En el capítulo anterior habíamos llegado a un punto en el cual las
autoridades de yachting, creían haber vencido definitivamente a los
dibujantes con la regla del Támesis, ver croquis N°1, al decidir que el L
se tomara desde cabeza de roda a cabeza de timón.
Pero en 1875 entra en escena, un Señor de Essex, E. H, Bentall, por más
señas fabricante de herramientas y máquinas de labranza, nacido en Maldon,
un hombre genial, aficionado al yachting y deseoso de poner a prueba varias
teorías que germinaban por años en su cabeza. Ellas eran: Primero: Que la
linea de flotación es el principal factor de velocidad de los cascos, cuanto más
larga, más rápido resultará .Segunda: Que los cascos deberían tener la mínima
superficie mojada, o de rozamiento, para reducir la resistencia por fricción.
Tercero: Que deben llevar su lastre lo más bajo posible para conseguir la mayor
estabilidad. Esto que ahora nos parece tan lógico, todavia se discutía entonces.
Cuarto: Que las líneas de forma de los cascos deberían conformarse de
acuerdo a la teoria de la ola, perfeccionada por William Frouver (Ver capítulo N°14).
Se entiende por teoría de la olacuando la curva de desplazamiento, da una
curva de senos versos en la primera mitad y una curva trocoide en la segunda.

Perfil lateral del
Jullanar y plan de la cubierta, Notese la forma de medir el valor L y la
poca manga de este barco.
Los grandes dibujantes y arquitectos, entre ellos el
sin igual G. L. Watson
aceptaban esa teoría con ciertos reparos y trabajan científicamente en ella,
pero Bentall, con audacia sin igual, decidió construir un enorme yahct,
completamente revolucionario, futurista diríase ahora, cuyas formas eran
algo nunca visto ni imaginadas.
Fué un golpe atrevido en el que el autor debia
tenerse mucha fé, ya que invirtió una respetable suma en la realización de
sus ideas, y de paso quien dice cañazo, hizo una formidable trampa al
reglamento de la Regla del Támesis, a la que se creía invulnerable, después
de la última reforma.
'Ademas creó la popa canoa, ahora tan popular, y tuvo fe en el aparejo de yawl. Su principal distinción
estuvo en ser el primer
hombre que eliminó el famoso pié de roda. Pero donde dió el gran campanazo fué en la
mitad daotras del perfil longitudinal. Para disminuir el valor L, que se medía desde
cabeza
cual las autoridades de yachting, creían ha-vencido definitivamente a
los dibujantes con la a del Támesis, ver croquis N9 1, al decidir que el
L se tomara desde cabeza de roda a cabeza de roda a cabeza de timón, hizo el codaste vertical, ver croquis N° 2,
poniéndolo mucho antes de llegar a la popa, continuando el casco hacia
atrás para conseguir una línea de flotación lo más larga posible sin
tener que pagar tributo por el valor L. En esta forma inventa el
lanzamiento de popa y es asi responsable, como dicen los ingleses de una
era en que los cascos tienen un interminable lanzamiento de popa con la
misma finalidad.
Aunque se ve claramente que Bentall trató de trampear la regla al
inventar esa enorme cola de pato, popa canoa, poniendo el timón casi a
2/2 del largo de la línea de flotación, efectuó dos años después de
construir su barco, al que se llamó "Jullanar", figura 2, la siguiente
declaración: Mi objeto al hacer el "Jullanar", no fué evitar ninguna
regla, pero sí llevar en principio a legítimos resultados varias de mis
teorías. Esto es: La línea de flotación lo más larga posible. La más
pequeña superficie de fricción y la quilla más corta".
Yo le replicaría, porqué no hizo el codaste inclinado sabiendo que con
eso obtendría mayor velocidad, cosa ya comprobada desde veinte años
atrás. Por el contrario, lo hizo vertical así consiguió disminuir la
longitud de L. y aprovechándose de la falla de la regla continuó el
casco hacia popa.
Recordó que los dibujantes de veinte años antes, buscando disminuir la
longitud del valor L., que entonces se medía en la quilla, hicieron ésta
más corta, lo que los obligó d convertir el codaste de vertical, o casi
vertical, en inclinado. Esos mismos dibujantes "descubrieron" con
asombro, que los barcos de codaste inclinado resultaban más veloces.
Estudios posteriores demostraron, que al cortar en esa forma una gran
parte de la obra viva, sin disminuir el largo de la línea de flotación,
factor de velocidad, se había reducido en la misma proporción, la
superficie mojada, vale decir, la resistencia por fricción.
Es evidente que Bentall, al pensar "trampear" la regla, vió que estaba
obligado a volver al codaste "vertical", y quedaba por lo tanto
imposibilitado para efectuar ese corte a la obra viva en la parte
posterior.

Modelo del Jullanar

Las líneas punteadas indican el perfil
tradicional de un yacht construido por
la regla de Támesis, (T. M.). Las llenas el perfil de un barco por la regla
1730. Como el valor L. se mide en la línea de flotacion los dibujantes hacen
lanzamientos que se convierten en línea de flotacion al escorar y cabecear
el barco. Bajo la línea de flotación se hacen grandes huecos, para disminuir
la superficie mojada y que los barcos sean más sensibles a las rachas.

Los cortes por inclinación de codaste y el inventado por Bentall,
se llevan en algunos casos a tal extremo que la obra viva se convierte
en un triángulo, cuya base es la línea de flotación y el vértice el
punto de reunión de la quilla con el codaste.
William Froude, sobre las leyes de resistencia de ¡cuerpos al
trasladarse en el agua.
Mr, Bentall no procedió con timidez al dibujar su his-ico barco.
Desvióse radicalmente de los tipos acepte, para poner en evidencia sus
teorías, actuando
I la seguridad del que está convencido de una idea recta. En lugar de
experimentar a medias, se fuá a do, El calado extremo de su barco, no lo
igualó i yacht del mismo tonelaje.
¡ueriendo experimentar más, Bantall hizo en 1880, » años después, otro
barco más chico, donde llevó naximun sus teorías, pero adelantándose a
su épo-en lo que respecta a la construcción. A causa del ido de la regla
T. M., disminuyó en forma exage-la la manga y no hubo materialmente
posibilidad construir un ¿asco, que pudiera soportar el enorme lióte,
destinado a aguantar el paño, ya que la manera prácticamente nula. Fué
uno de los barcos "ta-de canto", más exagerado y lo llamó "Evolution".
NIA 50 PIES DE ESLORA iV2 DE MANGA!! Su ido era de 10 (fig. 7) s. Otra
seria dificultad uto en el quillote de uno, que lo hizo en for-idebulk,
y cuya coloca-n y líneas no pudo solu-inar, influenciado por la lia para
las líneas de cascos, sin tener encuenta que el quillote se trasladaba
completamente inmergido en el agua, mientras que los cascos lo hacían en
su superficie (fig. 5), las hizo como las primeras.
Un último recuerdo para el "Jullanar", también su aparejo era moderno.
Yawl, con el mástil colocado cerca del centro, lo que le permitía un
gran triángulo de proa, como en los barcos de último modelo, en la
actualidad.


En los años que hablamos, los barcos angostísimos, conocidos por
"plank-on-edge" (tabla de canto), debido a su poca manga y mucho calado,
eran soberanos a pesar de ser malos para navegar, peligrosos y mojados.
La culpa era de la regla, T. M. Regla del Támesis, (Thames Measurement),
lo que llenaba de preocupación a las autoridades de yachting quienes
buscaron otra con la cual poner coto a los desmanes de los dibujantes, y
los obligara a dar mayor manga a los barcos para hacerlos más confortables y seguros.

Planos de líneas del "Independence", un barco extremo
conocido como máquina de
correr, ejemplo típico de las aberraciones a que llegaron los dibujantes. Aunque
este es un producto norteamericano, la regla por la cual se hizo es similar a la
inglesa deI 1730. Nótese la cuaderna maestra tipo copa de champagne. Dimensiones:
Eslora en cubierta 140 pies, il L. F. 90 pies, manga 23 pies y Calado 20 pies,
rapidísimo pero poco marino.
Debido al invento de Mr. J. Inglis que solucionó la forma de colocar el
quillote de plomo, los dibujantes podían proyectar los cascos cada vez
con menos manga, pero como necesitaban desplazamiento para soportar el
enorme peso de su lastre, fueron bajando los costados casi verticalmente
desde la línea de flotacion, y los cascos ofrecían así una gran
resistencia. La idea de Bentall tuvo prosélitos (fig. 6). Los yachts
con larguísimas colas de pato o lanzamientos de popa, los cuales tenían
la mayor parte sumergida, para conseguir una línea de flotación sin
recargo en el valor L. El asunto estaba resultando una verdadera
calamidad. Hasta el formidable Watson, construyó en 1877, el "Quirang"
un 10-tonner, con cola de pato jullanaresca.
En 1878, tomó cartas entre manos la Yacht Racing Association. Previas
las discusiones de práctica, llegaron a la conclusión siguiente. Si
el valor L, el más importante, se tomaba en la quilla, los dibujantes
metían la mula: si tomaba en cubierta también la metían. Para terminar
con estas tretas lo más lógico resultaba cortar por el medio, es decir,
no medir L ni abajo ni arriba de la línea da flotación, sino a lo largo
de ella, por ser donde realmente correspondía, dado que es el factor
de la velocidad. Tomada esta resolución creyeron poner punto final a las
trampas a reglamento, pero debido al espíritu conservador, una de las características de los británicos, no se decidieron a cambiar la "Regla
de Támesis", donde la manga se penaba por partida doble.
Nueva protesta de propietarios. Nueva reconsideración de la Y. R. A.
Los primeros querían la supresión de la pena sobre la manga, para poder
construir barcos más confortables. En consecuencia en 1881, tres años después, la Yacht Racing Association, creó una nueva regla de tonelaje, que en realidad era una
modificación de la anterior i (T. M.). Esta era:

Como se notará, en la nueva fórmula la manga vuelvo a entrar dos veces
como pena, y los barcos se hicieron todavía más angostos, en contra de
lo que se proponían los creadores de la regla. Resultó una paradoja.
Tomemos por ejemplo a Watson, el gran maestro de los dibujantes de
entonces, quien dibuja en 1885, el yacht "Doris", de 33 pies de eslora
en la línea de flotación, 5 pies 7 pulgadas de manga y 7 pies de calado,
con 12 toneladas de desplazamiento. Su superficie vélica era de 1116
pies cuadrados.
Como vemos, obsesionados los dibujantes en sacar provecho de las reglas
descuidaron otros aspectos importantes en los principios del dibujo de
yacht. Llegamos al año 1885, y todavía a nadie se le había ocurrido
pensar que un casco de poco desplazamiento y reducido velamen podría
producir un barco más rápido que esos monstruos de mucho desplazamiento
y mucho velamen, aunque tuviera que aumentarle la manga en busca de
estabilidad, en lugar de depender del quillote de plomo y calado, para
ello.
Resumiendo. Poco demoraron los accionados y autoridades, en descubrir,
que las modificaciones efectuadas a la Regla de Támesis (T. M.), no
tuvieron ninguna influencia para contener la tendencia a prolongar los
cascos longitudinalmente y disminuirles la manga. Tanto los dibujantes
como constructores no querían saber de otras cosas.
Llegamos al año 1886. Todavía se mantiene la T. V M. (Regla del Támesis)
con sus pequeñas modificaciones. Continúa el castigo sobre la manga, y
ausencia de restricciones al puntal, calado, lastre y superficie vélica.
El único problema a que se consagraban los
dibujantes consistía en hallar la forma de extender más superficie
vélica y la manera de poder aguantar ésta a fuerza de lastre y calado.
Debemos reconocer sin embargo, que esos largos y angostos cascos, cuando
no muy exagerados, eran buenos para las aguas agitadas de Inglaterra,
donde se necesitaban barcos de calado para vencer la molesta marejada de
la misma. Esta era una de las causas de la existencia de una fuerte
oposición a la modificación de la regla.
Todo intento en ese sentido había sido rechazado terminantemente. Sin
embargo, muchos pensaron que así como se controlaba la forma del casco,
correspondía también controlar su fuerza impulsadora, el velamen.
El Nueva York Yacht Club, ya se había adelantado, desde 1854. Un señor
inglés, Mr. F. R. Marett, propuso en 1857, adoptar la regla
norteamericana, pero al año de su uso fué abandonada, en Inglaterra.
Antes de despedirnos de la T. M. (Regla de Támesis), anotaremos las
siguientes observaciones: Los barcos de poca manga obtenían un rating
bajo que les permitía ganar las regatas. Esos barcos, si la reducción de
su manga no era muy exagerada, resultaban muy buenos para las zonas
inglesas, pues afilados como cuchillos y con gran calado, batían bien
las agitadas aguas de las costas británicas. Los lanzamientos,
especialmente de proa, se desconocían a causa del procedimiento empleado
para medir desde la cabeza de roda el valor L., el más temible. Después
de la treta de Bentall, con su "Jullamar", aparecen los lanzamientos, de
popa, buscando continuar la linea de flotación, principal factor de
velocidad, sin sufrir castigo. Hasta la aparición del invento de Inglis,
en 1876, nadie se animó a poner un quillote de plomo, a pesar de lo
mucho que lo necesitaban, por la carencia de manga, para aguantar el
enorme paño, cuya superficie no era controlada. Se abusó tanto del
lastre de plomo que a los barcos los llamaron "minas de plomo". A nadie
se le ocurrió hacer una embarcación de poco desplazamiento, y poco
velamen en la cual parte de su estabilidad dependiera de la manga.
Bentall demostró y resolvió el problema de la superficie mojada o
fricción en 1875, en la parte delantera del perfil longitudinal.
Vislumbró el quillote, llamado fin-keel en 1880, al dibujar "Evolución",
pero fracasó por carecerse en esos tiempos del tecnicismo necesario para
construir un barco de tal naturaleza. Además el "Evolución" era un
extremo "tabla de canto", y le faltaba mucha manga. Influenciado por las
teorías de largas líneas de los cascos, la aplicó al quillote, sin tener
presente que éste se trasladaba dentro de un cuerpo que lo envolvía en
su totalidad.
Los dibujantes no pensaban más que en convertir sus barcos en minas de
plomo. En otras palabras eran, pura eslora, puro lastre, puro calado,
puro desplazamiento y puro velamen, pero nada de manga. En todos sus
factores primaba la fuerza bruta sobre el ingenio.
En las postrimerías (1886) de la vida de esta regla (T. M.), W. E. Patón, un inteligente joven dibujante, una promesa, se
ahogó al naufragar su barco, de propio dibujo "Oona" (un extremo tabla
de canto) pues tenía 34 pies de eslora en línea de flotación, 5 y medio
de manga y 8 de calado. Esta desgracia puso punto final a la regla. El
"plank-on-edge" (tabla de canto) quedó condenado. Se había llevado a
exageraciones increíbles e inaceptables.
La Yacht Racing Association, creyó llegado el momento de eliminar la T.
M. adoptando la regla propuesta por el famoso Dixon Kemp, que se impuso
oficialmente en 1888 y que consistía en multiplicar la línea de
flotación por la superficie vélica dividiendo todo por 6.000 y llamando
al resultado rating en lugar de tonelaje, palabra ésta, que desde esa
histórica fecha desaparece definitivamente de las reglas y fórmulas de
medición para los yachts de regata.
La fórmula era la siguiente:

En la que L, es el largo en línea de flotación (L. W. L.) y S. V. la
superficie vélica.
El divisor 6000, se adoptó, porque un barco de 40 toneles de tonelaje, o
sea unos 60 pies, en la línea de flotación, con 4000 pies cuadrados de
superficie vélica, daba un "rating 40 por esa regla; un barco de 20
toneles, daba un rating de 20, y así sucesivamente".
Del otro lado del charco los norteamericanos ya se habían adelantado. El
famoso Seawanhaka Yacht Club de Nueva York, tenía desde 1882, una regla
similar con la siguiente fórmula:

Por su parte el New York Y. C. empleaba otra parecida, en la que:

Nótese que al 'tonelaje o rating lo designan Largo Corregido. El L se
tomaba en línea de flotación.
Tanto las reglas americanas como la de Dixon Kemp, posiblemente
inspirada en las primeras, aunque no mencionan la manga, la afectan
directamente al entrar como pena el valor de la superficie vélica.
Hablando en regla general. Si un barco tenía poco L, podía aumentar S.
V. (superficie vélica), con más calado y manga para aguantar ella, según
lo exigieran las circunstancias. Si otro yacht con el mismo "rating", de
valor L más grande debe forzosamente disminuir su S. V., para mantenerse
en él. Teniendo menos superficie vélica, no le es necesario tanta manga
y calado para aguantar el paño. Resultaría un barco bueno para vientos
duros y aguas agitadas. Como se nota, los factores- B (manga) y D (puntal),
no figuran en las fórmulas mencionadas porque los creadores de las
mismas, pensaron con justa razón, que ellos estaban regidos por la
superficie vélica. Al no estar penada B (manga) la hacían a su antojo o
conveniencia, aunque regida por la S. V.
Respecto a los yachts de crucero, cuando son yatchs 100 por 100,
siempre han seguido de cerca o lejos las influencias de las reglas de
medición.
Desde 1886, la "Royal Yacht Association" abandona la palabra tonelaje y
adopta la de "Rating" para el resultado de la fórmula.
En cambio los británicos, en la regla de Dixon Kemp y adoptada por la
Yacht Racing Association, oficialmente en 1888 se multiplica la línea de
flotación por la superficie vélica, donde un factor es medida lineal y otro de
superficie.
Esta nueva regla fué todo un éxito al empezar. Los dibujantes dieron más manga a
sus barcos y desde una linea de flotación de seis veces la manga (fig.
6)
se llegó a cuatro y aún tres y media, pero con la práctica también fueron
encontrando agujeros al regla por donde se escaparon y hubo que darles
caza de nuevo para refrenarlos. Uno de los ejemplos más notables
producido por esta regla fué el famoso "Britannia" yacht del rey de
Inglaterra, dibujo del gran Watson.
Esa maravilla de yachting exige un capítulo aparte.
Otro ejemplo notable fué el no menos famoso" Varuma", del mismo dibujante
y constructor, similar al "Britannia" aunque algo más chico, traído al
país por
los Sres. Julio y Eduardo Mulhall en el año 1901 y que fué por muchos años
el orgullo de nuestro yachting. De él nos ocuparemos más tarde.
El gran Watson había estudiado el casco del ”Jullanar", de Bentall, y
consagró su atención al problema de la superficie mojada. Todos los
grandes y chicos dibujantes de esa época, lo siguieron en esos estudfios. Los cascos
empezaron a ser más livianos, y en el perfil longitudinal se ven grandes
cortes a proa y [«| bajo la línea de flotación (figura 7), pues no tomandose
el valor L, de cabeza de roda a cabeza de timón sino en L. W. L. los
codastes volvieron a su lugar e inclinados como antes, y aparecieron los
lanzamientos de proa.
Buscando trampear el valor L cuando se tomaba en la quilla, hicieron el
codaste inclinado y descubrieron que se conseguía así mayor velocidad al disminuir la superficie de fricción, pero continuaron haciendo la roda
vertical hasta que Bentall, empleó para la parte de adelante del perfil
longitudinal el mismo principio, haciendo la quilla inclinada a juntarse
con la
roda en la línea de flotación. En esta forma se aumenta la velocidad,
debido a los grandes cortes que fueron efectuados a proa y popa (figura
7). En algw el perfil longitudinal bajo la línea de flotación adapto la
forma de un triángulo (figura 8), en el cual la base es la línea de
flotación y el vértice el punto donde se reúne el codaste con la quilla.
Uno de estos casos extremos fué el "Varuma". Esta regla produjo los barcos
más hermosos en la historia del yachting, en sus ocho años de existencia.
Los más rápidos y sensibles al timón, sus líneas
no han sido jamás superadas
en lo que respecta a velocidad y belleza. Lo extraordinario está en
que fué un cambio brusco. Se llegó a la perfección de golpe. Pero después de
1893 los dibujantes empezaron a abusar, se fueron a los puntos extremos,
convirtiendo a los yachts en grandes máquinas de correr. No aceptoron el
espíritu de esa noble regla y sólo pensaron en trampear. No había
reglamentación de los escantillones y como los lanzamientos no se medían, porque
el valor L. se toma en la línea de flotación, Ios dibujantes hacían (fig.
9) lanzamientos enormes, llegando al colmo que en muchos casos era
difícil saber donde terminaba la línea de flotación o la suma de los
lanzamientos era mayor al 50 % de la eslora. Efectivamente, con una
pequeña cabezada convertía el lanzamiento en línea de flotación, y en
esa forma trampeaban la regla.
Recordando que Bentall hizo la popa canoa para aumentar la ljnea de
flotación cuando escoraba el barco, crearon una proa similar que por
su forma la llamaron cuchara, mejillón o almeja, por recordar esas cosas.
Al hacer los barcos de más manga, sus costados no necesitaban
continuarse verticalmente, bajo la línea' de flotación como acontecía
con la Regla del Támesis, (en busca del necesario desplazamiento para
soportar el enorme lastre destinado a equilibrar la también enorme
superficie vélica). Ahora tenían menos lastre y más manga, (fig.6).
Cosa extraña, al empezar a efectuar esa modificación los dibujantes prueban que los barcos resultan más veloces y van
exagerando cada vez más la forma hasta llegar a la sección maestra, conocida por "copa de champagne" (fig. 9), por recordar la clásica forma de
estas copas. Se llegó así a construir costosas "máquinas de correr"
(fig. 9), sin condiciones marineras pues los enormes lanzamientos
golpeaban contra las olas en forma alarmante.
En muchos casos hasta hacían saltar el calafate de las juntas o los
remaches si el casco era de forro metálico. Con marejada, la vida a bordo de esas máquinas de correr
resultaba imposible, por los golpes, y por la poca altura que había
entre la cubierta y el fondo del casco, donde en barcos grandes y de alto valor la gente no podía ponerse de pie.
Además como los escantillones no estaban reglamentados, buscando hacer
los cascos livianos llegaron a construirse tan débiles que se deformaban
a causa de los golpes de ola y hacían agua por todos lados, resultando una embarcación peligrosa para internarse en alta mar.
Muchas de ellas no duraban más de una temporada.
El toque de alarma se dió. Las autoridades de yachting, resolvieron
poner un nuevo freno a esos desmanes de los dibujantes que habían
desconceptuado la regla más inteligentemente creada para producir el
yacht ideal, pero que como las anteriores dejó agujeros por los cuales
se escaparon, con su ingenio estos tramposos a reglamento. Resumiendo,
podría decir que la edad de oro del yachting estuvo entre los años 1890
y 1893, cuando los dibujantes con E. G. Watson a la cabeza
evolucionaron en el dibujo de los cascos, dando un salto radical a
formas, completamente nuevas, y que no han sido superadas hasta la
fecha.
Desde 1893 empezaron los dibujantes a producir aberraciones, que
obligaron a las autoridades a suprimir esa magnífica regla, reemplazándola por otra en 1896.
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