantes e industriales. Algunas familias, como la de los Stevens, se definia ya como familias de yachtsmen.
Asi tenemos que Mr. Stevens, en 1839, manda construir el schooner
"Onkahie", de 91 pies de eslora en la línea de flotación y 250 toneles
de tonelaje, adquirido pocos años después por el gobierno, para
emplearlo en la persecución del contrabando.
Modelo del "Gimcrack" en cuya cabina se fundó el Nueva York Y. C.
La lancha de Stevens y la maquina a vapor inventada por él, la primera en instalarse en una embarcacion con helices.
La caldera era tubular y de presion
Hudson River Sloop, famosos barcos del río Hudson, cuyas líneas y velámenes emplearon los primeros yachtsmen de Nueva York para construir sus yachts. La forma del casco, el velamen y las orzas laterales denuncian la influencia holandesa. Año 1780.
Planos de líneas y velamen del sloop "Victorine", considerado el más rápido sloop del río Hudson. En él se han suprimido las orzas laterales e instalado una en el centro. Fué construido por J. F. Welsie en 1848. Nueva York. Su eslora era de 67 pies# manga 25, y solamente 6 de puntal. (Del interesante trabajo de C. G. Davis sobre los sloops del río Hudson
Juan C. Stevens, propietario del "Wave", más tarde del "Gimcrack" y primer comodoro del New York Yacht Club.
El primer yacht grande de Juan C. Stevens, el "Wave", de 65 pies de eslora en la línea de flotación. Construido en 183
Veamos otro aspecto de la navegación norteamericana. En aquella época,
en que el comercio con el exterior se multiplicaba de día en día, la
flotilla de prácticos era importante y la rivalidad entre ellos más
importante. Tres cosas pedían a los dibujantes los dueños: velocidad,
velocidad y velocidad. Después, seguridad. Los barcos de Jorge Steers se
hicieron famosos en ese flotilla' por reunir las tres condiciones
mencionadas. La fama de uno de ellos, el "Mary Taylor", ha sobrevivido
hasta nuestros días. Fué un barco notable porque su dibujo era opuesto a
todas las teorías y tradiciones navales predominantes entonces. Hasta la
construcción de "Una", Jorge había sequido la teoría aceptada de la
cabeza de bacalao y cola de caballa, de la cual ya hablamos en capítulos
anteriores. En estos barcos, qeneralmente, la cuaderna maestra se
encontraba entre el primer tercio y la mitad de la eslora. Steers con
gran audacia, llevó la cuaderna maestra más a popa de la mitad de la
eslora. De esa manera la proa resultó fina y la popa llena. El reverso
completo de las teorías soberanas.
Sería interesante transcribir el acta de fundación, pero estaría fuera
de lugar. Basta decir que empieza por dar el nombre de los nueve
concurrentes, manifestando después los propósitos de fundar un club
llamado New York Yacht Club, del cual se elegía Comodoro al señor Juan
C. Stevens, designándose además cuatro miembros para integrar la
directiva, siendo elegidos los señores Jorge L. Schyler, Juan C. Jay,
Hamilton Wilkes y Capitán Rogers.
"Newburgh", sloop,
33 tons., H. Robison.
New York Yacht Club
Schooner "Una", que en un tiempo fué el famoso sloops "Una", dibujado por el gran Jorge Steers. Es la única fotografía de los barcos fundadores del Nueva York Yacht Club (1844).
El schooner "Coquette", sin ser de los más grandeson 66 pies en la
línea de flotación, modelado por Windé & Clinkard, de 76 tons., estaba
destinado a ocupar un lugar prominente en la historia del yachting
angloamericano. En vista de sus excepcionales condiciones de velocidad,
a pesar de ser un barco de quilla, los yankees resolvieron hacerlo ir a
las Bermudas, donde se encontraba el famoso yacht inglés "Pearl", del
cual ya nos hemos ocupado en capítulos anteriores, considerado el crack
y prestigio británico. Los americanos ansiaban medirse con él.
En cuanto a la vida del club, ésta fué más o menos normal, cambiando de comodoro, cada cuatro o cinco años, hasta que en el año 1868 resolvieron cambiar de local, trasladándose desde Hoboken hasta otro en Clifto, Staten Island, que dominaba los Narrows. La antigua casa de Hoboken fué ocupada por una nueva entidad, el New Jersey Yacht Club, pero a principios del corriente siglo, el New York Y. C. volvió a adquirirla nuevamente.
Regata del NYYC - Wikipedia
En 1871, el New York Y. C. resolvió poseer una sede en plena ciudad para tener un lugar donde reunirse, consiguiendo un local dentro del edificio del Jockey Club, en la esquina de Madison Avenue y Calle 27. En 1876 fue abandonado el local de Staten Island y por muchos años el club careció de fondeadero oficial. Recién en 1901, el club poseyó su actual y magnífico edificio ubicado en la calle 44 Oeste, considerado el más lujoso y mejor del mundo, perteneciente a una sociedad de yachting. Al abandonar Staten Island, el club, puso en la costa de las principales zonas dedicadas a fondeaderos circundando Nueva York, muelles y escaleras, para el conveniente embarque y desembarque de sus miembros, cuando iban o volvían de sus yachts, con las comodidades debidas. Además en esos desembarcaderos existían pequeñas casas para refugios momentáneos, dependencias, y más tarde, teléfonos. El ejemplo del New York Yacht Club, tuvo eco en distintas partes del país. Así vemos, que en 1849, se funda en New Orleans, el Southern Yacht Club, en 1854, el North Carolina Yacht Club, en 1857 el Brooklyn Yacht Club y en 1858, el Jersey City Yacht Club, pero recién cuando terminó la guerra, que quemó media nación y que tantos sacrificios costó, para abolir la esclavitud, fué que el yachting floreció por toda la costa del Atlántico y muchos años más tarde en la del Pacífico.
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