YA en la bordada de la Copa América, voy a continuar con ella, aunque
deje a sotavento muchas cosas de interés, sobre las cuales derivaremos
más tarde en su demanda.
Quedamos en el Capítulo anterior que la Copa íué presentada al New York
Club por el Comodoro Juan C. Stevens, espíritu del sindicato que la ganó,
a quien se la habían regalado sus consocios. Stevens la mantuvo en su
poder desde 1851 hasta 1857, cuando la donó al N. Y. Y. C., para ser
disputada por cualquier país, siendo una de las condiciones que no se
podía aceptar desafíos personales, sino por medio.de un club de
categoría y responsabilidad. La copa no pasaría tampoco a propiedad del
dueño del yacht, sino al club en que estaba inscripto, el que a su vez
nunca la podría retener definitivamente, sino defenderla de nuevos
desafíos hechos por cualquier país. Esas condiciones primordiales
subsisten todavía.
De acuerdo con los deseos del donante, el New York Yacht Club pasó una
circular a todas las entidades del yachting mundial, invitándolas a
desafiar por el trofeo. Pero la histórica Copa quedó muchos años
tranquila en la vidriera del salón del club neyorquino. Parecía que el
olvido se había apoderado de su existencia, cuando en 1870, o sea doce
años más tarde, Mr. James Ashbury, por intermedio del Royal Harwich.
Yacht Club de Inglaterra, mandó un desafío.
El origen de éste, efectuado después de diecinueve años de ser ganada la
más tarde "Copa América", por los americanos, tuvo origen en un
incidente sin el cual el mencionado trofeo hubiera pasado a la categoría
de 'Copa del Olvido" y nadie se acordaría de ella.
todo fué una desobediencia de un capitán y piloto de Sandy Hook, un
tal Tomás F. Baldwin, quien se sintió émulo del viejo zorro, Dick Brown,
capitán del "América" cuando corrió en Inglaterra en 1851. Expliquemos:
La firma C. R. Poillon, dueña de un astillero en Brooklyn, construyó con
ñnes de especulación, en 1868, un gran schooner, el "Sappho", de 281
toneladas, según fórmula adoptada por el N. Y. Y. C. y lo mandó a
Inglaterra en busca de algún "candidato", al mando del mencionado
capitán Balwin, con instrucciones expresas de no dejar conocer la
velocidad. El barco llegó sin contratiempos a la Meca, Cowes, y
revestido con la aureola de fama que circundaba entonces a todos los
veleros norteamericanos y muy especialmente a los yankees, ya fueran
fragatas, barcas, conocidas por clippers, o los clippers de Baltimore,
que no son los clippers de tres o más mástiles, ni nada parecido, o los
pailebots de prácticos, o los pesqueros de los bancos de Te-rranova, o
los yachts puramente, etc., etc.
El "Sappho" estaba fondeado en Cowes, esperando un posible comprador o
interesados, cuando el 25 de agosto de 1868 se alinean frente a dicho
puerto cuatro grandes y famosos yachts ingleses de entonces, para correr
una regata similar a la que ganó el "América" consistente en dar una
vuelta a la Isle of Wight. Estos yachts eran el schooner "Cambria" de
Mr. Guillermo Ashbury, recientemente construido por Ratsey en Cowes, "Aliñe",
"Oimara" y "Cóndor". El primero es el único que nos interesa por tomar
más tarde parte en la historia de la Copa América. Era un poderoso barco
de 185 t. de T. M. Los cuatro iban a correr por handicap.
La fibra del capitán Baldwin al ver los yachts listos para largar, vibró fuertemente y pudo más que el deber, Dejando a un
lado las instrucciones recibidas y posiblemente deseoso de reeditar la
hazaña del "América", 17 años antes, o, sintiéndose un poco Dick Brown
solicitó participar en la regata. Se le concedió permiso, pero sin
handicap, debiendo correr mano a mano contra los cuatro yachts ingleses.
El resultado fué desastroso. No solamente entró último, sino muy atrás
del ganador, el "Cambria".

Cambria
Este triunfo inspiró tal conñanza en Mr. Ashbury, que inmediatamente
inició los trámites para correr por la Copa América. Después de una
larga correspondencia no fué posible ponerse de acuerdo. Las condiciones
exigidas por los norteamericanos no eran justas ni equitativas y como
Mr. Ashbury, con todo derecho, no las quiso aceptar, se produjo un
impasse.
Durante este compás de espera, aparece en aguas inglesas el schooner
"Dauntless", propiedad de un tocayo de Mr. Ashbury, Jaime Gordon, Vice-comodoro
del N. Y. Y. C.; de 321 toneladas de acuerdo a la medida del Támesis y
268 por la medida del Nueva York Yacht Club.
Mr. Ashbury, entusiasmado con el triunfo de su barco contra el "Sappho",
lo desañó a correr una regata trasatlántica, desafío que fué aceptado.
El start se efectuó en Daunt's Head, el día 4 de julio de 1870 y la
llegada era frente a Sandy Hook, entrada al puerto de Nueva York. Poco después de largar ambos yachts
se perdieron de vista y solamente volvieron - a verse en las cercanías
de Sandy Hook a los veintitrés días. El match había despertado un enorme
interés entre los yachtsmen de ambas orillas. El "Cambria", ganó la
regata por 1 h. 43 m„ a pesar de ir a bordo del yacht americano, junto
con el propietario y amigos, un formidable terceto compuesto de: el
capitán, el más famoso práctico lemán de Sandy Hook, Martín Lyons, a
quien secundaba el capitán Samuels, también famoso como master de
clippers y Dick Brown, el viejo zorro del "América".
La diferencia prácticamente resultó insignificante, teniendo en cuenta
la cruzada y los 23 días de navegación, pero el triunfo llenó de
justificado orgullo a los ingleses y especialmente a Mr. Ashbury.
Respecto a ella leemos en una crónica de la época:
Esta regata trasatlántica de 3.000 millas marinas, se corrió sin
handicap.
El "Cambria" había sido construido por Miguel E. Ratsey, en Cowes, Isle
of Wight, y botado en 18 mayo de 1868. Su rating era de 188 toneles por
la fórmula de Támesis. Su eslora total era de 108 pies, y su manga de
21. El calado de 12 pies. El palo macho de la mayor tenía desde la
cubierta hasta las crucetas 61 pies y su mastelero de 35 pies, que se
calaba cuando amenazaba mal tiempo. El palo trinquete era algo más 'chico.
La
botavara de la mayor medía 61 pies de largo y el botalón se proyectaba
35 fuera del casco.

Magic vs. Cambria
En aquellos tiempos, se creía que el todo consistía en largar paño y más
paño, con el solo beneficio, en muchos casos, de disminuir la velocidad,
poner en peligro la vida de los hombres, deformar los cascos, etc.
El casco del "Cambria" era magnífico y su comportamiento en Inglaterra
lo había hecho acreedor a la mayor consideración. Esto convenció a su
propietario, Mr. Jaime Ashbury, que era superior a cualquier barco
norteamericano, creencia que se confirmó al ganarle al "Sappho".
El dueño del "Dauntless", era el señor Jaime Gordon Bennet, Vice-comodoro
del N. Y. Y. C. y por su parte, el poseía la creencia de que podría
darle una lección a los ingleses, un sosegate, como dicen ahora los
muchachos, a pesar del fracaso del "Sappho" y se fué con el "Dauntless"
a Inglaterra, firme en ese propósito. "Dauntless", había sido dibujado,
o mejor dicho modelado por J. B. van Deusen, de fama entonces, y
construido en 1866 para S. D. Bradford, en los astilleros de Forsyth &
Morgan, en Mystic Bridge, Conn, siendo botado en junio con el nombre de
L'Hirondelle". Sus cuadernas eran de algarrobo, forro de roble blanco,
toda su clavazón de tarugos de madera hasta la línea de flotación, pues
la parte correspondiente a la obra viva era de cobre. Su fondo estaba
forrado de cobre. El barco era un magnífico exponente de construcción de
primera categoría. Su eslora total original era de 115 pies con una
manga de 25 pies, y un calado de 10.
En 1869 lo alteraron totalmente, cuando era propiedad de Bennet. Su
eslora se llevó a 120 pies o. a. y su calado a 12 pies. Se le pusieron
mástiles más altos que llegabon hasta 90 pies a contar desde la cubierta.
Su tripulación se componía de 37 hombres, y la superficie vélica sumaba
7000 pies cuadrados.
Después de transformarlo, fué mandado a Inglaterra, donde estuvo cerca
de un año antes de que pudiera concertar el match con el "Cambria". Por
último se llegó a un arreglo decidiéndose largar desde Daunt Rock,
situada a ocho millas de Que-enstown (Coch), Irlanda, debiendo importar
el premio 250 libras. A las 14.30 horas se disparó el cañonazo de
partida y de inmediato el "Dauntless" tomó la delantera y ganó
barlovento al británico, pero éste viró hacia la costa con intenciones
de escapar.
El americano lo siguió en la maniobra, produciéndose varios cambios de
bordes, pero el inglés, con su tenacidad británica logró por último
zafarse cerca de Oíd Head, de Kinsale, con un borde a tierra mientras
que el "Dauntless" continuaba el borde hacia afuera. Aquí estuvo su
perdición. Dejó escapar al "Cambria" por la ruta del norte, mientras que él tomaba la del sur. La gente
a bordo del "Dauntless", eran lobos de mar con mucha fama, pero
desconocían las tácticas de regata, Be-nnet, el propietario, tenía como
huéspedes a bordo a Larry Jerome, con quien había corrido con el "Hen-rietta",
a Leonardo R. Jerome, y Carlos A. Longfellow, hip del famoso poeta y un
periodista de Herald. La tripulación profesional, que sumaban 34 hombres
estaba dirigida por Sa-muels, Brown, Lyons y Taylor, todos lobos de mar
de gran renombre. Esa superioridad y el hecho de haber dejado a
sotavento al británico los mareó. Pero el "Cambria" tenía de capitán un
tal Tannock que había navegado durante muchos años en los paquetes que
hacían la carrera (a vela) entre Liverpool y Nueva York, y sus oficiales,
Clark, Roberts y Charles y Richard Rood también conocían las rutas. A
estos oficiales se sumaban 33 marineros.

Dauntless
Como huéspedes del dueño iban nada menos que Dixom Kemp, el formidable
dibujante y escritor, conocido por todos los yachtsmen del mundo, y el
fcimoso especialista A. B. Clark de renombre por sus obras. Cualquiera
de ellos sabía que no pudiendo ganar por barlovento al "Dauntless"
correspondía disparar y eso hicieron. Al amanecer del siguiente día
ambos barcos se habían perdido de vista. Los dos soportaron malos
tiempos, y "Dauntless" sufrió la dolorosa pérdida de
dos hombres, Carlos Scott y Alberto Demar, que fueron barridos por las
olas el 7 de julio, cuando tomaban dos manos de rizos a la mayor.
Durante dos horas el barco se mantuvo en el lugar mientras el bote
buscaba a los hombres, pero sin resultado. Se tomaron todos los rizos a
la mayor y se continuó navegando. Esas dos horas justas fueron las que
le hicieron perder la regata, pues ésta se decidió por una hora y
cuarenta y cinco.

Dauntless
El inglés metiéndose casi en la zona polar evitó la corriente del golfo
y sacó provecho de la corriente del Labrador qué le era favorable y que
corre pegada a la costa de América, aunque debieran ir sorteando con
cuidado los grandes icebergs. Con vientos variables, tomando y largando
rizos constantemente se acercaron a Nueva York, por el norle, terminando
la regata el 27 a las 15.30 horas frente al pontón faro de Sandy Hook. "Daunless
lo hizo a las 16.47 del mismo día, que como hemos dicho, había seguido
la ruta del sur. En realidad fué una llegada asombrosa.

Dauntless vs. Cambria
Con el "Cambria" en aguas norteamericanas y lastrado con dos formidables
triunfos, la fe de Mr. Ashbury se acrecentó y volvió a desafiar por la
Copa América, restableciéndose nuevamente las negociaciones que
condujeron a la formalización de la primera regata por la Copa América,
propiamente dicha, pues cuando se corrió en 1851, no se llamaba América.
Entre las cláusulas impuestas por los norteamericanos, muchas injustas,
había una que determinaba que la regata se corriera por handicap,
cláusula que subsistió hasta 1930 en que se decidió definitivamente que
los barcos se construyeran de acuerdo a una fórmula y que sus medidas
dieran el mismo rating para anular toda clase de handicap buscando de
esa manera hacer el encuentro más equitativo y tratando de anular, en lo
posible, el factor suerte para dejar predominar la habilidad de los
dibujantes y de las tripulaciones. Los últimos barcos que corrieron por
la copa, eran casi iguales en sus líneas y dimensiones, como lo veremos
cuando llegue el turno de hablar de ellos.
Por fin el espíritu de sportsmen de Mr. Ashbury accedió a las exigencias
norteamericanas y se concertó la regata para el 8 de agosto de 1870,
debiendo correrse una sola prueba en la cancha oficial del New York Y.
C., cuya mayor parte era en la bahía de Nueva York, teniendo como punto
de virada el pontón faro de Sandy Hook. En oposición al desafiante
británico, el N. Y. Y. C., presentó una flotilla de loá más variados
barcos en cuyo número como en muchas cosas de historia, no están de
acuerdo los historiadores, que son los encargados de enturbiar esa dama
con su prurito de individualizarse.
Por ejemplo B. Heckstall-Smith sostiene qué eran veinticuatro yachts
defensores; Stone, director de la revista Yachting, afirma que eran 13.
Alsrless en 1930, y la misma revista en una editorial, los hace ascender
a veinte en 1934. Charles D. Mower, el conocido dibujante en su obra
Story of íhe America's Cup (Historia de la Copa América), asegura que
eran dieciocho. Paremos las consultas sino nos marearemos con tantos
desacuerdos.
Lo que se puede asegurar que estaba lo mejor del yachting yankee. Como
un dato interesante debo agregar que entre ellos figuraba el "América"
que había vuelto al país y pertenecía a la Academia Naval y por lo tanto
lo tripulaban cadetes de la misma.
La regata se largó a las 11 h. 26 minutos y después del entrevero lógico,
se vió que un schooner, no de los más grandes, perfectamente piloteado, sacaba provecho de la fuerte
corriente de bajante, pegándose a la costa de la Bahía de Ridge, y se
escapaba limpio de toda la flotilla que no lo pudo alcanzar más. Viró
siempre con una buena delantera el Pontón Faro Sandy Hook y volvió,
llegando a la meta más de diez minutos antes que el segundo a las 3 h.
54 s. Empleó en total 4 h. 7 m. 54 s.
Corregido este tiempo quedó reducido a 3 h. 58 m. 26 s. El "Cambria" que
llegó décimo puso 4 h. 34 m. 57 s. y una vez calculado su handicap
perdió por más de 39 minutos.
El "América" con sus cadetes se clasificó cuarto en tiempo corregido.
Mr. Ashbury aceptó su derrota con toda la entereza de un buen sportsman,
y manifestó que pensaba insistir, siempre que el encuentro se efectuara
en forma más equitativa. En su opinión deberían correr solamente dos
barcos, uno por cada nación y en varios encuentros, para evitar que un
día de mala suerte anulara tan gran esfuerzo como el que representaba
hacer un costoso yacht y mandarlo a Norte América por sus propios medios
según lo exigían las condiciones. Durante el resto de la temporada el
"Cambria" permaneció en aguas americanas, interviniendo en cuantas
regatas pudo, con suerte variada, luego volvió a cruzar el Atlántico
para ir a su patria, donde Mr. Ashbury lo vendió y encargó otro yacht a
Miguel Ratsey. Ahora volvamos a la regata.
¿Qué schooner era ese que se escapó en tal forma, para tener el honor de
ser el primer defensor de la Copa América?
Ese schooner, el "Magic", era un clásico barco yan-kee de orza, poco
calado, mucha manga y lindas líneas. Había sido construido en Filadelfia
en 1857 y tenía trece años de edad, cuando pasó a la categoría de barco
histórico, venciendo en esa primera regata.

Magic
"Magic" lo dibujó y construyó para su uso personal Ricardo Fanning Loper,
de Stonigton, Conn, poniéndole el sobre-nombre de su mujer "Maggie". El
comportamiento del barco fué deficiente y Loper lo mandó nuevamente a
varadera, lo alargó y si bien mejoró, su propietario no quedó conforme.
Volvió a mandarlo a varadero y alargó por segunda vez, cambiándole el
aparejo de sloop por el de schooner.
Algo maravilloso debe haber sucedido con esta reforma, porque el barco
empezó a g¡anar regata tras regata, llevándose los más importantes
premios de las organizadas por el New York Y. C. En 1864, entusiasmado
con su velocidad, lo compra William H. Me Vi-cker, negándose Loper a
vender el nombre, por lo que fué rebautizado "Magic". El dibujante Henry
Steers le modificó la popa. Mr. Me Vicker empezó por desafiar a su
antiguo dueño Mr. Loper para correrlo contra el nuevo barco de éste
"Josephine" en un match a realizarse en el puerto de Nueva York por la
suma de 1000 dollars, match que ganó "Magic" con facilidad. La fama del
"Magic" fué en aumento de día en día. El schooner se convirtió en blanco
de los desafíos, de los cuales salió airoso.
Muchos fueron los barcos que venció, qanando elevadas sumas de dinero y
despertando la codicia de otros yachtsmen que lo adquirían. Uno de ellos;
William T. Gamer, hizo una extraordinaria fortuna en numerosas apuestas
de alto valor. Después de diez años de activas campañas en Boston,
llevando a su tópe los gallardetes de los más distinguidos yachtsmen,
que fueron sucesivamente sus propietarios, retomó a sus aguas.
las de Nueva York, donde continuó su gloriosa vida, cubriéndose de
gallardetes de ganador. Su último y decimoquinto dueño yachtsman, fué
Augusto W. Mott, quien todavía tuvo la satisfacción de ganar en 1890 la
famosa regata de Newport a "Vineyard Haven". Un misterio envuelve su
romántica vida entonces: desaparece de los ambientes del yachting y nada
se sabe de él. ¿Cómo es aceptable que un yacht en el apogeo de su gloria,
abandone su categoría para pasar al anonimato? Averiguaciones de sus
admiradores lo descubren navegando entre Cuba y el extremo de la
península de Florida, zona llena entonces de malandrines, piratas,
raqueros y contrabandistas. No es difícil imaginar que alguno de éstos,
deslumbrado por su sensacional velocidad lo adquirió a alto precio. Lo
cierto es que desapareció de Nueva York y nada se supo de él hasta que
lo encontraron en Key West muchos años después.
Le corespondía a H. N. Rodenbaugh, Vice presidente del Ferrocarril a la
Costa Este de Florida, dar con su rastro. En 1922, al examinar el puerto
de Key West, vió un hermoso y atrayente schooner, que revelaba ser ajeno
a las familias de la zona. El barco estaba gritando que era un ex yacht
y despertó su curiosidad, que lo condujo a investigar su origen. Así
pudo saber que en su tiempo había sido un famoso yacht. Investigaciones
posteriores lograron determinar su nombre. ¡Era el "Magic"! Primer
defensor de la Copa América 52 años antes. Poco a poco y con trabajo se
descubrió algo de su vida anónima.
El "Magic" al desaparecer de las aguas de Nueva York, a fines del siglo
pasado, fué registrado como "Dispatch-boat", en Key West.
"Dispatch-boat" es un barco destinado a servicios rápidos, como correo,
etc., y parece que actuó durante la guerra Hispano Norte Americana. De
que el negocio no fué próspero lo prueba el hecho de que el barco
llevado al dique de carena de la Compañía Merril-Stevens para ser
reparado quedó abandonado por sus propietarios, por falta de fondos para
pagar el imperte de los trabajos. Los propietarios del dique lo
vendieron a Mr. Stephen F. Lowe, en el año 1900, quien lo llevó a Key
West con un car-qamento de maderas para costearse el viaje y dedicarlo
después a la pesca de esponjas o como barco proveedor de las barcas
dedicadas a ese trabajo.
Pronto llamó la atención por su extraordinaria velocidad. Ella interesó
a los prácticos lemanes y no alemanes como se le ocurrió transformarlos
al corrector, en una de mis últimas notas. Lo cierto es que al "Magic"
se le consideraba el barco fantasma y se contaban tantas historias sobre
su velocidad que es juicioso no repetirlas, porque la palabra globero se
iba a escapar de los labios de los lectores. Nuestro héroe termina su
vida en la honrosa labor de barco piloto a los setenta años de edad al
ser sorprendido en 1926 por un terrible hura-rán de los que azotan
Florida de cuando en cuando.
"Magic" fué el defensor que ganó más regatas, produjo más dinero en
matches, batió el record de propietarios y al revés de lo que hacen los
barcos, dió a ellos cuantiosas qanancias, con excepción de cuando navegó
al margen de las leyes. Fué el defensor de más larga vida, y el que
sufrió más alteraciones y modificaciones. En fin el pailebocito que se
escapó en la primera regata por la Copa América, estaba destinado a ser
un barco glorioso, y así resultó en todas las de la ley.
Ahí van los nombres de sus diecinueve propietarios: 1857, R. F. Loper,
de Stonington. 1864, W. H. Me Vi-cker, New York. 1867, G. L. Lorillard,
N. Y. 1868, H. W. Gray, N. Y. 1869, F. Osgood, N. Y.. 1871, J. L.
Wallack, N. Y. 1872', Rufus Hcrtch, N. Y. 1874, W. T. Garner, N. Y.
1876, C. V. Whitten, Boston. 1879, F. M. Weld, Boston. 1883, B.
Rodmctn Weld, Boston. 1884, Dr. Carlos G. Weld, Boston. 1887, T. N.
Motley, N. Y. 1889, A. W. Mott, N. Y. 1897, Juan S. Clark, Pittsburg.
Este es el propietario sospechoso. En esta época aparece como dispatch
boat, etc. En 1901 por no poder pagar las reparaciones pasa a manos de
los dueños del dique Morritt-Stevens, a quienes se lo adquiere la
familia Lowe que lo tienen desde 1902 hasta 1926, cuando es hundido por
un huracán.
Y ¿qué fué de la vida del "Cambria", aunque derrotado en su desafío no
era menos glorioso? Vuelto a Inglaterra, su propietario Mr. Ashbury,
disgustado lo vendió y poco después desaparece de las aguas británicas
para aparecer como barco traficante en la costa oeste de Africa. Algo
sospechoso, pues todos sabemos que allí se efectuaba el tráfico del
marfil negro y que entonces quedaban dos países en América que hacían la
vista gorda sobre el mismo. El barco por su característica y velocidad
era lo más indicado para la peligrosa ¡ cruzada del Atlántico sorteando
los barcos de guerra que los perseguían.
Hablando de estos señores del yachting, hemos olvidado aquel personaje
interesante, sin el cual posiblemente no se hubiera efectuado una sola
regata por la Copa América. El pailebot "Sappho", derrotado en
Inglaterra por el "Cambria". Mientras Ms. Ashbury sostenía su
correspondencia con el New Yórk Yacht Club, a raíz de su desafío, el "Sappho"
volvió a Norte América, donde los dueños, que habían quedado con sangre
en el ojo, encargaron a Bo Fish, un experto de entonces, que le
corrigiera los defectos y templara en forma.

Hechos los arreglos, volvió el barco a cruzar el Atlántico y desafió al
"Cambria", al que venció en tres regatas sucesivas, tomándose la
revancha. Ya para entonces había sido adquirido por el Comodoro Douqlas.
Como dato interesante podríamos agregar que Mr. Douqlas tenía de
protectora a una tía muy adinera, la cual fué a Inglaterra para asistir
al match contra el "Cambria". Una semana antes del mismo, en Cowes,
alguien le dijo que el "Sappho" caminaría mejor si su lastre, que era
todo interno, y de hierro, fuera cambiado por lastre de plomo. Ordenó
inmediatamente que vinieran cuarenta toneladas de plomo para substituir
el lastre de hierro.
Por un lado vemos los puntos fuertes que calzaba la tiíta, y por el otro
el enorme interés que despertaban estos matches, donde se jugaban
respetables sumas en apuestas que le daban un sabor especial que nunca
más tendría el yachting, pues quiera que si o quiera que no, nada hace
vibrar más el interés que cuando se corre el riesgo de perder una fuerte
suma de dinero, o ganarla, interés que se extendía á todos los
aficionados. Desgraciadamente, esa hombría de sportsman, donde un
propietario se jugaba entero por la fe de su barco, ya no existe más, y
los grandes matches que motivaba han desaparecido para siempre.
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